28 de julio de 2014

El Extraordinario viaje de T.S. Spivet

O más bien L'extravagant voyage du jeune et prodigieux T.S. Spivet, es la historia de un pequeño genio que vive con su familia en un remoto rancho de Montana y que es elegido como ganador de un prestigioso premio científico. A pesar de sus10 añetes, decidirá ir a recoger lo que le pertenece por su cuenta.


Más que extravagante viaje, podríamos definir el viaje del mocoso como la conjunción de un buen puñado de sensaciones, mezclado con cierta psicología y aderezado todo con una ínfima parte de aventuras, para ser sinceros, poca aventura.

Pero desde sus primeros minutos deja claro que sus bondades no pasan por mostrarnos al niño escapando de perritos y sorteando otros peligros, que los hay, en su lugar se preocupa de presentarnos con mimo unos personajes que forman el universo que rodea al protagonista y que serán vitales para entender el por qué de su viaje y su definición.
Porque la cinta de Jean-Pierre Jeunet se acerca de forma mucho más ordenada de lo que parece a lo que podría pasar por la mente de un chaval de 10 años con toda esa "carga" encima. Mostrando desde cierto punto de vista cómo influye en esa difícil edad acontecimientos de peso.

Así tenemos tres partes muy bien diferenciadas, siendo la primera esa definición del entorno familiar, el viaje y finalmente el contacto con ese mundo desconocido y alocado en el que vivimos y que acabará por dar sentido al conjunto.
La parte del viaje es la más agradecida fotográficamente hablando, pasando por algunos paisajes americanos como Montana, Nebraska, Illinois....que quitan el hipo, aunque el resto de la cinta no se queda corta en un aspecto visual prácticamente impecable.


Probablemente al sector más crítico su parte final, con tonos dramáticos algo manidos, les parezca que empaña bastante el resultado, pero en mi opinión la cinta no deja su sinceridad en ningún momento, bajo mi punto de vista no explota ni sorprende, pero tampoco resulta incongruente ni alejado de la reacción plausible, dado el contexto.

Pros: La fotografía es cojonuda.
Contras: Se conforma con ser bastante redonda, completa, pero quizás podría haber ido un poco más allá y dejarse llevar con algo más de imaginación.

Un saludo.

21 de julio de 2014

Rush

No es que yo sea un fan de la fórmula 1, la verdad, me gusta de vez en cuando ver algo y me parecen interesantes algunos aspectos. Pero su cuadriculada estructura, que queda prácticamente definida desde las primeras carreras y su casi nula capacidad sorpresiva, hace que desconecte bastante salvo en como digo, contadas ocasiones.

Había escuchado que la cinta de Howard era buena, que el retrato que se hacía de la historia de Lauda y Hunt salía muy bien parada, pero a pesar de todo me daba bastante pereza ponerme con ella...pero como últimamento no saco tiempo para ver cine, me pareció buena idea tirar sobre seguro ya que no está la cosa como para tirar dos horas viendo una basura. Y no lo es, vaya que no lo es...


Howard consigue una cinta con bastante ritmo, con dos protagonistas que lo bordan, mostrando esa dualidad de universos mientras asistimos a la transformación de un deporte que era infinitamente más peligroso (y ya sabemos que al ser humano no le gustan estas cosas...) hacia lo que es hoy en día, descubriéndonos, o por lo menos a los que no conocemos en toda su dimensión, aspectos interesantes del mundillo.

Rush no es solo la historia de la rivalidad entre dos apasionados del motor, es un tour de emociones, de superación, de ese némesis que en ocasiones aparece en nuestras vidas, ahondando en la capacidad del ser humano y que finalmente funde el resultado en un mundo que mueve hoy en día cifras de escándalo.
De igual forma es interesante ver como se ha minimizado hasta hoy el riesgo que por entonces suponía ser piloto de carreras, una profesión vista con excepticismo, una mezcla de miedo pero seductora por su esencia entre otras cosas bizarra.


El resultado es que vemos con frenetismo desmedido, gracias a un montaje cojonudo y a que el bueno de Hans Zimmer no nos da respiro, una historia que avanza a muy buen ritmo, con unas imagenes impactantes, donde quedaremos prendados de unas composiciones que transmiten la velocidad y el sentimiento de los pilotos de una forma fantástica, y eso sin ser, como yo, unos fans de este deporte. Y eso ya es un logro enorme.

Pros: Sin duda, las carreras están rodadas acojonantemente bien.
Contras: El doblaje es horrible. Horrible. Menos mal que el sonido es brutal y tapa el estropicio.

Un saludo.

7 de julio de 2014

Transcendence

Wally Pfister hasta ahora únicamente se había ocupado de la fotografía en el mundo del cine. Entre sus obras se encuentran cintas como El Caballero Oscuro, Origen o Memento, es decir, es muy Hijo de Nolan.

Con Transcendence es la primera vez que ocupa el rol de director, y yo diría que se nota en algunos aspectos su visión fotográfica, pero falla en algunos aspectos de forma incomprensible.

La historia se centra en el Dr. Will Caster, interpretado por "Jack Sparrow", un científico que trabaja para conseguir dotar de consciencia a una inteligencia artificial.


La idea no es que esté mal, a pesar de que ya hemos pasado por HAL, Madre, Skynet y tantas otras inteligencias artificiales que han manipulado, aprendido y "jugado" con el ser humano de tú a tú.
Aquí se intenta añadir la posibilidad de cierta interacción emocional humana añadida a esa IA para intentar dotar de alma o cierta humanidad a esa frialdad tan característica de las máquinas, tal y como las conocemos.

La curva inicial es interesante, tiene buenos elementos de suspense y resulta atractiva, pero llega a un punto de estancamiento y poco a poco se diluye en la misma historia de siempre con un final torpe, inconsistente y que deja cierta sensación de no haber llegado a ningún puerto, de no sorprender e incluso de rozar el aburrimiento, porque ni termina de ser un producto atractivo a nivel de fx, ni su ritmo acompaña, ni su idea termina por explotar por culpa de dejarse llevar demasiado por los típicos cliches de moralidad.

Deep está casi tan rígido como los discos duros que almacenan la IA, Rebecca Hall pega unos cambios de registros que rozan lo bipolar, casi como Paul Bettany en un papel que sinceramente no se sabe muy bien hacia qué camino va...y Morgan Freeman imagino que pasaba por ahí, casi como Cillian Murphy....una pareja extraña que supongo que al ser colegas, el director decidió que fueran casi siempre pegados. A pesar de todo Freeman cumple como siempre y hace lo que puede, en una historia que hasta los actores parecen ver cómo se derrumba y dan la sensación de querer abandonar poco a poco sin que se note mucho, pero se nota.

Decía antes que se nota la visión fotográfica del director, sobre todo en ciertas tomas que son muy de encuadre casi macro, de bokeh selectivo, etc. Pero en mi opinión ha dado un paso atrás delegando el trabajo, ya que no se comprende una utilización tan torpe de la iluminación en muchas tomas, por mucho que quizás se escude en querer dotar de cierta oscuridad a algunos pasajes. Se puede entender en algún momento en concreto, pero en otras es muy llamativo y no para bien precisamente, o por lo menos no sale muy bien parado en cuanto a resultado.
Y es una pena, porque por ejemplo en The Dark Knight o en Origen el trabajo fue cojonudo, jugando de forma fantástica con las luces, las sombras y con composiciones en pantalla que quedaron grabadas en nuestra memoria.
Aquí apenas hay primeros planos potentes, el encuadre da la impresión de ser demasiado cerrado, sobre todo en las escenas de "acción", por no hablar de la repetición de tomas...ahora paneles, ahora pasillo, ahora pueblo, ahora paneles, ahora habitación, ahora pueblo, etc.

En fin, que se puede ver si eres de los que te tragas cualquier cosa cifi, pero luego no digan que no les avisé.

Pros: La idea es atractiva...
Contras: ...pero se queda a medias en todo.

Un saludo.