27 de mayo de 2013

It Came From Outer Space

De la mano de un relato de Ray Bradbury, Jack Arnold se marcó una cinta ci-fi allá por el 53 en la que contaba como un aficionado a la astronomía y su pareja avistan lo que parece un impacto de un meteorito cerca de su localidad natal. Tras investigar un poco por la zona, se topará con una nave alienigena.

Sin duda it came ofrece un relato dinámico, novedoso en muchos de sus apartados y con un acabado bastante redondo a excepción de algún que otro detalle, sobre todo en su parte final, cosa de agradecer ante el aluvión de películas de serie B que se pueden ver en esas décadas tan fructíferas en cuanto a cine de ciencia ficción pero que descuidan aspectos de guión y ritmo, tan importantes en cintas de este tipo dada su limitada capacidad a la hora de ofrecer efectos visuales llamativos.


El hecho de que esté basada en un relato de Bradbury además le otorga ese punto extra, ya que tal y como sucede en otras obras del autor como Crónicas Marcianas, aquí se juega mucho con temas candentes sociológicos como el racismo o del peligro que supone el ser humano a sí mismo, todo un puntazo si recordamos que la cinta es del 53, con lo que el shock del momento tuvo que ser interesante.

Los actores resultan convincentes, a pesar de que en ciertos momentos abusan de esos momentos candorosos de rostros iluminados sin venir a cuento, pero ya se sabe que hablamos de otra época y de un hacer totalmente distinto al de nuestros días, pero eso no quita que el protagonista arrastre una cara de palo en la mayoría de las escenas, no así su compañera, con algún registro más interesante o menos rígido.

En cuanto a los efectos, sorprendentes, en especial cierta escena en el que un rayo láser ataca al protagonista, muy llamativo y tremendamente efectista. Lógicamente en cuanto a las bizarras criaturas, lo que hay es lo que hay, pero juega muy bien las cartas sacándose de la manga cierto recurso que relega a un segundo plano el uso del monigote, relegado como digo a escenas muy bien dosificadas.

Buen ritmo, cierta moraleja y algún mensaje interesante como suele pasar en los relatos de Bradbury, bien impregnada la cinta de ese aire extraño, melancólico y de crítica social.

Un saludo!

24 de mayo de 2013

Such a Lovely Place

A pesar de que quedan todavía 2 meses y algo para pisar tierras asiáticas, la verdad es que tengo unas ganas locas por salir pitando y asilvestrarme de una maldita vez, de dejar atrás por unos días toda esta vorágine de problemas sociales que nos rodean, de tomar aire.


Puede que suene egoísta, qué leches, es egoísta, pero sinceramente la saturación informativa, la creciente sensación de hundimiento de un país adormecido sobre sus propios quejidos, tanta red social...me satura.
Necesito largarme bien lejos por un tiempo con la parienta, la mochila y una bici alquilada por un dólar, pasar calor, calor extrema (odio el maldito frío, y este año está pesado) y sobre todo, de no entender una mierda de lo que digan los demás y que tampoco me entiendan a mí. Todos contentos.

En Bangkok estaremos un par de días, visitando algunos lugares típicos, los canales y alguna cosilla más. El motivo de ir a Bangkok en lugar de a Camboya o Vietnam directamente es principalmente porque sale mucho más barato volar a Tailandia que a los otros destinos, así que aprovechamos para entrar por este país y visitar la capital, pasaremos a Camboya para ver Angkor y luego tiraremos para Vietnam subiendo hacia el norte para acabar en Hanói y de allí volver en avión.

Casi tres semanas, no es mucho tiempo, pero gracias a que los vuelos internos son bastante económicos, ganaremos mucho tiempo en cuanto a desplazamientos (1 hora de Tailandia a Camboya, otra a Vietnam) y nos dará para ver los lugares clave que queremos visitar.

Vietnam, el grueso del viaje, es un país más bien de paisajes, con lo que creemos que los 4 o 5 sitios clave que tenemos marcados serán suficientes para disfrutar de cierta variedad tanto a nivel de antornos como a la hora de absorver algo de la cultura popular.

Hotel California - Gipsy Kings (original Eagles)

20 de mayo de 2013

Iron Man 3


Shane Black, el tipo que contaba el chiste "del eco" en Depredador se mete de nuevo a dirigir tras Kiss Kiss Bang Bang, cinta que a mí personalmente no me produjo ni frío ni calor, la nueva entrega del único súper héroe que congrega por partes iguales a los que lo prefieren embutido de héroe o en su forma "humana".

Robert Downey Jr. sin duda se ha hecho con el personaje como ya lo hiciera Hugh Jackman con Lobezno, para que Stark funcione debe ir acompañado por esa mezcla de dandy bebedor de cubatas de cuello rojizo sin tripa cervecera con la capacidad de poner ojos de cordero degollado.
Así que en esta tercera parte y tras mostrar peleas mil, los típicos malotes y los amoríos de turno, pues toca llevar al límite de sus capacidades más humanas al protagonista, lo típico, vamos.


Una nueva amenaza, encarnada por El Mandarín, una suerte de Bin Laden con la cara de Ben Kingsley, pone en aprietos al gobierno de EEUU y Stark, desposeído de su armadura por una serie de acontecimientos, deberá arreglárselas por sus propios medios para volver y poner orden.

Sin duda, la primera parte, la más fresca de todas continua siendo la referencia de la saga. Tras una segunda algo irregular que al parecer incluso se llegó a empezar a rodar sin tener acabada la historia, de ahí esa extraña resolución y falta de ritmo que sufre por momentos el título de Fovreau, llega esta tercera en el que se aprecian escenas realmente inspiradas y en la que por momentos, sobre todo en sus minutos iniciales y gracias a algún que otro giro que como mínimo arranca una sonrisa, el título parece prometer.
La factura técnica sigue siendo impresionante, en especial las dos mega-escenas de acción pura, hablo del momento casa Stark y de la lucha final, dos escenas de una dinámica muy a lo Uncharted de playstation 3 aunque con una definición algo pobre en la segunda a la hora de seguir la acción. Añadiría una tercera, la escena del avión, uno de esos momentos que tanto gustan en el cine tipo Spidey y el vagón de metro o Superman salvando a los escolares.


Dónde falla Iron Man?, en mi opinión en una resolución algo chusquera fruto probablemente de un guión que va de más a menos y que acaba por mostrar más de lo mismo en cuanto a intereses malévolos, dejando además en evidencia una enmascarada tarea de llevar de nuevo al héroe hacia ese tormento interior que sufren los Batman de Nolan, los Spiderman de Raimi y tantos otros. Que sí, que no deja de ser la esencia Marvel, con permiso del de DC, pero recordemos ese puntazo final de su primera parte “Yo soy Iron Man”, no soy como los otros, pues por qué no seguir en esa línea?
No hablo de seguir exprimiendo la maldita frase, pero evolucionar en esa tónica dada la naturaleza del personaje sería lo que finalmente sorprendería al espectador. En lugar de eso, aunque por otro lado lógico siendo sincero, se ha optado por la línea continuista y segura, el valor riesgo cero salpicado por momentos Tony Stark para que no todo parezca más de lo mismo.
Juntemos cierta conexión emocional con la cinta de los Vengadores y tenemos un intendo de dar cierta profundidad añadida a un personaje que a mí personalmente, me parece algo floja.

A pesar de todo, creo que como cinta de entretenimiento cumple, con algún que otro momento en el que se resiente el ritmo y en los que si te pilla el día flojo puede que no acaben de convencerte ciertos detalles. Pero si sabes discernir entre cuando ves el Padrino y a un tipo con armadura que vuela, cada uno dominador de su mundo, pues probablemente incluso disfrutes.

Un saludo!

13 de mayo de 2013

J. Edgar

Clint Eastwood vuelve a la carga con este biopic sobre la figura de John Edgar Hoover, creador de lo que hoy se conoce como FBI.

La cinta arranca sobre el 1919 con un joven Hoover que se descubre como un adelantado a su tiempo y que tras escalar puestos de forma significativa desde que ingresara en el Departamento de Justicia consigue revolucionar un sistema desfasado y corrupto.


Durante poco más de dos horas, Eastwood consigue acercarnos los detalles históricos que rodearon la figura de tan singular personaje, no pretendiendo dar clases de historia, pero sí adornándola con esos pequeños detalles que vuelven el contenido más interesante y que dejan un buen sabor de boca al finalizar.
No hay que olvidar que aquí de lo que se trata es de mostrar el perfil de un personaje muy complejo, y creo que Eastwood lo consigue con nota, aunque no hay que quitarle mérito a un Di Caprio que vuelve a bordarlo en otro papel, como ya hiciera en El Aviador, Gangs o Shutter Island entre otras.

Sin duda, tamaña hazaña no está desprovista de fallos, que son precisamente achacados a su duración, por un lado sufre de algún momento en la que le falta algo de ritmo y, curiosamente, por el otro tenemos la sensación de que abarca demasiados frentes con lo que es fácil caer en cierta desorientación si tenemos el día flojo o incluso podemos decir que se deja algunos aspectos sin desarrollar como es debido.

Personalmente, creo que lo que cuenta lo cuenta de forma muy sólida, con un material nada sencillo y del que el director sabe sacar esas luces y sombras que tanto le gustan como ha comentado alguna vez y de la que hace gala en una fotografía de nuevo fantástica.

Un saludo!

6 de mayo de 2013

Young Adult

Despegarse emocionalmente de ciertos años dorados de la vida de las personas siempre ha sido una tarea ardua para el ser humano, y este es precisamente el pilar en el que se basa Young Adult, la última comedia dramática de Jason Reitman, director de Gracias por fumar, Juno o Up in the air.

Reitman parece querer ser un director que se empeña en buscar ese punto escondido y oscuro de las personas, para extraer una esencia en ocasiones podrida y desnudar a los personajes hasta tal punto de mostrar su verdadero ser.

Así como por ejemplo en su última obra Up in the air se mostraba hasta dónde se puede vivir sin moralidad, en Young ahonda en las personas que a pesar de aparentar que avanzan imparablemente por la vida en un progreso que les infla el ego, en realidad viven atascadas en esos años en los que creían ser felices pero donde todo comenzó a torcerse.


Charlize Theron interpreta a Mavis, una escritora de literatura infantil que decide regresar a su pueblo natal para reconquistar a su ex-novio.


Caos, desorden, una casete que no para de ser rebobinada para hacer sonar la misma canción de los noventa mientras machaca su cerebro para ponerlo a tono y hacerle pensar que sigue en aquellos años. Un actitud impulsiva e inmadura sin unos límites que llevan sin controlar a una persona mucho tiempo y que en el fondo esconde más de un problema.

Así se nos muestra Young, con una Charlize que lo hace realmente bien, que se escapa de papeles tan sobreactuados para mostrar un registro frío pero con esos brotes psicóticos que necesita el personaje para cumplir su función, aderezado con la compañía de Patton Oswalt en el rol de friki-amigo cuyos problemas se asemejan a los de la protagonista.


Sin duda, los momentos entre estos dos logran arrancar alguna sonrisa a pesar de lo serio que es el problema, como ya pasara en Gracias por fumar o Juno, como digo, a Reitman le gustan estos terrenos pantanosos.

Una interesante película, que tiene además una duración justa para no llegar a cansar o a perderse en historias secundarias que hagan que pierda el ritmo y que gracias a sus toques de humor negro vuelven a poner al director entre los más llamativos del género cómico/dramático. Creo que Reitman puede llegar a presentar algún día una obra redonda que remueva al público de forma unánima.

Un saludo!