6 de enero de 2014

El Hobbit: La desolación de Smaug

Segundo capítulo de las aventuras del hobbit Bilbo Bolsón en su misión por acompañar a los enanos para recuperar su tierra.

Sinceramente, me daba una pereza enorme meterme en el cine para pasarme casi 3 horas otra vez con los travellings aéreos, con las carreras de aquí para allá y con el bombardeo de nombres de reyes, elfos, trasgos y nigromantes que, o bien tienes el día despejado, o bien acabas por salir a comprar gelocatiles al puesto de palomitas.


Para añadirle salsa al asunto pensé en verla full equip, en 3D y con los 48 frames por aquello de darle un toque diferente al asunto. Debo reconocer que la calidad de la imagen en este formato es muy llamativa, aunque si eres de esas personas que adoran el cine en su mayor concepción, el granulado y los contrastes más extremos, olvídate de verla así, sentirás que estás viendo como uno de esos cuentos para críos que se abren y despliegan figuritas en tres dimensiones para formar un bosquecito, una casita y animalitos varios.
La primera impresión, en cualquier caso, es de impacto, pues pocas veces (diría que yo personalmente ninguna) se puede apreciar tal nivel de detalle.
Eso no quita que se sigan utilizando recursos un poco ya bastante manidos en este tipo de productos, como son las flechitas pasando por delante de nuestros ojos, los pájaros de turno y el insecto cojonero que se intenta posar casi delante nuestro, con el consiguiente mareo.

Superados los primeros minutos nos metemos de lleno en la historia, que sigue su curso para conseguir llegar a la maldita montaña y robar la piedra que haga recuperar el trono al heredero enano.
Por el camino pasan por bosques sombríos, por tierras élficas y ciudades antaño gloriosas,  dejando postales muy vistosas para el espectador, que asiste como la acción pasa simplemente de salir corriendo de un lugar para llegar a otro, y así al siguiente, escondidos o no, mientras el bueno de Jackson parece recurrir a la amenaza de Sauron para alargar metraje, dar al fan algún detalle friki y de paso conectar con la trilogía "antigua".

En general, esta segunda parte se me ha hecho más llevadera, entre otras cosas por escenas como la lucha del río y los barriles, una escena en la que Jackson parece poseído por el espíritu de Uwe Bowl sustituyendo el enfermizo uso del bullet time por coreografías imposibles, travellings, sandwiches de flechas y gargantas, pero que a mí personalmente me entretuvo bastante y no pude más que admirar el trabajo realizado en esos minutos, de frenética diversión y, en definitiva, de aventura del siglo XXI.


En esta parte además, a pesar de seguir con diálogos no muy interesantes, por fortuna se ha dejado de profundizar en unos personajes que no dan mucho más de sí. 
Otro cantar serían las nuevas adquisiciones que se han introducido, ya que salvo la elfa y la versión sith-light de Legolas, no tienen mucho gancho y resultan más bien planos, como la versión Tolkien de Íñigo de Montoya.
Y no hay que olvidar al dragón, más conocido por ser la voz de Sherlock y que acaba por ser algo decepcionante.
Entre otras cosas porque la cosa se inicia como un encuentro interesante, que parece devenir en el personaje más potente de todos y que intenta seducir al espectador con palabras semi cultas para acabar como un episodio de Scooby Doo algo absurdo, la palabra es decepcionante. Veremos como se cierra todo esto.

En resumen, esta segunda parte es un pasito más, algo más entretenida y sin ser tan fallidamente infantil como su predecesora, pero de momento está muy lejos de alcanzar lo visto en la trilogía previa.

Pros: La escena del río me parece fantástica. En general cuando salen los elfos todo gana bastante bajo mi punto de vista, quizás desintoxican un poco de tanto enano.
Contras: Algo larga, a veces resulta tediosa por la sensación de deja vu de las carreritas por aquí y por allí. El batiburrillo de nombres, o tienes nociones sobre la materia o no te enteras ni a dónde cojones va el mago.

Un saludo.


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