19 de noviembre de 2012

Grupo 7

Ambientada en la Sevilla de finales de los 80, y a las puertas de mostrarse al mundo como escaparate para la Exposición Universal del 92 (en la cual estuve), Alberto Rodríguez presenta una historia de yonkis, putas, polis, intereses y corrupción en la que se nos muestra el trabajo de un grupo de policias que intenta dejar la ciudad limpia de delincuentes y narcotráfico antes de tan importante acontecimiento.

Con esta premisa, uno no puede evitar pensar en cintas del tipo El Vaquilla o El Lute, pero automáticamente recuerda que estamos acabando el 2012 y que ese tipo de cine quedó totalmente enterrado hace muchos años junto a la "generación perdida", un cine tremendamente malsano, con una ambientación demasiado "realista", cañí y oscura, algo que no gusta demasiado en la era Apple.


Pero la sorpresa llega a los pocos minutos. La factura no pretende acercarse a lo que se veía por entonces, a pesar de la buena ambientación de la época que retrata, en cambio posee estilo propio, cercano a cintas tipo Ciudad de Dios sin llegar a ser tan tipo documental. Cierta elegancia y calidad a la hora de mostrar sus escenas, una fotografía en ocasiones incluso bella, pero sobre todo, una representación de los barrios marginales tremendamente realista y con un enfoque muy inteligente.

Cuando la ambientación ya nos tiene embelesados, resulta que sus protagonistas se mueven con total naturalidad en ese ambiente hostil. Existe una química que funciona y personajes como el interpretado por Antonio de la Torre simplemente llena la pantalla cada vez que aparece. Incluso Mario Casas, un chaval que probablemente no genera demasiada simpatía en el mundillo cinéfilo, está muy por encima del nivel esperado.
Esperemos se decante más por esta vertiente y no en temáticas tan quinceañeras, que, a pesar de ser un buen escaparate para lanzar su carrera, siempre es más interesante que te recuerden por No es País para Viejos que por el Barco, con todos mis respetos por ese barquito tan singular.

Comentado esto, parece que la cinta es la polla, para mí se acerca bastante, pero también tiene sus defectos, como ciertos desenlaces no muy acertados y algunas elipsis temporales algo bruscas.
Viendo su duración, hora y media, quizás con media hora más la cosa hubiera quedado más redonda. Por otro lado, su duración le permite ir a por faena desde el minuto 1, mostrando de manera inteligente y sin hacer que decaiga el ritmo, el desarrollo de algunos personajes sin explicaciones tontas e inútiles. A riesgo de perder este ritmo, casi que prefiero esta duración y aceptar su resolución como válida después de todas las virtudes presentadas.

Una cinta bruta, entretenida y con un fondo muy muy interesante. No tengan prejuicios anti-Casas, merece la pena.

Un saludo!

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