30 de septiembre de 2011
26 de septiembre de 2011
El árbol de la vida
Esa es mi crítica.
Es una broma a lo Terrence Malick. Todavía me quedan muchos años de aprendizaje sobre escribir, ver mundo, conocer a Wonderwoman (importantísimo esto) y a valorar a Harry Potter para poder llegar a un estado en comunión con los elementos y poder expresar el sentido de la vida.
"Tree of Life" es una reflexión sobre la vida misma, el universo, Dios, sel ser humano, la naturaleza...es un popurrí de sentimientos, de ideas y de visiones utilizando como base una familia estadounidense de clase media-baja .
Malick recrea de manera audio-visual una obra muy a lo Kubrick, de hecho a mucha gente le ha recordado poderosamente por ser un tipo de peli muy visual y sonora y no tanto de diálogos.
En su lugar, tenemos unos personajes que transmiten con miradas, gestos y acciones mundanas los sentimientos que acompañan a la vida, de manera atemporal a pesar de jugar con distintas épocas.
En su lugar, tenemos unos personajes que transmiten con miradas, gestos y acciones mundanas los sentimientos que acompañan a la vida, de manera atemporal a pesar de jugar con distintas épocas.
La cinta, a caballo entre el documental y el drama, nos va relatando en voz en off en su mayoría de metraje los distintos sentimientos que pasan por la cabeza por sus personajes, retratando desde el principio (pero principio principio...) hasta el final de la vida.
Desde luego, el árbol no es una peli para todos los públicos, eso está claro al terminar de verla, y, en parte, se entiende que mucha gente abandonase el cine en manada antes de su primera hora. La parte "espacial" deja embobado, pero es de una osadía tal a esas alturas de la cinta, que parece más un intermedio para que el público "casual" deje la sala (o quite la peli).
Brad Pitt realiza un buen papel, pero perfectamente podría haber sido interpretado por cualquier otro, siendo productor, está claro que es más como reclamo para intentar llegar al público que otra cosa. A pesar de todo, lo dicho, un muy buen papel. Sean Penn simplemente camina, pone la cara y el porte.
Si se consigue conectar y ver más allá de la mundana historia "base", que no deja de ser una mera excusa para plantear toda su filosofía interna, la cinta es toda una experiencia visual, muy muy bella.
Por cierto, para 2014 se prepara un documental dirigido por Malick que será narrado por Brad Pitt, Voyage of Time. Viendo el árbol de la vida, se me vino a la mente que algunas imagenes perfectamente podrían formar parte de un documental, pues toma.
La referencia más inmediata que me viene a la cabeza sobre cintas similares es irremediablemente 2001 Odisea en el espacio o, por qué no, The Fountain, de Darren Aronofsky.
Un saludo!
23 de septiembre de 2011
A shot in the arm
En Sanghai, se puede pasar del Bund a la zona de Pudong mediante un viaje "psicodélico" montados en una especie de vagón que te lleva a través de un túnel multicolor, con sonidos y...muy friki. La verdad es que habíamos leído algo, pero encontrarnos en la mente de alguien empapado en crack no nos lo esperábamos...estos chinos...
19 de septiembre de 2011
El perfecto anfitrión
Nick Tomnay se presenta en sociedad con una obra silenciosa, sin apenas publicidad y de la que salvo que leas alguna reseña por ahí, puede llegar a pasar totalmente desapercibida.
Por suerte no ha sido así y me he encontrado con un thriller-drama la mar de entretenido y con un David Hyde (de perlas le va el apellido) Pierce que lo borda como...anfitrión.
La trama es bastante simple, John es un atracador de bancos con cierto parecido con Ray Liotta en sus años mozos y perseguido por su última fechoría. Herido, decide hacer un "stop" en una casa utilizando su ingenio para embaucar al inquilino.
La cinta posee tres partes diferenciadas, una introductoria, que juega un poco al despiste, dándole un ritmo apresurado mientras se suceden escenas en caída libre para llegar a su segunda parte, en la que se desarrolla gran parte del metraje y en la que, en forma de flashbacks, la historia se integra y gana en profundidad. Su última parte, desenlace, vuelve al thriller puro para regalarnos un final bien ensamblado.
Con aparentemente muy poco, a lo Duncan Jones, Tommay se monta una historia que engancha de principio a fin, siendo su primera parte un crescendo en cuanto a suspense hasta que nos da la primera estocada, a partir de aquí estaremos a merced de la hilaridad y de un buen Hyde, que consigue crear un personaje fantástico.
La cinta tiene también sus puntos flacos, más que flacos, evitables, aunque incluso estos se integran en la trama para, una vez terminada, incluso jugar a su favor, hablo por ejemplo de la escena de "la vecina". Detalles nimios en ocasiones, pero gracias a su buen pulso quedan bastante bien enmascarados.
En cualquier caso, la cinta funciona, es bastante sincera con lo que cuenta y resulta un entretenimiento cojonudo para los tiempos que corren, no hay que dejar escapar piezas así.
Un saludo!
Por suerte no ha sido así y me he encontrado con un thriller-drama la mar de entretenido y con un David Hyde (de perlas le va el apellido) Pierce que lo borda como...anfitrión.
La trama es bastante simple, John es un atracador de bancos con cierto parecido con Ray Liotta en sus años mozos y perseguido por su última fechoría. Herido, decide hacer un "stop" en una casa utilizando su ingenio para embaucar al inquilino.
La cinta posee tres partes diferenciadas, una introductoria, que juega un poco al despiste, dándole un ritmo apresurado mientras se suceden escenas en caída libre para llegar a su segunda parte, en la que se desarrolla gran parte del metraje y en la que, en forma de flashbacks, la historia se integra y gana en profundidad. Su última parte, desenlace, vuelve al thriller puro para regalarnos un final bien ensamblado.
Con aparentemente muy poco, a lo Duncan Jones, Tommay se monta una historia que engancha de principio a fin, siendo su primera parte un crescendo en cuanto a suspense hasta que nos da la primera estocada, a partir de aquí estaremos a merced de la hilaridad y de un buen Hyde, que consigue crear un personaje fantástico.
La cinta tiene también sus puntos flacos, más que flacos, evitables, aunque incluso estos se integran en la trama para, una vez terminada, incluso jugar a su favor, hablo por ejemplo de la escena de "la vecina". Detalles nimios en ocasiones, pero gracias a su buen pulso quedan bastante bien enmascarados.
En cualquier caso, la cinta funciona, es bastante sincera con lo que cuenta y resulta un entretenimiento cojonudo para los tiempos que corren, no hay que dejar escapar piezas así.
Un saludo!
16 de septiembre de 2011
12 de septiembre de 2011
Código Fuente
El vástago de David Bowie, Dundan Jones presenta su segundo largo, esta vez con cierto renombre y presupuesto después de demostrar su valía con la estupenda Moon.
Código fuente es el nombre de un proyecto científico que consiste en insertar en la mente de una persona fallecida la de otra, durante los 8 últimos minutos de su existencia.
Bajo esta premisa de ciencia ficción pura, Jones se marca un thriller con un pulso tremendo, en el que una simple idea bien llevada y ejecutada te mantiene pegado al asiento durante sus casi dos horas de duración.
Es un buen ejemplo de cine "inteligente" tipo buried, en el que con aparentemente poco a nivel de escenarios se consigue que todo parezca fresco y variado.
Jake Gyllenhaal está bastante cómodo en el papel protagonista y consigue empatizar con el espectador, al que poco a poco va llegando para darnos algún que otro giro y estocada. Definitivamente, en buenas manos parece que este actor funciona, tal y como ya lo hiciera en Donnie Darko o en Brokeback Mountain.
Sus compañeras de reparto Michelle Monagan y Vera Farminga, tanto en el tren como en "la cámara", (sobre todo esta) cumplen sobradamente su función y la fotografía aérea de la zona de Chicago ha provocado en mi unas ganas bastante potentes de visitar la zona.
Sin grandes artificios, sin demasiadas explicaciones científicas, como en un buen episodio de Star Trek en el que te contaban una teoría aparentemente imposible pero que bien llevada resultaba creíble y cuadrada con la historia, Código Fuente consigue que no nos preguntemos (tampoco da tiempo) si todo lo que vemos es posible, simplemente nos dejamos llevar y sólo cuando acaba entendemos cierta moraleja en un mundo de ficción, que deja al espectador con la posibilidad de calificarla como patraña o como un muy buen entretenimiento.
Yo me quedo con la segunda opción.
Otras cintas con viajes temporales y cifi que pueden complementar la temática de Código Fuente serían 12 Monos, Donnie Darko, los Cronocrímenes, La fuente de la vida y, por qué no...Atrapado en el tiempo y Regreso al Futuro!
Un saludo!
Código fuente es el nombre de un proyecto científico que consiste en insertar en la mente de una persona fallecida la de otra, durante los 8 últimos minutos de su existencia.
Bajo esta premisa de ciencia ficción pura, Jones se marca un thriller con un pulso tremendo, en el que una simple idea bien llevada y ejecutada te mantiene pegado al asiento durante sus casi dos horas de duración.
Es un buen ejemplo de cine "inteligente" tipo buried, en el que con aparentemente poco a nivel de escenarios se consigue que todo parezca fresco y variado.
Jake Gyllenhaal está bastante cómodo en el papel protagonista y consigue empatizar con el espectador, al que poco a poco va llegando para darnos algún que otro giro y estocada. Definitivamente, en buenas manos parece que este actor funciona, tal y como ya lo hiciera en Donnie Darko o en Brokeback Mountain.
Sus compañeras de reparto Michelle Monagan y Vera Farminga, tanto en el tren como en "la cámara", (sobre todo esta) cumplen sobradamente su función y la fotografía aérea de la zona de Chicago ha provocado en mi unas ganas bastante potentes de visitar la zona.
Sin grandes artificios, sin demasiadas explicaciones científicas, como en un buen episodio de Star Trek en el que te contaban una teoría aparentemente imposible pero que bien llevada resultaba creíble y cuadrada con la historia, Código Fuente consigue que no nos preguntemos (tampoco da tiempo) si todo lo que vemos es posible, simplemente nos dejamos llevar y sólo cuando acaba entendemos cierta moraleja en un mundo de ficción, que deja al espectador con la posibilidad de calificarla como patraña o como un muy buen entretenimiento.
Yo me quedo con la segunda opción.
Otras cintas con viajes temporales y cifi que pueden complementar la temática de Código Fuente serían 12 Monos, Donnie Darko, los Cronocrímenes, La fuente de la vida y, por qué no...Atrapado en el tiempo y Regreso al Futuro!
Un saludo!
9 de septiembre de 2011
5 de septiembre de 2011
Super 8
Ambientada a finales de los 70, Super 8 nos cuenta la historia de un grupo de chavales aficionados al cine amateur y que un buen día rodando unas escenas serán testigos de un espectacular accidente que provocará una serie de extraños sucesos...
JJ Abrams, creador de la serie Lost y el culpable del resurgir cinematográfico de la saga Star Trek nos presenta junto a Steven Spielberg un homenaje al cine de aventuras añejo, concretamente a la época de ET, Exploradores, Goonies y demás películas que marcaron la infancia de la generación de los 70/80.
No hace falta que pasen demasiados minutos para caer en la cuenta de que tanto la ambientación como ciertos diálogos son un claro ejemplo de que han querido retroceder en el tiempo para devolver al espectador a esa época, y en parte se consigue.
Super 8 es una entretenida cinta, consigue mantenernos interesados en todo momento, pero también flojea en algunos aspectos como en la calidad del guión. Se podría decir que la factura es buena, pero el fondo es algo plano.
Las cintas de este tipo de hoy en día, profundizan en aspectos mundanos que, o bien no interesan dada la temática de la cinta, o bien no profundizan pero no tienen la capacidad de empatizar tanto con el espectador como por ejemplo los Goonies conseguían con pocas explicaciones y con apenas una descripción de cada personaje.
Bastaba con asistir a una secuencia para calar al capullo de "Bocazas" o con saber que "Data" era un friki...en cambio hoy en día se empeñan en regalarnos escenas que ponen demasiada pausa para que el espectador sitúe bien al personaje y que sepa de su historia...resultando tan obvio que cuando culmina la historia casi siempre es predecible.
Las historias de aventuras tipo Goonies eran frescas y directas. Quizás no de excelente factura, pero tampoco era su fin, su fin era entretener. Ojo, no hace mucho que revisioné la cinta de Donner, y pese a que se le notan los años, la ambientación sigue siendo cojonuda, con ese trastero lleno de reliquias, esa musiquilla tintineante, esa lluvia y rayos...hace un chorro de años y todavía uno siente la emoción de la aventura. Por algo será.
Así, Super 8 resulta un buen producto de entretenimiento para pasar el rato, pero no para ser recordado como la revolución o el despegar de un cine fresco y directo de aventuras nuevo.
No sabría señalar al culpable de que la cinta no pase de "más que correcta en su función" (que ya es). Quizás, y como apreciación personal, Spielberg haya metido demasiado las zarpas en un proyecto que si Abrams hubiera dotado de su saber hacer en cuanto a suspense para el espectador (es el puto creador de Lost, LA SERIE) y hubiera mezclado ciertos "consejos" de Steven, la cosa hubiera pasado a otro nivel, pero da la impresión de que ha arriesgado más bien poco en el proyecto.
O quizás el problema lo tenga Abrams, mucho más enrevesado en sus planteamientos y que chocan directamente con las historias sencillas pero inmersivas que idea Spielberg...casi que probablemente sea esta segunda opción.
Por cierto, como curiosidad, Abrams juega mucho con destellos de luz, cosa que ya hacía en su peli de Star Trek, por aquel entonces lo justificó comentado que le gustaba dotar a la cinta de cierto aire culto y a modo de firma. En esta será necesario ver los extras de la cinta, porque no le veo demasiado sentido a tanto destello, salvo que sea una firma característica de sus obras.
Super 8, huelga decir, que casa perfectamente para una tarde palomitera junto a cintas como Los Goonies o El vuelo del navegante.
Un saludo!
JJ Abrams, creador de la serie Lost y el culpable del resurgir cinematográfico de la saga Star Trek nos presenta junto a Steven Spielberg un homenaje al cine de aventuras añejo, concretamente a la época de ET, Exploradores, Goonies y demás películas que marcaron la infancia de la generación de los 70/80.
No hace falta que pasen demasiados minutos para caer en la cuenta de que tanto la ambientación como ciertos diálogos son un claro ejemplo de que han querido retroceder en el tiempo para devolver al espectador a esa época, y en parte se consigue.
Super 8 es una entretenida cinta, consigue mantenernos interesados en todo momento, pero también flojea en algunos aspectos como en la calidad del guión. Se podría decir que la factura es buena, pero el fondo es algo plano.
Las cintas de este tipo de hoy en día, profundizan en aspectos mundanos que, o bien no interesan dada la temática de la cinta, o bien no profundizan pero no tienen la capacidad de empatizar tanto con el espectador como por ejemplo los Goonies conseguían con pocas explicaciones y con apenas una descripción de cada personaje.
Bastaba con asistir a una secuencia para calar al capullo de "Bocazas" o con saber que "Data" era un friki...en cambio hoy en día se empeñan en regalarnos escenas que ponen demasiada pausa para que el espectador sitúe bien al personaje y que sepa de su historia...resultando tan obvio que cuando culmina la historia casi siempre es predecible.
Las historias de aventuras tipo Goonies eran frescas y directas. Quizás no de excelente factura, pero tampoco era su fin, su fin era entretener. Ojo, no hace mucho que revisioné la cinta de Donner, y pese a que se le notan los años, la ambientación sigue siendo cojonuda, con ese trastero lleno de reliquias, esa musiquilla tintineante, esa lluvia y rayos...hace un chorro de años y todavía uno siente la emoción de la aventura. Por algo será.
Así, Super 8 resulta un buen producto de entretenimiento para pasar el rato, pero no para ser recordado como la revolución o el despegar de un cine fresco y directo de aventuras nuevo.
No sabría señalar al culpable de que la cinta no pase de "más que correcta en su función" (que ya es). Quizás, y como apreciación personal, Spielberg haya metido demasiado las zarpas en un proyecto que si Abrams hubiera dotado de su saber hacer en cuanto a suspense para el espectador (es el puto creador de Lost, LA SERIE) y hubiera mezclado ciertos "consejos" de Steven, la cosa hubiera pasado a otro nivel, pero da la impresión de que ha arriesgado más bien poco en el proyecto.
O quizás el problema lo tenga Abrams, mucho más enrevesado en sus planteamientos y que chocan directamente con las historias sencillas pero inmersivas que idea Spielberg...casi que probablemente sea esta segunda opción.
Por cierto, como curiosidad, Abrams juega mucho con destellos de luz, cosa que ya hacía en su peli de Star Trek, por aquel entonces lo justificó comentado que le gustaba dotar a la cinta de cierto aire culto y a modo de firma. En esta será necesario ver los extras de la cinta, porque no le veo demasiado sentido a tanto destello, salvo que sea una firma característica de sus obras.
Super 8, huelga decir, que casa perfectamente para una tarde palomitera junto a cintas como Los Goonies o El vuelo del navegante.
Un saludo!
2 de septiembre de 2011
Tomorrow Never Knows
De nuevo se abre un nuevo curso, atrás quedaron los atardeceres, las voces relegadas al subconsciente, los sabores y experiencias nuevas...es hora de procesar y de soñar con lo que pueda venir....que no es poco.
Aquí dejo algunos cielos que viajaron con nosotros...o que nosotros encontramos en el camino....
29 de agosto de 2011
Last Train
Cuando pensamos en hacer el viaje en tren por Europa sabíamos que nos encontraríamos con dificultades, que sería duro en cuanto a trajín y que tendríamos que elegir bien qué visitar de cada sitio dado el presupuesto y el tiempo disponible.
Pero sinceramente, apenas hemos tenido dificultades de ningún tipo, siguiendo la regla de reserva de trenes nada más llegar al sitio nuevo, te puedes olvidar bastante de la incertidumbre de disponer de plazas. Trajín si, pero es lógico si se recorren 4700 kilómetros en tren (sin contar metros ni pateadas diarias) con 12 kilos a las espaldas cada uno entre estaciones y trayectos a pie...y, evidentemente, cuando llegas a tu destino no vale el quedarse parado, el tiempo es finito y queríamos visitar muchísimos sitios sin olvidarnos de disfrutar, ya que al fin y al cabo, son vacaciones!
A pesar de estos aspectos hemos disfrutado mucho de la experiencia. Europa no tiene unos cambios tan brutales como China, India o Japón, eso es lógico, Europa basa su fuerza en la historia, la arquitectura, el arte...grandes nombres, grandes batallas, grandes edificios, historia cruel en su mayoría, sangrienta, de sufrimiento y de alegrías.
La gente que pulula por los países que forman Europa se parecen más entre sí de lo que puede parecer a simple vista, lógicamente adaptada a su país y, salvo quizás Hungría, el más novato en cuanto a democracia, la mayoría poseen parecidas inquietudes (a nadie le es ajena la crisis, el empleo, los estudios, el futuro, la tecnología....) con temperamentos templados según su clima (apreciación personal).
Lugares como Berlín o Amsterdam poseen una mentalidad aparentemente más abierta que la nuestra, aunque en Amsterdam advertimos que la juventud (la local por supuesto) no olvida sus orígenes y forma de vivir.
La historia de Europa es enormidad y aparentemente complejidad pero sin olvidar cierta parte de leyenda, pero poca en comparación con los países que hemos visitado hasta ahora. Esto es que en países como Japón o China tienen su historia, en mi opinión bastante "lineal", y luego el componente de leyenda cobra mucha fuerza en lugares remotos y es respetado hasta nuestros días por su gente. Es fácil encontrar, por poner un ejemplo, en China un estanque que según la leyenda se creó por la lágrima de un dragón y del que se erigió un templo.
Lógicamente esto es difícilmente creíble, pero en Asia te puedes encontrar cientos de estos lugares, que le dan un componente de fantasía a los lugares y de misterio muy potente. En Europa esto no sucede ya que todo tiene su placa conmemorativa del suceso real.
Nos ha gustado ver otros países cercanos y poder compararlos con el nuestro, además nos ha servido para completar un poco más nuestra "imagen" global del mundo, de la que poco a poco iré recuperando momentos en forma de fotografías.
De nuevo un saludo y gracias a los lectores y no lectores de tal tochazo. Lamento no haber subido ni una maldita fotografía, pero al escribir el diario y con el cansancio acumulado uno no daba para más.
Un saludo!
Pero sinceramente, apenas hemos tenido dificultades de ningún tipo, siguiendo la regla de reserva de trenes nada más llegar al sitio nuevo, te puedes olvidar bastante de la incertidumbre de disponer de plazas. Trajín si, pero es lógico si se recorren 4700 kilómetros en tren (sin contar metros ni pateadas diarias) con 12 kilos a las espaldas cada uno entre estaciones y trayectos a pie...y, evidentemente, cuando llegas a tu destino no vale el quedarse parado, el tiempo es finito y queríamos visitar muchísimos sitios sin olvidarnos de disfrutar, ya que al fin y al cabo, son vacaciones!
A pesar de estos aspectos hemos disfrutado mucho de la experiencia. Europa no tiene unos cambios tan brutales como China, India o Japón, eso es lógico, Europa basa su fuerza en la historia, la arquitectura, el arte...grandes nombres, grandes batallas, grandes edificios, historia cruel en su mayoría, sangrienta, de sufrimiento y de alegrías.
La gente que pulula por los países que forman Europa se parecen más entre sí de lo que puede parecer a simple vista, lógicamente adaptada a su país y, salvo quizás Hungría, el más novato en cuanto a democracia, la mayoría poseen parecidas inquietudes (a nadie le es ajena la crisis, el empleo, los estudios, el futuro, la tecnología....) con temperamentos templados según su clima (apreciación personal).
Lugares como Berlín o Amsterdam poseen una mentalidad aparentemente más abierta que la nuestra, aunque en Amsterdam advertimos que la juventud (la local por supuesto) no olvida sus orígenes y forma de vivir.
La historia de Europa es enormidad y aparentemente complejidad pero sin olvidar cierta parte de leyenda, pero poca en comparación con los países que hemos visitado hasta ahora. Esto es que en países como Japón o China tienen su historia, en mi opinión bastante "lineal", y luego el componente de leyenda cobra mucha fuerza en lugares remotos y es respetado hasta nuestros días por su gente. Es fácil encontrar, por poner un ejemplo, en China un estanque que según la leyenda se creó por la lágrima de un dragón y del que se erigió un templo.
Lógicamente esto es difícilmente creíble, pero en Asia te puedes encontrar cientos de estos lugares, que le dan un componente de fantasía a los lugares y de misterio muy potente. En Europa esto no sucede ya que todo tiene su placa conmemorativa del suceso real.
Nos ha gustado ver otros países cercanos y poder compararlos con el nuestro, además nos ha servido para completar un poco más nuestra "imagen" global del mundo, de la que poco a poco iré recuperando momentos en forma de fotografías.
De nuevo un saludo y gracias a los lectores y no lectores de tal tochazo. Lamento no haber subido ni una maldita fotografía, pero al escribir el diario y con el cansancio acumulado uno no daba para más.
Un saludo!
21 de agosto de 2011
C'est fini Jim
Dejamos la habitación a eso de las 9 y algo, aprovechamos para ducharnos y prepararnos bien ya que no llegaríamos a casa hasta el día siguiente, la experiencia ya hace que uno deje lo que más necesita en la parte superior de la mochila ya que los trenes literas pueden ser muy engorrosos a la hora de moverse. Mejor tenerlo a mano todo.
Nos fuimos directamente a la parada del Louvre en la línea 1. Nada más salir, dimos con digamos la parte trasera del museo, atravesamos un arco y nos topamos con la famosa pirámide de cristal y con su famosa enooorme cola de gente bajo un sol de justicia.
Seguimos los consejos del compi que encontramos en el tren en Polonia. Hay un "mini" Arco del Triunfo justo delante de la pirámide del Louvre, tomamos hacia la izquierda (sin atravesar el arco) y llegamos a una puerta que indicaba "Gates du Lyon", pero nos encontramos con que cerraba los martes y los viernes. Cawuen...nos preguntamos si no existiría otra entrada como esa y cogimos a un chaval de por ahí y nos indicó otra justo al otro extremo, nos dijo que bajáramos unas escaleras y que entraríamos directamente.
Bingo.
Es increíble. El Louvre tiene digamos 3 accesos. Uno por la puerta de Lion tal y como nos comentó el compi, otra por la principal, por la que la gente espera horas para acceder y la tercera es justo desde la entrada principal del Louvre a mano derecha, todo recto, se bajan unas escaleras y se llega a un centro comercial (con tienda Apple incluida, jurl) que da directamente a las máquinas expendedoras de tickets para acceder al Louvre, desde aquí ya se puede acceder a las 3 secciones principales. Richelieu, Denon y Sully, pero con el ticket comprado tan sólo con enseñarlo en un control rutinario te dejan acceder.
Que alguien nos explique la cola para entrar por la pirámide.
En fin, el sitio es enorme, y el mapa es imprescindible así que hay que hacerse con uno cerca de donde venden las audio-guías. Está bastante bien explicada cada sección y hay placas informativas de los sitios más relevantes. Nos han llegado a comentar que hacen falta 3 días para ver todo el museo, no lo dudamos si uno se va parando en absolutamente toda pieza (sobre todo si vas con audio-guía), pero nosotros fuimos viendo, parando donde nos llamaba la atención y sobre todo fuimos a ver las obras más significativas como la Venus de Milo, La Gioconda o los apartamentos de Napoleón, que nos recordaron poderosamente al palacio visto en Viena.
El museo está muy bien, pero a nosotros quizás nos gustó algo más el del Cairo, aquél es muchísimo más caótico y las piezas se amontonan por salas en vitrinas viejas, tiene más pinta de museo "aventuresco" por así decirlo. Claro que a nivel de colección de pinturas no tiene comparación, pero aun así aquél lo recordamos con mucho cariño.
Eran sobre las 16h, así que nos comimos un par de lasañas que vendían en uno de los restaurantes del centro comercial del Louvre (no muy caras, tampoco muy buenas) y tras reposar (pongamos 10 minutos) decidimos pasar por la plaza de la Bastilla y posteriormente acabar de rematarnos pasando por el famoso cementerio Père-Lachaise (en la parada de metro del mismo nombre) para presentarle nuestros respetos a Chopin, Wilde y Jim Morrison entre otros.
La Bastilla...pues bueno, lugar simbólico y con la torre de Julio y la Ópera, pero sinceramente, se puede ahorrar uno la visita. El cementerio de Père ya es otro cantar.
El sitio es enorme, conviene hacerse con mapa en la entrada en donde se indican los personajes famosos enterrados.
Decidimos visitar la tumba de Chopin (lo cambio por si alguien se va a buscar choped en lugar de a Chopin en el cementerio...) y de camino vimos verdaderas obras de arte en forma de lápidas, algunas incluso con chistes....mucho pasillo, arboleda y colores otoñales. La verdad, muy bonito.
Finalmente llegamos a la tumba de Jim Morrison, bastante escondida pero fácilmente localizable por un árbol totalmente tatuado con mensajes y porque la tumba es un "estercolero" con bambas (zapatillas), cigarrillos, flores, escritos, fotos y el famoso epitafio "Kata ton daimona eaytoy". "Conforme a su propio demonio", con dos huevos.
Le dimos las gracias por los buenos momentos y nos fuimos a ver la tumba de Oscar Wilde, pero listos de nosotros no nos fijamos en la hora de cierre y nos extrañó que llevábamos caminando un rato sin ver ni un alma (ejem), en eso que apareció un coche pitando y una mujer negra dentro parecía que estaba hablando de Kunta Kinte, algo enfadada. Lo pillamos rápido y salimos disparados para la salida más próxima. Una señorita muy sonriente nos esperaba en la puerta, tras un par de "excusé mua" nada más salir dio un portazo que hasta una señora que pasaba por ahí se pegó un buen susto. Uff. Casi. Hora de cierre, las 18h.
Para no tentar a la suerte más veces en este viaje, nos fuimos hacia el hotel, recogimos las mochilas y nos piramos para la estación de tren de Austerlitz. Sobre las 21:25 el tren se puso en marcha dirección a Perpignan, allí tomaremos otro tren hacia Barcelona y luego otro (esto no se acaba nunca) hasta casa.
Todo ha salido mejor de lo que pensábamos, creíamos que perderíamos trenes y que tendríamos muchos más problemas pero la verdad es que hemos podido llevar a cabo un itinerario que por momentos creíamos que no podríamos cumplir. Hemos visto muchísimo (pero mucho) y como siempre, nos ha quedado muchísimo por ver, pero creemos que nos llevamos la idea clara de una buena parte de Europa y algunas de sus ciudades más importantes (y turísticas).
Como siempre, dejaremos pasar unos días para procesar lo vivido y, algo más descansados, lanzaremos una valoración global.
Volvemos a casa.
Un saludo!
Nos fuimos directamente a la parada del Louvre en la línea 1. Nada más salir, dimos con digamos la parte trasera del museo, atravesamos un arco y nos topamos con la famosa pirámide de cristal y con su famosa enooorme cola de gente bajo un sol de justicia.
Seguimos los consejos del compi que encontramos en el tren en Polonia. Hay un "mini" Arco del Triunfo justo delante de la pirámide del Louvre, tomamos hacia la izquierda (sin atravesar el arco) y llegamos a una puerta que indicaba "Gates du Lyon", pero nos encontramos con que cerraba los martes y los viernes. Cawuen...nos preguntamos si no existiría otra entrada como esa y cogimos a un chaval de por ahí y nos indicó otra justo al otro extremo, nos dijo que bajáramos unas escaleras y que entraríamos directamente.
Bingo.
Es increíble. El Louvre tiene digamos 3 accesos. Uno por la puerta de Lion tal y como nos comentó el compi, otra por la principal, por la que la gente espera horas para acceder y la tercera es justo desde la entrada principal del Louvre a mano derecha, todo recto, se bajan unas escaleras y se llega a un centro comercial (con tienda Apple incluida, jurl) que da directamente a las máquinas expendedoras de tickets para acceder al Louvre, desde aquí ya se puede acceder a las 3 secciones principales. Richelieu, Denon y Sully, pero con el ticket comprado tan sólo con enseñarlo en un control rutinario te dejan acceder.
Que alguien nos explique la cola para entrar por la pirámide.
En fin, el sitio es enorme, y el mapa es imprescindible así que hay que hacerse con uno cerca de donde venden las audio-guías. Está bastante bien explicada cada sección y hay placas informativas de los sitios más relevantes. Nos han llegado a comentar que hacen falta 3 días para ver todo el museo, no lo dudamos si uno se va parando en absolutamente toda pieza (sobre todo si vas con audio-guía), pero nosotros fuimos viendo, parando donde nos llamaba la atención y sobre todo fuimos a ver las obras más significativas como la Venus de Milo, La Gioconda o los apartamentos de Napoleón, que nos recordaron poderosamente al palacio visto en Viena.
El museo está muy bien, pero a nosotros quizás nos gustó algo más el del Cairo, aquél es muchísimo más caótico y las piezas se amontonan por salas en vitrinas viejas, tiene más pinta de museo "aventuresco" por así decirlo. Claro que a nivel de colección de pinturas no tiene comparación, pero aun así aquél lo recordamos con mucho cariño.
Eran sobre las 16h, así que nos comimos un par de lasañas que vendían en uno de los restaurantes del centro comercial del Louvre (no muy caras, tampoco muy buenas) y tras reposar (pongamos 10 minutos) decidimos pasar por la plaza de la Bastilla y posteriormente acabar de rematarnos pasando por el famoso cementerio Père-Lachaise (en la parada de metro del mismo nombre) para presentarle nuestros respetos a Chopin, Wilde y Jim Morrison entre otros.
La Bastilla...pues bueno, lugar simbólico y con la torre de Julio y la Ópera, pero sinceramente, se puede ahorrar uno la visita. El cementerio de Père ya es otro cantar.
El sitio es enorme, conviene hacerse con mapa en la entrada en donde se indican los personajes famosos enterrados.
Decidimos visitar la tumba de Chopin (lo cambio por si alguien se va a buscar choped en lugar de a Chopin en el cementerio...) y de camino vimos verdaderas obras de arte en forma de lápidas, algunas incluso con chistes....mucho pasillo, arboleda y colores otoñales. La verdad, muy bonito.
Finalmente llegamos a la tumba de Jim Morrison, bastante escondida pero fácilmente localizable por un árbol totalmente tatuado con mensajes y porque la tumba es un "estercolero" con bambas (zapatillas), cigarrillos, flores, escritos, fotos y el famoso epitafio "Kata ton daimona eaytoy". "Conforme a su propio demonio", con dos huevos.
Le dimos las gracias por los buenos momentos y nos fuimos a ver la tumba de Oscar Wilde, pero listos de nosotros no nos fijamos en la hora de cierre y nos extrañó que llevábamos caminando un rato sin ver ni un alma (ejem), en eso que apareció un coche pitando y una mujer negra dentro parecía que estaba hablando de Kunta Kinte, algo enfadada. Lo pillamos rápido y salimos disparados para la salida más próxima. Una señorita muy sonriente nos esperaba en la puerta, tras un par de "excusé mua" nada más salir dio un portazo que hasta una señora que pasaba por ahí se pegó un buen susto. Uff. Casi. Hora de cierre, las 18h.
Para no tentar a la suerte más veces en este viaje, nos fuimos hacia el hotel, recogimos las mochilas y nos piramos para la estación de tren de Austerlitz. Sobre las 21:25 el tren se puso en marcha dirección a Perpignan, allí tomaremos otro tren hacia Barcelona y luego otro (esto no se acaba nunca) hasta casa.
Todo ha salido mejor de lo que pensábamos, creíamos que perderíamos trenes y que tendríamos muchos más problemas pero la verdad es que hemos podido llevar a cabo un itinerario que por momentos creíamos que no podríamos cumplir. Hemos visto muchísimo (pero mucho) y como siempre, nos ha quedado muchísimo por ver, pero creemos que nos llevamos la idea clara de una buena parte de Europa y algunas de sus ciudades más importantes (y turísticas).
Como siempre, dejaremos pasar unos días para procesar lo vivido y, algo más descansados, lanzaremos una valoración global.
Volvemos a casa.
Un saludo!
20 de agosto de 2011
Catacumbas, catedrales y Eiffel
A eso de las 9 y pico nos fuimos a almorzar, encontramos un sitio que por 4 eurillos te ponían café, zumo dos pastas y hasta un caramelillo de twix de esos. París es caro, pero si no te vas a los sitios exclusivos y con pinta de bohemio la cosa puede salir todavía baratillo para los tiempos que corren. El lugar está cerca de la estación Gare du Nord y tiene pinta de Mc Donalds pero de desayunos (aunque también venden hamburguesas).
La primera parada sería las catacumbas de París en la parada de Denfert Rocherau. Se dice que existen 300 kilómetros subterráneos repartidos por toda la ciudad pero tan sólo un par de kilómetros son visitables por el turista.
Nada más salir del metro te topas de lleno con la entrada y una cola que da la vuelta a todo un parque. La verdad es que nos lo pensamos, pero a Eli estas cosas le encantan y la verdad es que nos habían recomendado visitarlo, así que nos tiramos hora y media de cola para poder entrar. Precio 8 euros cada uno, había posibilidad de jugada student pero con los franceses no nos la jugamos.
Bajamos unas escaleras durante bastante rato, a unos 20 metros de profundidad según informan las placas. Por cierto, se puede pillar audio-guía por 5 euros, aunque también hay unos panfletos en donde te indican lo más destacable, además, por toda la “galería” te encuentras placas explicando la historia (en español también).
Caminamos durante un buen rato por túneles y cada vez notamos más el fresco, 17ºc según informaban. La historia es consultable en la wiki, pero a grandes rasgos, las catacumbas originalmente eran canteras de piedra que fueron convertidas en cementerios allá por siglo XVIII debido a la acumulación desmedida de cadáveres y a enfermedades en algún distrito por los mismos...un señor tuvo la idea salomónica de trasladar casi 6 millones de restos de personas a las catacumbas. Y para que la cosa quedara cuca, se apilaron ordenadamente creando sin pensarlo (o si) una atracción turística “de muerte”.
Una inscripción en francés daba a entender “ojito, porque se entra en el reino de los muertos”.
A partir de aquí entras en el osario en donde puedes ver los restos de infinidad de cadáveres, simplemente acojonante, no habíamos visto nada igual.
El sitio es el templo del muerto, las paredes están llenas de tibias, peronés, calaveras...huesos por un tubo, apilados, con los cráneos creando formas, inscripciones, dichos populares, criptas...Eli en su salsa, yo sacando fotos para un disco de trash metal.
La visita dura aproximadamente 45 minutos y aunque habíamos leído que no dejaban entrar sin un guía, nosotros entramos solos y es imposible perderse ya que todo es bastante guiado.
Ya fuera del garito comimos algo y nos fuimos directamente a visitar Notre Dame, parada de metro Saint Michel.
El metro de París es....lo peor. Está hasta los topes siempre de gente, pero siempre, creo que no hemos dado todavía con un vagón que vaya “algo” libre....para entrar o salir te ves empujado por todos lados y la mayoría tienen malos modos a la hora de buscar asiento. No se respeta en las escaleras mecánicas el típico “derecha sin prisa, izquierda para adelantar”...y mira que hemos estado en sitios, en todos más o menos esto se cumple, aquí no es que no se cumpla, es que te ven y pasan de ti olímpicamente. Igual es por ser verano...no sabemos como será en invierno cuando la gente vuelva de vacaciones.
Ah, y hace una calor de espanto en los vagones, tampoco hemos dado con ninguno que tenga aire acondicionado...calor y olor...como echamos en falta India XD.
Llegamos a Saint Michel y nada más salir ya divisamos a un lado la famosa catedral, en la isla de La cité (Notre-Dame está situada en una isla dentro del río Sena). Caminamos unos metros y llegamos a las puertas.
Por delante no llama excesivamente la atención, sinceramente, pero por sus costados, se acentúa lo gótico, con esos arcos y gárgolas....gana muchísimo. La cola para acceder era bastante grande, pero al ser gratuita la entrada en pocos minutos estuvimos dentro y pudimos pasearnos por toda la estructura (la planta baja eso si), vimos la sala de los tesoros (de lejos, porque cobraban entrada) y la verdad es que nos gustó bastante, muy bonita y con unos vitrales muy coloridos. Nos pareció muy bonita, la verdad.
Existe la posibilidad de subir a su parte superior y visitar el campanario, pero decidimos pasar del asunto al ver otra cola del copón y esta además era lenta y de pago.
Ya fuera dimos un voltio por alrededor y nos fuimos para la estación de Bir Hakeim para visitar la famosa Torre Eiffel.
Y por allí andaba, nada más salir de la estación ya se puede divisar la punta, así que tan sólo queda seguir caminando hasta llegar al meollo. Existe una parada, que tomamos para la vuelta, Trocadero, que quizás es mejor para empezar la visita, ya que te deja en la parte alta y el efecto es más impactante.
De todas formas, nos pareció una puta maravilla, una enormidad en forma de amasijo de hierros que, igual que nos pasó con Pisa, hemos visto cientos de veces en la televisión (mira, Superman también pasó por aquí), pero que verla en directo y estar bajo sus vigas lo hace muy especial. El sitio, plagado de turistas, pero plagado hasta los topes. Miramos precios para subir y cobran unos 8 euros por subir por las escaleras hasta la segunda planta, el resto al parecer estaba cerrado. Lo pensamos pero decidimos que desde los jardines de Trocadero (pasando el río Sena en dirección contraria a la torre) podíamos tener buenas vistas y nos apetecía más disfrutar de las vistas sobre la torre que de panorámicas desde la torre, así que nos fuimos a los jardines y estuvimos un buen rato contemplando el bicho. Es más grande de lo que parece, la verdad que impresiona.
Era ya un poco tarde, así que regresamos para el hotel y pillamos comida para llevar de un japonés que tenemos en la calle de detrás del hotel. El sitio es cojonudo y por 13 euros te dan miso, 18 piezas de sushi y maki, ensalada, postres y un cuenco de arroz. A tope y en París.
Mañana la idea es intentar ver lo máximo posible del Louvre y algún sitio suelto que nos ha quedado. Último día antes de volver para casa.
Un saludo!
19 de agosto de 2011
París
Llegar a París fue una buena odisea, aunque afortunadamente pasó bastante rápido gracias en parte a que durante el camino conocimos a Sergio, un colombiano con el que charlamos durante el viaje y con el que compartimos impresiones.
Tras varios retrasos, tres transbordos y un cambio de vagón llegamos a Paris Nord.
Ya en la estación consultamos los horarios para la vuelta a Barcelona, tendremos que hacer una parada en Perpignan y desde allí hasta Barcelona ya que desde París no podía sacarnos un billete directo. Viajaremos de noche y llegaremos a Perpignan a eso de los 7 de la mañana, desde allí, unas 3 horas hasta Barcelona. Bien.
Nos despedimos de Sergio y nos fuimos al hotel que habíamos reservado desde Amsterdam, el hotel Maubeuge, en la calle con el mismo nombre y a tan sólo dos manzanas de la estación de tren.
El hotel cojonudo por el precio y la ubicación inmejorable, con el metro casi en la puerta para movernos por París.
La primera impresión es que París es muy parecida a Barcelona, pero mucho. Con la salvedad de que hay mucho, pero mucho negro. Una burrada, y además enormes.
Tras dejar las mochilas nos fuimos directamente a visitar un par de cosillas para aprovechar lo poco que quedaba de día.
Pillamos el metro y sacamos un pack de 10 billetes por 12,50e. Por los desplazamientos que pensamos hacer creemos que es lo más económico, hay otras modalidades en función de cada planning.
El metro es antiguo, huele un poco fuerte y está hasta los topes de gente. Pero hasta los topes. Matizando, los vagones algunos son nuevos, pero la estructura del metro, los túneles, escaleras, etc. son del año 2. La red de metro es un caos, cuesta un poco orientarse entre tantísima línea, pero al final, increíblemente, comienzas a ver los destinos que interesan, trazas el principio y final de una línea y como la frecuencia de pase entre tren y tren es corta, tu misión simplemente consiste en ver el transbordo más corto. Es un poco lío, pero con dos o tres viajes queda bastante definido.
Y muchísima gente, un porrón.
Nuestra primera parada fue el Arco de Triunfo. El hermano mayor del que tenemos en Barcelona. Nada más salir de la parada de Charles de Gaulle-Etoile te topas de frente con esa enormidad que recuerda a las naves malas de Tron.
En mitad de una plaza-glorieta, rodeada de tráfico incesante, se encuentra el monumento, y la verdad es que impresiona de lo grande y abierto que es el lugar. En el mismo, coinciden calles que salen disparadas hacia destinos tales como los Campos Eliseos, La Defense, etc. Digamos que es como el centro neurálgico.
Tras tirar fotos a porrillo nos movimos hacia el sur por la misma linea de metro hacia los Campos Eliseos, que no es más que una avenida que va desde el Arco de Triunfo en dirección al Obelisco y al Louvre. Desde esa parada caminamos dirección al Sena para ver la Torre Eiffel desde lejos y la Asamblea Nacional, un edificio que se divisa pasado el puente, pero antes....nos quedamos maravillados con la puesta de sol y la Torre Eiffel al fondo.
La visitaremos de cerca, pero ya desde esta distancia la imagen de postal, encima tuvimos suerte y el cielo era un cúmulo de nubes por el que los rayos del sol atravesaban...en fin, que nos quedamos embobados con el Sena, la torre, el cielo, el puente y la madre que los trajo, muy muy bonito.
Eran las 8 y pico de la tarde y como también queríamos ver el partidillo de vuelta de la Super Copa, regresamos al hotel para encontrar un garito donde ver el susodicho. Encontramos un pub no muy lejos con precios asequibles y happy hour de cerveza hasta las 23h. Así que tras ducharnos y picar alguna cosilla nos fuimos directos.
Aguantando el chaparrón como venimos haciendo en los últimos años nos fuimos a dormirla al hotel, mañana exprimiremos un poquito más París, a ver qué nos encontramos.
Un saludo!
Tras varios retrasos, tres transbordos y un cambio de vagón llegamos a Paris Nord.
Ya en la estación consultamos los horarios para la vuelta a Barcelona, tendremos que hacer una parada en Perpignan y desde allí hasta Barcelona ya que desde París no podía sacarnos un billete directo. Viajaremos de noche y llegaremos a Perpignan a eso de los 7 de la mañana, desde allí, unas 3 horas hasta Barcelona. Bien.
Nos despedimos de Sergio y nos fuimos al hotel que habíamos reservado desde Amsterdam, el hotel Maubeuge, en la calle con el mismo nombre y a tan sólo dos manzanas de la estación de tren.
El hotel cojonudo por el precio y la ubicación inmejorable, con el metro casi en la puerta para movernos por París.
La primera impresión es que París es muy parecida a Barcelona, pero mucho. Con la salvedad de que hay mucho, pero mucho negro. Una burrada, y además enormes.
Tras dejar las mochilas nos fuimos directamente a visitar un par de cosillas para aprovechar lo poco que quedaba de día.
Pillamos el metro y sacamos un pack de 10 billetes por 12,50e. Por los desplazamientos que pensamos hacer creemos que es lo más económico, hay otras modalidades en función de cada planning.
El metro es antiguo, huele un poco fuerte y está hasta los topes de gente. Pero hasta los topes. Matizando, los vagones algunos son nuevos, pero la estructura del metro, los túneles, escaleras, etc. son del año 2. La red de metro es un caos, cuesta un poco orientarse entre tantísima línea, pero al final, increíblemente, comienzas a ver los destinos que interesan, trazas el principio y final de una línea y como la frecuencia de pase entre tren y tren es corta, tu misión simplemente consiste en ver el transbordo más corto. Es un poco lío, pero con dos o tres viajes queda bastante definido.
Y muchísima gente, un porrón.
Nuestra primera parada fue el Arco de Triunfo. El hermano mayor del que tenemos en Barcelona. Nada más salir de la parada de Charles de Gaulle-Etoile te topas de frente con esa enormidad que recuerda a las naves malas de Tron.
En mitad de una plaza-glorieta, rodeada de tráfico incesante, se encuentra el monumento, y la verdad es que impresiona de lo grande y abierto que es el lugar. En el mismo, coinciden calles que salen disparadas hacia destinos tales como los Campos Eliseos, La Defense, etc. Digamos que es como el centro neurálgico.
Tras tirar fotos a porrillo nos movimos hacia el sur por la misma linea de metro hacia los Campos Eliseos, que no es más que una avenida que va desde el Arco de Triunfo en dirección al Obelisco y al Louvre. Desde esa parada caminamos dirección al Sena para ver la Torre Eiffel desde lejos y la Asamblea Nacional, un edificio que se divisa pasado el puente, pero antes....nos quedamos maravillados con la puesta de sol y la Torre Eiffel al fondo.
La visitaremos de cerca, pero ya desde esta distancia la imagen de postal, encima tuvimos suerte y el cielo era un cúmulo de nubes por el que los rayos del sol atravesaban...en fin, que nos quedamos embobados con el Sena, la torre, el cielo, el puente y la madre que los trajo, muy muy bonito.
Eran las 8 y pico de la tarde y como también queríamos ver el partidillo de vuelta de la Super Copa, regresamos al hotel para encontrar un garito donde ver el susodicho. Encontramos un pub no muy lejos con precios asequibles y happy hour de cerveza hasta las 23h. Así que tras ducharnos y picar alguna cosilla nos fuimos directos.
Intermission.
Aguantando el chaparrón como venimos haciendo en los últimos años nos fuimos a dormirla al hotel, mañana exprimiremos un poquito más París, a ver qué nos encontramos.
Un saludo!
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