9 de marzo de 2015

Still Alice

Alice es una reputada profesora en la universidad de Columbia de Nueva York a la que es diagnosticada un tipo de Alzheimer precoz, muy raro a su edad.

Qué busca el espectador con Still Alice? Concienciarse? Un drama con el que pasar uno de esos ratos asfixiantes? Ver una de esas actuaciones personales sobresalientes que llevan al extremo la interpretación del actor o actriz?
El problema de este tipo de cintas radica en que es muy sencillo cruzar el límite de la ñoñería y el discurso gratuito en busca de la lágrima fácil, de lo sobre actuado y de caer en una nueva historia dramática de superación y pérdida, como tantas otras veces.
Pero si no se cruza y se quedan a medio camino, se les achaca falta de potencia emocional, de no saber dar la estocada, de no sacar partido a los momentos climáticos, de en definitiva no marcar al espectador a fuego para que recuerde pese a quien pese esta historia.



Still Alice no busca la lágrima fácil, busca dar a conocer un drama personal que podría estar sucediendo en cualquier parte en estos momentos, una pérdida irremplazable de una vida que se apaga y pierde absolutamente todo lo conseguido, es morir pero sin tener el honor de retener y despedirse de lo conseguido a base de sangre, sudor y lágrimas, por derecho.

El viaje no sería posible, por supuesto, sin la estupenda interpretación de Julianne Moore, cuyo Óscar es más que merecido, acompañada de unos secundarios que cumplen bastante bien en su cometido, con una destacable Kristen Stewart y aderezado con una fotografía interesante aunque no excesivamente llamativa.
Su punto digamos más débil posiblemente podríamos considerarlo como un arma de doble filo, porque aunque ciertamente existe cierto clímax que parece contenerse, es de agradecer que la historia se mantenga fiel a esa idea de no querer en cierta medida humillar en esencia a las personas cuyo drama se ha tomado la licencia de retratar, en un malabarismo bastante sobrio para no caer en el mal gusto y la falta de respeto por querer vender lo que no es.

Bajo mi punto de vista, Still Alice se resume en respeto y en rabia, contenida pero latente, y en un deseo para que en algún punto del planeta alguien observando un microscopio crea haber encontrado un remedio para poder despedirnos al menos con dignidad, con todos los momentos buenos y malos, en definitiva siendo quienes somos.

Un saludo.

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