19 de agosto de 2013

Camboya


Nos despedimos con tristeza del hotel Pullman donde el trato ha sido fantástico. En la misma puerta nos localizaron un taxi y tras verificar que ponía el taxímetro y dejar claro que iríamos por la autopista de pago (la primera vez el tipo debió de meterse por algún otro sitio, porque no pasamos peaje) para no llegar tarde, nos subimos y pasada una hora estábamos en destino.

Eli no tenía ni idea de que había contratado un vuelo en uno de esos aviones de hélice, con lo que cuando lo vio cambió de color dos o tres veces. Otra de las sorpresas que le tenía preparada jeje.
El avión muy cuco (no habíamos volado nunca en uno de hélices, la verdad) y el vuelo muy tranquilo, con un pica pica muy apañado para los cerca de 100 y poco euros los dos que costó...

En una hora aterrizamos en Camboya a golpe de Morning Glory de Oasis. El lugar desde las alturas parece un lodazal, con una inmensidad de terrenos cada uno con su terraza de arroz y carreteras de tierra que serpentean todo el lugar.

Para entrar en Camboya es necesario un visado que se puede tramitar por internet, sale por unos 25 dólares y prácticamente en 1/2 días lo tienes en tu buzón de correo electrónico.
Al llegar, nos fuimos directos al mostrador de e-visa y en 5 minutos habíamos pasado los dos, el resto de gente tiene que rellenar formularios, llevar fotos, pagar el importe...si no te fías de hacerlo por internet, puedes tramitarlo por la embajada en España, pero creo que te soplan casi 70 euros. 70 euros o 25 dólares, usted elige.

Nada más salir nos esperaba el clon de Bruce Lee en moreno con un cartelito que rezaba mi nombre, otro gustazo que nos hemos dado, un resort a las afueras de Siem Reap y un conductor del que disponemos 12 horas diarias para ir donde queramos, ahí queda. Navutu Dreams Resort, para el que le interese.

El hermano morenito de Lee resultó ser Mr Lo, un tipo muy amable que nos ofreció bebidas frescas y nos dio un paseito por Siem Reap antes de llegar al hotel. El lugar recuerda bastante a ciertas partes de India, por sus calles de arena sin asfaltar, la cantidad de motos y tuk-tuks, los puestos incrustados en edificios que se caen a trozos....vamos, que si te teletransportas por un momento a Bikaner o Kajuraho, yo creo que costaría saber dónde estás, aunque el calor es algo más húmedo.

Tras un ratillo llegamos al hotel y nos recibieron de muerte, con bebida de frutas, paños húmedos, un hall de madera donde todo Dios va descalzo y una decoración sencilla pero muy cálida.
Tras explicarnos un poco cómo va el tema en el hotel, nos preparon la habitación, entramos y directamente nos fuimos a pegarnos un baño en la piscina, toda para nosotros, un lujazo, el lugar está basado en un formato de resort de las islas Fiyi..
Sobre las 4 de la tarde decidimos ir a visitar Angkor, pero tan sólo el principio del recorrido y ver el atardecer del lugar.

El tema de las entradas de Angkor funciona de la siguiente manera; Puedes pillar tickets de 1, 3 y 7 días. Si por ejemplo compras el ticket a partir de las 17h para 1 día, con ese ticket puedes acceder al complejo esa misma tarde y ver el atardecer sobre Angkor. Al día siguiente te servirá ese mismo ticket.
El precio es de 20, 40 y 60 dólares respectivamente, por cierto, que aquí se paga en dólares, nada de riel, apenas lo usan para nada aunque conviene tener a mano unos pocos para el tema de las propinas.

Para el ticket, te hacen una foto en la que no pasa nada si haces el capullo un poco..



Llegamos a la parte principal y bueno, pues qué decir, el sitio es una puta maravilla.
La luz del atardecer bañando el foso que rodea un largo camino empedrado, reflejando en las aguas la estructura previa a los templos. A continuación atraviesas un portal y te topas de frente con esos pilares que se elevan hacia el cielo, con un césped verde que rodea todo el complejo y unos lagos en los que se se dibuja una copia del templo. Las nubes, el color dorado, los detalles arquitectónicos...es imposible no quedarse boquiabierto. Tremendo.

Durante una hora y media más o menos exploramos el recinto, ya que tienes vía libre para llegar hasta donde quieras. El sitio es tan grande que es fácil recorrer estancias en completa soledad, descansando en algún saliente desde el que quedas colgado a una altura considerable y donde puedes ver una estampa fantástica de colores y formas.

Llegadas las 18h el sol casi estaba a punto de desaparecer, con lo que estuvimos un rato bordeando un estanque en donde unos críos nadaban y recogían flores de loto del lugar, otros comían en algunos puestos y la gente apuraba para “quemar” las cámaras fotográficas para llevarse ese recuerdo inmortal.

Regresamos al hotel para descansar, nadar un rato y cenar temprano en el restaurante del hotel, ya que vimos que el menú parecía intersante y los precios estaban bastante bien, entre los distintos platos se podía degustar pescados como el Chdao o Amok, este último espectacular en un formato rollo maki japonés, y además la carta de combinados era bastante completa. Yo salí un poco tocado gracias a los vinos y el Martini seco, fantástico para el esfuerzo físico requerido al día siguiente, incluido un madrugón bastante potente, nada menos que a las 4 de la mañana para ver amanecer en los templos. Uno puede con todo...que estamos de vacaciones.



Un saludo!

2 comentarios:

  1. Qué gran viaje pareja!! Me alegro que lo esteis disfrutando!

    Muy buena tu cara en la foto del ticket!! Jaja

    Un besazo enorme para los dos de parte de los dos! ;)

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    1. Morena! Ya le conoces..... El Fran y sus mil caras..... Jajaja! X cierto hoy nos hemos acordado de vosotros xk Fran se ha tomado un Campari ;) besitos para los dos!!!!

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