Veamos qué pedía el 2016...
Este 2016 se presenta movido, muy movido, más de lo que alguno se cree, así que espero sobre todo que la salud acompañe, que se tenga trabajo (digno a poder ser), que se contamine menos (hagan el favor de reciclar), que no se abandonen mascotas en vacaciones, que nuestros amigos más íntimos sigan brillando como solo ellos saben hacerlo, que a DiCaprio le den el Oscar, que el chiquillo lo merece, que disfruten de las cosas por muy pequeñas que sean, que fomenten la educación, el civismo, el amor, la música, los libros, los juegos arcade, el vino y que viva Star Wars.
Correcto correcto...ciertamente ha sido movido de la hostia, si el año pasado fue un tour de force este ha sido algo así como una puta montaña rusa. En fin.
Salud hay, he cambiado de trabajo, sigo sin coche (y reciclando) y así colaboro a no contaminar tanto (se ve que en Madrid no están muy de acuerdo), se va sensibilizando a la gente que no abandone mascotas, los amigos íntimos van perfectamente, DiCaprio se llevó el Oscar....
Aparentemente se ha "cumplido" el objetivo, pero a pesar de todo la opinión es unánime. Ha sido una verdadera mierda de año.
Quizás el motivo principal es que nos hayan dejado todas las celebridades que todo el mundo conoce, que por cierto, un poquito de respeto en las listas del 2016, que se nos ha ido Bud Spencer hostia, BUD SPENCER!
Fotográficamente hablando ha sido algo flojo, entre otras cosas porque a pesar de haber hecho un par o tres de escapadas muy agradables, no es lo mismo que perderse tres semanas en el quinto pino, pero este curso se ha presentado así, qué le vamos a hacer.
A pesar de todo hemos hecho algún que otro trabajillo en el que hemos recibido muy buenas sensaciones y algunos incluso han confiado en nosotros de nuevo ;)
En cuanto al cine, directamente diré que es el año de las series.
No olvido el hábito de ver una buena peli, pero reconozco que me he vuelto tremendamente exquisito a la hora de seleccionar el título, salvo que sea de ciencia ficción, venga muy muy recomendado o salga Batman.
Algunos títulos recomendables vistos este 2016;
La llegada, La Bruja, Comanchería, Rogue One, Spotlight, The Revenant, Deadpool, Infierno azul, The Neon Demon, Swiss Army Man, Batman v Superman (que se jodan los haters) y la simpática Train to Busan.
En cuanto a series...;
Bates Motel, Black Sails, Daredevil, Westworld, Narcos, House of Cards, The Leftovers, Fargo, Black Mirror, Stranger Things, The OA....Game of Thrones, claro...
Cuídense, si me hacen dietas raras acompáñenlas con algo de deporte, sean gente cívica, coman palomitas en el cine pero no hagan barbacoas en él, no les recomiendo la ps4 hasta que salga The Last of Us 2, beban una copita de vino charlando de vez en cuando después de una dura (o no) jornada y sobre todo ayuden a ser y sean felices.
Un saludo.
31 de diciembre de 2016
23 de diciembre de 2016
Westworld
La nueva producción de HBO pretende volver a dar otro golpe de autoridad en el panorama de las series, y cuando HBO se pone seria, ojito.
Basada en la historia ideada por Michael Crichton, creador de obras mundialmente conocidas como Parque Jurásico o la serie Urgencias y llevada en los años 70 al cine, Westworld nos sitúa en un parque temático ambientado en el Oeste donde los actores son en realidad androides y cuya programación está pensada para satisfacer las exigencias de los visitantes en función de la aventura que estos decidan seguir.
A priori la historia parece simple, la cosa se va a volver muy loca en cualquier momento, como pasó en el citado parque del bueno de Richard Attenborough, o como en cualquier otra obra donde el ser humano se empeña en jugar a ser Dios.
Dónde está el juego de Westworld entonces si todo esto no es que sea demasiado novedoso? Precisamente en eso, en jugar con el espectador a base de unas retorcidas líneas temporales, de ofrecer cierto sadismo y brutalidad que sacudan los cimientos de la moralidad, de profundizar en la complejidad de la inteligencia artificial y en definitiva de una aventura en ocasiones tan impredecible como el propio ser humano.
Una de las grandes virtudes de la serie es que durante los primeros episodios presenta una historia de cierto misterio, donde si llegamos relativamente vírgenes de opiniones y sin saber muy bien de qué va el tema las pequeñas sorpresas son continuas, el desconcierto va in crescendo y comenzamos a vislumbrar la potencia de ciertos personajes como el de Ed Harris o Anthony Hopkins (aquí no es Lecter, pero qué manera de comerse la pantalla cada vez que sale), dos pesos pesados de la interpretación.
Personalmente eso sí, debo decir que a pesar de gustarme más esa oscuridad que representa Ed Harris, su papel en ocasiones me ha parecido más de pose que creyéndose la historia que representa. Muy buen nivel en cualquier caso.
Durante los 10 episodios de esta primera temporada, nos zambulliremos de lleno en este viaje conde la historia va ganando enteros conforme avanza la trama y sus personajes ganan en profundidad escarbando en esa complejidad de la inteligencia artificial, hasta llegar a cierto desenlace algo predecible pero que deja un buen sabor de boca.
Los guionistas, en cualquier caso, tienen una tarea titánica para reinventarse y sorprender en lo que a priori parece una trama ya muy desflorada y que puede volverse rica en matices pero ya no sorprender, ojalá me equivoque y lo vuelvan a conseguir.
Sobre la factura técnica, pues HBO.
Cuidadísima, sin llegar a ciertos niveles de Juego de Tronos pero con detalles de altísima calidad así como una banda sonora compuesta por temas de Radiohead, Amy Winehouse o los Rolling, versionados en piano y que acompañan algunas escenas muy potentes.
Westworld ha sido renovada por una segunda temporada que se estrenará en 2018 y sirve de abanderada en la llegada de HBO España, una plataforma tipo Netflix que completa la oferta de vídeo bajo demanda mediante suscripción mensual.
Disponen de 1 mes gratis para aprovechar y ver esta interesante propuesta.
Un saludo.
Basada en la historia ideada por Michael Crichton, creador de obras mundialmente conocidas como Parque Jurásico o la serie Urgencias y llevada en los años 70 al cine, Westworld nos sitúa en un parque temático ambientado en el Oeste donde los actores son en realidad androides y cuya programación está pensada para satisfacer las exigencias de los visitantes en función de la aventura que estos decidan seguir.
A priori la historia parece simple, la cosa se va a volver muy loca en cualquier momento, como pasó en el citado parque del bueno de Richard Attenborough, o como en cualquier otra obra donde el ser humano se empeña en jugar a ser Dios.
Dónde está el juego de Westworld entonces si todo esto no es que sea demasiado novedoso? Precisamente en eso, en jugar con el espectador a base de unas retorcidas líneas temporales, de ofrecer cierto sadismo y brutalidad que sacudan los cimientos de la moralidad, de profundizar en la complejidad de la inteligencia artificial y en definitiva de una aventura en ocasiones tan impredecible como el propio ser humano.
Una de las grandes virtudes de la serie es que durante los primeros episodios presenta una historia de cierto misterio, donde si llegamos relativamente vírgenes de opiniones y sin saber muy bien de qué va el tema las pequeñas sorpresas son continuas, el desconcierto va in crescendo y comenzamos a vislumbrar la potencia de ciertos personajes como el de Ed Harris o Anthony Hopkins (aquí no es Lecter, pero qué manera de comerse la pantalla cada vez que sale), dos pesos pesados de la interpretación.
Personalmente eso sí, debo decir que a pesar de gustarme más esa oscuridad que representa Ed Harris, su papel en ocasiones me ha parecido más de pose que creyéndose la historia que representa. Muy buen nivel en cualquier caso.
Durante los 10 episodios de esta primera temporada, nos zambulliremos de lleno en este viaje conde la historia va ganando enteros conforme avanza la trama y sus personajes ganan en profundidad escarbando en esa complejidad de la inteligencia artificial, hasta llegar a cierto desenlace algo predecible pero que deja un buen sabor de boca.
Los guionistas, en cualquier caso, tienen una tarea titánica para reinventarse y sorprender en lo que a priori parece una trama ya muy desflorada y que puede volverse rica en matices pero ya no sorprender, ojalá me equivoque y lo vuelvan a conseguir.
Sobre la factura técnica, pues HBO.
Cuidadísima, sin llegar a ciertos niveles de Juego de Tronos pero con detalles de altísima calidad así como una banda sonora compuesta por temas de Radiohead, Amy Winehouse o los Rolling, versionados en piano y que acompañan algunas escenas muy potentes.
Westworld ha sido renovada por una segunda temporada que se estrenará en 2018 y sirve de abanderada en la llegada de HBO España, una plataforma tipo Netflix que completa la oferta de vídeo bajo demanda mediante suscripción mensual.
Disponen de 1 mes gratis para aprovechar y ver esta interesante propuesta.
Un saludo.
16 de diciembre de 2016
Rogue One
Mientras llega ese octavo episodio que continue las aventuras de Rey en su aparente camino hacia La Fuerza, Gareth Edwards nos presenta Rogue One, regresando momentáneamente a ciertos sucesos que ocurrieron justo antes de que viéramos aquel destructor imperial persiguiendo la nave "en misión diplomática" de Leia.
Disney pretende explotar a base de bien la franquicia que adquirió del bueno de Lucas sacando aproximadamente una cinta por año, intercalando los episodios "oficiales" con esta suerte de spin-offs que cuentan historias sobre el universo de Star Wars. Próximamente le tocará a Han Solo y puede que al cazarrecompensas Boba Fett.
En este caso le toca el turno a la legendaria arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte, y de cómo llegaron sus planos de diseño a las manos de la Alianza Rebelde.
Lo primero que hay que decir, es que esto no va de jedis, cualquiera que espere ver luchas de espadas y brujerías varias sith se dará de bruces con una historia diferente, que bebe del mismo universo, que ofrece referencias continuas además de múltiples guiños cada pocos minutos, pero que se desmarca de la temática midicloriana.
Rogue One es en esencia un drama bélico de ciencia ficción pero sin olvidar ese aire de aventuras de la saga.
Salvo algunas apariciones estelares, el conjunto de personajes es desconocido y la intención es forjar esa conexión con el espectador de cara a encumbrar la gesta realizada por los mismos y su importancia en la leyenda de Star Wars.
Felicity Jones interpreta a una convincente Jyn Erso, que ofrece esa mezcla de rebelde sin causa fruto de un drama paternal, sello característico familiar en la saga, junto a Diego Luna, un rebelde con reminiscencias de Han Solo que cumple sin llegar a destacar en exceso.
Felicity Jones interpreta a una convincente Jyn Erso, que ofrece esa mezcla de rebelde sin causa fruto de un drama paternal, sello característico familiar en la saga, junto a Diego Luna, un rebelde con reminiscencias de Han Solo que cumple sin llegar a destacar en exceso.
En mayor o menor medida es conocida la historia, y se puede uno imaginar cómo acaba todo, es por ello que hay que alabar el trabajo de Edwards para mantener el suspense, entretener y de paso tratar con mimo el material, para no dejar en mal lugar el recuerdo que tenemos de ciertos personajes. Porque no nos engañemos, ya no está Constantino Romero (aunque en versión original cuentan con Earl Jones) y aquella vieja trilogía con aquellas actuaciones tan portentosas y en estado de gracia, difícilmente volverán o podrán ser superadas, entre otras cosas porque están muy arraigadas en nuestro subconsciente y les debemos mucho, pero se agradecen los detalles y ciertas escenas, como el impactante final, que es sencillamente un regalo para los fans.
Una fotografía espectacular, una banda sonora interesante pero que quizás no aprovecha del todo el potencial disponible, además de que ciertos temas recuerdan quizás demasiado a la melodía de Anakyn y Padme y algunos detalles técnicos que a pesar de agradecerse, no conviene que se nos vaya de las manos, porque no, no cuela al 100%. Me refiero a los personajes humanos realizados con CGI, dos míticos en concreto, a excepción del robot K-2SO, un crack.
En definitiva, un buen entretenimiento, que expande el universo de Star Wars y al que los fans no van a poner demasiadas pegas.
Un saludo.
13 de diciembre de 2016
La llegada
No sería justo decir que el género de la ciencia ficción sigue escalando peldaños frente a otros, pero lo cierto es que en los últimos años se percibe una revitalización sustancial, quizás por el avance tecnológico que permite llevar a cabo obras impensables en otros tiempos o quizás porque se haya encontrado cierto equilibrio entre la explosión más frenética y la belleza de las estrellas.
Grandes producciones (y triunfadoras en sus respectivos años) como Interstellar, Gravity, Hijos de los hombres, el resurgir de "La Fuerza" y los trekkies, algo más "indies" como Her, Moon, District 9, Looper, entretenimientos muy saludables como Al filo del mañana...series como Black Mirror, The Expanse, Galactica...
Sin duda vivimos una época donde por fortuna se suceden bastantes títulos en la línea de Gattaca sin olvidar blockbusters (quizás donde exista menos acierto), pasando por producciones que pujan por ser los Blade Runner o Alien de nuestro tiempo.
Arrival cuenta el primer contacto de la humanidad con vida alienígena.
Louise Banks, una reputada lingüista es reclutada para establecer contacto junto al físico Ian Donnelly.
Esta simple premisa, retratada en mayor o menor medida en infinidad de ocasiones en el cine, arranca con unos 40-50 minutos sencillamente magistrales, que nos mantiene en tensión y que probablemente refleje una de las formas más realistas en lo que se refiere a encontrarse con vida extraterrestre de un día para otro, con todo lo que implica el impacto emocional de los encargados de gestionar el "marrón" así como de la sociedad, aunque más en un segundo plano.
Denis Villeneuve, tras acercarse al mundo del narcotráfico con Sicario y probar suerte con la obra de Saramago "El hombre duplicado" (aka Enemy), se mete de lleno en la ciencia ficción en su versión más Contact pero ofreciendo una versión algo más sesuda.
Pasada esa "primera" parte, los flashbacks y cierta tensión mundial establecen el camino a seguir de una historia que poco a poco entra en un juego de matrioskas, asfixiando al espectador hasta llegar a un clímax bajo mi punto de vista algo excesivo y donde flojea en algunos puntos decisivos que yo, personalmente, compro a regañadientes, a pesar de que son coherentes con la obra en general.
Al terminar la sensación es buena, una historia bien hilvanada cuyo mensaje es más sencillo de lo que ese excesivo clímax pretende transmitir, con una factura técnica soberbia y con una pareja protagonista cuyo peso lleva principalmente Amy Adams, lo que provoca cierta desconexión emocional clave para saborear aun más el resultado final.
Un saludo.
Grandes producciones (y triunfadoras en sus respectivos años) como Interstellar, Gravity, Hijos de los hombres, el resurgir de "La Fuerza" y los trekkies, algo más "indies" como Her, Moon, District 9, Looper, entretenimientos muy saludables como Al filo del mañana...series como Black Mirror, The Expanse, Galactica...
Sin duda vivimos una época donde por fortuna se suceden bastantes títulos en la línea de Gattaca sin olvidar blockbusters (quizás donde exista menos acierto), pasando por producciones que pujan por ser los Blade Runner o Alien de nuestro tiempo.
Arrival cuenta el primer contacto de la humanidad con vida alienígena.
Louise Banks, una reputada lingüista es reclutada para establecer contacto junto al físico Ian Donnelly.
Esta simple premisa, retratada en mayor o menor medida en infinidad de ocasiones en el cine, arranca con unos 40-50 minutos sencillamente magistrales, que nos mantiene en tensión y que probablemente refleje una de las formas más realistas en lo que se refiere a encontrarse con vida extraterrestre de un día para otro, con todo lo que implica el impacto emocional de los encargados de gestionar el "marrón" así como de la sociedad, aunque más en un segundo plano.
Denis Villeneuve, tras acercarse al mundo del narcotráfico con Sicario y probar suerte con la obra de Saramago "El hombre duplicado" (aka Enemy), se mete de lleno en la ciencia ficción en su versión más Contact pero ofreciendo una versión algo más sesuda.
Pasada esa "primera" parte, los flashbacks y cierta tensión mundial establecen el camino a seguir de una historia que poco a poco entra en un juego de matrioskas, asfixiando al espectador hasta llegar a un clímax bajo mi punto de vista algo excesivo y donde flojea en algunos puntos decisivos que yo, personalmente, compro a regañadientes, a pesar de que son coherentes con la obra en general.
Al terminar la sensación es buena, una historia bien hilvanada cuyo mensaje es más sencillo de lo que ese excesivo clímax pretende transmitir, con una factura técnica soberbia y con una pareja protagonista cuyo peso lleva principalmente Amy Adams, lo que provoca cierta desconexión emocional clave para saborear aun más el resultado final.
Un saludo.
10 de octubre de 2016
Un monstruo viene a verme
Tras el pepinazo taquillero que supuso Lo imposible, Juan Antonio Bayona regresa a ese mundo de tramas paterno-filiales esta vez ambientando el drama en una Inglaterra gris y fría, en el que una madre enferma vive con su hijo en una solitaria casa.
Connor es un chaval que sufre bullying en el colegio, que tiene que lidiar con la grave enfermedad de su madre, con una relación difícil con su abuela y, en definitiva, a madurar antes de tiempo.
El pequeño, interpretado por un magnífico Lewis MacDougall, es el epicentro de este drama con tintes fantásticos que pretende ahondar en el subconsciente del protagonista a medida que se enfrenta a todos sus problemas.
Esta situación provoca la aparición de una suerte de "Bárbol" como si de un Ent del Señor de los Anillos se tratase, que irrumpe en el imaginario del chaval para contarle tres enigmáticas historias...
Bayona construye de esta forma un sencillo pero sólido puzzle en el que tendrá cabida determinados traumas así como un emotivo relato que traspasa la sensibilidad del espectador para mostrar en definitiva una simple historia de amor, madurez e infancia interrumpida de una familia cualquiera.
Todo ello envuelto en cierto halo de fantasía muy bien contenida, alejada en cierta medida de otros productos algo más fantásticos como el Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, pero con una fuerza visual atronadora cuando es requerida.
Todo ello envuelto en cierto halo de fantasía muy bien contenida, alejada en cierta medida de otros productos algo más fantásticos como el Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, pero con una fuerza visual atronadora cuando es requerida.
Es cierto que el mensaje, la moraleja central, está bastante clara desde los primeros compases, desde que conocemos esas historias en forma de acuarelas tan visuales y preciosistas, desde que discernimos por dónde van los tiros del monstruo y sobre todo desde que somos conscientes de la vida que lleva Connor.
Pero este aspecto no le resta, bajo mi punto de vista, una bonita estructura que pretende trazar una línea muy bien definida desde su concepción hasta la meta final, atravesando todos y cada uno de sus personajes, cuya función es esencial para comprender el viaje, ya sean reales o imaginarios.
Y el resultado es sincero, a pesar de su epílogo en el que vuelven a repetir el mensaje para los despistados.
Y el resultado es sincero, a pesar de su epílogo en el que vuelven a repetir el mensaje para los despistados.
Pero el bien está hecho, y creo que ni las partituras lacrimógenas consiguen empañar un buen trabajo en general, algo redundante y quizás falto de ritmo en algún punto, pero sólido y bello, porque a pesar de ser un drama tan punzantemente doloroso, hay que ser duro como una roca para no sentirse conmovido.
Un saludo.
30 de septiembre de 2016
23 de septiembre de 2016
Death Squad
Fotografía&Edición: Fran Martínez
Modelos: Eva Arellano, Andrea Pérez, Danu Sonja, Laura Snowhite, Nancy Thomson
MUA: Igor Losada - Sux make ups
Vestuario: Lily Von Schatten - El costurero real
Death Squad - Perturbator
19 de septiembre de 2016
House of Cards
"Democracy is overrated" ("La democracia está sobrevalorada").
Así se dirige Frank Underwood al espectador en una de sus múltiples confesiones en ese espacio temporal en el que todo queda en el aire, es la única verdad absoluta que recibiremos del despiadado tiburón político hijo de Netflix.
En febrero de 2013 llegaba la adaptación yanki de la mini serie homónima emitida en la BBC allá en los 90, en esta nueva versión se nos cuenta el implacable ascenso al poder de los Underwood hacia la presidencia de Estados Unidos.
Kevin Spacey y Robin Wright se presentan como una pareja inusual que ha sacrificado parte de su humanidad en pos de un objetivo común, el poder a toda costa.
Iniciada bajo la dirección de David Fincher, que se mantiene con cargo de productor hasta el día de hoy y bajo la batuta de Beau Willimon como show runner hasta la cuarta temporada, la serie se mueve sobre las arenas movedizas que conforman un escenario político despiadado y cruel, en el que las voluntades quedan doblegadas continuamente mediante chantajes, favores y líos.
La serie bebe de referencias Fincherianas en su inicio, pero tras asentar las bases y la esencia perseguida, añade cierto vértigo a los acontecimientos dotando a la ficción de cierto dinamismo para que la historia no quede en un "simple" y sesudo baile de nombres y conspiraciones gubernamentales.
En definitiva, tenemos una historia más o menos clásica de ascenso al poder por parte de dos personajes implacables que hacen de su relación uno de los mayores espectáculos televisivos, gracias al grado de profundidad que alcanzan y al buen hacer cada vez que aparecen en pantalla para regalarnos esa bipolaridad tan fríamente calculada, mientras nos adentramos en una "ficticia" realidad política que nos enseña ese juego de tronos e intereses que aquí se muestran de manera descarada.
Ese castillo de naipes construido sobre los huesos de cadáveres políticos poco a poco se ramifica expandiéndose hacia otras profesiones relacionadas intrínsecamente con la temática central, como el periodismo, mostrando tanto la parte más oscura como el pequeño héroe que todavía lucha contra un sistema que lleva tantos años funcionando con una maquinaria tan esquematizada que la civilización ha acabado por aceptarlo bien sea en pos del bienestar social, el progreso o por la manipulación de ciertas clases.
Pero para que House of Cards resulte ese carrusel de corrupción, guerra, negociación, denuncia social, amoríos y demás tramas, debe sacrificar cierta veracidad o rigor.
Esto se podría traducir haciendo referencia a una crítica muy acertada realizada por el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, gran seguidor de la serie, en la que comentaba que "Consiguen que se hagan muchas cosas. Ojalá las cosas fueran tan despiadadamente eficaces".
A priori puede sorprender la afirmación, pues el amigo Frank no es que consiga muchas cosas siempre recurriendo a las vías legales, pero sí que es cierto que en ocasiones vemos ideas interesantes, implacables y fugaces negociaciones que implican a distintos países e incluso sacrificios discutiblemente necesarios para el progreso.
Elementos ejecutados en ocasiones de forma poco creíble dada la complejidad burocrática que existe en estos estamentos.
Toda esta vorágine de situaciones ofrece ese atractivo ritmo, con esa siempre atrayente sensación para el espectador en la que parece que en cualquier momento todo va a derrumbarse. Y en la que cada vez que los Underwood salen victoriosos se produce un choque de consciencias ya que simpatizamos con esos diablos a pesar de saber que cuanto más aumente su poder, más destructivo será su final.
Una factura cojonuda, una historia que engancha y exigente hasta cierto punto pero con algunos oasis argumentales en los que se adentra en algunos aspectos más puramente dramáticos y mundanos, tocando algunos perfiles psicológicos interesantes y que sirve para ver cuan enrevesado puede llegar a ser el ser humano para alcanzar sus metas más viscerales.
House of Cards cuenta hasta la fecha con 4 temporadas y una quinta en camino para 2017.
Aprovechando que en 2015 estuvimos pululando por las calles de Washington, he realizado un pequeño montaje utilizando el tema principal y algunas fotos, que aprovecho para encasquetarlo aquí.
El TimeLapse no ha sido posible (lástima, por entonces estábamos liados con Sons of Anarchy, con lo que la influencia iba por otros derroteros), pero sí he querido respetar el formato entre tomas, un leve transcurso del día, ciertas localizaciones y que no aparezca ni una sola persona.
Washington DC - Summer 2015
-House of Cards Opening-
Un saludo.
13 de septiembre de 2016
26 de agosto de 2016
22 de julio de 2016
Stranger Things
Los hermanos Duffer han agarrado muchísimas referencias del cine ochentero para dar forma a esta pequeña joyita en forma de 8 episodios que Netflix suma desde ya a la lista de sus éxitos.
Will Byers, un chaval de un pueblo de Indiana desaparece en extrañas circunstancias una noche de 1983 tras una velada de Dungeons&Dragons con sus colegas.
Tras los primeros minutos, aquellos que crecimos con cintas como los Goonies, ET y en general toda peli que ambientaba su historia en el típico pueblo americano, con sus puritanas costumbres, el baile de fin de curso y demás clichés, percibiremos que esto va a ir de rememorar esas sensaciones y de arrancarnos de la memoria esos momentos en los que todo se reducía a una pequeña aventura con los únicos recursos del ingenio, la amistad, el valor y una bicicleta.
Pero Stranger Things pronto ofrece algunas novedades y elementos que enriquecen lo que aparentemente es un mero refrito de las cintas comentadas.
Sigue siendo un refrito, al fin y al cabo, pero lo que en cintas como los Goonies se quedaban en "simple" aventura, aquí añade cierto toque de terror y thriller, ofreciendo momentos cercanos a esa sensación que nos recorrió a todos cuando Ripley avanzaba por los pasillos llenos de viscosidad Alien. Incluso flirtea con referencias más cercanas al anime o al mundo del videojuego como Akira o Silent Hill.
La trama se divide por un lado en las aventuras de los chavales, con un importante componente sobrenatural, pero no olvida el drama y la investigación adulta, mientras continua añadiendo elementos que enriquecen este universo clásico, con múltiples referencias a la cultura pulp, a obras como Star Wars, a cintas como La Cosa, Posesión Infernal...
Todo un festival de guiños bordados, principalmente, por la actuación de unos chavales en la onda de lo mostrado por JJ Abrams en su Super 8 pero con un resultado, bajo mi punto de vista, más redondo y con un ritmo más acertado.
Destacar también una factura técnica a la altura, teniendo especial cuidado en una ambientación fantástica y una banda sonora cojonuda, utilizando desde sintetizadores (qué bien hubiera quedado un tema de Perturbator en algún momento de acción..) hasta clásicos de Bowie.
Su primera temporada puede verse con la sensación de continuidad pero quedando perfectamente cerrada, aunque ya se ha anunciado su renovación por una segunda tanda de episodios.
Un soplo de aire fresco que viene a completar el cada vez más titánico y competido mundo de las series, y a engrosar esa lista de títulos imprescindibles de Netflix.
Un saludo.
Will Byers, un chaval de un pueblo de Indiana desaparece en extrañas circunstancias una noche de 1983 tras una velada de Dungeons&Dragons con sus colegas.
Tras los primeros minutos, aquellos que crecimos con cintas como los Goonies, ET y en general toda peli que ambientaba su historia en el típico pueblo americano, con sus puritanas costumbres, el baile de fin de curso y demás clichés, percibiremos que esto va a ir de rememorar esas sensaciones y de arrancarnos de la memoria esos momentos en los que todo se reducía a una pequeña aventura con los únicos recursos del ingenio, la amistad, el valor y una bicicleta.
Pero Stranger Things pronto ofrece algunas novedades y elementos que enriquecen lo que aparentemente es un mero refrito de las cintas comentadas.
Sigue siendo un refrito, al fin y al cabo, pero lo que en cintas como los Goonies se quedaban en "simple" aventura, aquí añade cierto toque de terror y thriller, ofreciendo momentos cercanos a esa sensación que nos recorrió a todos cuando Ripley avanzaba por los pasillos llenos de viscosidad Alien. Incluso flirtea con referencias más cercanas al anime o al mundo del videojuego como Akira o Silent Hill.
La trama se divide por un lado en las aventuras de los chavales, con un importante componente sobrenatural, pero no olvida el drama y la investigación adulta, mientras continua añadiendo elementos que enriquecen este universo clásico, con múltiples referencias a la cultura pulp, a obras como Star Wars, a cintas como La Cosa, Posesión Infernal...
Todo un festival de guiños bordados, principalmente, por la actuación de unos chavales en la onda de lo mostrado por JJ Abrams en su Super 8 pero con un resultado, bajo mi punto de vista, más redondo y con un ritmo más acertado.
Destacar también una factura técnica a la altura, teniendo especial cuidado en una ambientación fantástica y una banda sonora cojonuda, utilizando desde sintetizadores (qué bien hubiera quedado un tema de Perturbator en algún momento de acción..) hasta clásicos de Bowie.
Su primera temporada puede verse con la sensación de continuidad pero quedando perfectamente cerrada, aunque ya se ha anunciado su renovación por una segunda tanda de episodios.
Un soplo de aire fresco que viene a completar el cada vez más titánico y competido mundo de las series, y a engrosar esa lista de títulos imprescindibles de Netflix.
Un saludo.
10 de junio de 2016
20 de mayo de 2016
The Neon Demon
Nicolas Winding Refn apareció en mi vida a través de Drive, todo un peliculón que estallaba en un año bastante interesante con títulos como The Artist, El árbol de la vida, Attack the block o la acertadísima X-Men Primera Generación, que resultó ser una promesa emocionante de la que no hemos vuelto a saber.
Un año con títulos atípicos, cine en blanco y negro mudo, oníricas historias que llegaban hasta la médula, acción de calidad...un año interesante, y variado.
Y en mitad de todo esto surgió un título que arrancaba con sintetizadores, un tipo que hablaba muy poco, una historia de amor muy visceral y unos elementos de gore y acción que nos dejaron con la boca abierta, además de un cuidado apartado visual.
Quién demonios era este Nicolas Winding Refn?
No conocía apenas nada, salvo una trilogía llamada Pusher que no me llamaba en exceso, pero a partir de entonces entraría en ese pack de directores a seguir, con un estilo cercano a Lynch y una brutalidad visual menos amable que Tarantino.
El tandem Gosling - Refn se mantuvo en Sólo Dios Perdona, en otra historia que daba una vuelta de tuerca a ese universo de seres estrambóticos, con verdaderos traumas psicológicos y una historia de violencia que se gestaba en ocasiones casi de forma procedural, aleatoria, pero resultaba impactante y encajaba en ese extraño mundo asiático.
Y llegó The Neon Demon, esta vez sin Gosling, que demostró saber volar solo incluso a través de un tributo directo a Refn como fue Lost River, cuya cinta, bajo mi punto de vista, en ocasiones supera a esta The Neon Demon.
Jesse es una jovencísima modelo que se desplaza a Los Ángeles para triunfar en el mundo de la moda, allí conocerá la forma de trabajar y la competencia existente del mundillo.
Con una impactante toma da comienzo el festín visual de NWR, a partir de entonces, la historia se desarrolla a través de los ojos de la joven promesa en mitad de un mundo absolutamente absorbido por la búsqueda de la belleza, en ocasiones para triunfar, en otras para paliar desequilibrios emocionales y en un pequeño recoveco del guión, en su forma más mundana.
Un retrato muy muy gris adornado con un arco iris de neón en múltiples escenarios que nos muestran desde la manera de trabajar del fotógrafo excéntrico de turno a la modelo más feroz y celosa de su terreno, dando forma a un retrato muy particular y oscuro de lo que podría considerarse casi una fábula con animales disfrazados de personas y con una Elle Fanning que realiza un muy buen trabajo.
Como historia de ficción que es, evidentemente el mundo de Refn debe tomarse casi más como un thriller de terror psicológico, en lo que podría ser incluso la pesadilla de una joven promesa a modelo, sobre todo en su recta final, donde el director se deja llevar y entra de lleno en todo un aquelarre de modelos para dar forma a esta particular pesadilla.
Lamentablemente, este intento de fusionar Lynch con Lars Von Trier deja un guión en esencia muy simple, en bucle en su concepto de belleza y competencia, que por momentos brilla gracias a su impacto visual y a ese retrato cercano a la pesadilla en la que pululan esos personajillos llenos de clichés y de frialdad desmesurada, pero que ni evoluciona desde sus últimos trabajos ni aporta demasiado a una idea que títulos como Whiplash o Cisne Negro ya han mostrado con mucho mejor pulso narrativo e incluso visual, a pesar de que los estilos y la propuesta sea distinta a todas luces.
Es por ello que este título sensorial de NWR es un paso atrás, a pesar de que deja tomas grabadas en la memoria por su potencia visual, la base es redundante y sus giros resultan de ejecución algo torpe y predecibles.
Un saludo.
Un año con títulos atípicos, cine en blanco y negro mudo, oníricas historias que llegaban hasta la médula, acción de calidad...un año interesante, y variado.
Y en mitad de todo esto surgió un título que arrancaba con sintetizadores, un tipo que hablaba muy poco, una historia de amor muy visceral y unos elementos de gore y acción que nos dejaron con la boca abierta, además de un cuidado apartado visual.
Quién demonios era este Nicolas Winding Refn?
No conocía apenas nada, salvo una trilogía llamada Pusher que no me llamaba en exceso, pero a partir de entonces entraría en ese pack de directores a seguir, con un estilo cercano a Lynch y una brutalidad visual menos amable que Tarantino.
El tandem Gosling - Refn se mantuvo en Sólo Dios Perdona, en otra historia que daba una vuelta de tuerca a ese universo de seres estrambóticos, con verdaderos traumas psicológicos y una historia de violencia que se gestaba en ocasiones casi de forma procedural, aleatoria, pero resultaba impactante y encajaba en ese extraño mundo asiático.
Y llegó The Neon Demon, esta vez sin Gosling, que demostró saber volar solo incluso a través de un tributo directo a Refn como fue Lost River, cuya cinta, bajo mi punto de vista, en ocasiones supera a esta The Neon Demon.
Jesse es una jovencísima modelo que se desplaza a Los Ángeles para triunfar en el mundo de la moda, allí conocerá la forma de trabajar y la competencia existente del mundillo.
Con una impactante toma da comienzo el festín visual de NWR, a partir de entonces, la historia se desarrolla a través de los ojos de la joven promesa en mitad de un mundo absolutamente absorbido por la búsqueda de la belleza, en ocasiones para triunfar, en otras para paliar desequilibrios emocionales y en un pequeño recoveco del guión, en su forma más mundana.
Un retrato muy muy gris adornado con un arco iris de neón en múltiples escenarios que nos muestran desde la manera de trabajar del fotógrafo excéntrico de turno a la modelo más feroz y celosa de su terreno, dando forma a un retrato muy particular y oscuro de lo que podría considerarse casi una fábula con animales disfrazados de personas y con una Elle Fanning que realiza un muy buen trabajo.
Como historia de ficción que es, evidentemente el mundo de Refn debe tomarse casi más como un thriller de terror psicológico, en lo que podría ser incluso la pesadilla de una joven promesa a modelo, sobre todo en su recta final, donde el director se deja llevar y entra de lleno en todo un aquelarre de modelos para dar forma a esta particular pesadilla.
Lamentablemente, este intento de fusionar Lynch con Lars Von Trier deja un guión en esencia muy simple, en bucle en su concepto de belleza y competencia, que por momentos brilla gracias a su impacto visual y a ese retrato cercano a la pesadilla en la que pululan esos personajillos llenos de clichés y de frialdad desmesurada, pero que ni evoluciona desde sus últimos trabajos ni aporta demasiado a una idea que títulos como Whiplash o Cisne Negro ya han mostrado con mucho mejor pulso narrativo e incluso visual, a pesar de que los estilos y la propuesta sea distinta a todas luces.
Es por ello que este título sensorial de NWR es un paso atrás, a pesar de que deja tomas grabadas en la memoria por su potencia visual, la base es redundante y sus giros resultan de ejecución algo torpe y predecibles.
Un saludo.
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