2 de marzo de 2015

American Sniper

Muchas opiniones dispares había escuchado sobre la última película del prolífico Clint Eastwood, un tipo que parece disfrutar contando historias humanas que inciden sobre su país ya sea en el pasado, el presente o el futuro, pero siempre con un pulso y dirección envidiable.
Bajo mi punto de vista, American Sniper no es su mejor obra pero ni de lejos es la indiferencia absoluta y creo que en parte es incluso un logro lo que ha conseguido aquí el director.

Chris Kyle se crió en el seno de una familia conservadora y cuando tuvo la oportunidad de alistarse en los Seals de EEUU logró convertirse en toda una leyenda para su nación.

Por un lado he visto retratado el borreguismo americano, envuelto en esa manera de ver las cosas que tienen los estadounidenses más patrióticos que complace de sobras sus expectativas, por otro el que quiere ver lo absurdo en forma de ensalzamiento a leyenda de una persona educada con unos valores ultra conservadores, con graves problemas psicológicos antes y después, y finalmente pinceladas del radicalismo islámico, hasta dónde son capaces de llegar utilizando críos, degollando a periodistas...

Es tan fina la linea que traza Eastwood en su nuevo trabajo que parece mentira que le haya salido bien.


Entonces, qué falla en American Sniper?
Para empezar, comparto en cierta medida con los que critican que el director no haya profundizado en ciertos aspectos ni se haya mojado más allá de tres o cuatro referencias muy fugaces, pero también creo sinceramente que igual no le hubiese salido la jugada tan bien de cara a presentar una cinta donde dejase, como también es costumbre en otros trabajos suyos, al espectador el papel de opinar sobre lo que han visto y en un tema como este es más que probable que jamás se llegara a contentar al 100% del público.
Pero ciertamente, ese punto de autocomplacencia hace que American Sniper no llegue a cuotas más elevadas.

Sin sacrificar el ritmo no obstante, podemos discernir cierta crítica sobre una guerra que no parece importar demasiado, el olvido que sufren los soldados, la poca solidez de unas misiones que parecen más bien destinadas a crear expectación patriótica a través de mártires para conseguir más alistamientos, la xenofobia, las secuelas que deja la guerra, las motivaciones de los jóvenes, las decisiones bravuconas en lugar de reflexionadas, respetando la obra original en que se basa y sin herir la sensibilidad de sus conciudadanos en un punto delicado de la historia estadounidense.

En definitiva es cierto que no es la revolución, es decir, es una historia simple, sencilla, aunque no carente de complejidad como he comentado, amparada en la elegancia al que nos tiene acostumbrados el director de vez en cuando aunque sin ir más allá y apoyado en un Bradley Cooper fantástico.

Un saludo.

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