31 de diciembre de 2013

Tạm biệt 2013

Termina otro año, esta vez ha sido de los más extraños que recuerdo, claro que yo tengo serias lagunas de determinados periodos, sobre todo de finales de los 90 principios del nuevo milenio.
Creo que ha sido un año con cierta evolución interna, un año casi diría contemplativo en el que en la mayoría de ocasiones he dejado que la palabra sea puesta por los demás para mantenerme un poco en la sombra, desconozco si es por ignorancia en la materia o si bien es porque simplemente ya no veo necesario entrar en determinadas materias. Probablemente sea lo primero.

En cuanto al país en el que habito...es una pena, una verdadera pena lo que sucede la mayoría de los días. Lo que tengo muy claro es que la solución pasa por tener una sociedad culta y bien formada, y no conviene, con lo que jodido lo veo.

Un año que comenzó con una escapadita a Londres pero sobre todo en la que hemos vuelto de nuevo a Asia, en esta ocasión una travesía a través de tres países, Tailandia, Camboya y Vietnam.
Si bien es cierto que los dos primeros son prácticamente de pasada, el caso es que nos hemos enfrentado a sus fronteras, a sus aeropuertos y hemos tenido contacto directo con su sociedad y maravillado con ese mundo que cada vez me tiene más atrapado.

Debido a la falta de tiempo, esta vez hemos obviado la parte más mochilera a nivel de buscar alojamiento, transporte y esas cosas para ir directamente al grano en los sitios en los que hemos estado. Como resultado ha sido una experiencia algo más madura disfrutando de algún lujillo que difícilmente uno se lo podría dar por estos lares sin dejarse un riñón.

Probablemente haya sido el viaje donde hemos visto los paisajes más acojonantes de lo que llevamos recorrido y en el que yo personalmente, haya podido confirmar que me encuentro extrañamente cómodo paseando por esas calles de pura locura a pesar de ser el extranjero.
Creo que ha sido la confirmación de que soy un enamorado de Asia y que mientras me queden fuerzas volveré a ella tantas veces como pueda.




Sean buena gente en 2014.

Aquí lo más destacado en 2013;


Walk On The Water - Creedence Clearwater Revival


Un saludo.

23 de diciembre de 2013

50/50

50/50 pertenece a esa especie de comedia dramática  a la que no le importa acercarse a temas escabrosos para reírse en ocasiones de ellos y presentar esa naturaleza tan frágil del ser humano, capaz de la insensibilidad más flagrante o de la más profunda de las amistades.

Adam es un tipo cualquiera, de vida muy sana, educado, tremendamente cívico y al que un buen día se le diagnostica un cáncer de los agresivos, huelga decir que a partir de ahí su vida dará un "pequeño" giro.

Una historia de estas características puede funcionar perfectamente en cualquier sobremesa con los cuatro elementos típicos de este tipo de productos, así que lo que se espera es que los personajes tengan el suficiente calado como para llamar la atención, que la propia historia transmita cierto brillo que la haga diferente al resto y si le añades algún toque personal la cosa puede convencer, y en mi opinión, Jonathan Levine lo consigue.


Tanto Adam como Kyle forman una pareja convincente, así Joseph Gordon-Levitt lleva la batuta del drama y esa evolución que tanto suele gustar de ver en pantalla como si de un Walter White se tratase (pero sin llegar a tanto, no nos engañemos), mientras que Seth Rogen añade ese punto canalla, de colega insensible, de sobrino del Nota (sin llegar tampoco a esos niveles de brillantez absoluta).
A su universo se le unen las chicas y la familia del prota, para conformar un elenco sólido y que sabe balancear perfectamente bien las situaciones para hacernos soltar alguna sonrisa, para hacernos llorar cuando procede y para en definitiva dejar un buen sabor de boca al finalizar sin recurrir ni a excesivos dramas ni a excesiva comedia.


Y es que el equilibrio de la cinta es uno de los puntos fuertes, alejándose del típico dramón en el que una vez que comienza la tragedia para el protagonista se ve abocado a despidos, problemas de seguros médicos y blablabla...nada de eso aparece en 50/50, centrándose de esta forma en los personajes, en unas relaciones particulares y dejando los momentos John Q para el bueno de Denzel.

Pros: Equilibrada, divertida, ácida y humana. Ah, y la banda sonora está muy bien.
Contras: Quizás, por decir algo, no destaca demasiado en cuanto a aspectos técnicos como la fotografía, pero tampoco creo que le sea muy necesario. Y ciertos clichés, que como no tengas el día magnánimo igual hacen que desconectes un poco y no funcione contigo "la magia".

Un saludo.


16 de diciembre de 2013

Los últimos días

Álex y David Pastor vuelven a la carga de nuevo con sus mundos post apocalípticos y con esa delgada línea que separa la locura de la cordura del ser humano y que tanto parece gustarles a los hermanos.

Tras Infectados y flirtear con el cine estadounidense, esta vez se quedan en casa y presentan una Barcelona que ve como poco a poco la gente parece caer bajo los efectos de una especie de agorafobia que les impide pisar la calle, quedando atrapados en metros, trabajos y casas.

De la mano de Quim Gutiérrez y del solvente José Coronado, nos paseará por las entrañas de la ciudad condal para intentar llegar cada uno a sus seres queridos, con sus motivaciones y miserias personales. Sin duda es algo bastante mundano, aunque tampoco pretende creo yo ir mucho más allá salvo el mostrar cierto poderío visual y juguetear con esos mundos que poco a poco van quedando destruidos y donde la locura se hace hueco en las personas para sacar ese animal que llevamos dentro a la hora de sobrevivir.


Así tenemos una historia entretenida, sin grandes alardes, que vuelve a dejar en manos del espectador el descubrir qué sucede en el mundo, con unas pocas flipadas, con alguna escena que intenta venderse como cine yanqui pero que no cuela, con un guión flojillo pero que a pesar de todo consigue convencer, gracias a una factura técnica ajustada pero totalmente solvente y unos personajes con los que se empatiza lo suficiente como para no perderlos de vista.

Si nos ponemos en modo "destroyer", es relativamente fácil encontrar puntos flojos, tanto en el guión como en los personajes, situaciones...pero si simplemente queremos ver una historia cifi con ese puntillo de survival y con unos efectos como digo muy dignos, creo que la obra de los hermanos Pastor cumple perfectamente su cometido.

Pros: Los efectos especiales están bastante bien, la pareja protagonista funciona y mola ver localizaciones cotidianas con ese aspecto.
Contras: El guión podría estar algo más limado, esta gente parece que sean guionistas de Perdidos pero a lo loco. A la animal escena de la iglesia me remito.
Con calma, con buen trazo, creo que podría salirles algo muy muy interesante.

Un saludo.

9 de diciembre de 2013

Prisoners

Tras la más que recomendable Incendies, Denis Villeneuve se mete de lleno en el thriller acompañado de Lobezno y Jake Gyllenhaal, un tipo que, si nada se tuerce y cae de nuevo en bodrios como el Prince of Persia, está predestinado a ser uno de los grandes dada su trayectoria cinematográfica.

La historia gira en torno a la desaparición de la hija de Logan y su amiga de la misma edad, en plena festividad de Acción de Gracias en uno de esos pueblos de Georgia de la América profunda.

A partir de ese punto, tendremos nuestra dosis de padre coraje, de familia al borde la locura, de pistas que llevan a callejones sin salida, de moralidad sobre la confianza en la justicia o en el de tomarnos por nuestra cuenta la misma.
Todo ello tras un telón gris y frío del que la incesante lluvia se encarga de dejarnos el cuerpo calado mientras los minutos se suceden y la tortura amenaza con asfixiar al espectador.


Eso consigue de forma magnífica la obra de Villeneuve, sin duda no sería lo mismo sin la gran interpretación de Jackman, Dano y sobre todo de Gyllenhaal, amén de unos secundarios en un muy buen nivel, dejándoles probablemente únicamente el rol de meros recursos para trasladar esos pequeños mensajes subliminales para que el espectador sepa quién pierde la fe, quién se transforma y quién mantiene el tipo a pesar de la situación.

El thriller construye una historia enferma, la base de todo el asunto no deja de ser lo típico en este tipo de cintas, pero hay que valorar el mimo, la tensión y la presentación con la que se nos muestra, y en ese aspecto es prácticamente impecable. Otro cantar sería si estamos de acuerdo o no en las motivaciones, las explicaciones finales y en la esencia del meollo, en cuyo caso yo, personalmente, veo que es donde flaquea la cinta.

Es en el momento en que se muestran las cartas, cuando se debe dar la estocada final, cuando pierde levemente su origen para convertirse en algo quizás demasiado fácil, demasiado genérico, y donde quizás echamos en falta que el tono opresivo se hubiese mantenido incluso una vez presentado el final, con algo quizás más potente e impactante.

En cualquier caso, la cinta es muy recomendable, con buen ritmo y demuestra que Villeneuve es uno de los directores a tener muy en cuenta.

Pros: La atmósfera, el ritmo, las interpretaciones, en especial la de Gyllenhaal.
Contras: Demasiado purista en su recta final, quizás algún giro o algo más impactante hubiese dejado mejor sabor de boca. Apreciación, no necesariamente un fallo.

Un saludo.

2 de diciembre de 2013

The World's End

Algo falla en Bienvenidos al fin del mundo.

Un grupo de colegas se reúnen tras 20 años para realizar la gesta de "La milla de oro", un circuito de 12 pubs en una pequeña localidad llamada Newton Haven y que en su día no pudieron acabar.

Reconozco que el trabajo del director es más que correcto, que el inicio es entretenido y que la idea en general está bien parida y resulta entrañable, con lo que a cierto sector del público puedes tenerlo prácticamente ganado con estos elementos.


Pero pese a las buenas intenciones, algo me falla y personalmente creo que es alguna de las cosas que más gusta en general curiosamente, los personajes y el guión.
Hay tanto cliché...hay tanta construcción forzada en el desencadenante de la acción en el pequeño pueblo que me impide conectar a pesar de saber que estamos ante un producto delirante que pretende, entre otras cosas, reírse de sí misma y mostrar hasta dónde puede llegar lo absurdo de la condición humana, con dramas y metas personales, con críticas sociales y con esos pequeños elementos que intentan llevarnos hacia la locura de la mano de esos detalles mundanos.

Pasan los minutos y sigo sin ver exactamente a qué viene esa reunión forzada, sigo sin verle excesivamente la gracia a un Simon Pegg que hace un buen papel pero que me resulta algo cargante en su rol medio hooligan medio young adult yanqui tan previsible, por su débil drama y porque si juegas al juego de querer despuntar del resto tienes que tener una mano ganadora, si no corres el riesgo de presentar otro personaje más.

El giro, el famoso giro en su recta semi-final añade otro interesante nivel y sorprende, ciertamente, pero volvemos a encontrarnos con unos personajes que, mientras en su primera mitad parecían marmotas sentadas en un sofá escuchando los desvaríos de un tipo otrora un líder, en su segunda se despojan de esa adormilada capa para pasar a ser directamente más marionetas del todopoderoso King para justificar la llegada al doceavo pub, el fin del mundo y lo que ello conlleva, una delirante escena con un epílogo que, terminará por confirmar la obra maestra que algunos ven, y la simplemente correcta pero sin demasiado que destacar para otros, entre los que me encuentro y que, todo sea dicho, mi valoración cae conforme pasan los días, siendo incapaz de encontrar la excelencia que muchos ven.

Pros: Tiene algunos puntos divertidos.
Contras: No traspasa la línea para ser tan canalla o rematadamente absurda como pretende.

Un saludo.

24 de noviembre de 2013

Europa One

Del director ecuatoriano Sebastián Cordero llega esta cinta de ciencia ficción rodada a lo documental falso (o found footage, que mola más) y que narra el periplo de un grupo de astronautas enviados a la luna de Europa en Júpiter para demostrar de una vez por todas si hay vida bajo las capas de hielo de su superficie.


Veamos, este es uno de esos títulos en el que es mejor cumplir una serie de requisitos para poder disfrutar plenamente de la experiencia. Por un lado se debe sentir cierta fascinación por el mero hecho de descubrir algo realmente importante para la humanidad como es el saber si existe vida fuera de nuestro planeta. Por el otro se debe entender que no necesariamente vamos a ver rayos láser, misiones imposibles y la típica escena en el que el prota se besa con la chica mientras todo se va al garete.
En su lugar, se debe disfrutar con un plano estático de un mundo totalmente desconocido, de lo inmensamente frágil que resultamos en un ambiente hostil y de cómo se las arregla el ser humano para lidiar con ello.

Si  pasamos esa barrera el producto resulta totalmente recomendable y una sorpresa para los que no esperábamos demasiado de una cinta casi con la etiqueta del mercado doméstico más que para las grandes salas. Cosa que desconozco, no sé si ni siquiera se ha llegado a estrenar en salas, por lo menos en nuestro país.

El sistema de falso documental funciona, justificadísimo dentro de la trama principal y con un empleo fantástico en los momentos que lo requieren, mostrando de forma certera la acción y manteniendo el interés sin apenas bajar el ritmo. Cierto es que a mí este tipo de cintas me encantan, pero cuando el título resulta un ladrillo no tengo reparos en decirlo, y aquí como digo la fórmula funciona.


Por otro lado, también esperaba ver un grupo de actores de aquellos digamos...justitos, pues no, tenemos un elenco que funciona perfectamente, con nombres reconocidos como Michael Nyqvist, famoso entre otras por su papel en la versión original de la trilogía Millenium o Sharlto Copley al que pudimos ver en la magnífica District 9, en Elysium y próximamente en Maléfica, una revisión aparentemente a lo dark side de La Bella durmiente.
Todos resultan creíbles y realizan perfectamente el papel, sin excesos ni momentos memorables, sin escenas ridículas y manteniendo el tipo en todo momento.

Y llegados al apartado técnico, una producción de 10 kilos ambientada en el espacio debe gestionar muy bien los recursos, pero por otro lado a todo amante de la ciencia ficción (y al público en general) debes regalarle algún momento para que se vaya contento al catre y aquí podemos decir que hay más de uno.
Si bien al principio puede llevar al engaño, con alguna escena en la que parece que intentan obviar la gravedad cero para ahorrar en gastos, poco después nos llevan la contraria y de forma concisa y elegante se nos muestra ese entorno frío y oscuro que es el espacio de forma más que respetable, incluso con alguna escena que recordará, salvando las distancias, a la todopoderosa Gravity. Con sus puntitos de tensión incluidos, y ya digo que hay unos cuantos, con lo que el entretenimiento en mi opinión está asegurado.
Y no debemos olvidar el sonido, importantísimo en este tipo de cintas y que debe resultar inquietante, respetuoso con el medio en el que se ambienta y contundente cuando lo requiere. Pues bien, aquí las partituras corren a cargo de Bear McCreary, cuyo nombre igual a algunos puede que no les suene pero que a mí fue una de las cosas que me lanzaron a ver el título, ya que es el encargado de ponerle la música a series como Galáctica o a una de zombis que se lleva ahora mucho, The Walking Dead.


Leyendo este crítica parece que la cinta deba ir directamente a los Óscar, nada más lejos de la realidad. Hay que valorar el título como lo que es, y es una muy respetable cinta de ciencia ficción, sin un presupuesto desorbitado que consigue mantenernos interesados en gran parte del metraje, pero que perfectamente puede hacer huir al espectador más ávido de emociones fuertes y de una mayor espectacularidad. Quizás acabaría antes esta explicación comparándola, aunque las comparaciones son odiosas, con Gravity de Alfonso Cuarón, donde se junta poderío visual, ritmo, interpretación, sonido, música...o con Moon, otra de esencia parecida pero quizás más agradable para un público más global.
Pero dada su naturaleza con algún toque más de terror y de ficción que de ciencia, no puedo más que recomendar un título muy generoso para los amantes del género.

Pros: Juega muy bien sus cartas en cuanto a ritmo, nivel técnico e interpretaciones.
Contras: No es Armageddon, ni Gravity, ni Moon ni Alien.

Un saludo.


17 de noviembre de 2013

Solo Dios Perdona

Voy a intentar ser lo menos gafapasta posible y lo más condescendiente con la mayoría de opiniones sobre esta cinta, la cual doy fe que puede tanto levantar aplausos como culos del cine para encontrar la salida más próxima.

Para quien no conozca a Nicolas Winding Refn, diremos que es el director de la trilogía Pusher y de la reciente y más famosa Drive, aquella en la que Gosling hacía de un tipo imperturbable con un don para la conducción y que acababa envuelto en una trama de mafias.


Algunos probablemente ya estén buscando la salida o dejando de leer, pues bien, ya aviso que Solo Dios perdona estaba ideada para ser rodada antes incluso que aquella, con lo que si algunos fliparon con esas pausas temporales en los que los personajes simplemente se miraban y en las que el ambiente se podía cortar con un cuchillo, en ésta pensarán que están en Oz y en cualquier momento una casa machacará los sesos de algún asiático, ya que aquí no sólo tenemos un ritmo pausado sino que además lo onírico alcanza cuotas muchísimo más elevadas que en la cinta del conductor.

Para los que soporten los buenos treinta y pico minutos principales, apoyados en alguna escena gore tan característica de este director, puede que comiencen a ver entre la fantástica recreación de una Bangkok de luces de neón y de vida frenética entre calles oscuras y a la vez brillantes, una historia de violencia, un simple cuento en el que no existen verdaderos héroes ni villanos, en el que se imparte una justicia propia en un mundo apoyado por una reglas que se aplican durante el día pero que una vez llegada la noche se muestra en su naturaleza más violenta.
Pero no se conforma con esto, avanza hacia un terreno algo más personal entrando en la familia del protagonista y mostrando, desde la perspectiva tan característica del director, una serie de complejos freudianos perturbadores y que destapan un poco la carga psicológica que resume un poco la idiosincrasia de los personajes.

Creo que no voy a conseguir lo de ser lo menos gafapasta posible, pueden suprimir este último párrafo y sustituirlo con que simplemente es una familia con grabes desequilibrios emocionales.


A mí personalmente me ha encantado, desde una Kristin Scott Thomas algo histriónica y que probablemente sea el personaje cuyo punto de inflexión detona la esencia del film, hasta un Vithaya Pansringarm (el aparente jefe de los polis) cuya caracterización vuelva a acercarse a aquél Santo de los Asesinos que tanto molaba en la obra de Ennis y Dillon, Predicador, y que cada vez que hace su aparición en pantalla provoque que contengamos la respiración hasta ver su "veredicto".
Pero puedo entender perfectamente que muchos vean más de una escena gratuita, que vean un mundo irreal de flipados en el que los personajes deambulan como si fueran espíritus errantes y que aplican unas sentencias sobre la gente difíciles de encubrir por su atrocidad y aparente impunidad.
También creo que es una cinta a la que es muy fácil atacar tachándola de presuntuosa, de estilo videoclipero, de burda imitación Lynchiana por momentos y vacía de contenido.

Yo creo que cuando una cinta es capaz de generar tantísima opinión encontrada ya ha conseguido algo, y es como mínimo proponer multitud de opciones interpretables bajo distintos puntos de vista, un viaje diferente a las propuestas aparentemente más lineales del mundo cinematográfico.
Creo además que visualmente el director ha conseguido afinar un estilo bastante personal y reconocible a pesar de que a algunos ya les canse un poco la férrea personalidad de Gosling y que en definitiva, es un producto disfrutable si simplemente nos dejamos llevar por este cuento neo-asíatico-western ambientado en nuestros días y bajo las luces de neón de esa fantástica Bangkok.

Pros: De nuevo un estimulante viaje visual y sonoro a través de unos personajes impredecibles y perturbadores.
Contras: No es para todos los públicos, es fácilmente odiable y criticable.

Un saludo.

11 de noviembre de 2013

Blancanieves

Adaptando a la española el popular cuento de los hermanos Grimm, Pablo Berger tiñe de blanco y negro la ultraconocida historia, le quita la voz y nos regala una cinta que consigue emocionar y darle un nuevo enfoque a la misma.


Berger profundiza en el drama de sus protagonistas, ambientándose en una época "fácil" para poder presentar desde la tiranía más implacable de manos de una Maribel Verdú que lo borda cada vez que aparece en pantalla hasta la candidez casi palpable de Blancanieves.
La historia fluye y te atrapa completamente, ayudando sin duda una fotografía fantástica unida a una banda sonora que funciona a la perfección, mientras la simpleza de una narrativa apoyada en algún título ocasional va dibujando ese drama que poco a poco se va oscureciendo como bien es conocido.

Quizás sufre, llegados a cierto punto, de un leve bajón o pérdida de ritmo, fruto quizás de esos momentos de transición en el que simplemente vemos como pasa el tiempo sin que tenga excesivo peso en la historia, hasta llegar a su parte final, en el que un buen giro y alguna que otra sorpresa consiguen hacer remontar el vuelo y terminar por ofrecer una experiencia muy gratificante.

A pesar de este pequeño detalle, no se puede negar que la obra en conjunto es muy disfrutable, es una propuesta arriesgada de calidad, muy agradecida por el sector nostálgico del cine mudo, cuyo año quedó recompensado por la muy recomendable The Artist también.

Pros: La fotografía es brillante, la música de Alfonso Villalonga, y Maribel Verdú está inmensa.
Contras: Hacia su mitad sufre un pequeño bajón que puede hacernos desconectar por momentos.

Un saludo.

4 de noviembre de 2013

Trance

En trance debía estar Danny Boyle cuando decidió sacar a flote un proyecto guardado desde hacía casi dos décadas, un galimatías psicológico y sesudo en el que decidía meterse en la mente de un tipo con amnesia para extraer la ubicación de un objeto de gran valor.

La premisa es cojonuda, es interesante, parece que todo está orquestado a asistir a otra Origen pero sin tanto componente de ciencia ficción y con algo más de profundidad psicológica y en definitiva, real y más cercana a nuestros días.

Pero Boyle se pierde, comienza un viaje con mano entre el thriller y el drama, camina sólido con unos personajes solventes, un James McAvoy que da presencia y ritmo, una Rosario Dawson que bueno, que está muy bien y un Vincent Cassel que le da ese componente de villano sin estridencias, real y cumplidor.


Pero el juego comienza, con unas cartas que ya están sobre la mesa desde hace bastantes minutos, y toca jugar a entretener al respetable, a ofrecer un laberinto psicológico que no pierda frescura, dinámico y sin olvidar la potencia visual, que estamos en el cine cojones.

Los minutos se suceden, la cosa parece ir bien pero se tuerce cuando al bueno de Boyle le da por introducir trampas, rebobinados, avances, delirios de amoríos, personajes de caricatura, de postizo, un todo vale para llegar a los infinitos giros finales mientras la música en un in crescendo infinito te acompaña como si en cualquier momento fueran a aparecer Batman y el Joker enzarzados en una brutal pelea, y lo deseas, porque no entiendes muy bien a qué viene esa música de tensión en una escena en la que simplemente se mira en el espejo en un baño.
Batman no llega y anhelas que hubiese entrado aunque sea para romperle el cuello a alguno de los protagonistas para acabar con esa agonía, aunque no habría servido de nada, puesto que el bueno del director puede resucitar a los muertos si le place llegados a cierto punto.


Así se define el trance de Boyle, en una pastosidad que pierde todo interés mientras se derraman los minutos.

Así que no, esta vez no Danny.

A favor: McAvoy un rato, Cassel otro, Dawson en pelotas, cierta temática psicológica interesante y el principio.
En contra: La excesiva banda sonora, los giros...en definitiva, el resto.

Un saludo.

1 de noviembre de 2013

I Stand Up Next to a Mountain

La primera vez que vimos las formaciones kársticas fue una mañana en Yangshuo, China, tras un viaje nocturno muy movido, con aquel kamikaze de conductor y aquella carretera infernal, sin iluminación, adelantando a camiones, coches y motos mientras las luces de los vehículos emitían fogonazos de aviso para que nuestro Han Solo particular no se flipara más de lo que ya lo estaba. Aquel día fue sin duda un shock que tardamos mucho en olvidar.
Años más tarde en Vietnam viajábamos de nuevo hacia un lugar parecido, aunque esa vez el paisaje estaría dentro del maldito mar y lo íbamos a atravesar montados en un barco. 
Qué quieren que les diga, este mundo tiene lugares que superan la ficción continuamente, de hecho la ficción no sería nada sin ellos.
Recordando el tema de Hendrix, que me acompañó durante el camino a este lugar, realmente parecía que el bueno de Jimi en su viaje ácido hubiese doblegado el paisaje y construido a su voluntad ese lugar...esa experiencia.

Espero les guste el paisaje y no dejen de escuchar uno de los mejores solos de la historia.



Voodoo Child (Slight Return) - Jimi Hendrix

28 de octubre de 2013

Silver Linings Playbook

O como se llamó por aquí a la cinta de David O. Russell "El lado bueno de las cosas", una comedia con tintes dramáticos sobre un muchacho bipolar que sale de una institución mental después de una buena temporada tras un episodio algo violento con su esposa.

Ya he dicho alguna que otra vez que las comedias no son demasiado de mi agrado, así que intento elegir lo que veo con bastante cuidado salvo que me tope con una de esas historias de papel couché de forma fortuita y me quede mirando vagamente cómo evoluciona la historia para tras acabar de verla seguir con otra cosa y olvidarla en cero coma.
Pero cuando un título genera cierta controversia y alguna que otra opinión brillante pues me la dejo en la recámara hasta encontrar el momento idóneo para verla.


Pues bien, Silver en mi opinión no defrauda, es una historia potente, una comedia envuelta en un drama bastante serio como podría ser Young Adult aunque algo menos directa y con ciertamente un toque más de comedia amorosa a pesar de sus intenciones de presentar algo distinto y en la línea canalla de la cinta de Jason Reitman.
Los personajes convencen, la historia avanza en general a buen ritmo y al finalizar deja buen sabor de boca a pesar de algún que otro punto flojo como pueden ser algunas situaciones algo incongruentes o un cambio de registro en su parte final que se aleja quizás demasiado de su frescura e impredecibilidad inicial.

A pesar de esos puntos que comento, siempre es interesante ver a través de los ojos de personas con una visión de la realidad distinta a la que suele tener la gente supuestamente 'normal', y eso que aquí más de uno de esos supuestos queda retratado, bajo perfiles frustrados, obsesivos u oprimidos por el ritmo de vida al que nos vemos sometidos.
En definitiva, un caldo interesante, ameno y con unas buenas interpretaciones, en especial de su pareja protagonista.

Pros: Sus personajes en general y la empatía que generan.
Contras: La parte final, a pesar de mantener cierta emoción, se aleja de su caótico pero llamativo estilo inicial.

Un saludo.

25 de octubre de 2013

Despierta



El próximo 29 de octubre sale a la venta el nuevo trabajo de Bunbury y debo reconocer que tengo cierto mono después de tanto tiempo sin disco "propio".
Escuchando este tema ciertamente me provoca buen rollo, dejando a un lado la sencilla profundidad de su letra, fuera ideologías y mandangas me parece que transmite sentimiento y personalmente creo que consigue su cometido.
Uno de esos sentimientos que yo he encontrado en sus ritmos es amor,  el cual creo que es el único tan visceralmente humano que podrá sacarnos en última instancia del odio en la que esta febril sociedad pueda caer. Amor que debemos traspasar de la forma más honesta, honorable y culturalmente posible.

No tengo ni idea de cómo se solucionan tantísimos problemas, pero creo que es una buena manera de despertar.

Despierta - Bunbury


21 de octubre de 2013

Ahora me ves (Now You See Me)

Now you see me, en su título original, es la historia de 4 magos que son reunidos por un misterioso personaje oculto en las sombras para llevar a cabo una serie de espectáculos ilusorios mientras se orquesta un plan maestro.

Lois Letterrier, director de Transporter o Furia de Titanes entre otras, presenta este thriller que nos ofrece un correcto entretenimiento en sus primeros minutos, una sencilla historia como hilo conductor y un desenlace tramposo que da al traste con prácticamente absolutamente todo lo ganado hasta entonces. Pero no nos engañemos, mucho antes de su desenlace la peli comienza a hundirse por méritos propios hasta dejar una sensación de pérdida de tiempo absoluta.

En este tipo de cintas, en las que lo que principalmente prima es mantener al espectador enganchado ante los trucos y cómo se deshacen con explicaciones molonas mientras vemos la acción narrada y la historia avanza entre los personajes, se puede decir que durante los primeros compases la cosa está algo lograda.
Existe un buen ritmo, los personajes más o menos son soportables y los efectos no están mal del todo, a pesar de que alguno cante en exceso.


Es en el momento en que se introduce la trama real, al mostrarse las verdaderas cartas cuando todo se vuelve difuso, desdibujado en exceso, con unos personajes que siguen un guión tan lineal que la sensación de emoción se diluye constantemente al ir tan de sobrados, pero que aun así te siguen conduciendo con alguna que otra treta y hacen que no mires en exceso el reloj.
Pero llegados a su final, cuando todo queda desvelado, la sensación es de tomadura de pelo tamaño XXL.
Es ahí cuando empezamos a recordar algunas escenas absurdas, sin ningún sentido, recordamos personajes que han caído en saco roto y cuyos valores o motivaciones cambian a golpe de guión porque toca y porque así queda guay para ese anodino final, en el que únicamente sus personajes quedan (supongo) recompensados después de toda esta pantomima.

Pros: Lo típico de estas pelis, ver como hacen el truco y luego te muestran cómo se ha conseguido...y ver de nuevo las calles de Nueva York por donde paseamos hace un año.
Contras: El final destruye todo el castillo de naipes. Tramposa, maniquea...

Un saludo.

14 de octubre de 2013

Tha Place Beyond The Pines (Cruce de Caminos)

Derek Cianfrance presenta este drama situado en el condado de Schenectady, donde un motorista que se gana la vida haciendo espectáculos junto a una compañía circense descubre que es el padre de un bebé. Dejará su actual vida para intentar ocuparse de él.

A partir de ese momento, Cianfrance trabaja desde el punto de vista de sus personajes y de cómo el destino une y desune en función de las acciones de los mismos.


Lo primero que viene a la mente tras los primeros minutos es cierto parecido al universo creado por Nicolas Winding en su magnífica Drive, por su corte pausado, por esos momentos en los que los personajes aguantan sus miradas transmitiéndolo todo sin decir nada, por ese llanto ahogado. Pero aquí el drama fluye por otros derroteros, sin el gore y ese halo de cuento terrenal entre mafiosos y amores imposibles.
Aquí hay corrupción pero se acerca más al thriller, hay relaciones imposibles pero no resulta el epicentro de la historia, la historia aquí se presenta cuando las vidas de sus protagonistas se cruzan para dar paso a una serie de acontecimientos que nos muestran la naturaleza de los mismos, con sus problemas psicológicos y sus consecuencias.


Visualmente resulta sobria, sin llegar a tener una fotografía que sorprenda pero inteligente y con calidad, además de una banda sonora que encumbra ciertos momentos acunándolos para potenciarlos y transmitir una belleza fantástica del entorno y la escena.

Su duración, que puede parecer excesiva, no lo es para nada en mi opinión, manteniendo el interés en todo momento a pesar de que en ciertos momentos se vea venir el desenlace.

Una interesante propuesta donde todos y cada uno de los personajes cumplen de forma más que correcta su rol para mostrarnos una historia sobre el destino.

Pros: Un interesante puzzle sobre el destino. Gosling haciendo de Gosling, pero es que lo hace bien el jodío. Dane DeHaan se postula como un fijo en el papel de jovenzuelo problemático o looser, en cualquier caso, me parece un tipo prometedor.
Contras: Puede no gustar a todos su corte pausado.

Un saludo.

11 de octubre de 2013

Papa was a Rolling Stone


Como en la mayoría de sitios en Asia (salvo en Japón, allí dormitan en el tren), sus gentes tienen la costumbre de reposar sobre cualquier plataforma, vehículo, portal...tanto da, ellos terminan de comer y su pequeña siesta es sagrada mientras, como este buen hombre, realizan proezas de equilibrio que escapan a la mente occidental.
Este señor estaba más o menos en cierto equilibrio "creíble", aunque ojo al detalle de la rueda y al perro. Por supuesto pasamos por al lado, hice fotos y ni perro ni hombre se inmutaron.

Papa was a rolling stone - Temptations

7 de octubre de 2013

Gravity

Y Alfonso Cuarón tocó el cielo.

Este tipo ya apuntaba maneras, incluso me demostró que Harry Potter tenía un problema conmigo y no yo con él con la, para mí, mejor película que pudieron hacer sobre el mago de Hogwarts. Pero es que la cosa no quedó ahí ya, en Children of Men la cosa hacía vislumbrar que el director mexicano se postulaba como uno de los nombres a seguir en un futuro cercano, pero no imaginé que fuera a regalarnos esta maravilla titulada de forma tajante Gravity.


Tras sufrir un accidente mientras un grupo de astronautas reparaban el Hubble, los supervivientes tendrán que ingeniárselas para regresar a casa.

Pero qué cosa más simple parece la sinopsis, pues bien, lógicamente si quieres que el público se mantenga pegado a la pantalla durante noventa y pico minutos, debes ofrecer alguna cosa más, algo espectacular, palomitero, profundo....Cuarón decidió ofrecer un entretenimiento de una factura técnica apabullante, con todo lujo de detalles, cuidados al máximo pero sin olvidar que esto es un entretenimiento, pero en lugar de disfrazarlo a golpe de efectos especiales, explosiones y diálogos molones con la bandera estadounidense de fondo, decidió regalarnos un parto en el espacio.

Porque Gravity es asfixiante, es demoledoramente humana, dura, un camino que sus personajes deben recorrer si quieren llegar a ver de nuevo esas puestas de sol, el cian de los cielos y a sufrir la vida en general, pues esto también nos hace humanos. Durante el trayecto se sufre, se llega al límite, podemos marearnos pero sin dejar de admirar esa maravilla que es nuestra casa, La Tierra, de fondo con colores imposibles mientras anochece y de soslayo vislumbramos la aurora boreal, pero estamos tan sumergidos en el horror del espacio infinito que tampoco podemos dejar de pensar en el siguiente paso.


Todo eso y más es Gravity, una paliza directa a nuestros sentidos, con una música que en ocasiones sonará seca, con acordes lastimeros pero que cuando toque poner la carne en el asador atronará y dejará pulverizados nuestros sentidos, sobretodo en su parte final, un final que sinceramente dan ganas de levantarse, aplaudir, llorar...en una oda al cine de ciencia ficción como lo fue en su día 2001, de la que bebe en más de una ocasión.

Pros: Todo el conjunto sensorial, la ambientación, la música, la factura, el fondo...
Contras: Imagino que no se conecte o se vea el mensaje, que se espere otra cosa...vete tú a saber.

Un saludo.

30 de septiembre de 2013

Breaking Bad

Ahora hace casi un año comenzaba a devorar la obra de Vince Gilligan, entre extraños episodios en los que no acababa de ver la excelencia de la que hacía gala en la red, pero con un poso que poco a poco alimentaba cierta adicción a ese mundo de Albuquerque, Nuevo México.

Y hoy, la historia principal de Breaking Bad ha llegado a su fin, en una última temporada colosal, donde se ha puesto toda la carne en el asador, donde los personajes han llenado la pantalla con unos primeros planos que cortan la respiración, donde todo o nada cobra sentido, como el cometido de su protagonista principal, Walter White.


Como ya comenté en su día, la historia de Walter "no es más" que la deconstrucción del ser humano, alimentado por una serie de características que lo convierten en un súper héroe terrenal, en su caso una capacidad sobre la química fuera de toda duda y de una escalada desde las profundidades del looser de turno hasta convertirse en toda una leyenda, respetada y temida en todo un país.

Son muchos los elementos que hacen de Breaking Bad un grande, sin duda sus personajes han conseguido calarnos hondo, desde el joven Flynn hasta el grandioso e incorruptible Hank, pasando por lo más variopinto del hampa de Nuevo México hasta por capos de la droga y narcos sanguinarios. Todo ese mundo nos ha dejado tramas memorables, situaciones rocambolescas, entre decisiones de lo más mundanas hasta las más calculadas y brillantes, y todo ello sin perder un punto de humor tan realista que a pesar de su crudeza y maldad en ocasiones, hace que incluso riamos a pesar de lo que tenemos delante, porque es tan humano que resulta hasta creíble.

El viaje de White, su travesía dantesca a través de su propia personalidad es el hilo del que todos cuelgan de alguna u otra forma, entre paisajes áridos, acordes y percusiones secas, mientras la muerte siempre planea sobre la cabeza de su protagonista, una muerte que es la que todo lo acelera, que empuja a explorar esa naturaleza oculta en las sombras y que puede inclinarse hacia el bien o el mal en función de cómo la vida te haya, te trate y vislumbras que pueda tratarte.
Es lo que hace que White vaya sin frenos en ocasiones, es, además del "motivo" principal, lo que hace que el cierre sea grandioso, cuando se abren las puertas de la verdad, cuando nos regalan el porqué más humano y cuando una vez que se apagan las luces hace que el camino recorrido brille con luz propia y convierta la serie en todo un diamante en bruto.



Un saludo.

27 de septiembre de 2013

The Wings


Viendo el piromusical de hace unos días en la clausura de las fiestas de La Mercè en Barcelona, me vino a la memoria aquella fantástica escena de la (también fantástica) cinta de Ang Lee Brokeback Mountain, en la que unos fuegos artificiales quedaban a la espalda de un imponente Heath Ledger. Salvando las distancias intenté sacar algo parecido, a años luz lógicamente, pero por lo menos le di un toque personal.

The Wings - Brokeback Mountain OST

23 de septiembre de 2013

Searching for Sugar Man

Caprichos del destino, así se podría resumir el documental de Malik Bendjelloul en el que se nos cuenta la historia de la búsqueda de un cantautor descubierto en los años 60 en Detroit, Estados Unidos y del que su país relegó al ostracismo mientras en la otra punta del mundo, se convertía en todo un ídolo de masas sin saberlo.


Como si de un drama se tratase, Bendjelloul introduce poco a poco la sombra de un personaje, construye a golpe de sus melodías lo que parece algo incomprensible, que un tipo de la talla de Dylan (e incluso se comenta que sus letras eran mucho más afiladas) pase totalmente desapercibido en su país natal mientras en África, gracias al boca a boca, su disco se convierte en todo un abanderado del Apartheid, gracias a que allí la gente probablemente leyó un mensaje que necesitaban en ese momento de sus vidas. Inevitablemente, el movimiento lo convirtió en leyenda.

Una fotografía fantástica, unas canciones que sirven (por lo menos en mi caso) para descubrir un autor interesante, y una historia que engancha y que nos mantiene en todo momento con ganas de saber, entre datos históricos, cómo acaba la odisea.


El único pero que le encuentro a Searching es que hay alguna incongruencia que podría enviar al traste la veracidad de alguna parte de la historia. Esto ocurre casi en su final, donde la figura del personaje se engrandece por una serie de circunstancias pero que queda empañada por algunos datos que no se corresponden con la realidad. Sin ánimo de destripar nada, tan sólo diré que el asunto gira en torno a Australia, con eso basta para que nos chirríe algunos datos obviados o relegados a un segundo plano, a pesar de su importancia.

Pero salvo este detalle, si lo miramos como una peli-documental, el resultado sigue siendo maravilloso y no se desvirtúa demasiado la idea original, una historia bonita, necesaria y que hace que entendamos la delgada línea que separa en ocasiones lo que entendemos por arte en función del momento, el lugar y la necesidad.

Pros: La construcción del personaje, su historia y por supuesto la música.
Contras: Queda alguna duda de la veracidad de ciertos acontecimientos o de la transparencia de los mismos.

Un saludo.

20 de septiembre de 2013

Time Will Bring You Winter


A pesar de que la canción parece un camino hacia lo inevitable, algo melancólico, esta flor de nenúfar en el Gran Palacio de Bangkok, tan perfectamente erguida, llena de vida y fuerte me recordó a este tema. Y a pesar de que le llegará su fin, ese momento quedó inmortalizado en lo que podría ser un invierno infinito en blanco y negro que no tiene por qué ser del todo gris, ni frío.

Time Will Bring You Winter - Richard Hawley

16 de septiembre de 2013

World War Z

Desde que se anunció y tras ver alguna que otra imagen ya tenía claro que la adaptación de la obra de Max Brooks iba a ir por un camino bien distinto al texto original, cosa que no me parecía malo del todo, ya que el libro no me pareció nada del otro jueves.

La Guía de supervivencia zombi del mismo autor me pareció un texto fresco, curioso, lleno de datos interesantes y entretenido en definitiva, Guerra Mundial Z me resultó algo tediosa, ya que si bien la documentación, las localizaciones y los personajes resultaban muy creíbles, no dejaba de ser un ejercicio de adaptar la realidad y los conflictos bélicos a una amenaza zombi, con lo que el resultado redundaba bastante y perdía esa frescura de la primera obra.


Sentía cierta curiosidad por lo que iban a hacer con esta adaptación, cómo enlazarían una historia a base de entrevistas por todo el planeta, pensé incluso en una especia de thriller en tono más seriote en busca del paciente cero, pero lo que me encontré tras verla es otra peli de zombis a contrarreloj, con sus buenos momentos de tensión y con el edulcorante made in Hollywood.


A todas luces han querido hacer simplemente un producto palomitero que incluso les permita sacar alguna que otra secuela (de hecho creo que ya está firmada), han huido de la sobriedad de la obra original para presentar a un Brad Pitt a modo de héroe, con su familia feliz y con la esperanza de encontrar alguna pista sobre la extraña pandemia.
Lo que envuelve al resto del producto son unos efectos especiales muy brutos, una factura técnica fuera de toda duda (200 kilos de presupuesto tienen la culpa) y en definitiva 2 horas de entretenimiento simple y directo, con alguna pincelada de la obra original pero con un rediseño de su parte final, protagonistas e incluso de los zombis, los cuales en la novela no son del tipo infectados sino de los de siempre, de los de arrastrarse lentamente y gemir.


Como adaptación parece que Brooks no está muy contento con el resultado, incluso parece que tuvieron bastantes problemas a la hora de terminar la historia, se volvió a filmar un final que resultaba incongruente y al parecer el presupuesto se disparó. Este tipo de cosas suelen dar como resultado algo bastante peligroso de cara al espectador, pero debo reconocer que como mínimo la cinta entretiene, tiene sus buenos momentos de tensión y si no se tiene demasiadas expectativas por ver algo rematadamente distinto sobre el mundo Z, se disfruta.

Pros: Los efectos especiales, en especial las tomas aéreas, los momentos de tensión y cierta profundidad en el mundillo Z que la hacen interesante.
Contras: Mucho edulcorante hollywoodiense.

Un saludo!




13 de septiembre de 2013

Here we go again...again!



Como cada año, solemos hacer un vídeo con algunas fotos del viaje, siempre con una intro.
Este año nos ha salido un poco más largo, no me gusta que dure más de 20 minutos, pero era imposible no meter algunas imágenes...

Aquí la intro, con la música del opening extendido de Breaking Bad, que por cierto está a punto de acabar y de la que simplemente lo están bordando a falta de 3 episodios para el final. Muy bruto, Breaking Bad forever.
He querido enchufarle esta música porque a pesar de que no tiene mucho que ver ni con la meta, ni con paisajes áridos como son los de Nuevo México, sí que le da un toque salvaje, con lo que no me parece que chirríe demasiado. Ojito con Eli en plan Sarah Connor y el  menda a lo Frank de la Jungla.

Para ver algo realmente bien hecho (y con algo más de presupuesto)... ESTA promo.

Un saludo.

9 de septiembre de 2013

Stoker

De la unión del director coreano Chan-Wook Park (Oldboy) y de Michael Scofield (el hermano sesudo de Prison Break, del que parece que no todo se perdió en aquellas últimas temporadas de la serie) surge Stoker, un drama en el que nos cuenta la historia de India Stoker, una muchacha con un lazo algo más que especial con su progenitor y la cual quedará huérfana del mismo el día de su 18 cumpleaños.

Este lazo nos acompañará durante toda la peli mientras nos zambullimos de lleno en la mente de la protagonista, una mente que pasa por varias fases pero que deja al descubierto una naturaleza por momentos inocente y por momentos perturbadora.


Perturbador es la palabra que define en definitiva este guión de Wentworth Miller/Wilson, en el que unos personajes, encabezados por la fantástica Mia Wasikowska, danzan por una mansión en un micro mundo ambientado en nuestros días pero con escapadas al siglo pasado por momentos para sentir cierta soledad, sobriedad y en definitiva, un ambiente atemporal que nos permita gozar por un lado de una fotografía fantástica y sencilla y por otro de la modernidad que requieren ciertos giros y situaciones.

Es un drama psicológico sin duda, pero cuando todo podría haber acabado en algo simplemente sesudo y sensorial, sabe reinventarse para añadir elementos de thriller, apoyado en una Nichole Kidman de nuevo en buena forma y en Mathew Goode, tío de India, que aparece en la historia para darle el toque necesario para que la chica avance hacia su verdadera naturaleza.


Fantástica, con buen ritmo, con buena factura y sin duda una peli para disfrutar tranquilamente mientras de vez en cuando te salpica cierta brutalidad en una historia sólida y lo dicho, perturbadora.

A destacar: Los personajes, la escena del piano, la fotografía, los giros finales, su esencia psicológica.
En contra: Que nos resulte algo lenta, que no nos apetezca ver algo tan freak, raro, perturbador.

Un saludo!

6 de septiembre de 2013

En Brazos de la Fiebre


Y se acabó.

Después de 15 intensos días, de visitar 3 países, de viajar en avión, moto, coche, lancha, canoa, bici, tuk-tuk, kayak, ferry, bus, metro, tren, junco y en ascensor, acabamos nuestra aventurilla por tierras asiáticas.

Teníamos mono de Asia, bueno, en gran parte lo tenía yo, para qué engañarnos, pero Eli no le hace ascos a eso de perderse por sitios así, o eso me hace creer para que yo vaya más tranquilo. En cualquier caso, para tenerla algo más contenta este año como mínimo no la he tenido durmiendo en sitios precarios y creo que no tiene mucha (qué diablos, no tiene ninguna) queja en ese sentido.

Ha sido un placer volver a sentir esa locura que impregna cada rincón de esta parte del planeta tan distinta a nuestro entorno, tanto en lo culinario como en lo social, pasando por las costumbres, por las maneras de hacer...todo aquí en el sudeste asiático sigue arraigado a su pasado, a pesar de que inevitablemente, por lo menos en Vietnam, todo parece ir en la misma dirección que su gigantesco vecino chino.

Bangkok ya lleva muchos años abierto al turismo, eso se nota. Es una ciudad con muchas posibilidades y, de no haber estado nunca en Asia, resulta un contacto de primera como lo podría ser Shanghái en China, ya que posee cierto caos entre la modernidad y la tradición que la hacen muy atractiva de cara al turismo.
Nuestro contacto con Camboya no puede decirse que sea motivo suficiente para opinar a la ligera de un país, pero sí diré que Siem Reap me pareció en muchas ocasiones que tenía poderosamente un aire a India. Sus calles, su gente y ese entorno hostil, caluroso y rebelde para con el extranjero...y esos templos de Angkor, con aquél amanecer que sencillamente quedó grabado en nuestra memoria como una de las escenas más bonitas que hayamos tenido la suerte de presenciar, sencillamente impagable.


Y finalmente llegamos a Vietnam, lo que en definitiva tenía que ser el grueso de nuestro viaje.

Veo a Vietnam como un espejo de China, incluso estando en Ho Chi Minh, en la Financial Tower, pude comprobar como se había expropiado una inmensidad de terreno para construir la nueva zona financiera, un Pudong 2.0 en toda regla, con rascacielos y pantallas multicolor. Y no es la única zona, se pretenden construir un buen número de distritos nuevos de este tipo.
Pero es que lugares tipo Halong Bay, Ninh Binh o Sapa también van camino de convertirse en las explotadas zonas turísticas, algo inevitable de todas formas viendo las maravillas que ocultan.
Está por ver cómo acabará todo esto, si de alguna forma intentarán mantener parte de su esencia y respetar un entorno privilegiado en muchas regiones, o por contra, no respetarán esos dones que les han sido otorgados para intentar sacar el máximo número de dólares posible a su costa.
Y es que este es uno de los fallos que pueden acusar más los viajeros, el hecho de que absolutamente todo huela a efectivo, a sacar la máxima tajada del asunto a toda costa, aunque no sea nada nuevo, lo único que hay que hacer es mantenerse alerta y tener sentido común.
He visto a más de uno perder los nervios por negociar medio dólar...ellos saben lo que supone para un occidental medio dólar, y a veces esta gente se siente hasta insultada por pretender regatear ese importe en un artilugio que igual le ha llevado horas realizar de forma manual.

Son gente de cierto genio, pero amigables, y ciertamente el perfil que ofrecen es parecido al que nos encontramos en China hace 5 años, con mucha gente saludándote por la calle, bastante cachondos y ofreciéndote de todo...pero en general basta un “no” para que te dejen en paz. No nos hemos encontrado ningún caso de acoso, la verdad.

Y finalmente está el entorno, las calles es un hervidero de situaciones, de frenetismo puro como en Ho Chi Minh, con esos cruces imposibles...pero también es un país de paisajes, donde hemos visto algunos de los más bonitos, como esas montañas de Sapa, Ninh Binh o la bahía de Halong, sencillamente estos tres lugares ya merecen un viaje para ellos, y eso que no hemos pisado el Mekong...en un futuro quién sabe, también llegamos a pensar que no veríamos más aquél paisaje marciano de Yangshuo, y mira..


Ya ha pasado una semana desde que volvimos, a una oficina, a sentarse delante de un ordenador y todavía sentir en tu cabeza la locura que se mueve a 13000 kilómetros de distancia...y personalmente añorar en parte esa extraña sensación, a pesar de que tal y como relaté en el post Hanói, sinceramente el último día caminamos hasta llegar a un punto en el que sentimos colmados nuestra ansia, creo que entramos en perfecta simbiosis con el ambiente, apareció ese taxi y nos subimos en él porque pensamos que el viaje estaba listo, y así era, pero el eco es tan poderoso...ese caos resulta sedante en nuestras entrañas.
Cuando llegas allí en las primeras horas más de uno probablemente se pregunte qué cojones hace allí, sobre todo si se va por libre, claro. Sientes que estás muy lejos de ese entorno "controlado", pero poco a poco te abres paso y te aclimatas a ese nuevo lugar, poco a poco vas viendo detalles, lugares...y cuando te das cuenta la gente pasa a tu lado como una silenciosa serpiente, con cierto orden dentro de la locura, ya no es necesario preocuparse de esquivarlos y te sientes en brazos de la fiebre, pero es una fiebre pasajera y si resistes la embestida finalmente te muestra su increíble naturaleza.


En Brazos de la Fiebre - Héroes del Silencio

3 de septiembre de 2013

Elysium

Como adelanto "light" de lo que se podría hacer si finalmente se lleva a cabo el proyecto Gunnm (o Alita en nuestras tierras), se presenta esta Elysium, del director de la más que interesante District 9.

De nuevo Neil Blomkamp se mete de lleno en la ciencia ficción con una historia sobre desigualdades sociales en un futuro en el que la humanidad se separa en dos clases ampliamente diferenciadas, unos viven en una Tierra superpoblada y algo cascada y la otra en una estación espacial en órbita con todos los lujos imaginables, incluida la regeneración celular, permitiéndoles vivir de forma indefinida.

Con un sello que cada vez parece más personal, Blomkamp vuelve a ofrecernos un futuro seco, árido, en el que el ser humano sobrevive a duras penas mientras mega corporaciones se aprovechan de los desfavorecidos, todo ello envuelto con sutiles pinceladas de humor negro y con personajes estrambóticos que redondean un universo entre lo palomitero y la crítica social.


La peli funciona, tiene un muy buen ritmo, unos efectos especiales fantásticos donde el director sabe presentar un futuro sin demasiadas estridencias, dejando a un lado la viabilidad de la estación Elysium.
Ese tipo de futuro en el que todo está muy bien integrado y no chirrían demasiado los efectos, haciendo que todo sea bastante creíble y consiguiendo que el espectador se tome en serio la historia.
Los personajes sin duda son un pilar fundamental en la misma, aunque destacaría la buena labor de Damon y sobre todo la de Sharito Copley, a pesar de que llegados a un punto pierde un poco el buen criterio para terminar pasándose un poco de roscas, pero sin duda es uno de los villanos más cojonudos que se han visto últimamente, con una presencia muy marcada y recordando por momentos al hermano bastardo de Snake en Metal Gear o levemente al Santo de los asesinos de la novela gráfica Predicador.
Jodie Foster se muestra solvente como una implacable jefa de seguridad, pero lamentablemente su personaje en mi opinión es el que provoca precisamente que la peli baje algún entero.

El problema de Elysium está en la debilidad de su guión llegados a cierto punto, donde todo se tuerce un poco de manera precipitada y sin profundidad alguna, ya que de profundizar un poco en algunos aspectos, todo quedaría en una bobada poco improbable y además algo ñoña o demasiado...de cuento.

Pero en cualquier caso, la factura técnica en general es muy buena, la historia es entretenida y si nos dejamos llevar un poco se disfruta bastante, con lo que podemos decir que Blomkamp sigue siendo un director muy a tener en cuenta en este tipo de productos y del que personalmente espero grandes títulos en el futuro.

Un saludo!

30 de agosto de 2013

Hanói


Amaneció soleado, la intención del día anterior era salir muy temprano para ver las actividades matutinas en el lago Hoan Kiem, pero a estas alturas del viaje ya no fue posible y tras meditar si ver a los abueletes hacer tai chi o dormir un poco más...pues como que ya hemos visto hacer tai chi en China, en Japón y hasta en las Ramblas de Barcelona, así que mejor descansar para poder aguantar el resto del día de forma digna.

Tampoco crean que nos levantamos a las 11, a eso de las 8:30 ya habíamos almorzado y estábamos rumbo del Templo de la literatura (Van Mieu), un lugar que quedaba algo apartado del centro y que visitaríamos antes de dirigirnos a la zona del lago para comenzar una ruta que pasaba por el Old Quarter (o barrio antiguo) y que atravesaba distintas zonas, tanto de mercadeo como culturales, aunque la zona es en su mayor medida un gran mercado.

Ya en el templo pudimos dictaminar que el primer taxista que nos pilló nos pegó una buena clavada, teníamos nuestras sospechas, pero se confirmó al pagar más de la mitad por un trayecto similar.
Así que para moverse en taxi por Hanói, y después de haber pillado unos cuántos, es totalmente recomendable pillar los que son blancos y pone taxigroup. Éstos activan el taxímetro y te suelen cobrar por un trayecto de 5km unos 70k dongs. El primer cabrito nos cobró 180k por menos distancia, ahí queda.

La entrada al templo son 20k dongs. El lugar, construido allá por el 1070 en honor a Confucio, es bastante majo, hay cierta armonía que se respira en el ambiente.
La recepción está formada por unos jardines muy agradables que dan paso a una zona donde un estanque cuadrado es flanqueado por una serie de inscripciones en piedra de los más ilustres estudiantes del centro, ya que el lugar fue la primera universidad de Vietnam.
Pasada esta zona llega un generoso patio con una estructura al fondo donde se realizan ceremonias, de hecho tenía lugar una ya que es muy visitado por escuelas. Allí mismo había un buen grupo de mozos, más tarde llegó otro de pequeñajos muy graciosos todos ellos con su uniforme y que se lo pasaban en grande, contagiando de buen rollo a los demás visitantes.
La última zona es un santuario donde se exponen piezas, textos y en la parte alta del edificio se puede ver a gente orando.

Sin duda, la visita a este templo es muy agradable y además el sitio está muy bien conservado y cuidado, creo que es una muy buena manera de empezar un ajetreado día en Hanói, o para acabarlo.

Pillamos otro taxi para dirigirnos a la zona del lago y empezar la rutilla por el barrio antiguo, esta vez nos tocó a un tipo que cantaba como el culo pero muy gracioso, hicimos un dueto como pudimos hasta llegar a destino, frikismo puro.
Ya en el lago seguimos en esencia una ruta que rodea completamente el barrio, comenzando por el templo de Ngoc (sinceramente, no merece la pena, con verlo desde fuera ya luce bien), situado en una pequeña isla al norte del lago y caminando hacia el norte hasta llegar al mercado de Dong Xuan, allí giramos hasta llegar a la zona de los herreros y nos dirigimos hacia el sur para acabar en la catedral de St. Joseph, cerca del lago de nuevo.

Todo este circuito por supuesto serpenteando calles, parándonos en puestos a tomar café, cerveza (probamos la famosa Bia Hoi, cerveza de muy poca graduación con la fama de ser la más barata del mundo y que no lleva aditivo ninguno, con lo que es de consumo “en el día”) o delicias “callejeras”, en una zona en la que básicamente está formada por sectores, hay una parte en la que por ejemplo venden artesanía, otra especializada en sedas, otra en comida, otra en souvenirs, etc.
Aunque souvenirs se pueden encontrar en casi todas.

Para comer nos metimos por algunos de los callejones cercanos al mercado de Dong Xuan y allí nos sentamos en uno de los puestos, donde una mujer que pegaba unas voces considerables, nos sirvió un Bun Cha que estaba de vicio, ya vimos que el garito tenía éxito entre ellos, así que nos decidimos por ese mismo motivo, no son tontos no..

Seguimos correteando la zona, en modo aspirador de humos y es que si te tiras un día por estos sitios lo normal es que llegues al hotel con una serie de olores muy interesantes, entre al ahumado y algo desconocido, básicamente llegas hecho unos zorros.
Atraviesas cortinas de humo de gente cocinando desde mazorcas a pinchos de carne de todo tipo. Patas de gallo, pescado, arroz glutinoso...una maravilla, quedarse mirando una de estas calles puede hacer que la retina se sature y acabes viendo cerdos de color rosa volar sobre tu cabeza, más en una ciudad en la que viven 7 millones de personas, repito, una ciudad.

La verdad es que quizás en Siemp Reap o Ninh Binh es donde más calor hemos pasado, pero tras ver al final del día que en Hanói alcanzamos los 37 grados con un 66 % de humedad...no quiero ni pensar en los sitios en los que hemos estado a cuántos grados hemos llegado. Siem Reap tuvo que ser el infierno en cualquier caso. Ni os cuento el equipo fotográfico cuando sale del hotel con el aire acondicionado y toma contacto con ese ambiente cómo queda, totalmente empañado. No hay dolor x2.

Terminamos la ruta con muy buen sabor de boca, con la sensación de haber atravesado un campo de batalla considerable pero habiendo colmado nuestras expectativas, dejándonos llevar por el ambiente de Hanói y por la locura y frenetismo de sus calles. Probando algunas de sus bondades culinarias (seguro que un 0,2%) y participando en su día a día, viendo cómo se mueve y cómo reacciona ante la mirada de estos extraños extranjeros.

Nos sentamos en los bancos del lago y dejamos pasar un buen rato mientras caía la tarde, hacía calor y el tráfico seguía amartilleando al fondo, pero así funciona este lugar y así se disfruta también.

A pesar de cierto cansancio, decidimos caminar sin rumbo fijo hacia el norte, con la idea de pillar un taxi y volver al hotel para cenar por aquella zona y recogernos pronto, ya que nuestro vuelo salía a las 8 de la mañana el día siguiente con lo que tendríamos que levantarnos sobre las 5 para hacer el checkout y llegar al aeropuerto (unos 40 minutos).

Sin darnos cuenta caminamos y caminamos, de nuevo embobados por el lugar. Es difícil de explicar, es tan distinto a “nuestro mundo”...hay tanto que ver en un metro cuadrado, tanto con lo que alucinar para bien o para mal...negando ofrecimientos de motos, taxis, comida...ahora una moto pasa rozándote, un cruce imposible en el que te lanzas casi sin mirar mientras te esquivan por todos lados, la gente hablando un idioma del que no entiendes ni papa, perros, gatos, gallos, niños corriendo, mujeres cargando género con esas balanzas enormes con el rostro oculto tras el sombrero cónico, tipos sobre las motos fumando pitillos en camisa de tirantes, otros durmiendo sobre cualquier sitio, gente sacando ropa a los balcones, operarios cableando lo que ya es casi imposible de cablear, una sonrisa, un grito dirigido a alguien, un anciano trabajando madera, un grupo de chicos tomando fideos en humeantes cuencos, una mujer soplando brasas en una chimenea improvisada, una fugaz mirada...y llegas a un cruce, miras al fondo y ves un taxi blanco.

Te subes, indicas destino mostrando una tarjeta y todo queda apagado, tras un cristal que te aisla de esa calor, de ese mundo extraño, de esa película.

Llegas a tu hotel, mañana vuelves a casa.


Un saludo.

29 de agosto de 2013

Próxima estación Hanói


A eso de las 8 mientras desayunábamos, estuvimos mirando a ver qué hacer, si prolongar la estancia o irnos a Hanói. Finalmente, decidimos partir el día en 2 y acabar la tarde en Hanói.

El día anterior, mientras comíamos en un garito una señora se nos acercó y nos comentó que nos podía ofrecer un bus desde Ninh Binh a Hanói por 7 dólares, 8 si nos recogía en el hotel, así que pillamos las bicis y nos acercamos al lugar para contratar el bus, nos recogería a las 3 de la tarde, perfecto para aprovechar toda la mañana y el medio día en Ninh Binh y llegar a una hora razonable a Hanói.

Una vez contratado, nos fuimos tranquilamente paseando por algunos caminos que el día anterior habíamos pasado por alto, y más tarde vimos otro embarcadero que nos habían recomendado, el Thung Nang.
Hablamos con una señora de la zona y como el paseito duraba 2 horas, acordamos dejarlo en 1 por la mitad del precio, así que nos subimos en la barca y nos dimos otro paseo por entre las montañas, arrozales, nenúfares y animalillos mil que danzaban por ahí. Es imposible no alucinar cada vez que se sube uno a estos bichos, la experiencia te empequeñece tanto al estar en un sitio así que acongoja.

Tras el paseo, eran ya casi las 12, así que volvimos al hotel para hacer el checkout y tal y como nos comentaron por la mañana, podíamos disponer de las instalaciones del lugar sin problemas, piscina, duchas, etc.

Así que hasta las 3 estuvimos de piscinita, comimos tranquilamente y a eso de las 15:20 llegaron a por nosotros unos chavales en moto que nos dejaron donde la agencia de la señora y allí un bus turístico nos recogió para llevarnos a Hanói.
Básicamente el bus es de un tour que tienen, y como les sobraba unas plazas pues hicieron algo de negocio con nosotros.
El tren de Ninh Binh hasta Hanói tarda unas 2 horas y media y el billete sale por unos 2 euros creo, nosotros escogimos esta opción porque nos dejaba más cerca de la zona donde tenemos el hotel y porque gestionar los billetes de tren en Ninh Binh hubiera supuesto más pérdida de tiempo o pagar comisiones para que nos los compraran, con lo que unido al transporte requerido hasta la estación desde el hotel, nos habría salido por casi lo mismo. Por posibilidades, que no quede.

De camino pudimos ver las vías por las que nos había traído Marty, viendo el estado y la velocidad a la que iba, me dieron ganas de volver y darle dos collejas al amigo.
De paso comprobamos cómo el turismo o las nuevas (y ricas) clases sociales están devorando el entorno vietnamita. Ya en Ninh Binh, habían muchas zonas donde se estaban construyendo mega complejos turísticos, casas que simulaban palacios y en definitiva, a ver quién hacía el sitio más molón frente a las maravillas naturales.
En estas vías que atravesamos, todo estaba patas arriba, con casas derruidas, solares preparados con el cartelón en la entrada que anunciaba una urbanización en la que una familia feliz miraba al horizonte con el rostro iluminado de ilusión, un pequeño horizonte azul claro, porque lo que son las montañas quedaban tapadas por sus mega casas...Qué quedará de todo esto en unos años? Lo desconozco, pero será algo totalmente distinto con seguridad.

A la hora acordada, las 18h, llegamos a Hanói y el tipo nos dejó justo en la zona del lago Hoan Kiem, justo al sur del barrio antiguo de Hanói.
Allí pillamos un taxi que nos llevó hasta el hotel, cerca de la pagoda de Tran Quoc y a orillas del lago Tay Ho, una inmensidad de agua que queda al norte de la ciudad y que tal y como vimos más tarde, supone una zona de recreo para parejas y para tomarse algo en las distintas terrazas repartidas por el paseo.

Una vez realizado el checking nos fuimos directamente a dar un paseo por la zona, mientras volvimos a sentir en nuestras carnes la locura de tráfico de la ciudad, el ruido, la polución, el olor a frito de los puestos callejeros, otros olores que más vale no recordar y mucha gente saludándote y con una sonrisa en la cara.
Acabamos cenando en un japo en el que servían unas bebidas de esas muy extrañas, mezclando sirope de fresa, soda, nata y no sé qué historias más, estaba bueno, no hay dolor ya. El sushi normalito.

Algo cansadetes nos fuimos para el hotel, mañana será nuestro último día de turisteo en Vietnam, parece lejos ya aquél primer contacto en Bangkok hace 15 días, aunque aún nos queda cuerda para quemar los últimos cartuchos antes de regresar.


Un saludo!

Ninh Binh


Queríamos ver el amanecer, así que a las 5 y media estábamos en planta (quién dijo vacaciones?) y salimos para ver el espectáculo. Muy bruto.

Más que habitaciones, son villas, unidas por caminos empedrados y rodeado de plantas, palmeras...es decir, el sitio es como uno de esos resorts de la Riviera Maya. Nada más salir de la nuestra teníamos un pequeño puente de madera un poco más adelante los arrozales rodean el lugar, así que la estampa dorada del lugar era como para llorar, con los rayos de sol saliendo al fondo entre las montañas, alguna nube baja y todo teñido de color oro mientras al fondo un tipo faenaba los campos de forma silenciosa con el característico sobrero de pico vietnamita. Es que no nos quedan lágrimas ya, maldición.

Mientras quemaba la cámara y Eli asistía horrorizada a mi acto desenfrenado de frikismo fotográfico, las alimañas comenzaron a agolparse a mi alrededor, una libélula se zampó a otra al vuelo, aparecieron seres voladores enormes, las ranas croaban a lo bestia, gusanillos por el suelo, hacía un minuto ahí estaba yo sólo copón! Igual los envió Eli para que dejara de fotografiar la postal.

Recordé ciertas sanguijuelas muy majas que creo recordar habían por la zona según un documental que vi no hace mucho, así que tras grabar cómo la libélula se crujía a la otra a lo Félix Rodríguez nos piramos a desayunar. Durante el mismo planificamos un poco la rutilla a seguir.

El garito nos dejaba las bicis, pero nos hacía más la idea de pillar una moto y poder llegar a algunos lugares algo más alejados, aunque en la zona en la que estábamos no había ningún sitio para alquilarlas, así que visitamos primero la cueva del Buda y más tarde de camino a Tam Coc ya buscaríamos algún sitio.

El lugar funciona así, Tam Coc es el epicentro de la zona digamos turística, donde existen varios puntos para poder hacer un paseo en canoa por los ríos de la zona mientras se atraviesan las formaciones rocosas características de la zona. No es que exista uno, es que hay varios repartidos por la zona, por lo que es recomendable hacerse con un buen mapa y priorizar lo que se quiere ver, y, bajo mi punto de vista, a qué hora se quieren ver, ya que si hace un día de calor de mil demonios como el que nos hizo a nosotros, hacer un paseo en barca bajo un sol de infarto puede ser demoledor.

El paseo por Tam Coc es el más conocido, pero por ejemplo, un poco antes de este existe el Thung Nang, que atraviesa otro valle...vimos más, como en la zona de Trang An, donde fuimos con la moto y que se encuentra a unos 30 y pico kilómetros de Tam Coc.

La cueva del Buda que visitamos no deja de ser otro paseo en barco, aunque más que atravesar un paraje, lo que se hace es íntegramente meterse en una cueva y atravesar la montaña.
A pesar de no ser muy conocida, resultó ser la travesía por cueva más larga que hicimos, en total oscuridad tan sólo iluminados por una linterna que nos dejaron para ir señalando un poco el camino al “remero”.
No nos esperábamos una experiencia así, con lo que el cague fue considerable ya que el sitio está lleno además de murciélagos y es un buen rato el que se pasa dentro, aunque pasados los primeros minutos de “madre mía madre mía dónde vamos?!” lo disfrutamos a tope.
Además de esta gruta, el sitio es una especie de parque natural, en el que se puede uno perder por sus caminillos y serpentear la zona mientras el paisaje te deja ko, encima eran poco más de las 8 de la mañana, con lo que no había ni Dios en la zona, absolutamente solos en el valle.

Una vez salimos de la zona, nos dirigimos con las bicis hacia Tam Coc para ver si pillábamos una moto y encontramos un hotel que las alquilaba. Ya motorizados nos fuimos dirección Ninh Binh y una vez por allí preguntamos para ir a Trang An, sitio en el que también hay una zona para ir en canoa y en el que el resto del lugar es otro parque natural para serpentear caminos, arrozales, puentes de piedra y disfrutar de las vistas.

De regreso comimos en un garito donde una mujer nos había indicado muy amablemente el camino hacia Trang An, pedimos pincho de cabra, al parecer la carne típica de la zona, rollitos, of course y pollo con piña.
La carne de cabra estaba deliciosa, a la brasa y con zanahoria caramelizada, el pollo y los rollitos no estuvieron a la altura.

La idea era hacer el paseo en canoa en Tan Coc rozando la última hora del día, para disfrutar de esos tonos crepusculares y de paso para que el sol no nos azotara demasiado, así que para hacer tiempo nos dirigimos a Hang Mua, un lugar en el que hay unas escaleras que se elevan hacia la cima de una montaña y donde las vistas al parecer son espectaculares.
Para encontrar el lugar hay que tomar la carretera que sale de Tam Coc dirección a Ninh Binh, pero antes de llegar al final hay un desvío hacia la izquierda (cerca de una pequeña gasolinera), se atraviesa una villa y más adelante ya se ve un cartel indicando la dirección.
Lógicamente para llegar nosotros tuvimos que preguntar hasta al perro del Hortelano, pero eh, esta la pago yo.

Una vez allí pagamos el ticket de entrada (por cada sitio se paga algo para entrar, tanto para la cueva del Buda, como el paseo en Tam Coc, etc.) y dejamos la moto en el parking (también se paga, suelen ser 10k dongs).
La chica de recepción partió una fruta con un mega cuchillo que sacó de la nada y cuando pensamos que nos iba a degollar allí mismo nos ofreció la fruta, venga.

Compramos dos aguas y nos dispusimos a cascarnos la subida, aunque antes pasamos por un pequeño parque lleno de árboles y un estanque circular, donde una anciana quemaba ramas y barría el suelo mientras una figura de un Buda quedaba al fondo arrastrando una especie de mazo gigante.
Comenzamos la subida por las escaleras empedradas con un dragón multicolor que quedaba a nuestra izquierda, muy risueño él, como diciendo “os espera una buena subida catetos”.
Y así fue, la subida es interesante y la “excursión” se toma su buena hora de subida/bajada, pero al llegar a la cima las vistas son impresionantes.
En una especie de mini santuario, con una estatua de una virgen o una señora muy pálida (no estaba yo para santería), flanqueada por cuatro columnas y abierto a los cuatro vientos, Tam Coc queda a nuestros pies, en un zig zag entre arrozales y montañas y a nuestra espalda el valle por el que habíamos venido, que ahora se presentaba como un interminable campo de cuadrados verdes y alguna montaña perdida, sin duda todo cobra otra dimensión desde esa altura, merece mucho la subida sinceramente.

Regresamos, pillamos la moto mientras la tipa del cuchillo jugaba a las cartas con los colegas y nos dirigimos a Tam Coc para hacer el paseo en barca ya que eran sobre las 16h y como el paseo dura 1:30, calculamos que veríamos la puesta en la barca, y así fue.
Entrar al “parque” de Tam Coc cuesta 30k y una barca 80k. La primera suma te permite pasear por los caminos que llevan a un templo de la zona y algún sitio más, el segundo importe te da derecho a un paseo en canoa. Encontrar el sitio no tiene misterio ya que está muy indicado y se ve a la legua por el gentío que transita la zona.

Durante 1:30 atravesamos tres pequeñas cuevas (nada que ver con la mega cueva del Buda de por la mañana), donde realmente luce este paseo es sin duda al emerger tras salir de la gruta y encontrarse rodeado de ese paisaje, con el único ruido de los animalillos del lugar, el chapoteo del agua y el viento. Por cierto que los conductores de la canoa aquí tienen la habilidad de remar con los pies, es digno de ver, casi tan digno como la gesta de estar 1:30 dándole al remo sin apenas pausa, así que al llegar a la mitad del camino (son 45 minutos de ida y regreso) le pagamos una bebida al buen hombre, que además nos iba avisando de algunas zonas interesantes y nos hizo algunas fotos.

Tras el viajecito devolvimos la moto y nos fuimos para el hotel directos a la piscina, un poquito de relax después de un día en el que por cierto brilló el sol como nunca. Cenamos y todavía no teníamos muy claro si alargar un día más nuestra estancia por aquí o regresar a Hanói para darle un día y medio a la ciudad.
Lo decidiríamos a la mañana siguiente.


Un saludo!