31 de diciembre de 2013

Tạm biệt 2013

Termina otro año, esta vez ha sido de los más extraños que recuerdo, claro que yo tengo serias lagunas de determinados periodos, sobre todo de finales de los 90 principios del nuevo milenio.
Creo que ha sido un año con cierta evolución interna, un año casi diría contemplativo en el que en la mayoría de ocasiones he dejado que la palabra sea puesta por los demás para mantenerme un poco en la sombra, desconozco si es por ignorancia en la materia o si bien es porque simplemente ya no veo necesario entrar en determinadas materias. Probablemente sea lo primero.

En cuanto al país en el que habito...es una pena, una verdadera pena lo que sucede la mayoría de los días. Lo que tengo muy claro es que la solución pasa por tener una sociedad culta y bien formada, y no conviene, con lo que jodido lo veo.

Un año que comenzó con una escapadita a Londres pero sobre todo en la que hemos vuelto de nuevo a Asia, en esta ocasión una travesía a través de tres países, Tailandia, Camboya y Vietnam.
Si bien es cierto que los dos primeros son prácticamente de pasada, el caso es que nos hemos enfrentado a sus fronteras, a sus aeropuertos y hemos tenido contacto directo con su sociedad y maravillado con ese mundo que cada vez me tiene más atrapado.

Debido a la falta de tiempo, esta vez hemos obviado la parte más mochilera a nivel de buscar alojamiento, transporte y esas cosas para ir directamente al grano en los sitios en los que hemos estado. Como resultado ha sido una experiencia algo más madura disfrutando de algún lujillo que difícilmente uno se lo podría dar por estos lares sin dejarse un riñón.

Probablemente haya sido el viaje donde hemos visto los paisajes más acojonantes de lo que llevamos recorrido y en el que yo personalmente, haya podido confirmar que me encuentro extrañamente cómodo paseando por esas calles de pura locura a pesar de ser el extranjero.
Creo que ha sido la confirmación de que soy un enamorado de Asia y que mientras me queden fuerzas volveré a ella tantas veces como pueda.




Sean buena gente en 2014.

Aquí lo más destacado en 2013;


Walk On The Water - Creedence Clearwater Revival


Un saludo.

23 de diciembre de 2013

50/50

50/50 pertenece a esa especie de comedia dramática  a la que no le importa acercarse a temas escabrosos para reírse en ocasiones de ellos y presentar esa naturaleza tan frágil del ser humano, capaz de la insensibilidad más flagrante o de la más profunda de las amistades.

Adam es un tipo cualquiera, de vida muy sana, educado, tremendamente cívico y al que un buen día se le diagnostica un cáncer de los agresivos, huelga decir que a partir de ahí su vida dará un "pequeño" giro.

Una historia de estas características puede funcionar perfectamente en cualquier sobremesa con los cuatro elementos típicos de este tipo de productos, así que lo que se espera es que los personajes tengan el suficiente calado como para llamar la atención, que la propia historia transmita cierto brillo que la haga diferente al resto y si le añades algún toque personal la cosa puede convencer, y en mi opinión, Jonathan Levine lo consigue.


Tanto Adam como Kyle forman una pareja convincente, así Joseph Gordon-Levitt lleva la batuta del drama y esa evolución que tanto suele gustar de ver en pantalla como si de un Walter White se tratase (pero sin llegar a tanto, no nos engañemos), mientras que Seth Rogen añade ese punto canalla, de colega insensible, de sobrino del Nota (sin llegar tampoco a esos niveles de brillantez absoluta).
A su universo se le unen las chicas y la familia del prota, para conformar un elenco sólido y que sabe balancear perfectamente bien las situaciones para hacernos soltar alguna sonrisa, para hacernos llorar cuando procede y para en definitiva dejar un buen sabor de boca al finalizar sin recurrir ni a excesivos dramas ni a excesiva comedia.


Y es que el equilibrio de la cinta es uno de los puntos fuertes, alejándose del típico dramón en el que una vez que comienza la tragedia para el protagonista se ve abocado a despidos, problemas de seguros médicos y blablabla...nada de eso aparece en 50/50, centrándose de esta forma en los personajes, en unas relaciones particulares y dejando los momentos John Q para el bueno de Denzel.

Pros: Equilibrada, divertida, ácida y humana. Ah, y la banda sonora está muy bien.
Contras: Quizás, por decir algo, no destaca demasiado en cuanto a aspectos técnicos como la fotografía, pero tampoco creo que le sea muy necesario. Y ciertos clichés, que como no tengas el día magnánimo igual hacen que desconectes un poco y no funcione contigo "la magia".

Un saludo.


16 de diciembre de 2013

Los últimos días

Álex y David Pastor vuelven a la carga de nuevo con sus mundos post apocalípticos y con esa delgada línea que separa la locura de la cordura del ser humano y que tanto parece gustarles a los hermanos.

Tras Infectados y flirtear con el cine estadounidense, esta vez se quedan en casa y presentan una Barcelona que ve como poco a poco la gente parece caer bajo los efectos de una especie de agorafobia que les impide pisar la calle, quedando atrapados en metros, trabajos y casas.

De la mano de Quim Gutiérrez y del solvente José Coronado, nos paseará por las entrañas de la ciudad condal para intentar llegar cada uno a sus seres queridos, con sus motivaciones y miserias personales. Sin duda es algo bastante mundano, aunque tampoco pretende creo yo ir mucho más allá salvo el mostrar cierto poderío visual y juguetear con esos mundos que poco a poco van quedando destruidos y donde la locura se hace hueco en las personas para sacar ese animal que llevamos dentro a la hora de sobrevivir.


Así tenemos una historia entretenida, sin grandes alardes, que vuelve a dejar en manos del espectador el descubrir qué sucede en el mundo, con unas pocas flipadas, con alguna escena que intenta venderse como cine yanqui pero que no cuela, con un guión flojillo pero que a pesar de todo consigue convencer, gracias a una factura técnica ajustada pero totalmente solvente y unos personajes con los que se empatiza lo suficiente como para no perderlos de vista.

Si nos ponemos en modo "destroyer", es relativamente fácil encontrar puntos flojos, tanto en el guión como en los personajes, situaciones...pero si simplemente queremos ver una historia cifi con ese puntillo de survival y con unos efectos como digo muy dignos, creo que la obra de los hermanos Pastor cumple perfectamente su cometido.

Pros: Los efectos especiales están bastante bien, la pareja protagonista funciona y mola ver localizaciones cotidianas con ese aspecto.
Contras: El guión podría estar algo más limado, esta gente parece que sean guionistas de Perdidos pero a lo loco. A la animal escena de la iglesia me remito.
Con calma, con buen trazo, creo que podría salirles algo muy muy interesante.

Un saludo.

9 de diciembre de 2013

Prisoners

Tras la más que recomendable Incendies, Denis Villeneuve se mete de lleno en el thriller acompañado de Lobezno y Jake Gyllenhaal, un tipo que, si nada se tuerce y cae de nuevo en bodrios como el Prince of Persia, está predestinado a ser uno de los grandes dada su trayectoria cinematográfica.

La historia gira en torno a la desaparición de la hija de Logan y su amiga de la misma edad, en plena festividad de Acción de Gracias en uno de esos pueblos de Georgia de la América profunda.

A partir de ese punto, tendremos nuestra dosis de padre coraje, de familia al borde la locura, de pistas que llevan a callejones sin salida, de moralidad sobre la confianza en la justicia o en el de tomarnos por nuestra cuenta la misma.
Todo ello tras un telón gris y frío del que la incesante lluvia se encarga de dejarnos el cuerpo calado mientras los minutos se suceden y la tortura amenaza con asfixiar al espectador.


Eso consigue de forma magnífica la obra de Villeneuve, sin duda no sería lo mismo sin la gran interpretación de Jackman, Dano y sobre todo de Gyllenhaal, amén de unos secundarios en un muy buen nivel, dejándoles probablemente únicamente el rol de meros recursos para trasladar esos pequeños mensajes subliminales para que el espectador sepa quién pierde la fe, quién se transforma y quién mantiene el tipo a pesar de la situación.

El thriller construye una historia enferma, la base de todo el asunto no deja de ser lo típico en este tipo de cintas, pero hay que valorar el mimo, la tensión y la presentación con la que se nos muestra, y en ese aspecto es prácticamente impecable. Otro cantar sería si estamos de acuerdo o no en las motivaciones, las explicaciones finales y en la esencia del meollo, en cuyo caso yo, personalmente, veo que es donde flaquea la cinta.

Es en el momento en que se muestran las cartas, cuando se debe dar la estocada final, cuando pierde levemente su origen para convertirse en algo quizás demasiado fácil, demasiado genérico, y donde quizás echamos en falta que el tono opresivo se hubiese mantenido incluso una vez presentado el final, con algo quizás más potente e impactante.

En cualquier caso, la cinta es muy recomendable, con buen ritmo y demuestra que Villeneuve es uno de los directores a tener muy en cuenta.

Pros: La atmósfera, el ritmo, las interpretaciones, en especial la de Gyllenhaal.
Contras: Demasiado purista en su recta final, quizás algún giro o algo más impactante hubiese dejado mejor sabor de boca. Apreciación, no necesariamente un fallo.

Un saludo.

2 de diciembre de 2013

The World's End

Algo falla en Bienvenidos al fin del mundo.

Un grupo de colegas se reúnen tras 20 años para realizar la gesta de "La milla de oro", un circuito de 12 pubs en una pequeña localidad llamada Newton Haven y que en su día no pudieron acabar.

Reconozco que el trabajo del director es más que correcto, que el inicio es entretenido y que la idea en general está bien parida y resulta entrañable, con lo que a cierto sector del público puedes tenerlo prácticamente ganado con estos elementos.


Pero pese a las buenas intenciones, algo me falla y personalmente creo que es alguna de las cosas que más gusta en general curiosamente, los personajes y el guión.
Hay tanto cliché...hay tanta construcción forzada en el desencadenante de la acción en el pequeño pueblo que me impide conectar a pesar de saber que estamos ante un producto delirante que pretende, entre otras cosas, reírse de sí misma y mostrar hasta dónde puede llegar lo absurdo de la condición humana, con dramas y metas personales, con críticas sociales y con esos pequeños elementos que intentan llevarnos hacia la locura de la mano de esos detalles mundanos.

Pasan los minutos y sigo sin ver exactamente a qué viene esa reunión forzada, sigo sin verle excesivamente la gracia a un Simon Pegg que hace un buen papel pero que me resulta algo cargante en su rol medio hooligan medio young adult yanqui tan previsible, por su débil drama y porque si juegas al juego de querer despuntar del resto tienes que tener una mano ganadora, si no corres el riesgo de presentar otro personaje más.

El giro, el famoso giro en su recta semi-final añade otro interesante nivel y sorprende, ciertamente, pero volvemos a encontrarnos con unos personajes que, mientras en su primera mitad parecían marmotas sentadas en un sofá escuchando los desvaríos de un tipo otrora un líder, en su segunda se despojan de esa adormilada capa para pasar a ser directamente más marionetas del todopoderoso King para justificar la llegada al doceavo pub, el fin del mundo y lo que ello conlleva, una delirante escena con un epílogo que, terminará por confirmar la obra maestra que algunos ven, y la simplemente correcta pero sin demasiado que destacar para otros, entre los que me encuentro y que, todo sea dicho, mi valoración cae conforme pasan los días, siendo incapaz de encontrar la excelencia que muchos ven.

Pros: Tiene algunos puntos divertidos.
Contras: No traspasa la línea para ser tan canalla o rematadamente absurda como pretende.

Un saludo.