Nos levantamos temprano tras una noche peleando con algún que otro bichejo que quería dormir con nosotros.
Queríamos visitar el conjunto de palacios que se encuentra pasado un puente sobre el río Betwa y decidimos hacerlo a primera hora para no pasar tanta calor ya que aquí al medio día se hace bastante insoportable el caminar por las calles.
Almorzamos en el Khrisna unas tostadas, té y zumo (140 INR) y nos fuimos caminando con la “fresca” matutina.
Llegar no tiene pérdida, seguimos por Tikamgarth (la calle principal) y giramos para cruzar el puente de piedra con unas vistas muy bonitas del río.
En la entrada ya habían tres o cuatro hindús que nos comentaron que la entrada costaba 250 INR (por la cámara 25 más) por persona y que nos servía para visitar todos los sitios de Orchha.
Pagamos y atravesamos una gran entrada de piedra que nos dejó en un patio desde donde giramos a la derecha para entrar en el primer de los palacios, el Raj Mahal. El sitio estaba completamente vacío y el lugar parece como abandonado, dándole un aspecto de misterio muy interesante...según la guía el conserje del lugar nos podía enseñar unas pinturas que se conservan muy bien y en donde todo el pelotón de Dioses (Rama, Krisna, etc) salen cazando, bailando, etc. El buen hombre apareció por entre las columnas (nos pegó un buen susto el jodío) y nos abrió las habitaciones con las pinturas, además nos enseñó las habitaciones reales con un sistema de aire acondicionado muy curioso (aberturas en la pared que hacen correr el aire, y realmente se estaba fresco), lavabos y una cobra que tenían allí como quien tiene un gato o un perro...
Nos fuimos al siguiente palacio, el Raj Praveen Mahal, muy bonito y con un aire de medievo islámico más remarcado que el anterior...en este nos perdimos por las estancias superiores con unas vistas de Orchha acojonantes, nos gustó mucho este sitio.
Empezaban a llegar turistas así que decidimos irnos hacia el pueblo para tomar algo fresco en una terraza y visitar el templo de Chaturbhuj (está en dirección contraria al puente de piedra)...entramos y un tipo nos comentó que nos podía enseñar unas vistas muy bonitas desde la azotea...le seguimos por unas escaleras claustrofóbicas que serpenteaban mientras nos iluminaba con una linterna hasta que salimos a la parte alta, las vistas lo merecen...una cosa que hemos observado de los jóvenes es que el móvil lo tienen pegado a las manos (bueno, en Europa también, pero aquí es bastante cañí el asunto) y siempre que tienen ocasión ponen sus cancioncillas (que nos suenan todas iguales, la verdad) a toda pastilla...este puso a Michael Jackson...joder, en el quinto pino, subidos al tejado de un templo, con un mono enorme que estaba metido en un ventanal y que no perdíamos de vista...y con Michael Jackson de fondo...this is India.
Le dimos 20 INR de propina pero no nos hizo el Billy Jean así que nos fuimos al hotel a ducharnos ya que a esa hora ya estabamos de sudor hasta las cejas.
Comimos en el Krishna, pedimos Malai Kofta y Dam Aloo Kashmiri, que consistía en un par de bolas casi como puños de puré de patatas con verduras (doradas por fuera) sumergidas en una salsa de verduras con queso y de tomate con queso también respectivamente...estaban de vicio, pedimos un par de cheese nan para dejar el plato como una patena, de postre repetimos Gulab (380 INR con black tea y cerveza, este sitio es una mina) y luego estuvimos charlando con Ravi un poco sobre el negocio..incluso sacó una pancarta que habían preparado para atraer clientela en castellano, digamos que asistimos a la “inauguración”...que consistía en sacar la pancarta entre dos y dejarla apollada en la pared, ale, inaugurao! XD.
El medio día en Orchha es así como las pelis del Oeste, no sale ni Dios de la calor que hace, así que nos fuimos a descansar un rato para por la tarde acercarnos a los cenotafios del sur del poblado.
Para llegar basta con seguir todo recto la calle Tikamgarth.
De camino se arremolinaron junto a nosotros un montón de críos que mantuvimos hasta la entrada de los templos, nos hicimos fotos, nos dijeron los nombres...qué majetes.
Ya dentro de los cenotáfios (monumentos en honor a una persona muerta) estuvimos paseando con la luz del ocaso (se ven realmente bonitos los templos a esta hora) hasta que entramos en el último y un ruido nos acojonó bastante...otro mono, cada vez nos los encontramos más grandes, este era tamaño Bud Spencer, así que nos fuimos “tranquilamente” hacia la salida.
Regresamos al pueblo, paseando por entre las calles de la parte más interior, vimos un par de complejos hoteleros de lujo (Orchha va camino de convertirse en un SPA en la India por su situación) y nos pasamos por la tienda de los pantalones hippies para darle un último precio, 400 los dos, al final aceptó y nos los quedamos.
Nos fuimos a cenar temprano ya que al día siguiente saldríamos a eso de las 6:20 de la mañana hacia la estación de Orchha para coger un tren hasta Kajuraho...visto los demás sitios decidimos cenar en el Khrisna, pero un par de snacks, refrescos y té, que no teníamos mucha hambre....joder, el snack estaba de muerte, era queso recubierto como de un rebozado de color rojo que estaba de vicio...80 INR la cena.
Por cierto, el ataque de bichos a última hora del día se evita bien si de entre las 19-20:30 estás a cubierto, luego ya no se hacen tan pesados y tan sólo queda un magnífico crujir mientras caminas.
Un saludo!.
24 de agosto de 2009
22 de agosto de 2009
Orchha
A eso de las 7 nos fuimos a desayunar a la terraza del hotel, ahora sí que teníamos buenas vistas del Taj....
El día anterior nos conectamos a internet para actualizar y de paso mirar los trenes hacia Jhansi, ciudad enlace para llegar a Orchha. Vimos que habían varios trenes aunque en algunos ya aparecía como completos...decidimos arriesgarnos de todas formas, pillamos las mochilas y un rickshaw hacia la estación de Agra Cantt (en Agra hay 3 estaciones, dependiendo el destino sale de una o de otra, hay que vigilar con esto....algo aprendimos en Pekín).
Una vez allí entramos en la oficina de tickets y ya nos asaltaron varios conductores con las tarifas hacia Orchha, Kajuraho...3000 INR para llegar a Kajuraho ponía en una...si hombre...
En la taquilla para extranjeros vimos que habían unos formularios que todo Dios estaba rellenando....yo me lo leí y por lo que entendí era un formulario para reservar tickets...pero esto sirve si lo pillas con mucha antelación...aun así viajeros que se iban ese mismo día por lo que comentaban lo rellenaban...mi no entender...pero bueno.
Le pedimos dos billetes para Jhansi ese mismo día y que nos dijera horarios...al tío no se le entendía absolutamente nada...parecía como si tuviese la boca llena de caramelos...le tuve que pedir que nos repitiera la cantinela como unas 3 veces...de todas formas a la primera ya había entendido que no habían plazas...pero decía algo de ir a otro sitio para pillar un tren a las 10...joder, pero si eso es lo que quiero! Y por qué no me los vendes?
En fin, salimos de allí y nos dirigimos al otro lado de la estación, de camino un señor nos informó del asunto más o menos como pudo...la cosa estaba en que donde ibamos podíamos sacar billetes, pero en general...digamos a lo borrego....bueno, si no queda más remedio...
Llegamos a la ventanilla y nos vendió los tickets por 130 INR (aquí no hay clase, billetes directamente) le preguntamos a qué hora y nos dijo que podíamos coger el que nos diera la gana con esos tickets...así tal cual...le iba a preguntar si había algún número de andén específico pero ya vimos que entraba en modo “místico” así que nos fuimos a ver cómo iba la cosa...
Ya en el andén preguntamos en un puesto de información y nos dio algo de más información detallada...que podíamos coger el tren de las 9:45, 10:00...que todos ellos llegaban a Jhansi, y, importante, que pillaramos el del andén 1....bueeeno.
Nos sentamos en el suelo y contemplamos la fauna del lugar...pues imagínate...gente para aquí y para allá, vendedores, mendigos, gritos...como en la estación de Sants más o menos...
Llegó el bicho a eso de las 9:45, bastante puntual...el hombre de información apareció detrás nuestro (nos dio un susto el tío...) para decirnos que ese iba a Jhansi...ok pues, para adentro...
Preguntamos a un revisor por allí dónde ibamos nosotros con ese billete ya que el tren era enorme...nada, ni caso...vimos un vagón con asientos tipo cama y nos metimos en ese mismo.
Para entrar fue un show de los buenos...no veas cómo las gastan las mujeres hindús...forman un pelotón en la entrada del vagón, la de delante pega voces hacia el infinito, las de detrás ordenan las maletas...en mitad de la entrada! Señora, tire usted para alante que no deja subir a nadie con tanto bulto! Como vimos que nos quedabamos fuera y eso no tiraba decidimos unirnos a la fiesta y tirarnos a la piscina rollo concierto de rock. Venga empujón y brazos por ahí...y voces...y algún la “madre que te..” me pareció oirle a una...
Yo logré salir y cuando vi un asiento tipo litera libre me planté ahí, en esto que me faltaba algo...mi mujer! XD Eli quedó bloqueada por el pelotón de mujeres en unas esquina, yo le gritaba que pasara pero era imposible...yo ahí no me metía otra vez. Finalmente logró pasar y cuando nos sentamos todo se tranquilizó y la entrada aparecía despejada....esto qué es? Para joder o qué?
Ya sentados conocimos a Doc (doctor) Reddy, un tipo muy simpático que se conocía el trayecto entre Agra y Jhansi como la palma de su mano, nos fue explicando cuando preparar la cámara para aprovechar las mejores vistas de algunos lugares como Gwalior, etc.
Como evidentemente ese no era nuestro vagón, pasó el revisor y nos dijo que el nuestro era general, le comentamos la posibilidad de quedarnos ahí y dijo que no había problema, pagando 130 INR...ya nos extrañaba a nosotros...le pagamos y nos quedamos con el bueno de Doc...más tarde pensé...entonces sí que habían sitios libres, porque nadie nos reclamó lo asientos en todo el viaje...this is India.
En el trayecto pasaron algunos mendigos, niños con cubos que vendían de todo...uno se sentó un rato junto a nosotros y le señaló las picadas de mosquito que Eli tiene en la pierna como preguntando qué le pasaba XD, la cara del pobre era un poema...manda huevos, por 27 picadas de mosquito por pierna se extraña cuando sale a la calle todos los días y ve lo que ve...en fin.
Llegamos a Jhansi y nos dirigimos hacia la salida de la estación en donde nos topamos con un montón de hindús mirándonos como hienas...hasta nos reímos y empezamos a hacer un “huuuuuuuuuuuuuuu” que fuimos subiendo de intensidad hasta que estuvimos en mitad de la multitud...”hellou!”, choques de manos, “where are you from?”, “Orchha?”, a este último le dijimos que si y nos indicó una pizarra con los precios de los rickshaws de prepago...los precios eran de 30, 40, 50 y evidentemente Orchha 200...pensamos en salirnos de toda la multitud y buscar fuera de la estación pero por la distancia entre Jhansi y Orchha de unos 10 kilómetros no creímos que lo sacaramos mucho más barato, así que pillamos un rickshaw.
El pago se lo dimos a un poli, el cual nos dio un papelillo a modo de recibo que le teníamos que dar al conductor una vez en el destino...todo el mundo dice que la poli aquí es corrupta y razón no les falta...menudo negocio tienen montado...
Jhansi es más de lo mismo...ciudad, aunque no tan grande como las vistas en Rajasthan, llena de puestos, negocios de dos metros cuadrados...motos, coches, vacas, contaminación...aunque poco a poco fuimos saliendo del núcleo y cada vez nos encontrabamos con más vegetación y el aire comenzaba a hacerse respirable.
Finalmente llegamos a Orchha.
Preguntamos en el Fort View y nos enseñaron un par de habitaciones por 300 y 400 INR pero no nos convencieron, parecían celdas, muy oscuras y el baño estaba bastante jodido...luego nos enseñaron la suite que tenía un ventanal enorme desde el que se veía uno de los templos de la zona junto al río y además el baño estaba bastante bien (todas las habitaciones tienen bichos de serie, pero esto ya ni lo comentamos salvo invasión)...nos pedía 1100, negociamos un poco y se plantó en 800...la amenaza de irnos (casi siempre lo hacemos, incluso nos llegamos a ir y volver luego, es una buena manera de saber hasta dónde puedes perder tu tiempo) no pareció afectarle demasiado así que decidimos quedarnos ya que como más tarde comprobaríamos, las habitaciones del pueblo dejaban mucho que desear...
Comimos en el Khrisna Rest. justo al lado del hotel y resultó un sitio excelente. Nos sirvieron cerveza fría, aunque de marca Vasco (algo más espesa que la KingFisher pero mejor que nada...), pedimos espaguetis con queso y una variedad de Panner (queso fresco) al curry...nos aconsejaron un postre llamado Gulab Jamun que era típico de la zona...la comida estaba de vicio y los precios no superan las 60 INR en la mayoría de platos, acompañamos con té negro para los dos. Todo por unas 360 INR, de lo mejor de Orchha...además Ravi es un tipo muy simpático...es el más avispado de un porrón de hermanos que han decidio montar ese negocio y bueno, incluso nos enseñaron la pancarta en castellano que todavía no habían colgado. Incluso escribimos en una libreta que suelen tener recopilando mensajes de los viajeros.
Como tendríamos todo el día siguiente por delante decidimos irnos a descansar al hotel y luego darnos una vuelta por el pueblo para orientarnos un poco.
El pueblo es pequeñito y casi todo está en su avenida principal...no hay apenas tráfico y es bastante tranquilo, un par de días aquí nos vendrán bien.
Pasamos por un par de tiendas para mirar unos pantalones ya que aquí el amigo tuvo la feliz idea de venirse con casi lo puesto...y tiene que tirar de colada día si y día también, lo bueno es que todo se seca en cuestión de horas por la calor que hace....negociamos precios por un par de pantalones de estos hippies pero el tío no se bajaba de los 450 por los dos...dos duros, pero nos fuimos por si se lo repensaba...
Cenamos en el Trattoria (piratillas...), pedimos pizza y pasta al limón con salsa de mantequilla (?¿?, mira que me gusta pedir cosas raras)...lo bueno es que tenían KingFisher...pero tardaron la vida...la pizza no era para tirar cohetes y la pasta estaba pasable (lo del limón anecdótico, me trajeron un cuenco con pasta y otro con mantequilla derretida con ajos, le pregunté dónde estaba el limón y me trajeron 3 trocitos de limón enano...tengo la foto...que les den, exprimí los 3 trozos de limón hasta que se les fue el color)...pero dudamos que la elavoración fuese de una hora...500 INR.
De camino al hotel, ya de noche, nos fijamos en que habían cientos..miles de bichos revoloteando y bastante molestos...pensamos que serían mosquitos pero resultaron ser como escarabajillos pequeños voladores...el suelo estaba plagado de estos bichos, pisabas el suelo y hasta crujía...qué barbaridad! Lo bueno que tienen es que parece que mueren bastante rápido, y tras una verdadera plaga la cosa va cesando y entonces comienzas a verlor apilados en las esquinas, etc.
Llegamos al hotel y la entrada estaba cubierta, unos cuantos crujidos más y entramos a la habitación...nos duchamos, matamos un par de arañas, algún cienpiés, sacamos los bichos de la cama y a dormir, mañana a ver los palacios de la zona.
Un saludo!.
El día anterior nos conectamos a internet para actualizar y de paso mirar los trenes hacia Jhansi, ciudad enlace para llegar a Orchha. Vimos que habían varios trenes aunque en algunos ya aparecía como completos...decidimos arriesgarnos de todas formas, pillamos las mochilas y un rickshaw hacia la estación de Agra Cantt (en Agra hay 3 estaciones, dependiendo el destino sale de una o de otra, hay que vigilar con esto....algo aprendimos en Pekín).
Una vez allí entramos en la oficina de tickets y ya nos asaltaron varios conductores con las tarifas hacia Orchha, Kajuraho...3000 INR para llegar a Kajuraho ponía en una...si hombre...
En la taquilla para extranjeros vimos que habían unos formularios que todo Dios estaba rellenando....yo me lo leí y por lo que entendí era un formulario para reservar tickets...pero esto sirve si lo pillas con mucha antelación...aun así viajeros que se iban ese mismo día por lo que comentaban lo rellenaban...mi no entender...pero bueno.
Le pedimos dos billetes para Jhansi ese mismo día y que nos dijera horarios...al tío no se le entendía absolutamente nada...parecía como si tuviese la boca llena de caramelos...le tuve que pedir que nos repitiera la cantinela como unas 3 veces...de todas formas a la primera ya había entendido que no habían plazas...pero decía algo de ir a otro sitio para pillar un tren a las 10...joder, pero si eso es lo que quiero! Y por qué no me los vendes?
En fin, salimos de allí y nos dirigimos al otro lado de la estación, de camino un señor nos informó del asunto más o menos como pudo...la cosa estaba en que donde ibamos podíamos sacar billetes, pero en general...digamos a lo borrego....bueno, si no queda más remedio...
Llegamos a la ventanilla y nos vendió los tickets por 130 INR (aquí no hay clase, billetes directamente) le preguntamos a qué hora y nos dijo que podíamos coger el que nos diera la gana con esos tickets...así tal cual...le iba a preguntar si había algún número de andén específico pero ya vimos que entraba en modo “místico” así que nos fuimos a ver cómo iba la cosa...
Ya en el andén preguntamos en un puesto de información y nos dio algo de más información detallada...que podíamos coger el tren de las 9:45, 10:00...que todos ellos llegaban a Jhansi, y, importante, que pillaramos el del andén 1....bueeeno.
Nos sentamos en el suelo y contemplamos la fauna del lugar...pues imagínate...gente para aquí y para allá, vendedores, mendigos, gritos...como en la estación de Sants más o menos...
Llegó el bicho a eso de las 9:45, bastante puntual...el hombre de información apareció detrás nuestro (nos dio un susto el tío...) para decirnos que ese iba a Jhansi...ok pues, para adentro...
Preguntamos a un revisor por allí dónde ibamos nosotros con ese billete ya que el tren era enorme...nada, ni caso...vimos un vagón con asientos tipo cama y nos metimos en ese mismo.
Para entrar fue un show de los buenos...no veas cómo las gastan las mujeres hindús...forman un pelotón en la entrada del vagón, la de delante pega voces hacia el infinito, las de detrás ordenan las maletas...en mitad de la entrada! Señora, tire usted para alante que no deja subir a nadie con tanto bulto! Como vimos que nos quedabamos fuera y eso no tiraba decidimos unirnos a la fiesta y tirarnos a la piscina rollo concierto de rock. Venga empujón y brazos por ahí...y voces...y algún la “madre que te..” me pareció oirle a una...
Yo logré salir y cuando vi un asiento tipo litera libre me planté ahí, en esto que me faltaba algo...mi mujer! XD Eli quedó bloqueada por el pelotón de mujeres en unas esquina, yo le gritaba que pasara pero era imposible...yo ahí no me metía otra vez. Finalmente logró pasar y cuando nos sentamos todo se tranquilizó y la entrada aparecía despejada....esto qué es? Para joder o qué?
Ya sentados conocimos a Doc (doctor) Reddy, un tipo muy simpático que se conocía el trayecto entre Agra y Jhansi como la palma de su mano, nos fue explicando cuando preparar la cámara para aprovechar las mejores vistas de algunos lugares como Gwalior, etc.
Como evidentemente ese no era nuestro vagón, pasó el revisor y nos dijo que el nuestro era general, le comentamos la posibilidad de quedarnos ahí y dijo que no había problema, pagando 130 INR...ya nos extrañaba a nosotros...le pagamos y nos quedamos con el bueno de Doc...más tarde pensé...entonces sí que habían sitios libres, porque nadie nos reclamó lo asientos en todo el viaje...this is India.
En el trayecto pasaron algunos mendigos, niños con cubos que vendían de todo...uno se sentó un rato junto a nosotros y le señaló las picadas de mosquito que Eli tiene en la pierna como preguntando qué le pasaba XD, la cara del pobre era un poema...manda huevos, por 27 picadas de mosquito por pierna se extraña cuando sale a la calle todos los días y ve lo que ve...en fin.
Llegamos a Jhansi y nos dirigimos hacia la salida de la estación en donde nos topamos con un montón de hindús mirándonos como hienas...hasta nos reímos y empezamos a hacer un “huuuuuuuuuuuuuuu” que fuimos subiendo de intensidad hasta que estuvimos en mitad de la multitud...”hellou!”, choques de manos, “where are you from?”, “Orchha?”, a este último le dijimos que si y nos indicó una pizarra con los precios de los rickshaws de prepago...los precios eran de 30, 40, 50 y evidentemente Orchha 200...pensamos en salirnos de toda la multitud y buscar fuera de la estación pero por la distancia entre Jhansi y Orchha de unos 10 kilómetros no creímos que lo sacaramos mucho más barato, así que pillamos un rickshaw.
El pago se lo dimos a un poli, el cual nos dio un papelillo a modo de recibo que le teníamos que dar al conductor una vez en el destino...todo el mundo dice que la poli aquí es corrupta y razón no les falta...menudo negocio tienen montado...
Jhansi es más de lo mismo...ciudad, aunque no tan grande como las vistas en Rajasthan, llena de puestos, negocios de dos metros cuadrados...motos, coches, vacas, contaminación...aunque poco a poco fuimos saliendo del núcleo y cada vez nos encontrabamos con más vegetación y el aire comenzaba a hacerse respirable.
Finalmente llegamos a Orchha.
Preguntamos en el Fort View y nos enseñaron un par de habitaciones por 300 y 400 INR pero no nos convencieron, parecían celdas, muy oscuras y el baño estaba bastante jodido...luego nos enseñaron la suite que tenía un ventanal enorme desde el que se veía uno de los templos de la zona junto al río y además el baño estaba bastante bien (todas las habitaciones tienen bichos de serie, pero esto ya ni lo comentamos salvo invasión)...nos pedía 1100, negociamos un poco y se plantó en 800...la amenaza de irnos (casi siempre lo hacemos, incluso nos llegamos a ir y volver luego, es una buena manera de saber hasta dónde puedes perder tu tiempo) no pareció afectarle demasiado así que decidimos quedarnos ya que como más tarde comprobaríamos, las habitaciones del pueblo dejaban mucho que desear...
Comimos en el Khrisna Rest. justo al lado del hotel y resultó un sitio excelente. Nos sirvieron cerveza fría, aunque de marca Vasco (algo más espesa que la KingFisher pero mejor que nada...), pedimos espaguetis con queso y una variedad de Panner (queso fresco) al curry...nos aconsejaron un postre llamado Gulab Jamun que era típico de la zona...la comida estaba de vicio y los precios no superan las 60 INR en la mayoría de platos, acompañamos con té negro para los dos. Todo por unas 360 INR, de lo mejor de Orchha...además Ravi es un tipo muy simpático...es el más avispado de un porrón de hermanos que han decidio montar ese negocio y bueno, incluso nos enseñaron la pancarta en castellano que todavía no habían colgado. Incluso escribimos en una libreta que suelen tener recopilando mensajes de los viajeros.
Como tendríamos todo el día siguiente por delante decidimos irnos a descansar al hotel y luego darnos una vuelta por el pueblo para orientarnos un poco.
El pueblo es pequeñito y casi todo está en su avenida principal...no hay apenas tráfico y es bastante tranquilo, un par de días aquí nos vendrán bien.
Pasamos por un par de tiendas para mirar unos pantalones ya que aquí el amigo tuvo la feliz idea de venirse con casi lo puesto...y tiene que tirar de colada día si y día también, lo bueno es que todo se seca en cuestión de horas por la calor que hace....negociamos precios por un par de pantalones de estos hippies pero el tío no se bajaba de los 450 por los dos...dos duros, pero nos fuimos por si se lo repensaba...
Cenamos en el Trattoria (piratillas...), pedimos pizza y pasta al limón con salsa de mantequilla (?¿?, mira que me gusta pedir cosas raras)...lo bueno es que tenían KingFisher...pero tardaron la vida...la pizza no era para tirar cohetes y la pasta estaba pasable (lo del limón anecdótico, me trajeron un cuenco con pasta y otro con mantequilla derretida con ajos, le pregunté dónde estaba el limón y me trajeron 3 trocitos de limón enano...tengo la foto...que les den, exprimí los 3 trozos de limón hasta que se les fue el color)...pero dudamos que la elavoración fuese de una hora...500 INR.
De camino al hotel, ya de noche, nos fijamos en que habían cientos..miles de bichos revoloteando y bastante molestos...pensamos que serían mosquitos pero resultaron ser como escarabajillos pequeños voladores...el suelo estaba plagado de estos bichos, pisabas el suelo y hasta crujía...qué barbaridad! Lo bueno que tienen es que parece que mueren bastante rápido, y tras una verdadera plaga la cosa va cesando y entonces comienzas a verlor apilados en las esquinas, etc.
Llegamos al hotel y la entrada estaba cubierta, unos cuantos crujidos más y entramos a la habitación...nos duchamos, matamos un par de arañas, algún cienpiés, sacamos los bichos de la cama y a dormir, mañana a ver los palacios de la zona.
Un saludo!.
21 de agosto de 2009
Agra
Dejamos Jaipur sobre las 8 de la mañana después de almolzar unas tostadas y té.
Jaipur nos ha dejado un sabor agridulce, tiene lugares interesantes y es la meca para los compradores impulsivos (a nosotros nos da urticaria ir de compras)...pero está tan sumamente contaminada y resulta tan cargante en ocasiones que se hace difícil valorarla como merece...de todas formas la visita al fuerte de ambar fue magnífica y pasamos buenos ratos charlando y paseando entre olores mil, gases, etc.
Pillamos una buena carabana para salir...según parece los camiones no pueden acceder por esa vía principal, pero la policia a base de sobornos los deja pasar..causando un colapso digno de ver...nos bajamos del coche y bueno, lo típico, saludar a unos críos, el “hellou”, etc. Estamos del “hellou” hasta los mismísimos ya...pero bueno, hay que guardar las formas.
De camino a Agra comentamos el tema de los días que teníamos contratado con el conductor, 12 (el 13º lo utiliza para volver a Delhi), de los cuales habíamos gastado 10 por no dormir en Ranakpur ni en Pushkar...pensamos que quizás Mushara nos podría hacer el favor de acercar a Orcha ya que desde Agra la combinación es un poco mala...pero el hombre no parecía mucho por la labor ya que según nos decía él tenía contrato de kilómetros no de días...lo dejamos para cuando llegaramos a Agra a ver qué tal...
De camino a Agra, Mushara nos acercó a una población cercana en donde según nos comentó había un templo llamado Harshshat Mata y que a él personalmente le gustaba mucho...decidimos parar a verlo....
Al parecer el templo estaba dividido en dos partes, una construída más al exterior, formada por unos terraplenes que se elevaban hasta un templo en la “cima”...los relieves en las piedras tenían bastante detalle..pero hemos visto cosas por este país algo más impresionantes...
El segundo palacio ya es otro cantar...accedimos por un parque donde los críos estaban en la hora del patio...”hellou” multiplicado por 20 junto a saludos, etc. Ahora entendemos por qué el rey saluda como un pelele con la mano...ostia debe estar hasta los mismísimos! Te entendemos Juanca!
La entrada es gratuíta y merece bastante la pena...es como una especie de templo Maya, o a nosotros por lo menos nos recordó bastante las típicas estructuras que vimos por el Yucatán, formado por un gran foso de piedra escalonado hacia su interior que acaba en una “piscina” de “agua” (muy verde). En frente de esta piscina se levanta lo que es el “palco” desde donde el king y la queen veían los espectáculos, tenían sus aposentos, lavabos, etc...vamos que tenían la casa y la sala de audiencias pegada...entramos dentro del palacio y percibimos cierto olor a orín bastante fuerte y cagarrutas pequeñitas en el suelo...un ruido así como de chirriar nos hizo levantar la vista hacia una zona poco iluminada para ver un ejército de Orcos...nooo, murciélagos, había un huevo de murciélagos...bufff...miramos la estancia, tiramos unas cuantas fotos sin flash y decidimos dar por finalizada la incursión...el sitio merece bastante la pena, la verdad.
Antes de llegar a Agra, Mushara paró en el fuerte de Fatehpur Sikri, pero eran cerca de las 15h y el Sol pegaba de lleno..desde por la mañana no habíamos comido y no nos pareció muy buena idea ir a visitar el lugar en esas condiciones...le echamos un vistazo a la guía para ver cómo ponía al lugar y bueno....finalmente prescindimos de la visita...ya nos pensaríamos si volver para visitarlo al día siguiente a una mejor hora....será por fuertes en la India...
Una vez en Agra visitamos un par de hoteles, el primero se llamaba Apollo pero nos nos convenció, luego fuimos a otro cercano que estaba lleno....mientras buscabamos hotel, no puedes dejar de buscar en el horizonte el Taj...algo parecido como cuando llegas al Cairo y buscas las pirámides...o a la Gran Muralla...o a Chichén...son sitios muy especiales y comenzábamos a sentir ese hormigueo de saber que estábamos cerca de ver algo muy grande que desde pequeños hemos visto en libros, oído historias, por la tele...y en el juego del “Hotel”, joder, quién no ha jugado por el maldito edificio a pesar de ser barato y no salir a cuenta?
Decidimos probar en barrio de Taj Ganj, en el hotel Kamal, a pesar de estar a 1 kilómetro escaso del Taj y con casi la total seguridad de que estaría a petar...nos enseñaron una habitación disponible por 500 INR y no nos pareció mal...además tenía una azotea desde donde se veía el templo.
Nos la quedamos.
Hablamos con Mushara sobre el tema de los días pero parecía que no estaba mucho por la labor, nos comentó que él finalizaba el kilometraje en Agra y no podía llevarnos a Orcha (a unos 300 y pico kilómetros)...de todas formas, cuando contratamos nos dijeron que si quitábamos algún día de los lugares a visitar y lo poníamos en otro o después no había problema...pero hazle tú entender al hombre...en fin...nos dio el venazo y le dijimos que se fuera a Delhi con su família (si, nos quedó muy peliculero, muy a lo Clint Eastwood) ya que el fuerte no lo visitaríamos y de Agra tan sólo queríamos visitar el Taj Mahal, nada más...era absurdo que se quedara. (entonces ni caímos, pero recomendamos para este tipo de situaciones pagar la mitad del viaje al principio y la parte final una vez terminado, quizas no se consiga nada pero seguro que te dan más opciones que una conversación frente a un muro)
Se quedó un poco pasmado, medio entre no entender y el “ya se han enfadao”...le dimos a entender que todo estaba ok, nos despedimos, le dimos su propina y adiós muy buenas.
Por un lado nos quedó un sabor agridulce, pero por otro hay que entender que la mayoría de esta gente se rige por la pasta...esto es algo impepinable por mucho que los “buen rollistas” viajeros se nieguen a verlo...cuesta mucho discernir cuando están siendo sinceros y cuando no...no le dimos más vueltas, nos quedamos con los buenos momentos y lo bien que nos había llevado hasta Agra y a los lugares que le dijimos por el camino...
Sentimos una gran liberación, ahora empezaría la parte del viaje donde tendríamos que currarnos las reservas de trenes, buscar hoteles con las mochilas a cuestas...pero en el fondo ya lo necesitabamos.
Comimos en el mismo hotel un plato de arroz frito con queso y pasta al queso (con una birra bien fría) y nos fuimos a duchar. Esa misma tarde, visitaríamos el Taj, aprovechando la temperatura y el ocaso del Sol.
En la habitación comenzaron a salir cucarachas y bichos por todas partes después de ducharnos....una o dos pues te acostumbras y las aniquilas, pero cuando vimos un boquete en uno de los bordes de la puerta por donde salía cada alien que tiraba para atrás, decidimos quejarnos y mirar de cambiar la habitación...finalmente nos dieron otra bastante mejor por 100 rupias más...esta gente es la polla, si me dicen 700 por esta habitación de primeras tan cerca del Taj probablemente nos la hubiéramos quedado...quieren jugar tanto con el dinero que al final se queman, en fin....
Según nos dijeron el Taj estaba a tiro de piedra pero nosotros todavía no habíamos visto ni una cupulilla a lo lejos...giramos a la izquierda nada más salir y seguimos todo recto hasta que llegamos a la entrada Éste del recinto (la recomendada según la guía, al no ser la principal está mucho menos concurrida...ya se sabe que donde va Vicente...).
Allí nos dijeron que teníamos que sacar los tickets “huhí” (ese ruído va acompañado de una leve inclinación del brazo señalando calle arriba...fuimos caminando y nos asaltaron unos cuantos rickshaws comentando que nos llevaban pero decidimos ir andando ya que no creíamos que estuviese muy lejos el sitio...joder, ilusos!
Menuda pateada...en fin, kilómetro y medio después nos topamos con un crío que nos señaló un sitio para sacar los tickets. Nos cobraron 1500 INR por las dos entradas, dos botellas de agua y unos patucos para cubrirnos los pies en el templo.
Ya fuera nos subimos a un carrito que nos llevó a la entrada...pasamos el control de metales (que pitó lo suyo), nos hicieron abrir las mochilas (sólo abren un bolsillo, más por chafardear que otra cosa...me acordé de Moi, aquí podrías entrar tu colección de pistolitas y liarla buena) y finalmente llegamos a la puerta Sur que daba al recinto del Taj...se nos hizo un nudo en la garganta...hay gente a la que le dará exactamente lo mismo ir a un sitio u a otro...visitar cosas o no...que le de igual pisar las pirámides de Egipto o subir a Chichén....pero es algo muy acojonante cuando estás a punto de ver algo que llevas toda la vida sabiendo que está ahí, lejos...que es muy especial por su historia además...por cierto, no solemos poner tochazos historicos pero me veo en la necesidad de contar brevemente la historia del Taj por si alguien no la sabe;
A la muerte de Mumtaz Mahal (después de tener a su decimocuarto hijo, a quién se le ocurre!), esposa del emperador Sha Yahan, este quedó profundamente jodido (se dice que el pelo le encaneció en un día, algo así como cuando me gana el Barça en el pro) y decidió construirle este palacio en su honor...la historia a partir de aquí se vuelve más triste todavía, ya que el propio hijo de Yahan encarceló a su padre en el fuerte de Agra tras derrocarlo (práctica muy común aquí en la historia de India), con una ventana desde donde cada día veía su obra hasta el día de su muerte, en el que fue enterrado junto a Mumtaz. Qué cosita más triste Dios mío, en serio.
Cruzamos la puerta principal y allí estaba.
Con su avenida de árboles perfectamente simétricos, con esa fuente que recorre el paseo y que refleja su forma y el palacio, de postal, con las cuatro torretas flanqueando cada costado, la cúpula perfecta, el mármol blanco, el Sol en el ocaso que doraba la mitad de su estructura....AHHHAAAAAAAAAAH!!!!!!!!!Estamos en el puto Taj Mahaaaal!!!!!!!
Le hicimos fotos desde mil ángulos, nos hicieron la típica los dos juntos, pero es que costaba darle la espalda a algo tan bonito, definitivamente merece venir a la India sólo por ver este prodigio...nos emocionamos mucho al verlo...quizás también por lo durillo que este país resulta...ver algo así entre tanta pobreza, suciedad...
Cada vez que nos acercabamos más fotos, dos gigas, me llegará? Si no me llega se la quito a un chino XD.
El sitio está impoluto, hay bastante vigilancia y por supuesto gente, aunque a la hora en la que estabamos podías encontrar un hueco perfectamente para sacar fotos casi sin nadie.
Ya desde cerca el edificio impresionaba bastante, con el Corán escrito en sus muros, los detalles de las flores en sus paredes (talladas todas con un nivel de detalle acojonante), los colores vivos de sus pinturas...hay mil y una formas y detalles, el ojo no da a basto.
Nos quitamos el calzado y lo dejamos en una taquilla, decidimos entrar descalzos, más auténtico y más contacto.
La cúpula no se divisa desde la entrada, tan sólo ves una mole de mármol. Pasamos por la puerta principal y llegamos a la antesala del mausoleo, con dos puertas a los lados y una que da a la sala principal donde descansan las tumbas de Yahan y Mumtaz, rodeadas por un “muro” tallado con flores unidas entre sí, muy principesco, como en los cuentos...en la sala se oye el murmullo de la gente y da una sensación extraña, unos ecos que resuenan sin fin. (muy cuarto milenio esto último pero bueno)
Las luces de los pórticos “enrejados” iluminan la estancia y una vez sales por la misma puerta principal tienes las dos puertas a ambos lados desde las que das la vuelta al recinto.
Salimos y aprovechamos la luz del ocaso para hacernos fotos por los alrededores, con el río Yamuna de fondo...luego buscamos un sitio tranquilo en los jardines y nos sentamos en un banco a terminar de ver la puesta de Sol...con el típico canto musulmán de fondo....
Nos tuvieron que hechar, a eso de las 19h la policía militar hace un barrido desde el Taj hacia fuera “invitando” a la gente a irse...
Dentro del Taj ya nos encontramos con los chicos de Bilbao y Barcelona que encontramos la noche del desierto y luego en la salida estuvimos charlando un rato, ellos partían hacia Benarés en dos días así que probablemente ya no nos veríamos más. Les dimos la dirección del blog por si le querían echar un vistazo, así que nos mantendremos en contacto...tendremos que hacer una cenita cuando regresemos para recordar este “particular” país XD.
Ya en el hotel nos duchamos (esto va así, tú sales, pillas una de mierda impresionante, vuelves, te duchas, sales, pillas mierda por doquier, vuelves, lavas la ropa, te duchas, sales...etc) y nos fuimos a cenar a la terraza del hotel...lástima que no había luna llena, que al parecer ilumina el Taj y se ve precioso...cenamos Mushroom (champiñones con carne y salsa masala) y espinacas con queso, acompañado con dos refrescos ya que no había cerveza...la cuenta para el hotel y nos fuimos a dormir..mañana intentaremos ir a Orcha....hemos dicho que el Taj Mahal es una de las cosas más bonitas que hemos visto nunca?.
Un saludo!
Jaipur nos ha dejado un sabor agridulce, tiene lugares interesantes y es la meca para los compradores impulsivos (a nosotros nos da urticaria ir de compras)...pero está tan sumamente contaminada y resulta tan cargante en ocasiones que se hace difícil valorarla como merece...de todas formas la visita al fuerte de ambar fue magnífica y pasamos buenos ratos charlando y paseando entre olores mil, gases, etc.
Pillamos una buena carabana para salir...según parece los camiones no pueden acceder por esa vía principal, pero la policia a base de sobornos los deja pasar..causando un colapso digno de ver...nos bajamos del coche y bueno, lo típico, saludar a unos críos, el “hellou”, etc. Estamos del “hellou” hasta los mismísimos ya...pero bueno, hay que guardar las formas.
De camino a Agra comentamos el tema de los días que teníamos contratado con el conductor, 12 (el 13º lo utiliza para volver a Delhi), de los cuales habíamos gastado 10 por no dormir en Ranakpur ni en Pushkar...pensamos que quizás Mushara nos podría hacer el favor de acercar a Orcha ya que desde Agra la combinación es un poco mala...pero el hombre no parecía mucho por la labor ya que según nos decía él tenía contrato de kilómetros no de días...lo dejamos para cuando llegaramos a Agra a ver qué tal...
De camino a Agra, Mushara nos acercó a una población cercana en donde según nos comentó había un templo llamado Harshshat Mata y que a él personalmente le gustaba mucho...decidimos parar a verlo....
Al parecer el templo estaba dividido en dos partes, una construída más al exterior, formada por unos terraplenes que se elevaban hasta un templo en la “cima”...los relieves en las piedras tenían bastante detalle..pero hemos visto cosas por este país algo más impresionantes...
El segundo palacio ya es otro cantar...accedimos por un parque donde los críos estaban en la hora del patio...”hellou” multiplicado por 20 junto a saludos, etc. Ahora entendemos por qué el rey saluda como un pelele con la mano...ostia debe estar hasta los mismísimos! Te entendemos Juanca!
La entrada es gratuíta y merece bastante la pena...es como una especie de templo Maya, o a nosotros por lo menos nos recordó bastante las típicas estructuras que vimos por el Yucatán, formado por un gran foso de piedra escalonado hacia su interior que acaba en una “piscina” de “agua” (muy verde). En frente de esta piscina se levanta lo que es el “palco” desde donde el king y la queen veían los espectáculos, tenían sus aposentos, lavabos, etc...vamos que tenían la casa y la sala de audiencias pegada...entramos dentro del palacio y percibimos cierto olor a orín bastante fuerte y cagarrutas pequeñitas en el suelo...un ruido así como de chirriar nos hizo levantar la vista hacia una zona poco iluminada para ver un ejército de Orcos...nooo, murciélagos, había un huevo de murciélagos...bufff...miramos la estancia, tiramos unas cuantas fotos sin flash y decidimos dar por finalizada la incursión...el sitio merece bastante la pena, la verdad.
Antes de llegar a Agra, Mushara paró en el fuerte de Fatehpur Sikri, pero eran cerca de las 15h y el Sol pegaba de lleno..desde por la mañana no habíamos comido y no nos pareció muy buena idea ir a visitar el lugar en esas condiciones...le echamos un vistazo a la guía para ver cómo ponía al lugar y bueno....finalmente prescindimos de la visita...ya nos pensaríamos si volver para visitarlo al día siguiente a una mejor hora....será por fuertes en la India...
Una vez en Agra visitamos un par de hoteles, el primero se llamaba Apollo pero nos nos convenció, luego fuimos a otro cercano que estaba lleno....mientras buscabamos hotel, no puedes dejar de buscar en el horizonte el Taj...algo parecido como cuando llegas al Cairo y buscas las pirámides...o a la Gran Muralla...o a Chichén...son sitios muy especiales y comenzábamos a sentir ese hormigueo de saber que estábamos cerca de ver algo muy grande que desde pequeños hemos visto en libros, oído historias, por la tele...y en el juego del “Hotel”, joder, quién no ha jugado por el maldito edificio a pesar de ser barato y no salir a cuenta?
Decidimos probar en barrio de Taj Ganj, en el hotel Kamal, a pesar de estar a 1 kilómetro escaso del Taj y con casi la total seguridad de que estaría a petar...nos enseñaron una habitación disponible por 500 INR y no nos pareció mal...además tenía una azotea desde donde se veía el templo.
Nos la quedamos.
Hablamos con Mushara sobre el tema de los días pero parecía que no estaba mucho por la labor, nos comentó que él finalizaba el kilometraje en Agra y no podía llevarnos a Orcha (a unos 300 y pico kilómetros)...de todas formas, cuando contratamos nos dijeron que si quitábamos algún día de los lugares a visitar y lo poníamos en otro o después no había problema...pero hazle tú entender al hombre...en fin...nos dio el venazo y le dijimos que se fuera a Delhi con su família (si, nos quedó muy peliculero, muy a lo Clint Eastwood) ya que el fuerte no lo visitaríamos y de Agra tan sólo queríamos visitar el Taj Mahal, nada más...era absurdo que se quedara. (entonces ni caímos, pero recomendamos para este tipo de situaciones pagar la mitad del viaje al principio y la parte final una vez terminado, quizas no se consiga nada pero seguro que te dan más opciones que una conversación frente a un muro)
Se quedó un poco pasmado, medio entre no entender y el “ya se han enfadao”...le dimos a entender que todo estaba ok, nos despedimos, le dimos su propina y adiós muy buenas.
Por un lado nos quedó un sabor agridulce, pero por otro hay que entender que la mayoría de esta gente se rige por la pasta...esto es algo impepinable por mucho que los “buen rollistas” viajeros se nieguen a verlo...cuesta mucho discernir cuando están siendo sinceros y cuando no...no le dimos más vueltas, nos quedamos con los buenos momentos y lo bien que nos había llevado hasta Agra y a los lugares que le dijimos por el camino...
Sentimos una gran liberación, ahora empezaría la parte del viaje donde tendríamos que currarnos las reservas de trenes, buscar hoteles con las mochilas a cuestas...pero en el fondo ya lo necesitabamos.
Comimos en el mismo hotel un plato de arroz frito con queso y pasta al queso (con una birra bien fría) y nos fuimos a duchar. Esa misma tarde, visitaríamos el Taj, aprovechando la temperatura y el ocaso del Sol.
En la habitación comenzaron a salir cucarachas y bichos por todas partes después de ducharnos....una o dos pues te acostumbras y las aniquilas, pero cuando vimos un boquete en uno de los bordes de la puerta por donde salía cada alien que tiraba para atrás, decidimos quejarnos y mirar de cambiar la habitación...finalmente nos dieron otra bastante mejor por 100 rupias más...esta gente es la polla, si me dicen 700 por esta habitación de primeras tan cerca del Taj probablemente nos la hubiéramos quedado...quieren jugar tanto con el dinero que al final se queman, en fin....
Según nos dijeron el Taj estaba a tiro de piedra pero nosotros todavía no habíamos visto ni una cupulilla a lo lejos...giramos a la izquierda nada más salir y seguimos todo recto hasta que llegamos a la entrada Éste del recinto (la recomendada según la guía, al no ser la principal está mucho menos concurrida...ya se sabe que donde va Vicente...).
Allí nos dijeron que teníamos que sacar los tickets “huhí” (ese ruído va acompañado de una leve inclinación del brazo señalando calle arriba...fuimos caminando y nos asaltaron unos cuantos rickshaws comentando que nos llevaban pero decidimos ir andando ya que no creíamos que estuviese muy lejos el sitio...joder, ilusos!
Menuda pateada...en fin, kilómetro y medio después nos topamos con un crío que nos señaló un sitio para sacar los tickets. Nos cobraron 1500 INR por las dos entradas, dos botellas de agua y unos patucos para cubrirnos los pies en el templo.
Ya fuera nos subimos a un carrito que nos llevó a la entrada...pasamos el control de metales (que pitó lo suyo), nos hicieron abrir las mochilas (sólo abren un bolsillo, más por chafardear que otra cosa...me acordé de Moi, aquí podrías entrar tu colección de pistolitas y liarla buena) y finalmente llegamos a la puerta Sur que daba al recinto del Taj...se nos hizo un nudo en la garganta...hay gente a la que le dará exactamente lo mismo ir a un sitio u a otro...visitar cosas o no...que le de igual pisar las pirámides de Egipto o subir a Chichén....pero es algo muy acojonante cuando estás a punto de ver algo que llevas toda la vida sabiendo que está ahí, lejos...que es muy especial por su historia además...por cierto, no solemos poner tochazos historicos pero me veo en la necesidad de contar brevemente la historia del Taj por si alguien no la sabe;
A la muerte de Mumtaz Mahal (después de tener a su decimocuarto hijo, a quién se le ocurre!), esposa del emperador Sha Yahan, este quedó profundamente jodido (se dice que el pelo le encaneció en un día, algo así como cuando me gana el Barça en el pro) y decidió construirle este palacio en su honor...la historia a partir de aquí se vuelve más triste todavía, ya que el propio hijo de Yahan encarceló a su padre en el fuerte de Agra tras derrocarlo (práctica muy común aquí en la historia de India), con una ventana desde donde cada día veía su obra hasta el día de su muerte, en el que fue enterrado junto a Mumtaz. Qué cosita más triste Dios mío, en serio.
Cruzamos la puerta principal y allí estaba.
Con su avenida de árboles perfectamente simétricos, con esa fuente que recorre el paseo y que refleja su forma y el palacio, de postal, con las cuatro torretas flanqueando cada costado, la cúpula perfecta, el mármol blanco, el Sol en el ocaso que doraba la mitad de su estructura....AHHHAAAAAAAAAAH!!!!!!!!!Estamos en el puto Taj Mahaaaal!!!!!!!
Le hicimos fotos desde mil ángulos, nos hicieron la típica los dos juntos, pero es que costaba darle la espalda a algo tan bonito, definitivamente merece venir a la India sólo por ver este prodigio...nos emocionamos mucho al verlo...quizás también por lo durillo que este país resulta...ver algo así entre tanta pobreza, suciedad...
Cada vez que nos acercabamos más fotos, dos gigas, me llegará? Si no me llega se la quito a un chino XD.
El sitio está impoluto, hay bastante vigilancia y por supuesto gente, aunque a la hora en la que estabamos podías encontrar un hueco perfectamente para sacar fotos casi sin nadie.
Ya desde cerca el edificio impresionaba bastante, con el Corán escrito en sus muros, los detalles de las flores en sus paredes (talladas todas con un nivel de detalle acojonante), los colores vivos de sus pinturas...hay mil y una formas y detalles, el ojo no da a basto.
Nos quitamos el calzado y lo dejamos en una taquilla, decidimos entrar descalzos, más auténtico y más contacto.
La cúpula no se divisa desde la entrada, tan sólo ves una mole de mármol. Pasamos por la puerta principal y llegamos a la antesala del mausoleo, con dos puertas a los lados y una que da a la sala principal donde descansan las tumbas de Yahan y Mumtaz, rodeadas por un “muro” tallado con flores unidas entre sí, muy principesco, como en los cuentos...en la sala se oye el murmullo de la gente y da una sensación extraña, unos ecos que resuenan sin fin. (muy cuarto milenio esto último pero bueno)
Las luces de los pórticos “enrejados” iluminan la estancia y una vez sales por la misma puerta principal tienes las dos puertas a ambos lados desde las que das la vuelta al recinto.
Salimos y aprovechamos la luz del ocaso para hacernos fotos por los alrededores, con el río Yamuna de fondo...luego buscamos un sitio tranquilo en los jardines y nos sentamos en un banco a terminar de ver la puesta de Sol...con el típico canto musulmán de fondo....
Nos tuvieron que hechar, a eso de las 19h la policía militar hace un barrido desde el Taj hacia fuera “invitando” a la gente a irse...
Dentro del Taj ya nos encontramos con los chicos de Bilbao y Barcelona que encontramos la noche del desierto y luego en la salida estuvimos charlando un rato, ellos partían hacia Benarés en dos días así que probablemente ya no nos veríamos más. Les dimos la dirección del blog por si le querían echar un vistazo, así que nos mantendremos en contacto...tendremos que hacer una cenita cuando regresemos para recordar este “particular” país XD.
Ya en el hotel nos duchamos (esto va así, tú sales, pillas una de mierda impresionante, vuelves, te duchas, sales, pillas mierda por doquier, vuelves, lavas la ropa, te duchas, sales...etc) y nos fuimos a cenar a la terraza del hotel...lástima que no había luna llena, que al parecer ilumina el Taj y se ve precioso...cenamos Mushroom (champiñones con carne y salsa masala) y espinacas con queso, acompañado con dos refrescos ya que no había cerveza...la cuenta para el hotel y nos fuimos a dormir..mañana intentaremos ir a Orcha....hemos dicho que el Taj Mahal es una de las cosas más bonitas que hemos visto nunca?.
Un saludo!
De templos, cobras y monos.
Salimos temprano hacia el fuerte después de almolzar unos sandwitches y un par de black teas.
Visitaríamos primero el Amber Fort, un impresionante fuerte situado a unos 9 km en las afuertas de Jaipur.
Poco antes de llegar empezamos a ver carabanas de elefantes con turistas que subían por la carretera, hasta que al girar en una de las curvas se nos presentó el fuerte a lo lejos.
Desde fuera es precioso, el fuerte está rodeado por unas murallas que serpentean las montañas, junto a estas, edificaciones en ruinas mezcladas con casas de lugareños.
Por la entrada principal subían los sufridos elefantes, pintados con colores y que le daban a toda la escena un aspecto de película...muy bonito.
Llegamos a la parte “trasera” y accedimos al patio principal donde sacamos los tickets por 300 INR.
El fuerte nos gustó mucho, las estancias eran vistosas y las vistas por los ventanales preciosas...eso si, el sistema para seguir la ruta es caótico y no muy bien indicado...por lo que nos metimos por unos pasillos “secundarios” donde no había ni un turista...de puta madre, porque veíamos las mismas estancias que ellos desde una posición elevada pero sin agobios...nos lo pasamos teta recorriendo los pasillos, entrando en un montón de habitaciones..hasta que nos pilló un guardia y nos devolvió a la “ruta”...
Casi al final del recorrido encontramos a un par de hindús tocando la flauta y con una cobra delante...a mí las serpientes me dan bastante respeto por lo que le propuse a Eli sentarse y tocar la flauta si tenía lo que hay que tener...y aceptó.
Lo que no pensé es que yo tenía que hacer las fotos...con lo que me tuve que acercar al animalillo de todas formas...y dormido no estaba, que de vez en cuando atacaba al de la “flauta mayor”.
Luego me ofrecieron tocar la flauta (ejem) y todavía no sé por qué les dije que si, el caso es que me encasquetaron un turbante, una flauta y ala, a tocar delante del bicho...encima tenían dos cobras y con Eli destaparon a una mucho más grande...”no hase falta desir nada más”, el puto bicho me miraba fíjamente, con ese colorcillo como mojado, verde oscuro y la lengua bífida...madre mía madre mía...que la tapen cuando me levante pensé....
Toqué a lo Jethro Tull pero con los huevos de corbata y aproveché uno de los solos del flautista mayor y me levanté...unas rupias y palante..prueba superada!
Luego del fuerte nos dirigimos al de Jaigarh, de camino a Jaipur y que tiene la particularidad de mantenerse intacto y unas vistas sobre Jaipur y el palacio del Lago interesantes.
Hicimos la jugada student y nos salió por 90 INR aunque en mitad de la visita se nos acercó un uniformado y nos volvió a pedir los tickets...a ver si por listos...nos preguntó al ver los precios si eramos estudiantes y nosotros por supuesto le dijimos que no y que nos encarcelara...finalmente nos dejó estar y pudimos seguir la visita...a parte de las vistas este fuerte no merece mucho la pena...nos fuimos hacia un templo que hay en las afueras llamado Galta y que tiene mejores vistas que el de Jaigarh...la subida es jodía pero las vistas lo recompensan...eso sí, no vimos la ciudad rosa...de rosa queda bien poco...en lo alto, nos hizo una pregaria un hindú, nos puso la marca en la frente y nos invitó a ver el templo (pequeñito, es más bien un altar).
Bajando vimos unos cuantos monos tumbados y decidimos darles unos guisantes que nos vendió un tipo ahí cerca...al principio cogían de la mano y tal pero pronto vimos que nos estaban medio rodeando por lo que reculamos un poco (le dolerá una patada en los huevos a un mono?)..en esto que uno de ellos le quitó la botella de Mirinda a Eli...que chorizo el mono!!!! Bueno, tenemos la foto y podemos ir a la poli XD! Qué jodío...se quedó allí intentando abrirla mientras todo Diós se partía de risa...en fin..encima Eli quería darle lo que quedaba a un crío que vimos muy gracioso por allí...fucking monkey! XD
Nos fuimos al centro y como era la hora de comer decidimos ir al Niro's, recomendado por la Lonely....joder con la Lonely, el sitio era de lujo...allí conocimos a un viajero francés que estaba roto del estómago el pobre...nos preguntó si teníamos algún medicamento para el dolor de estómago pero lo teníamos todo en el hotel...decidimos comer pasta los dos para descansar de tanta comida hindú (está todo muy bueno, pero es muy cargante)...una birra y dos té 888 INR, eso sí, la pasta estaba buenísima...mezcla de pasta con vegetales..pagamos con tarjeta y vino el metre para decirnos que pusieramos a mano un 10% de la factura en la factura....digamos que les cobran comisión por la operación de la tarjeta, un 2 o 4 creo, y claro, los listos aprovechan para clavarte un 10%...no me pareció justo y le dije que dónde estaba escrito que yo tuviese que poner un 10%...entre tira y afloja, al final pasó de nosotros y nos fuimos...a tomar...pa chorizo el mono.
Cometimos la imprudencia de visitar el palacio de la ciudad después de comer...hacía un calor de mil demonios y no aprovechamos muy bien la visita...tampoco nos pareció gran cosa...vale que mezcla algo de arquitectura europea, hindú y mongol...pero bueno...piden 300 INR por persona para entrar, hicimos el primo entrando...
La calor era ya como que insoportable, junta contaminación y olor y poco nos hizo falta para irnos a descansar al hotel...nos dieron casi las 19h y decidimos ir a ver si pillábamos alguna conexión a internet...que hace días que no actualizamos y queríamos saber como iba la bolsa XD.
Nos metimos en un “ciber” y nos resultó imposible conectarnos ya que el cliente de conexión que utilizan nos capaba la página del blog...por el culo de la Johansson que tengo en la foto! Estuve un rato para ver si me podía saltar el tema pero que va...eso estaba blindado...tampoco me dejaron conectar el portátil así que desistimos y nos fuimos a cenar al hotel...como estábamos llenos nos pillamos unas patatas, refresco y a descansar...mañana para Agra, igual pasamos por el Taj Mahal que nos han dicho que no está mal la choza.
Un saludo!
Visitaríamos primero el Amber Fort, un impresionante fuerte situado a unos 9 km en las afuertas de Jaipur.
Poco antes de llegar empezamos a ver carabanas de elefantes con turistas que subían por la carretera, hasta que al girar en una de las curvas se nos presentó el fuerte a lo lejos.
Desde fuera es precioso, el fuerte está rodeado por unas murallas que serpentean las montañas, junto a estas, edificaciones en ruinas mezcladas con casas de lugareños.
Por la entrada principal subían los sufridos elefantes, pintados con colores y que le daban a toda la escena un aspecto de película...muy bonito.
Llegamos a la parte “trasera” y accedimos al patio principal donde sacamos los tickets por 300 INR.
El fuerte nos gustó mucho, las estancias eran vistosas y las vistas por los ventanales preciosas...eso si, el sistema para seguir la ruta es caótico y no muy bien indicado...por lo que nos metimos por unos pasillos “secundarios” donde no había ni un turista...de puta madre, porque veíamos las mismas estancias que ellos desde una posición elevada pero sin agobios...nos lo pasamos teta recorriendo los pasillos, entrando en un montón de habitaciones..hasta que nos pilló un guardia y nos devolvió a la “ruta”...
Casi al final del recorrido encontramos a un par de hindús tocando la flauta y con una cobra delante...a mí las serpientes me dan bastante respeto por lo que le propuse a Eli sentarse y tocar la flauta si tenía lo que hay que tener...y aceptó.
Lo que no pensé es que yo tenía que hacer las fotos...con lo que me tuve que acercar al animalillo de todas formas...y dormido no estaba, que de vez en cuando atacaba al de la “flauta mayor”.
Luego me ofrecieron tocar la flauta (ejem) y todavía no sé por qué les dije que si, el caso es que me encasquetaron un turbante, una flauta y ala, a tocar delante del bicho...encima tenían dos cobras y con Eli destaparon a una mucho más grande...”no hase falta desir nada más”, el puto bicho me miraba fíjamente, con ese colorcillo como mojado, verde oscuro y la lengua bífida...madre mía madre mía...que la tapen cuando me levante pensé....
Toqué a lo Jethro Tull pero con los huevos de corbata y aproveché uno de los solos del flautista mayor y me levanté...unas rupias y palante..prueba superada!
Luego del fuerte nos dirigimos al de Jaigarh, de camino a Jaipur y que tiene la particularidad de mantenerse intacto y unas vistas sobre Jaipur y el palacio del Lago interesantes.
Hicimos la jugada student y nos salió por 90 INR aunque en mitad de la visita se nos acercó un uniformado y nos volvió a pedir los tickets...a ver si por listos...nos preguntó al ver los precios si eramos estudiantes y nosotros por supuesto le dijimos que no y que nos encarcelara...finalmente nos dejó estar y pudimos seguir la visita...a parte de las vistas este fuerte no merece mucho la pena...nos fuimos hacia un templo que hay en las afueras llamado Galta y que tiene mejores vistas que el de Jaigarh...la subida es jodía pero las vistas lo recompensan...eso sí, no vimos la ciudad rosa...de rosa queda bien poco...en lo alto, nos hizo una pregaria un hindú, nos puso la marca en la frente y nos invitó a ver el templo (pequeñito, es más bien un altar).
Bajando vimos unos cuantos monos tumbados y decidimos darles unos guisantes que nos vendió un tipo ahí cerca...al principio cogían de la mano y tal pero pronto vimos que nos estaban medio rodeando por lo que reculamos un poco (le dolerá una patada en los huevos a un mono?)..en esto que uno de ellos le quitó la botella de Mirinda a Eli...que chorizo el mono!!!! Bueno, tenemos la foto y podemos ir a la poli XD! Qué jodío...se quedó allí intentando abrirla mientras todo Diós se partía de risa...en fin..encima Eli quería darle lo que quedaba a un crío que vimos muy gracioso por allí...fucking monkey! XD
Nos fuimos al centro y como era la hora de comer decidimos ir al Niro's, recomendado por la Lonely....joder con la Lonely, el sitio era de lujo...allí conocimos a un viajero francés que estaba roto del estómago el pobre...nos preguntó si teníamos algún medicamento para el dolor de estómago pero lo teníamos todo en el hotel...decidimos comer pasta los dos para descansar de tanta comida hindú (está todo muy bueno, pero es muy cargante)...una birra y dos té 888 INR, eso sí, la pasta estaba buenísima...mezcla de pasta con vegetales..pagamos con tarjeta y vino el metre para decirnos que pusieramos a mano un 10% de la factura en la factura....digamos que les cobran comisión por la operación de la tarjeta, un 2 o 4 creo, y claro, los listos aprovechan para clavarte un 10%...no me pareció justo y le dije que dónde estaba escrito que yo tuviese que poner un 10%...entre tira y afloja, al final pasó de nosotros y nos fuimos...a tomar...pa chorizo el mono.
Cometimos la imprudencia de visitar el palacio de la ciudad después de comer...hacía un calor de mil demonios y no aprovechamos muy bien la visita...tampoco nos pareció gran cosa...vale que mezcla algo de arquitectura europea, hindú y mongol...pero bueno...piden 300 INR por persona para entrar, hicimos el primo entrando...
La calor era ya como que insoportable, junta contaminación y olor y poco nos hizo falta para irnos a descansar al hotel...nos dieron casi las 19h y decidimos ir a ver si pillábamos alguna conexión a internet...que hace días que no actualizamos y queríamos saber como iba la bolsa XD.
Nos metimos en un “ciber” y nos resultó imposible conectarnos ya que el cliente de conexión que utilizan nos capaba la página del blog...por el culo de la Johansson que tengo en la foto! Estuve un rato para ver si me podía saltar el tema pero que va...eso estaba blindado...tampoco me dejaron conectar el portátil así que desistimos y nos fuimos a cenar al hotel...como estábamos llenos nos pillamos unas patatas, refresco y a descansar...mañana para Agra, igual pasamos por el Taj Mahal que nos han dicho que no está mal la choza.
Un saludo!
19 de agosto de 2009
Conversaciones en Jaipur
Sobre las 8 de la mañana nos fuimos dirección a Jaipur, la ciudad rosa.
De camino, paramos en un puesto de carretera donde almorzamos y echamos unas risas con Mushara y nuestras conversaciones “intercontinentales”, comparando costumbres de un país con otro, etc.
Nos dijo que en Jaipur nos llevaría a comer a un garito de un amigo suyo y por la noche quería llevarnos a otro sitio donde hacían danzas...pues ok.
Llegamos a Jaipur y nos metimos en el Krishna Palace, vimos la habitación pero no nos convenció...además que pedían 900 INR y aquí vamos a estar dos noches..nos enseñaron otra bastante mejor y nos la dejaban por 750...decidimos probar de todas formas en el Pearl Palace, recomendado también por la Lonely y que parecía estar más cerca del centro...de cerca nada, estaba en el quinto pino y no había habitaciones disponibles...así que regresamos al Krishna y nos quedamos la habitación.
Una vez instalados nos fuimos a comer con Musha a un sitio que había cerca del hotel, un restaurante de comida vegetariana llamado Annanpur en el que nos pusieron en una zona “privada” ya que para pedir cerveza en depende qué sitios lo tienen que hacer a escondidas (no veas el por culo que estamos dando con la birra...pero oye, es que con esta calor, fresquita, y encima va bien para los virus del estómago pues...ajo y agua!)...pedimos Thali Vegetal y nos sirvieron el típico plato redondo con tacitas individuales en las que en cada una hay una comida distinta. En una arroz, en otra dhal, en otra Panner, etc.
Todo estaba de muerte...y una vez acabado estuvimos una buena hora charlando con Mushara...nos contó practicamente su vida el hombre...el sueldo de un conductor es de poco más de 3000 INR, más lo que pueda sacar con propinas y ahorrándose la estancia en hoteles (si decidimos ir a un hotel en el que no conoce a nadie, tiene que pagarse la estancia, por el contrario, digamos que duerme “gratis”...algo parecido con la comida)...en su casa en Delhi tiene prácticamente a toda su família y entre todos pues pagan el alquiler y los gastos...eso sí, el hombre saca pecho y se le ilumina la cara diciendo que sus hijos van a la mejor escuela de Delhi, un sitio privado por el que paga unos 60 euros al mes para que tengan una formación con futuro ya que las escuelas públicas se ve que son un despipote...pasando de clases, maestros durmiendo, etc.
En fin, conocimos un poco más cómo se gana la vida una persona en Delhi...y él es afortunado, aunque se sinceró y nos dijo que no le gustaba el trabajo de conductor, por tener que estar alejado de su família tanto tiempo...
Sinceramente, la gente aquí en India se las sabe todas, y es muy difícil (o para nosotros lo es) saber si realmente estan siendo sinceros contigo o no, nosotros creemos que sí, probablemente nunca lo sabremos a ciencia cierta...pero de todas formas tuvimos una charla muy interesante y amena con él. Por supuesto nosotros también le contamos cómo estaba el percal en nuestro país...quizás ambas partes fuimos sinceras.
Descansamos un rato y nos fuimos a dar un paseo por Jaipur.
El aire de la ciudad es bastante irrespirable, hemos notado muchísimo la contaminación aquí y el olor putrefacto en muchos sitios...diríamos que peor que en Delhi...o quizás como venimos de una zona más “verde” habíamos olvidado el fuerte olor característico de montones de basura apiladas, agua estancada...en fin, bastante heavy...Jodhpur es una ciudad parecida a esta en tamaño y no notamos que fuese tan cargante tampoco...
Únicamente queríamos “marcar” la zona que visitaríamos al día siguiente, así que nos volvimos para el hotel una vez que tuvimos claro por dónde nos moveríamos...de camino comentamos lo irresponsables que son los hindús con el medio ambiente...algo así como los chinos pero diría que estos los superan por goleada ….no paran de comer unos chicles que venden en unas bolsitas de plástico (del tamaño de una bolsita de azúcar), estas bolsitas están por millones (si, millones) en los suelos de India...no hay un puto rincón en el suelo en el que no haya un montón de estas bolsas...además de latas, botellas, preservativos (muchos para nuestra sorpresa)...y bueno...de todo...añade el humo de los coches, las motos, los gases de las cocinas al aire libre....me acordé de un documental que nos vimos la noche anterior en el ordena sobre qué pasaría si el hombre desapareciera de la faz del planeta...no veas lo bien que le vendría a India....
Una vez en el hotel quedamos con Mushara sobre las 7 y pico para ir a cenar al sitio de la danza...nos duchamos para quitarnos la capa de m*e*da que habíamos acumulado en el paseo y nos fuimos a ver qué tal el sitio.
Nos dijo que era algo caro, pero que se comía realmente bien y el espectáculo era bueno...el sitio se llamaba The Royal treat. Siempre te queda la duda de si es un sitio de “comisión”, lugares en el que si el viajero consume o compra pues él se lleva un porcentaje (es inevitable pensarlo en India porque lo hacen absolutamente todos), o no, pero de todas formas decidimos probar a ver...esto es India.
Bueno, los platos iban de los 50 a las 300 INR, en la carta de vinos había un par por más de 1000 INR, mejor cerveza.....no estaba mal y el sitio era bonito.
Mientras cenamos (muy bueno todo, pedimos Panner y un plato de vegetales y fruta en una salsa blanca dulce, más un par de cervezas y cheese nan) y charlamos comenzaron a tocar unos timbales y cantar unos tipos en el suelo y luego se unieron dos chicas con los trajes típicos de las danzas hindús...muy bonito y colorido, además de un par de trucos como coger un billete con la boca mientras aguantan unos cántaros con la cabeza o danzar sobre una tabla de clavos...para verlo.
Luego vimos que se acercaba un clon de Jack Black y por supuesto tuvo que pedirme a mí si quería bailar. Tres segundos después estaba danzando con la salchicha peleona y las dos bailarinas.
El momento fue de friki, pero al parecer mi baile esperpéntico les gustó bastante y lo fliparon (Mushara tenía los ojos como platos y a Eli le dio un ataque de risa mientras tiraba fotos) ya que no me corté un pelo al imitar los movimientos que hacían. Joder como cansa el bailecito...imagina con una tinaja de esas en la cabeza, flipa.
Pagamos la cuenta (unas 900 INR, con un descuento por ir con Mushara de 200 INR...igual fue por el baile) y nos fuimos al hotel...eran sobre las 21h.
Quedamos para las 9 al día siguiente, para ir al fuerte desde el que se divisa toda la ciudad.
Subimos a la habitación, nos lavamos la ropa sucia (En Udaipur ya tuvimos que hacerlo, no hemos visto laundry de momento) y a dormir.
Un saludo!
De camino, paramos en un puesto de carretera donde almorzamos y echamos unas risas con Mushara y nuestras conversaciones “intercontinentales”, comparando costumbres de un país con otro, etc.
Nos dijo que en Jaipur nos llevaría a comer a un garito de un amigo suyo y por la noche quería llevarnos a otro sitio donde hacían danzas...pues ok.
Llegamos a Jaipur y nos metimos en el Krishna Palace, vimos la habitación pero no nos convenció...además que pedían 900 INR y aquí vamos a estar dos noches..nos enseñaron otra bastante mejor y nos la dejaban por 750...decidimos probar de todas formas en el Pearl Palace, recomendado también por la Lonely y que parecía estar más cerca del centro...de cerca nada, estaba en el quinto pino y no había habitaciones disponibles...así que regresamos al Krishna y nos quedamos la habitación.
Una vez instalados nos fuimos a comer con Musha a un sitio que había cerca del hotel, un restaurante de comida vegetariana llamado Annanpur en el que nos pusieron en una zona “privada” ya que para pedir cerveza en depende qué sitios lo tienen que hacer a escondidas (no veas el por culo que estamos dando con la birra...pero oye, es que con esta calor, fresquita, y encima va bien para los virus del estómago pues...ajo y agua!)...pedimos Thali Vegetal y nos sirvieron el típico plato redondo con tacitas individuales en las que en cada una hay una comida distinta. En una arroz, en otra dhal, en otra Panner, etc.
Todo estaba de muerte...y una vez acabado estuvimos una buena hora charlando con Mushara...nos contó practicamente su vida el hombre...el sueldo de un conductor es de poco más de 3000 INR, más lo que pueda sacar con propinas y ahorrándose la estancia en hoteles (si decidimos ir a un hotel en el que no conoce a nadie, tiene que pagarse la estancia, por el contrario, digamos que duerme “gratis”...algo parecido con la comida)...en su casa en Delhi tiene prácticamente a toda su família y entre todos pues pagan el alquiler y los gastos...eso sí, el hombre saca pecho y se le ilumina la cara diciendo que sus hijos van a la mejor escuela de Delhi, un sitio privado por el que paga unos 60 euros al mes para que tengan una formación con futuro ya que las escuelas públicas se ve que son un despipote...pasando de clases, maestros durmiendo, etc.
En fin, conocimos un poco más cómo se gana la vida una persona en Delhi...y él es afortunado, aunque se sinceró y nos dijo que no le gustaba el trabajo de conductor, por tener que estar alejado de su família tanto tiempo...
Sinceramente, la gente aquí en India se las sabe todas, y es muy difícil (o para nosotros lo es) saber si realmente estan siendo sinceros contigo o no, nosotros creemos que sí, probablemente nunca lo sabremos a ciencia cierta...pero de todas formas tuvimos una charla muy interesante y amena con él. Por supuesto nosotros también le contamos cómo estaba el percal en nuestro país...quizás ambas partes fuimos sinceras.
Descansamos un rato y nos fuimos a dar un paseo por Jaipur.
El aire de la ciudad es bastante irrespirable, hemos notado muchísimo la contaminación aquí y el olor putrefacto en muchos sitios...diríamos que peor que en Delhi...o quizás como venimos de una zona más “verde” habíamos olvidado el fuerte olor característico de montones de basura apiladas, agua estancada...en fin, bastante heavy...Jodhpur es una ciudad parecida a esta en tamaño y no notamos que fuese tan cargante tampoco...
Únicamente queríamos “marcar” la zona que visitaríamos al día siguiente, así que nos volvimos para el hotel una vez que tuvimos claro por dónde nos moveríamos...de camino comentamos lo irresponsables que son los hindús con el medio ambiente...algo así como los chinos pero diría que estos los superan por goleada ….no paran de comer unos chicles que venden en unas bolsitas de plástico (del tamaño de una bolsita de azúcar), estas bolsitas están por millones (si, millones) en los suelos de India...no hay un puto rincón en el suelo en el que no haya un montón de estas bolsas...además de latas, botellas, preservativos (muchos para nuestra sorpresa)...y bueno...de todo...añade el humo de los coches, las motos, los gases de las cocinas al aire libre....me acordé de un documental que nos vimos la noche anterior en el ordena sobre qué pasaría si el hombre desapareciera de la faz del planeta...no veas lo bien que le vendría a India....
Una vez en el hotel quedamos con Mushara sobre las 7 y pico para ir a cenar al sitio de la danza...nos duchamos para quitarnos la capa de m*e*da que habíamos acumulado en el paseo y nos fuimos a ver qué tal el sitio.
Nos dijo que era algo caro, pero que se comía realmente bien y el espectáculo era bueno...el sitio se llamaba The Royal treat. Siempre te queda la duda de si es un sitio de “comisión”, lugares en el que si el viajero consume o compra pues él se lleva un porcentaje (es inevitable pensarlo en India porque lo hacen absolutamente todos), o no, pero de todas formas decidimos probar a ver...esto es India.
Bueno, los platos iban de los 50 a las 300 INR, en la carta de vinos había un par por más de 1000 INR, mejor cerveza.....no estaba mal y el sitio era bonito.
Mientras cenamos (muy bueno todo, pedimos Panner y un plato de vegetales y fruta en una salsa blanca dulce, más un par de cervezas y cheese nan) y charlamos comenzaron a tocar unos timbales y cantar unos tipos en el suelo y luego se unieron dos chicas con los trajes típicos de las danzas hindús...muy bonito y colorido, además de un par de trucos como coger un billete con la boca mientras aguantan unos cántaros con la cabeza o danzar sobre una tabla de clavos...para verlo.
Luego vimos que se acercaba un clon de Jack Black y por supuesto tuvo que pedirme a mí si quería bailar. Tres segundos después estaba danzando con la salchicha peleona y las dos bailarinas.
El momento fue de friki, pero al parecer mi baile esperpéntico les gustó bastante y lo fliparon (Mushara tenía los ojos como platos y a Eli le dio un ataque de risa mientras tiraba fotos) ya que no me corté un pelo al imitar los movimientos que hacían. Joder como cansa el bailecito...imagina con una tinaja de esas en la cabeza, flipa.
Pagamos la cuenta (unas 900 INR, con un descuento por ir con Mushara de 200 INR...igual fue por el baile) y nos fuimos al hotel...eran sobre las 21h.
Quedamos para las 9 al día siguiente, para ir al fuerte desde el que se divisa toda la ciudad.
Subimos a la habitación, nos lavamos la ropa sucia (En Udaipur ya tuvimos que hacerlo, no hemos visto laundry de momento) y a dormir.
Un saludo!
Pushkar inundada
Partimos temprano dejando atrás a Udaipur. Esta ciudad nos ha encantado, cierto es que hay bastante turista pero tiene mil y un recovecos que explorar y calles por la que perderse...no se, nos parece un poco hasta mediterranea esta ciudad.
Llegamos a Pushkar en unas 5 horas. Nada más llegar a Pushkar ya ves bastante peregrino entrar y salir, ya que la ciudad es lugar sagrado y los peregrinos se van a bañar y a hacer sus oraciones a los ghats de esta zona...algunos tienen una pinta bastante esperpéntica, no sabes bien si lo hacen por devoción o simplemente por dar la nota...y algún viajero occidental también algo flipadillo...aquí se huele el misticismo...
Paramos para ver las habitaciones en el New Park Hotel, un complejo de villas que nos recordó algo a la Riviera Maya y algo a Dali, ya que las villas y el jardín eran parecidas y de fondo unas montañas enormes que se fundían con las nubes...muy bonito y tranquilo, y no muy lejos del centro de Pushkar.
Nos enseñaron las habitaciones y estaban bastante bien, nos las dejaron por 900 INR y aceptamos.
Descargamos y nos fuimos directamente al pueblo caminando. La calle principal se llama Ajmer Rd, que se convierte en Sadar Bazaar Rd justo cuando llegas a la zona de los Ghats. Allí había muchísima gente accediendo y saliendo de los mismos, a penas pudimos asomar la cabeza para mirar...lástima que el lago de Pushkar estaba muy seco, lo que le restaba espectacularidad al momento.
Pasamos incluso por el Ghat de Gandhi, desde el que esparcieron sus cenizas, aquí imposible ni siquiera asomarse, aquello parecía los San Fermines.
Como teníamos algo de hambre decidimos parar en un puesto callejero llamado Pawan donde un hindú estaba haciendo como Durums (Pakhara creo que ponía en un letrero, manda huevos que estaba en castellano y es de lo poco que no recuerdo) pero vegetarianos...decidimos probar.
Tardó lo suyo y les sirvió a unas gachís que se sentaron después de nosotros, pero como destilamos buen kharma y aquí lo que se lleva es el “be happy” pues decidimos esperar y punto...el durum estaba bueno, algo seco quizá pero bueno.
Mientras comiamos unos críos que iban y venían por la calle no paraban de pedir comida, etc. al final decidí darle la mitad de lo que estaba comiendo, además de que estaba lleno...el crío se lo comió en dos segundos, pero nos gustó que tuvo el detalle de ofrecerle a su compi un trozo, el cual declinó...
De todas formas, los críos no paran de pedir cosas...más tarde se nos apareció diciendo que “estaba lleno” pero que su madre no le compraba juguetes...en fin, lo remitimos a los Reyes Magos.
Poco antes de terminar de comer comenzó a caer lluvia, pero lluvia de verdad, así que decidimos hacer tiempo y esperar que escampara...cuando pareció remitir nos fuimos dirección al templo de Brhama para visitarlo pero tuvimos que parar de nuevo a los pocos metros...las calles comenzaron a inundarse y finalmente tuvimos que pararnos para esperar a que escampara...por cierto que vino un perro mientras esperabamos y nos puso perdidos sacudiéndose....a nosotros y a una família hindú junto a nosotros que le dijo al perro de todo menos bonito...joder con los pacifistas...
Imposible, la calle era un río, no paraba de llover y comenzabamos a estar bastante empapados por lo que asaltamos a un rickshaw que vimos y nos subimos como pudimos a él para volver al hotel.
Las calles eran lodazales y balsas de agua, nos pusimos chorreando aunque por fortuna el calzado (que era lo que más nos preocupaba, sobre todo a mí que sólo llevaba unas bambas) se salvó bastante...aun así tuvimos que bajarnos y ayudar al hombre en alguna subida porque no podía....cuando nos dimos cuenta teníamos un crío subido en la parte trasera preguntándonos el “where are you from”, “whats your name”...así con voz de gremlin...acabamos subiéndolo al carro también porque era para verlo empujar el rickshaw...incluso unos vendedores le dieron unas frutas...
No dejamos que nos llevaran hasta el final, cuando vimos que ya podíamos seguir sin ponernos hasta arriba de agua decidimos pagarles el trayecto entero y les dimos unas propinas.
Llegamos al hotel y nos fuimos a duchar mientras esperamos que la lluvia nos diera un respiro, pero cada dos por tres caía con insistencia...decidimos finalmente desistir y quedarnos en el hotel, subir unas fotillos por internet y cenar en el restaurante del mismo.
Pillamos Pizza de champiñones y Panner Tikka (me estoy aficionando al plato), acompañado de nan de mantequilla e intentamos pedir cerveza, pero aquí en Pushkar está difícil conseguir alcohol...nos dijo el tipo que si le dabamos 10 minutos cogía la moto y nos la iba a buscar...no le hicimos semejante putada al hombre y acompañamos con un par de 7 ups.
La cena buena, la pizza algo extraña pero bien para ir nivelando el nivel de saturación de comida hindú...un par de black teas (495 INR) y nos fuimos a la habitación.
Barajamos la posibilidad de quedarnos un día más en Pushkar para ver el templo y algo mejor los Ghats...pero decidimos que los Ghats los veríamos detenidamente en Benarés y el templo no justificaba una noche más...así que al día siguiente nos marcharíamos a Jaipur, la ciudad rosa.
Un saludo!
Llegamos a Pushkar en unas 5 horas. Nada más llegar a Pushkar ya ves bastante peregrino entrar y salir, ya que la ciudad es lugar sagrado y los peregrinos se van a bañar y a hacer sus oraciones a los ghats de esta zona...algunos tienen una pinta bastante esperpéntica, no sabes bien si lo hacen por devoción o simplemente por dar la nota...y algún viajero occidental también algo flipadillo...aquí se huele el misticismo...
Paramos para ver las habitaciones en el New Park Hotel, un complejo de villas que nos recordó algo a la Riviera Maya y algo a Dali, ya que las villas y el jardín eran parecidas y de fondo unas montañas enormes que se fundían con las nubes...muy bonito y tranquilo, y no muy lejos del centro de Pushkar.
Nos enseñaron las habitaciones y estaban bastante bien, nos las dejaron por 900 INR y aceptamos.
Descargamos y nos fuimos directamente al pueblo caminando. La calle principal se llama Ajmer Rd, que se convierte en Sadar Bazaar Rd justo cuando llegas a la zona de los Ghats. Allí había muchísima gente accediendo y saliendo de los mismos, a penas pudimos asomar la cabeza para mirar...lástima que el lago de Pushkar estaba muy seco, lo que le restaba espectacularidad al momento.
Pasamos incluso por el Ghat de Gandhi, desde el que esparcieron sus cenizas, aquí imposible ni siquiera asomarse, aquello parecía los San Fermines.
Como teníamos algo de hambre decidimos parar en un puesto callejero llamado Pawan donde un hindú estaba haciendo como Durums (Pakhara creo que ponía en un letrero, manda huevos que estaba en castellano y es de lo poco que no recuerdo) pero vegetarianos...decidimos probar.
Tardó lo suyo y les sirvió a unas gachís que se sentaron después de nosotros, pero como destilamos buen kharma y aquí lo que se lleva es el “be happy” pues decidimos esperar y punto...el durum estaba bueno, algo seco quizá pero bueno.
Mientras comiamos unos críos que iban y venían por la calle no paraban de pedir comida, etc. al final decidí darle la mitad de lo que estaba comiendo, además de que estaba lleno...el crío se lo comió en dos segundos, pero nos gustó que tuvo el detalle de ofrecerle a su compi un trozo, el cual declinó...
De todas formas, los críos no paran de pedir cosas...más tarde se nos apareció diciendo que “estaba lleno” pero que su madre no le compraba juguetes...en fin, lo remitimos a los Reyes Magos.
Poco antes de terminar de comer comenzó a caer lluvia, pero lluvia de verdad, así que decidimos hacer tiempo y esperar que escampara...cuando pareció remitir nos fuimos dirección al templo de Brhama para visitarlo pero tuvimos que parar de nuevo a los pocos metros...las calles comenzaron a inundarse y finalmente tuvimos que pararnos para esperar a que escampara...por cierto que vino un perro mientras esperabamos y nos puso perdidos sacudiéndose....a nosotros y a una família hindú junto a nosotros que le dijo al perro de todo menos bonito...joder con los pacifistas...
Imposible, la calle era un río, no paraba de llover y comenzabamos a estar bastante empapados por lo que asaltamos a un rickshaw que vimos y nos subimos como pudimos a él para volver al hotel.
Las calles eran lodazales y balsas de agua, nos pusimos chorreando aunque por fortuna el calzado (que era lo que más nos preocupaba, sobre todo a mí que sólo llevaba unas bambas) se salvó bastante...aun así tuvimos que bajarnos y ayudar al hombre en alguna subida porque no podía....cuando nos dimos cuenta teníamos un crío subido en la parte trasera preguntándonos el “where are you from”, “whats your name”...así con voz de gremlin...acabamos subiéndolo al carro también porque era para verlo empujar el rickshaw...incluso unos vendedores le dieron unas frutas...
No dejamos que nos llevaran hasta el final, cuando vimos que ya podíamos seguir sin ponernos hasta arriba de agua decidimos pagarles el trayecto entero y les dimos unas propinas.
Llegamos al hotel y nos fuimos a duchar mientras esperamos que la lluvia nos diera un respiro, pero cada dos por tres caía con insistencia...decidimos finalmente desistir y quedarnos en el hotel, subir unas fotillos por internet y cenar en el restaurante del mismo.
Pillamos Pizza de champiñones y Panner Tikka (me estoy aficionando al plato), acompañado de nan de mantequilla e intentamos pedir cerveza, pero aquí en Pushkar está difícil conseguir alcohol...nos dijo el tipo que si le dabamos 10 minutos cogía la moto y nos la iba a buscar...no le hicimos semejante putada al hombre y acompañamos con un par de 7 ups.
La cena buena, la pizza algo extraña pero bien para ir nivelando el nivel de saturación de comida hindú...un par de black teas (495 INR) y nos fuimos a la habitación.
Barajamos la posibilidad de quedarnos un día más en Pushkar para ver el templo y algo mejor los Ghats...pero decidimos que los Ghats los veríamos detenidamente en Benarés y el templo no justificaba una noche más...así que al día siguiente nos marcharíamos a Jaipur, la ciudad rosa.
Un saludo!
La ciudad del lago
La cosa ha estado chunga para actualizar...pero aqui estamos de nuevo. Esperamos os gusten las nuevas fotillos.
La cama para variar resultó ser algo dura, pero como tenemos las espaldas como los espartanos pues tampoco lo notamos mucho...
Subimos a la terraza a almolzar unos sandwiches con mantequilla, zumo de naranja y un té verde (por lo visto no tenían y vi al pollo subir con una bolsa de menta al rato).
Estaba nublado y durante unos minutos comenzó a llover, pero bastante tímidamente, no parecía que nos fuera a joder las visitas.
Partimos hacia el Palacio de la ciudad, temprano, para no encontrar demasiada gente...ilusos.
El sitio estaba bastante a petar, hasta encontramos carabana para llegar (nosotros ibamos andando ya que está a tiro de piedra del hotel)..hicimos cola impidiendo que se nos colara algún espabilao mientras los “guiris” eternizaban la compra de tickets con un millón de preguntas (y es absurdo, porque aquí como hagas más de dos preguntas desconectan y entran en modo “Rama”)..
Intentamos la jugada student pero el tipo nos indicó la sala de oficiales a la izquierda...decidimos no ir de listos y pagar la entrada de 300 INR los dos (cámara incluída, que es lo más caro del acceso).
El Palacio es enorme, aunque no nos impresionó tanto como por ejemplo el de Bikaner...a este se le ve más trillado, suponemos que por el desgaste turístico que tiene que soportar...a pesar de todo tiene unas salas con pinturas de varias épocas muy interesantes en las que puedes ver como vivían, cazaban, festivales, fotos antiguas, visitas reales....además de algunas estancias muy interesantes y con un detalle arquitectónico muy vistoso (en la parte frontal tiene 3 “palcos” que dan a unos jardines, cada uno con un “alicatado” de vistosos colores).
Una vez fuera decidimos ir a comer al Whistling Teal, en la Lonely decía que tenía unos jardines, era tranquilo, sevían buen café y ponían jazz (comorl?..eso hay que verlo)...como no queríamos dar mucha vuelta pillamos un rickshaw y acordamos 30 INR por el trayecto.
El sitio era majo, tenía unas carpas a la derecha, una zona de mesas al fondo y a la izquierda butacones y una mesa..como las carpas estaban pilladas por un clon de Javier Cámara y un grupo de hindús decidimos pillar la zona de butacones.
Pedimos pizza y pasta napolitana para comer, acompañados de champiñones rebozados con salsa barbacoa (ein?) y por supuesto la cervecita (Kingfisher, por cierto, no hay otra)...para descansar de tanto picante...
Comimos muy bien, aunque el jazz supongo que para oirlo debes de llegar al nirvana...de todas formas una ardilla muy simpática nos amenizó la espera hasta que nos sirvieron el black tea y el capuccino (muy bueno, por cierto)...560 INR.
Ya comidos nos fuimos a hacer el paseo en barca ya que el día estaba parcialmente nublado con ligera brisa de poniente y sin calamarsada (tengo que dejar de escribir esto poniendome ciego de cerveza)..para llegar fue algo lioso ya que siguiendo las indicaciones de la lonely dimos bastantes vueltas...incluso pillamos un rickshaw que nos llevó equivocadamente a otro sitio...finalmente preguntando logramos llegar.
Hay varios accesos, una vez entras al Palacio de la ciudad, si sigues recto en lugar de entrar por la parte principal pasas una verja y llegas a la zona de embarcar...nosotros como salimos del recinto entramos por la parte de “atrás”, y tuvimos que pagar 25 INR por persona para poder acceder al recinto y llegar al embarcadero, este acceso está bajando por Battiyanni Chohtta y justo antes de llegar a la zona de “jardines” atraviesas otra verja y ahí esta la zona de tickets...un poco locura, pero preguntando se llega a Roma.
Pillamos el viaje “corto” de media hora por 200 INR, ya que el de una hora incluía visita a la isla de Jagmandir, pero decidimos excluirla..nos apetecía dar un paseo en barca pero no más visitas por hoy.
Así que nos dimos un agradable paseo por el lago Pichola, con unas vistas de los ghats (zonas escalonadas que llegan al río donde se bañan o queman a los muertos en Benarés) muy bonitas, asi como del Lake palace y de los edificios que dan al lago...una vez en tierra nos fuimos paseando por entre las callejuelas, tranquilamente hasta el hotel, subimos a la azotea a terminar de ver el atardecer tomando unas cervezas fresquitas.
Para cenar estuvimos mirando sitios y nos decantamos por el Lotus Café, en la misma calle que el Whistling Teal pero casi al comienzo en la parte más alta.
Ponía que era sitio de encuentro de viajeros (deducimos que los viajeros más “cool” lo evitarían con seguridad, mejor, que te los encuentras hasta en la sopa), buena música y comida...pillamos un rickshaw y por 20 INR nos llevó a la misma puerta. Está algo escondido, pero un letrero del tamaño de una vaca te indica el camino.
El sitio es cuco, con 3 mesas para cuatro en su parte baja y en la parte alta algo así como una zona bohemia, con cojines en el suelo, lámparas de colores y cielo estrellado con paredes rojas...la zona bohemia estaba pillada, así que nos quedamos en la única mesa libre del local.
Pedimos Lotus burguer, hamburguesa vegetariana y plato recomendado del local según la guía y Paneer Tikka Lebabdar, trozos de queso fresco especiados (en un hindú de Barcelona lo habíamos probado pero con espinacas) en salsa Tikka (una salsa como de tomate algo dulce) con verduritas braseadas. Acompañamos con nan de queso (variedad que todavía no habíamos probado)...todo estaba buenísimo y apenas picante.
El dueño tuvo un detalle de poner incluso canciones españolas, lástima que los grupos eran una bazofia, pero bueno, el detalle es el detalle.
La cena costó 325 INR (sólo había un par de platos que superaban las 100 INR), té negro para ambos y bebidas incluídas, muy bien de precio, sitio muy recomendado.
Volvimos al hotel caminando para bajar un poco la comida (de aquí volvemos rollizos como sigamos así!), descansar y mañana para Pushkar, la mini-Benarés según dicen...
Por cierto que el hotel tiene un pequeño problemilla, y es que no tiene agua caliente...le pedimos al chico agua caliente pero digamos que entendió ir a por barreños ya que el hotel no tiene...así que pasamos del tema y nos duchamos a lo fresquito...
Un saludo!.
La cama para variar resultó ser algo dura, pero como tenemos las espaldas como los espartanos pues tampoco lo notamos mucho...
Subimos a la terraza a almolzar unos sandwiches con mantequilla, zumo de naranja y un té verde (por lo visto no tenían y vi al pollo subir con una bolsa de menta al rato).
Estaba nublado y durante unos minutos comenzó a llover, pero bastante tímidamente, no parecía que nos fuera a joder las visitas.
Partimos hacia el Palacio de la ciudad, temprano, para no encontrar demasiada gente...ilusos.
El sitio estaba bastante a petar, hasta encontramos carabana para llegar (nosotros ibamos andando ya que está a tiro de piedra del hotel)..hicimos cola impidiendo que se nos colara algún espabilao mientras los “guiris” eternizaban la compra de tickets con un millón de preguntas (y es absurdo, porque aquí como hagas más de dos preguntas desconectan y entran en modo “Rama”)..
Intentamos la jugada student pero el tipo nos indicó la sala de oficiales a la izquierda...decidimos no ir de listos y pagar la entrada de 300 INR los dos (cámara incluída, que es lo más caro del acceso).
El Palacio es enorme, aunque no nos impresionó tanto como por ejemplo el de Bikaner...a este se le ve más trillado, suponemos que por el desgaste turístico que tiene que soportar...a pesar de todo tiene unas salas con pinturas de varias épocas muy interesantes en las que puedes ver como vivían, cazaban, festivales, fotos antiguas, visitas reales....además de algunas estancias muy interesantes y con un detalle arquitectónico muy vistoso (en la parte frontal tiene 3 “palcos” que dan a unos jardines, cada uno con un “alicatado” de vistosos colores).
Una vez fuera decidimos ir a comer al Whistling Teal, en la Lonely decía que tenía unos jardines, era tranquilo, sevían buen café y ponían jazz (comorl?..eso hay que verlo)...como no queríamos dar mucha vuelta pillamos un rickshaw y acordamos 30 INR por el trayecto.
El sitio era majo, tenía unas carpas a la derecha, una zona de mesas al fondo y a la izquierda butacones y una mesa..como las carpas estaban pilladas por un clon de Javier Cámara y un grupo de hindús decidimos pillar la zona de butacones.
Pedimos pizza y pasta napolitana para comer, acompañados de champiñones rebozados con salsa barbacoa (ein?) y por supuesto la cervecita (Kingfisher, por cierto, no hay otra)...para descansar de tanto picante...
Comimos muy bien, aunque el jazz supongo que para oirlo debes de llegar al nirvana...de todas formas una ardilla muy simpática nos amenizó la espera hasta que nos sirvieron el black tea y el capuccino (muy bueno, por cierto)...560 INR.
Ya comidos nos fuimos a hacer el paseo en barca ya que el día estaba parcialmente nublado con ligera brisa de poniente y sin calamarsada (tengo que dejar de escribir esto poniendome ciego de cerveza)..para llegar fue algo lioso ya que siguiendo las indicaciones de la lonely dimos bastantes vueltas...incluso pillamos un rickshaw que nos llevó equivocadamente a otro sitio...finalmente preguntando logramos llegar.
Hay varios accesos, una vez entras al Palacio de la ciudad, si sigues recto en lugar de entrar por la parte principal pasas una verja y llegas a la zona de embarcar...nosotros como salimos del recinto entramos por la parte de “atrás”, y tuvimos que pagar 25 INR por persona para poder acceder al recinto y llegar al embarcadero, este acceso está bajando por Battiyanni Chohtta y justo antes de llegar a la zona de “jardines” atraviesas otra verja y ahí esta la zona de tickets...un poco locura, pero preguntando se llega a Roma.
Pillamos el viaje “corto” de media hora por 200 INR, ya que el de una hora incluía visita a la isla de Jagmandir, pero decidimos excluirla..nos apetecía dar un paseo en barca pero no más visitas por hoy.
Así que nos dimos un agradable paseo por el lago Pichola, con unas vistas de los ghats (zonas escalonadas que llegan al río donde se bañan o queman a los muertos en Benarés) muy bonitas, asi como del Lake palace y de los edificios que dan al lago...una vez en tierra nos fuimos paseando por entre las callejuelas, tranquilamente hasta el hotel, subimos a la azotea a terminar de ver el atardecer tomando unas cervezas fresquitas.
Para cenar estuvimos mirando sitios y nos decantamos por el Lotus Café, en la misma calle que el Whistling Teal pero casi al comienzo en la parte más alta.
Ponía que era sitio de encuentro de viajeros (deducimos que los viajeros más “cool” lo evitarían con seguridad, mejor, que te los encuentras hasta en la sopa), buena música y comida...pillamos un rickshaw y por 20 INR nos llevó a la misma puerta. Está algo escondido, pero un letrero del tamaño de una vaca te indica el camino.
El sitio es cuco, con 3 mesas para cuatro en su parte baja y en la parte alta algo así como una zona bohemia, con cojines en el suelo, lámparas de colores y cielo estrellado con paredes rojas...la zona bohemia estaba pillada, así que nos quedamos en la única mesa libre del local.
Pedimos Lotus burguer, hamburguesa vegetariana y plato recomendado del local según la guía y Paneer Tikka Lebabdar, trozos de queso fresco especiados (en un hindú de Barcelona lo habíamos probado pero con espinacas) en salsa Tikka (una salsa como de tomate algo dulce) con verduritas braseadas. Acompañamos con nan de queso (variedad que todavía no habíamos probado)...todo estaba buenísimo y apenas picante.
El dueño tuvo un detalle de poner incluso canciones españolas, lástima que los grupos eran una bazofia, pero bueno, el detalle es el detalle.
La cena costó 325 INR (sólo había un par de platos que superaban las 100 INR), té negro para ambos y bebidas incluídas, muy bien de precio, sitio muy recomendado.
Volvimos al hotel caminando para bajar un poco la comida (de aquí volvemos rollizos como sigamos así!), descansar y mañana para Pushkar, la mini-Benarés según dicen...
Por cierto que el hotel tiene un pequeño problemilla, y es que no tiene agua caliente...le pedimos al chico agua caliente pero digamos que entendió ir a por barreños ya que el hotel no tiene...así que pasamos del tema y nos duchamos a lo fresquito...
Un saludo!.
16 de agosto de 2009
Ranakpur y llegada a Udaipur
Partimos hacia Ranakpur y cada vez que nos adentramos más en la región, el desierto pasaba a ser cada vez más verde, hasta que cuando nos dimos cuenta estabamos rodeados de vegetación y la temperatura comenzó a darnos un respiro.
La zona era bastante bonita, con algún riachuelo y...monos! De repente en mitad de la carretera nos asaltaron unos cuantos monos y Mushara paró el coche para que pudieramos fotografiarlos...los jodíos empezaron a corretear y subirse por los árboles..en eso que vimos un letrero con un tigre dibujado...”Mushara, hay tigres en libertad por aquí?” “Yees free tigers”...”no hase falta desir nada más”, como diría Schuster, al puto coche y zumbando para Ranakpur.
Finalmente llegamos a la zona de los templos, antes de entrar Mushara quiso dar marcha atrás para meter el coche bien y se topó con otro, aquí asistimos a como discuten en hindú dos domingueros...es un poco a la italiana...pero uno se acerca y el otro se retira...entonces vuelve el otro y el atacante se retira...le preguntamos a Musha si todo estaba ok y nos dijo que no había problema, que visitaramos el templo tranquilos...
El acceso al templo es gratuíto, pero pagas por la cámara 50 INR. Nos descalzamos, pasamos el “control” de equipaje y nos metimos.
Increíble. Desde fuera el templo desilusiona bastante, desgastadas paredes que le dan un aspecto feote, pero por dentro es otro cantar.
El nivel de detalle de las columnas, los techos, el suelo, todo de mármol blanco con algunas figuras en las que todavía se aprecia el color ocre. Había bastante gente pero el truco está en dejar pasar a una multitud y a continuación tienes unos buenos momentos sosegados para disfrutar de la arquitectura y de hacer fotos.
Dentro del templo también hay deidades a las que no se les puede hacer fotos, es un espectáculo ver como la gente se arrodilla (3 veces), se santiguan y recitan oraciones...
Después de quemar la cámara de fotos salimos del templo y paseamos por los jardines que rodean el complejo, hasta que llegamos al parking y ahí estaba Musha y su contrincante a la sombra hablando...”all ok, no problem”...pues nada.
En principio nos ibamos a quedar una noche en Ranakpur, pero viendo la hora que era y que quedaban poco más de 90 kilómetros para Udaipur decidimos marchar directamente a esta última.
Comimos en uno de los hoteles de camino, en un buffete por 300 INR cada uno, caro...la anécdota fue que Mushara se fue cuando vio los precios y apareció cuando nos ibamos...le preguntamos si había comido y nos dijo el tío con todo su arte que los conductores comían gratis, la madre que lo...nos estuvimos riendo un buen rato, incluso cuando paramos de camino en un puestecillo de carretera, el hombre que nos sirvió té se partía cuando Mushara le explicó lo pasado...hasta el perro parecía reirse de nosotros XD, pasamos un rato muy agradable y ameno, además el sitio estaba en un sitio muy tranquilo, rodeados de naturaleza...en fin, this is India.
Pasamos por lo que parecía una carretera que estaban haciendo y bueno, un show, las vacas por mitad de la carretera, los coches en contra dirección, dando marcha atrás...como están en obras se pasan por el forro las señales...incluso tuvimos que dar un rodeo al encontrarnos de golpe con un desprendimiento de rocas que cortaba toda la carretera.
Y finalmente llegamos a Udaipur. Precioso.
Aquí ya no hay desierto, la ciudad está rodeada por montañas, y domina el lago Pichola (ejem) con el palacio justo en medio, iluminado por la noche es acojonante...
Nada más llegar tuvimos problemas para encontrar sitio, todo estaba lleno ya que al día siguiente aquí es la fiesta nacional de la India, el 15 de agosto, y estaba todo a petar...recorrimos dos o tres hoteles hasta que dimos con el Kesar Palace, en la zona de Gangaur Ghat, bastante céntrica...llegamos a él por unas callejuelas de una pinta espantosa,...y peor la entrada...pero una vez dentro del hotel la habitación resultó limpia y espaciosa...800 INR la noche (por cierto que los precios son por habitación doble), pues ok, aquí mismo, nos quedaríamos dos noches para visitar bien la ciudad.
El hotel tiene una terraza en la azotea desde donde se divisa toda la ciudad, el lago, el Lake Palace en mitad del mismo, el Palacio de la ciudad (Palace City), la isla de Jagmandir...
Decidimos no descansar y meternos en la ciudad para visitarla un poco por encima, nos dimos de bruces con una especie de festival en una plaza que está a las puertas del templo Jagdish, llena hasta los topes de gente y en mitad de la misma estaban haciendo..castellers!...copiones! XD
Hacen el castillo y el que sube a lo más alto le hace una reverencia al templo, mientras les tiran agua de colores..esto lo veríamos reflejado en unas pinturas del 1800 al día siguiente en la visita al Palacio de la ciudad.
Teníamos algo de hambre y el dueño del Kesar nos comentó que podíamos hacer uso del restaurante y la piscina de otro hotel cercanos al Kesar y decidimos cenar allí.
Pedimos pollo masala (el masala de esta zona dicen que es el mejor) y espaguetis, acompañado con onion nan y cerveza...las vistas acojonantes, el masala tremendo...el pollo y los espaguetis picaban como el demonio, los mosquitos se dieron un festín con las piernas de Eli...yo, o debo estar en las últimos o no se por qué cojones no me pican...pero bueno, ellos se lo pierden. La cena algo más de 400 INR, aceptable, independientemente de que picaba lo suyo, la comida estaba buena.
Algo cansadillos nos fuimos al hotel, mañana visitaremos el Palacio de la ciudad, intentaremos hacer un paseo en barca por el Pichola y lo que tercie.
Un saludo!
La zona era bastante bonita, con algún riachuelo y...monos! De repente en mitad de la carretera nos asaltaron unos cuantos monos y Mushara paró el coche para que pudieramos fotografiarlos...los jodíos empezaron a corretear y subirse por los árboles..en eso que vimos un letrero con un tigre dibujado...”Mushara, hay tigres en libertad por aquí?” “Yees free tigers”...”no hase falta desir nada más”, como diría Schuster, al puto coche y zumbando para Ranakpur.
Finalmente llegamos a la zona de los templos, antes de entrar Mushara quiso dar marcha atrás para meter el coche bien y se topó con otro, aquí asistimos a como discuten en hindú dos domingueros...es un poco a la italiana...pero uno se acerca y el otro se retira...entonces vuelve el otro y el atacante se retira...le preguntamos a Musha si todo estaba ok y nos dijo que no había problema, que visitaramos el templo tranquilos...
El acceso al templo es gratuíto, pero pagas por la cámara 50 INR. Nos descalzamos, pasamos el “control” de equipaje y nos metimos.
Increíble. Desde fuera el templo desilusiona bastante, desgastadas paredes que le dan un aspecto feote, pero por dentro es otro cantar.
El nivel de detalle de las columnas, los techos, el suelo, todo de mármol blanco con algunas figuras en las que todavía se aprecia el color ocre. Había bastante gente pero el truco está en dejar pasar a una multitud y a continuación tienes unos buenos momentos sosegados para disfrutar de la arquitectura y de hacer fotos.
Dentro del templo también hay deidades a las que no se les puede hacer fotos, es un espectáculo ver como la gente se arrodilla (3 veces), se santiguan y recitan oraciones...
Después de quemar la cámara de fotos salimos del templo y paseamos por los jardines que rodean el complejo, hasta que llegamos al parking y ahí estaba Musha y su contrincante a la sombra hablando...”all ok, no problem”...pues nada.
En principio nos ibamos a quedar una noche en Ranakpur, pero viendo la hora que era y que quedaban poco más de 90 kilómetros para Udaipur decidimos marchar directamente a esta última.
Comimos en uno de los hoteles de camino, en un buffete por 300 INR cada uno, caro...la anécdota fue que Mushara se fue cuando vio los precios y apareció cuando nos ibamos...le preguntamos si había comido y nos dijo el tío con todo su arte que los conductores comían gratis, la madre que lo...nos estuvimos riendo un buen rato, incluso cuando paramos de camino en un puestecillo de carretera, el hombre que nos sirvió té se partía cuando Mushara le explicó lo pasado...hasta el perro parecía reirse de nosotros XD, pasamos un rato muy agradable y ameno, además el sitio estaba en un sitio muy tranquilo, rodeados de naturaleza...en fin, this is India.
Pasamos por lo que parecía una carretera que estaban haciendo y bueno, un show, las vacas por mitad de la carretera, los coches en contra dirección, dando marcha atrás...como están en obras se pasan por el forro las señales...incluso tuvimos que dar un rodeo al encontrarnos de golpe con un desprendimiento de rocas que cortaba toda la carretera.
Y finalmente llegamos a Udaipur. Precioso.
Aquí ya no hay desierto, la ciudad está rodeada por montañas, y domina el lago Pichola (ejem) con el palacio justo en medio, iluminado por la noche es acojonante...
Nada más llegar tuvimos problemas para encontrar sitio, todo estaba lleno ya que al día siguiente aquí es la fiesta nacional de la India, el 15 de agosto, y estaba todo a petar...recorrimos dos o tres hoteles hasta que dimos con el Kesar Palace, en la zona de Gangaur Ghat, bastante céntrica...llegamos a él por unas callejuelas de una pinta espantosa,...y peor la entrada...pero una vez dentro del hotel la habitación resultó limpia y espaciosa...800 INR la noche (por cierto que los precios son por habitación doble), pues ok, aquí mismo, nos quedaríamos dos noches para visitar bien la ciudad.
El hotel tiene una terraza en la azotea desde donde se divisa toda la ciudad, el lago, el Lake Palace en mitad del mismo, el Palacio de la ciudad (Palace City), la isla de Jagmandir...
Decidimos no descansar y meternos en la ciudad para visitarla un poco por encima, nos dimos de bruces con una especie de festival en una plaza que está a las puertas del templo Jagdish, llena hasta los topes de gente y en mitad de la misma estaban haciendo..castellers!...copiones! XD
Hacen el castillo y el que sube a lo más alto le hace una reverencia al templo, mientras les tiran agua de colores..esto lo veríamos reflejado en unas pinturas del 1800 al día siguiente en la visita al Palacio de la ciudad.
Teníamos algo de hambre y el dueño del Kesar nos comentó que podíamos hacer uso del restaurante y la piscina de otro hotel cercanos al Kesar y decidimos cenar allí.
Pedimos pollo masala (el masala de esta zona dicen que es el mejor) y espaguetis, acompañado con onion nan y cerveza...las vistas acojonantes, el masala tremendo...el pollo y los espaguetis picaban como el demonio, los mosquitos se dieron un festín con las piernas de Eli...yo, o debo estar en las últimos o no se por qué cojones no me pican...pero bueno, ellos se lo pierden. La cena algo más de 400 INR, aceptable, independientemente de que picaba lo suyo, la comida estaba buena.
Algo cansadillos nos fuimos al hotel, mañana visitaremos el Palacio de la ciudad, intentaremos hacer un paseo en barca por el Pichola y lo que tercie.
Un saludo!
13 de agosto de 2009
La ciudad dorada
Actualizamos hoy doble, que hasta Jaipur puede que no pillemos linea...
Nos despertamos cerca de las 6 de la mañana para ver el amanecer en el desierto, digno de ver...el Sol aparecía lentamente mientras se oían toda clase de bichos en la lejanía...es increíble como todo ser viviente detecta que llega el Sol, increíble...el buho dejó paso al sonido de los pavos, hay que ver qué “canto” más raro tienen esos animales.
Levantamos el campamento y regresamos al Mangalam, allí desayunamos té y tostadas y luego dimos una pequeña vuelta por el poblado junto a Musharaa que nos acompañó.
Partimos hacia Jaisalmer por la misma carretera por la que llegamos, bastante bien conservada a pesar de estar en la zona que está (parece que el ejército se encarga de su conservación) y una hora y poco después divisamos por fin el imponente fuerte de la ciudad dorada.
Jaisalmer es preciosa, la torta que te llevas al ver sus muros es bastante considerable...el fuerte está enclavado en la cima de una montaña que se eleva sobre el pueblo. Miles de casas de color dorado rodean sus murallas y cada vez que te acercas aprecias mejor el detalle que tienen sus colmenas, sus ventanales...increíble de verdad.
Mushara nos comentó de ir a un hotel pero estaba algo alejado para nuestro gusto del fuerte, por lo que decidimos probar en un par hasta que finalmente el segundo nos pareció bien y razonable de precio, 600 INR por habitación doble con aire acondicionado y un lavabo correcto.
Una vez instalados nos fuimos a visitar el fuerte. La ciudad se compone de dos zonas (o 3 si contamos el extramuro), una primera zona dentro de la muralla y luego el fuerte, desde el que se accede por una puerta principal a la que le siguen dos más...una vez en el interior apareces en una plaza en la que puedes visitar el palacio o perderte por las callejuelas y ver tiendas, casas, havelís (residencias tradicionales muy ornamentadas) y algún templo de estilo jainista (mármol con un nivel de detalle bastante currado, nos reservamos para Ranakpur, donde dicen están los más impresionantes).
Nos perdimos por las callejuelas y vimos un par de sitios con unas panorámicas de toda la ciudad que nos dejaron ko...nos costó horrores salir de ese cuadro...pero seguimos la marcha por infinidad de calles, tiendas (los vendedores te ofrecen su género pero la verdad es que no son pesados, mucho peor en el Cairo) mientras hacíamos fotos a piñón, uno no se cansa del nivel de detalle que tienen las casas, acojonante.
Decidimos comer en el Trio (bueno, Eli lo escogió de la lista de posibles) y sin complicarnos mucho para buscarlo pillamos un rickshaw, acordamos el precio (30 INR) y nos llevó al sitio...resultó estar a tiro de piedra de nuestro hotel.
El sitio está muy bien, buen servicio y la comida perfecta. Pedimos nam de cebolla (la torta típica de pan rellena de cebolla), pollo especial de la casa con una salsa impronunciable y cuando Eli vio espaguetis a la boloñesa digamos que aprovechó la ocasión para pedirlos...todo estaba muy bueno.
Acompañamos con un par de birras para varias y un té negro riquísimo. 360 INR.
Comentar que los menús se encarecen bastante por pedir cerveza y cosas parecidas, se puede comer tranquilamente por menos de 200 INR, pero sinceramente, el placer de la cerveza fría (además de ir bien para el estómago) para nosotros es impepinable.
Por la tarde decidimos descansa un rato en el hotel para dejar que se fuera ese calor que al medio día se hace bastante agobiante...así que nos fuimos a echarnos y sobre las 18:30 nos fuimos de nuevo al fuerte ya que queríamos hacer fotos con la puesta del Sol en las murallas...he dicho que son acojonantes las vistas? Pues lo son.
Ya de vuelta vimos un garito que rezaba “Little italian”, justo al pasar por la puerta principal del fuerte...nos pareció ver luz en la azotea por lo que decidimos subir a echar un vistazo...en la azotea estaba montado el restaurante con una zona rollo chill out (se escribe así?) y otra normal...lamentablemente la zona de los fumetas estaba ocupada pero las vistas al fuerte estaban muy bien y además, teníamos música ambiente ya que cerca de allí estaban cantando canciones tradicionales con un ritmo muy guapo de timbales...evidentemente el sitio servía comida italiana básicamente por lo que pedimos un par de pizzas, cerveza y té negro. (350 INR)
Tardaron bastante en servirnos pero se estaba muy bien por lo que no nos importó....yo decidí llevarme la pizza que sobró para por si me asaltaban críos por la calle (por la tarde paseando se nos acercaron varios para hacerles fotos y pedían bolis, pero sólo teníamos uno) ofrecerles comida...y sino pues siempre viene bien para el viaje en coche...
Paseamos por las calles, bastante oscuras ya que sobre las 21 se empiezan a apagar los chiringos hasta que dimos con la avenida principal Gadi Sagar y al rato llegamos al hotel...a descansar y mañana hacia Jodhpur.
Un saludo!.
Edición: 03/10/2009, añado el día de Johdpur.
Dormimos bien, uno ya se empieza a acostumbrar a oír mil y un ruidos, además del rumrum del aire acondicionado de la habitación...cualquiera lo apaga, en 5 minutos estás chorreando...
Marchamos hacia Johdpur, unos 360 kilómetros de viaje hacia el sur. De camino vimos una especie de peregrinación, formada por interminables filas de gente, porteando banderas de su región.
Mushara nos explicó que es tradición en agosto recorrer la distancia que hay entre Delhi y Amritsar para llegar a un templo y rezar...algo así como el camino de Santiago pero a lo hindú.
Como muchos no pueden ir a Amritsar, pues hacen el trayecto hacia otro lugar sagrado.
Es bastante acojonante ver como desde niños a ancianos, tullidos e incluso mujeres llevando a recién nacidos en una especie de pañuelo a modo de hamaca cogido por dos...Mushara nos comentó que era típico animarles en el camino, pitando o agitando el brazo...y así lo hicimos...se volvían locos saludando y sonriendo cuando lo hacíamos.
Llegamos a Johdpur sobre las 13h más o menos, directamente accedimos a la ciudad por una carretera que daba al fuerte de Meherangarh y que dejaba la ciudad oculta tras este, rodeado por murallas que nos recordó la Gran muralla China...las vistas de cine...el fuerte está en la cima de una montaña y parece sacado de una película, increíble.
Directamente nos fuimos a visitarlo, en la entrada vendían audio guías (bastante recomendadas, pero preferimos ir consultando la guía). El ticket costaba 350 INR cada uno pero con la jugada student nos salió por 250.
Una vez dentro del fuerte, subimos por una cuesta empinada donde ya pudimos apreciar lo imponente que es, no tanto por sus detalladas tallas (que lo son) sino por unos muros enormes, con ventanales desde donde se divisa toda la ciudad.
Entramos dentro y vimos las estancias, entre los pasillos, hindús tocaban la flauta y alguno estaba con la cachimba haciendo el paripé un poco.
Subimos hacia los extramuros donde varios cañones apuntaban hacia el vacío y desde allí teníamos unas vistas impresionantes de Johdpur. Miles de diminutas casas pintadas de azul le dan a la ciudad un aire así como a la de los cuentos de Ali Ba ba...precioso.
Mientras hacíamos fotos se nos acercaban críos y no tan críos para que les hacháramos una foto, disfrutan como locos y para nada piden propina ni nada parecido, simplemente les gusta, se ríen y salen corriendo.
De camino a Jodhpur pasamos por el templo de Jaswant Thada, completamente hecho en mármol y rodeado de unos pequeños jardines muy bonitos.Justo antes de entrar al templo nos encontramos con un hindú y su hijo que tocaba el Sitar Bathan..para no perder la costumbre cada vez que veo un instrumento (de música) en estos países pues me gusta tocarlo y me lie siguiendo sus instrucciones a intentar tocar lo que pude...al final ya me salía alguna cosilla e improvisaba algún punteo, el sonido es sedante. Para entrar tuvimos que descalzarnos, como en casi todos los templos, la entrada costó 90 INR y disfrutamos de unas vista del fuerte y de la ciudad también muy chulas.
Una vez en Johdpur fuimos a buscar un hotel y finalmente nos quedamos en el Ajit Mansan, algo alejado del centro (10 minutos en rickshaw) pero necesario ya que Johdpur es bastante caótica, llena de ruido, mucha gente...mejor estar algo apartados.
Nos salió la noche por 800 INR y la habitación, pues correcta, sin más.
Dejamos las mochilas y nos fuimos al centro, como no sabíamos cuanto íbamos a tardar, le dijimos a Musha que se fuera donde quisiera y ya nos veríamos en el hotel...el pobre no lo tenia muy claro y cambió de color un par de veces, pero le tranquilizamos diciendo que sabíamos indicarle a algún rickshaw o sino teníamos su teléfono.
Así que nos metimos en la jungla, visitamos la torre del reloj en pleno centro y rodeado por un bazar interminable...huelga decir la de kk que hay en el suelo, basura, vacas, humo, calor...y unos puestos de mil y un colores y olores...nos metimos por las callejuelas malolientes, llenas de charcos y agua negra (pero negra negra)...encantador.
Nos fuimos por el casco antiguo (si cabe más antiguo) y generamos una cola de críos detrás nuestra bastante considerable, les hicimos fotos a tutiplén y bueno...todo Dios diciéndonos “hola”, “where are you from”...
Mirando la guía vimos que el On the Rocks era un sitio bastante recomendable para cenar, así que pillamos un rickshaw que nos llevó por 40 INR al sitio.
El lugar muy bonito, la entrada era un pasaje escarvado en la roca, con una mini cascada a la derecha y vegetación selvática.
Una vez pasado el pasillo llegamos a una terraza con mesas iluminadas desde la parte de abajo y un quinqué con velita, el sitio era bastante bonito.
Cenamos pollo Tikka con verduras y champiñones Tikka, acompañamos con Nan de cebolla, un par ce cervezas y té negro para los dos...total 900 INR, el sitio tenía precios altos (dentro de los precios de la India), pero mereció la pena, todo muy bueno.
Una vez fuera le dijimos a un rickshaw que nos llevara al hotel y llegamos sin problema. Musha volvió a recuperar el color al vernos y quedamos para las 8 al día siguiente.
Aprovechamos que había un ordenador con internet para actualizar y subir unas fotillos de estrangis, ya que había un cartel que prohibía no subir/descargar fotos.
A dormir y mañana hacia Ranakpur.
Un saludo!
Nos despertamos cerca de las 6 de la mañana para ver el amanecer en el desierto, digno de ver...el Sol aparecía lentamente mientras se oían toda clase de bichos en la lejanía...es increíble como todo ser viviente detecta que llega el Sol, increíble...el buho dejó paso al sonido de los pavos, hay que ver qué “canto” más raro tienen esos animales.
Levantamos el campamento y regresamos al Mangalam, allí desayunamos té y tostadas y luego dimos una pequeña vuelta por el poblado junto a Musharaa que nos acompañó.
Partimos hacia Jaisalmer por la misma carretera por la que llegamos, bastante bien conservada a pesar de estar en la zona que está (parece que el ejército se encarga de su conservación) y una hora y poco después divisamos por fin el imponente fuerte de la ciudad dorada.
Jaisalmer es preciosa, la torta que te llevas al ver sus muros es bastante considerable...el fuerte está enclavado en la cima de una montaña que se eleva sobre el pueblo. Miles de casas de color dorado rodean sus murallas y cada vez que te acercas aprecias mejor el detalle que tienen sus colmenas, sus ventanales...increíble de verdad.
Mushara nos comentó de ir a un hotel pero estaba algo alejado para nuestro gusto del fuerte, por lo que decidimos probar en un par hasta que finalmente el segundo nos pareció bien y razonable de precio, 600 INR por habitación doble con aire acondicionado y un lavabo correcto.
Una vez instalados nos fuimos a visitar el fuerte. La ciudad se compone de dos zonas (o 3 si contamos el extramuro), una primera zona dentro de la muralla y luego el fuerte, desde el que se accede por una puerta principal a la que le siguen dos más...una vez en el interior apareces en una plaza en la que puedes visitar el palacio o perderte por las callejuelas y ver tiendas, casas, havelís (residencias tradicionales muy ornamentadas) y algún templo de estilo jainista (mármol con un nivel de detalle bastante currado, nos reservamos para Ranakpur, donde dicen están los más impresionantes).
Nos perdimos por las callejuelas y vimos un par de sitios con unas panorámicas de toda la ciudad que nos dejaron ko...nos costó horrores salir de ese cuadro...pero seguimos la marcha por infinidad de calles, tiendas (los vendedores te ofrecen su género pero la verdad es que no son pesados, mucho peor en el Cairo) mientras hacíamos fotos a piñón, uno no se cansa del nivel de detalle que tienen las casas, acojonante.
Decidimos comer en el Trio (bueno, Eli lo escogió de la lista de posibles) y sin complicarnos mucho para buscarlo pillamos un rickshaw, acordamos el precio (30 INR) y nos llevó al sitio...resultó estar a tiro de piedra de nuestro hotel.
El sitio está muy bien, buen servicio y la comida perfecta. Pedimos nam de cebolla (la torta típica de pan rellena de cebolla), pollo especial de la casa con una salsa impronunciable y cuando Eli vio espaguetis a la boloñesa digamos que aprovechó la ocasión para pedirlos...todo estaba muy bueno.
Acompañamos con un par de birras para varias y un té negro riquísimo. 360 INR.
Comentar que los menús se encarecen bastante por pedir cerveza y cosas parecidas, se puede comer tranquilamente por menos de 200 INR, pero sinceramente, el placer de la cerveza fría (además de ir bien para el estómago) para nosotros es impepinable.
Por la tarde decidimos descansa un rato en el hotel para dejar que se fuera ese calor que al medio día se hace bastante agobiante...así que nos fuimos a echarnos y sobre las 18:30 nos fuimos de nuevo al fuerte ya que queríamos hacer fotos con la puesta del Sol en las murallas...he dicho que son acojonantes las vistas? Pues lo son.
Ya de vuelta vimos un garito que rezaba “Little italian”, justo al pasar por la puerta principal del fuerte...nos pareció ver luz en la azotea por lo que decidimos subir a echar un vistazo...en la azotea estaba montado el restaurante con una zona rollo chill out (se escribe así?) y otra normal...lamentablemente la zona de los fumetas estaba ocupada pero las vistas al fuerte estaban muy bien y además, teníamos música ambiente ya que cerca de allí estaban cantando canciones tradicionales con un ritmo muy guapo de timbales...evidentemente el sitio servía comida italiana básicamente por lo que pedimos un par de pizzas, cerveza y té negro. (350 INR)
Tardaron bastante en servirnos pero se estaba muy bien por lo que no nos importó....yo decidí llevarme la pizza que sobró para por si me asaltaban críos por la calle (por la tarde paseando se nos acercaron varios para hacerles fotos y pedían bolis, pero sólo teníamos uno) ofrecerles comida...y sino pues siempre viene bien para el viaje en coche...
Paseamos por las calles, bastante oscuras ya que sobre las 21 se empiezan a apagar los chiringos hasta que dimos con la avenida principal Gadi Sagar y al rato llegamos al hotel...a descansar y mañana hacia Jodhpur.
Un saludo!.
Edición: 03/10/2009, añado el día de Johdpur.
Dormimos bien, uno ya se empieza a acostumbrar a oír mil y un ruidos, además del rumrum del aire acondicionado de la habitación...cualquiera lo apaga, en 5 minutos estás chorreando...
Marchamos hacia Johdpur, unos 360 kilómetros de viaje hacia el sur. De camino vimos una especie de peregrinación, formada por interminables filas de gente, porteando banderas de su región.
Mushara nos explicó que es tradición en agosto recorrer la distancia que hay entre Delhi y Amritsar para llegar a un templo y rezar...algo así como el camino de Santiago pero a lo hindú.
Como muchos no pueden ir a Amritsar, pues hacen el trayecto hacia otro lugar sagrado.
Es bastante acojonante ver como desde niños a ancianos, tullidos e incluso mujeres llevando a recién nacidos en una especie de pañuelo a modo de hamaca cogido por dos...Mushara nos comentó que era típico animarles en el camino, pitando o agitando el brazo...y así lo hicimos...se volvían locos saludando y sonriendo cuando lo hacíamos.
Llegamos a Johdpur sobre las 13h más o menos, directamente accedimos a la ciudad por una carretera que daba al fuerte de Meherangarh y que dejaba la ciudad oculta tras este, rodeado por murallas que nos recordó la Gran muralla China...las vistas de cine...el fuerte está en la cima de una montaña y parece sacado de una película, increíble.
Directamente nos fuimos a visitarlo, en la entrada vendían audio guías (bastante recomendadas, pero preferimos ir consultando la guía). El ticket costaba 350 INR cada uno pero con la jugada student nos salió por 250.
Una vez dentro del fuerte, subimos por una cuesta empinada donde ya pudimos apreciar lo imponente que es, no tanto por sus detalladas tallas (que lo son) sino por unos muros enormes, con ventanales desde donde se divisa toda la ciudad.
Entramos dentro y vimos las estancias, entre los pasillos, hindús tocaban la flauta y alguno estaba con la cachimba haciendo el paripé un poco.
Subimos hacia los extramuros donde varios cañones apuntaban hacia el vacío y desde allí teníamos unas vistas impresionantes de Johdpur. Miles de diminutas casas pintadas de azul le dan a la ciudad un aire así como a la de los cuentos de Ali Ba ba...precioso.
Mientras hacíamos fotos se nos acercaban críos y no tan críos para que les hacháramos una foto, disfrutan como locos y para nada piden propina ni nada parecido, simplemente les gusta, se ríen y salen corriendo.
De camino a Jodhpur pasamos por el templo de Jaswant Thada, completamente hecho en mármol y rodeado de unos pequeños jardines muy bonitos.Justo antes de entrar al templo nos encontramos con un hindú y su hijo que tocaba el Sitar Bathan..para no perder la costumbre cada vez que veo un instrumento (de música) en estos países pues me gusta tocarlo y me lie siguiendo sus instrucciones a intentar tocar lo que pude...al final ya me salía alguna cosilla e improvisaba algún punteo, el sonido es sedante. Para entrar tuvimos que descalzarnos, como en casi todos los templos, la entrada costó 90 INR y disfrutamos de unas vista del fuerte y de la ciudad también muy chulas.
Una vez en Johdpur fuimos a buscar un hotel y finalmente nos quedamos en el Ajit Mansan, algo alejado del centro (10 minutos en rickshaw) pero necesario ya que Johdpur es bastante caótica, llena de ruido, mucha gente...mejor estar algo apartados.
Nos salió la noche por 800 INR y la habitación, pues correcta, sin más.
Dejamos las mochilas y nos fuimos al centro, como no sabíamos cuanto íbamos a tardar, le dijimos a Musha que se fuera donde quisiera y ya nos veríamos en el hotel...el pobre no lo tenia muy claro y cambió de color un par de veces, pero le tranquilizamos diciendo que sabíamos indicarle a algún rickshaw o sino teníamos su teléfono.
Así que nos metimos en la jungla, visitamos la torre del reloj en pleno centro y rodeado por un bazar interminable...huelga decir la de kk que hay en el suelo, basura, vacas, humo, calor...y unos puestos de mil y un colores y olores...nos metimos por las callejuelas malolientes, llenas de charcos y agua negra (pero negra negra)...encantador.
Nos fuimos por el casco antiguo (si cabe más antiguo) y generamos una cola de críos detrás nuestra bastante considerable, les hicimos fotos a tutiplén y bueno...todo Dios diciéndonos “hola”, “where are you from”...
Mirando la guía vimos que el On the Rocks era un sitio bastante recomendable para cenar, así que pillamos un rickshaw que nos llevó por 40 INR al sitio.
El lugar muy bonito, la entrada era un pasaje escarvado en la roca, con una mini cascada a la derecha y vegetación selvática.
Una vez pasado el pasillo llegamos a una terraza con mesas iluminadas desde la parte de abajo y un quinqué con velita, el sitio era bastante bonito.
Cenamos pollo Tikka con verduras y champiñones Tikka, acompañamos con Nan de cebolla, un par ce cervezas y té negro para los dos...total 900 INR, el sitio tenía precios altos (dentro de los precios de la India), pero mereció la pena, todo muy bueno.
Una vez fuera le dijimos a un rickshaw que nos llevara al hotel y llegamos sin problema. Musha volvió a recuperar el color al vernos y quedamos para las 8 al día siguiente.
Aprovechamos que había un ordenador con internet para actualizar y subir unas fotillos de estrangis, ya que había un cartel que prohibía no subir/descargar fotos.
A dormir y mañana hacia Ranakpur.
Un saludo!
Noche en el desierto
Dormimos de fábula, la habitación en Bikaner resultó ser un acierto y a eso de las 8 de la mañana nos levantamos y nos fuimos a almolzar un par de pancakes con chocolate y un par de zumos.
Luego nos fuimos hacia el fuerte de Junagarh.
En la puerta principal, ya se contempla la arquitectura del sitio y resulta bastante impresionante, todo tiene un detalle increíble, una muralla de casi 1 kilómetro, con colores sobrios y ventalanes por todos lados.
La entrada costaba 250 INR pero dijimos que eramos estudiantes (enseñas el DNI, lo miran y punto...) y nos salió la jugada por 150 INR.
El fuerte es precioso, un laberinto de estancias con patios de vez en cuando desde donde decenas de pequeñas ventanas se asomaban los invitados o las 22 mujeres del maharajá para ver danzas y fiestas...había un guía que iba explicando cada estancia y resultó que eramos los únicos occidentales del grupo...viéndonos, comenzó a explicar en inglés la historia y alguno murmuró algo así como “diría que somos más nosotros...” a lo que siguieron algunas risas, nosotros incluídos...pero ya veíamos venir que lo hacen para luego pedir la propina, ya que de ellos con seguridad no reciba nada.
Fue muy interesante ver la sala de armas, museo y habitaciones, con unas pinturas realmente bonitas, incluso un aparato de aire acondicionado de la época (evidentemente rudimentario, pero con su botón regulador de agua y todo)...qué jodío el marajá.
Tras la visita partimos hacia Jaisalmer y de camina acordamos que quizás estaría bien pasar una noche en el desierto, ya que sabíamos de la posibilidad de hacerlo.
Mushara nos comentó que conocía un sitio que estaba bien y si nos interesaba pues perfecto, aceptamos y nos dirigimos allí.
De pasada, vimos a lo lejos Jaisalmer, un imponente fuerte en lo alto de una montaña con una ciudad a sus pies, la imagen es bastante impresionante, al día siguiente lo veríamos mejor.
Entramos en lo que es una reserva natural de la India, indicado antes de acceder a un conjunto de chozas que conforman un poblado muy a lo africano.
El sitio se llamaba Mangalam, regentado por un tal Jitu que hablaba bastante bien el castellano y nos comentó la posibilidad de pasar la noche en choza o en el desierto. Desierto. Y nos comentó la posibilidad también de ir al desierto por la tarde en camello o jeep y después volver en camello o andando...muy chulos que somos decidimos no maltratar a los pobres animales y escogimos jeep y volver andando (unos 4 kilómetros como mucho de distancia y nos dejó una tarjeta para por si nos perdíamos preguntar por el sitio)...mooola!!! XD
Así que nos pusimos en marcha con el jeep y el tío va y pone la de “what is love”, no pude evitarlo y me puser a cantar y a mover la cabeza como el gag de Jim Carrey...de friki...mira que es pegadiza la puñetera canción “what is love, baby don't hurt me, don't hurt me, no mooore”, jamás me imaginé que aquí me pondrían este tema...en fin.
El viajecito en jeep fue muy guapo, pasamos por mitad de maleza, árboles, caminillos y finalmente las dunas irrumpieron en nuestras narices...con esa forma tan caracterísitica de las pelis...precioso.
Una vez “escaladas” las dunas en jeep nos dejó en la parte alta donde al Sol le quedaba poco para ponerse, nos comentó que aprovecharamos cuando estuviese apunto de hacerlo para regresar y así no pasar tanta calor.
El paisaje de ensueño aunque estaba a petar de turistas y perdía cierto encanto, de todas formas había bastante silencio ya que la gente se dedicaba más a disfrutar de ese momento que no de hacer el burro....buscamos un sitio tranquilo y nos sentamos a disfrutar del sitio.
Medio embobados vimos como se ponía el Sol, es algo realmente precioso y cuando vimos que la gente comenzaba a regresar emprendimos la vuelta con la tarjetita en el bolsillo por si acaso...en la ida habíamos fijado un par de puntos de referencia, un árbol enorme y una zona con un pozo, así que seguiríamos esa ruta.
Bajamos las dunas haciendo un poco el mongo a lo Lawrence de Arabia y caminamos pues unos 3 kilómetros a través de caminos y maleza, viendo escarabajos peloteros, pavos reales y alguna alimaña metida por ahí que hacía unos ruídos que te provoca el caminar algo más deprisa.
Llegamos bien y pasamos un rato muy divertido...cuando Mushara nos vio llegar recuperó algo el color y nos tocó los gemelos...”good form”...si, “good form” pero tú aquí tomando el té! XD
Antes de irnos al desierto a dormir vimos un espectáculo que consistía en música en directo de un trío que tocaba pues eso, música tradicional hindú, a base de timbales y cánticos. Luego un personaje se puso a hacer danza con unos cuencos sobre la cabeza mientras subía, bajaba y se mantenía sobre un plato.
Estabamos sentados en unos cojines a ras del suelo con unas mesitas muy cucas mientras tomábamos unas cervezas, conocimos a una gente de Barcelona y Bilbao y pasamos un rato echando unas risas y hablando sobre el viaje. Nos preguntaron sobre qué tal hacer por libre el viaje ya que ellos venían por agencia y alguno nos comentó que prefería haberlo hecho así, pero que finalmente no se atrevieron...de todas formas, el circuíto del Rajastán es prácticamente igual vayas o no por agencia...claro que los precios ya son otro cantar, les dijimos el precio de Delhi y Bikaner y lo fliparon bastante...
La verdad es que se estaba cojonudo, hasta que Eli vio llegar un animalillo de nombre escarabajo y de apellido pelotero que parecía gustarle nuestro sitio XD. Tuvimos que sacar unos cuantos y estar alerta para que no se nos subieran....se les coge cariño al final a los jodíos.
Cenamos una especie de buffete libre con arroz, dhal, verdura masala y alguna que otra salsa, acompañado con las tortas de pan...estaba correcto.
Entonces llegó la hora de marchar al desierto.
El grupo estaba formado por unas 20 personas, nos subieron a un carro lleno de mantas tirado por un camello y comenzó a meterse en la oscuridad. Sin luz, con el sonidillo típico del buho nocturno “hu HU hu HU” XD y unos italianos que no paraban de hablar, mejor que el francés de mi derecha, que era muy serio y hablaban por lo bajinis él y su “mon cherry”, llegamos a las dunas en las que habíamos estado esa misma tarde (joder, podríamos haberlos esperado allí).
Descargamos las mantas y unas amacas rectangulares que serían nuestra “cama”. Dividieron los grupos y nos pusieron a cada oveja con su pareja alejados unos de otros.
Una vez montado el chiringo nos tumbamos y bueno, qué se puede decir de esa experiéncia...pues que estás en el puto desierto del Thar, con esas dunas que siempre has visto en las pelis, en mitad de la noche, con una Luna que se te come, el cielo estrellado, la Vía Láctea que parece que la puedes tocar, una brisa muy agradable....y el buho XD.
Increíble. No se nos hubiera pasado por la cabeza que algún día haríamos eso, la verdad....
Un saludo!
Luego nos fuimos hacia el fuerte de Junagarh.
En la puerta principal, ya se contempla la arquitectura del sitio y resulta bastante impresionante, todo tiene un detalle increíble, una muralla de casi 1 kilómetro, con colores sobrios y ventalanes por todos lados.
La entrada costaba 250 INR pero dijimos que eramos estudiantes (enseñas el DNI, lo miran y punto...) y nos salió la jugada por 150 INR.
El fuerte es precioso, un laberinto de estancias con patios de vez en cuando desde donde decenas de pequeñas ventanas se asomaban los invitados o las 22 mujeres del maharajá para ver danzas y fiestas...había un guía que iba explicando cada estancia y resultó que eramos los únicos occidentales del grupo...viéndonos, comenzó a explicar en inglés la historia y alguno murmuró algo así como “diría que somos más nosotros...” a lo que siguieron algunas risas, nosotros incluídos...pero ya veíamos venir que lo hacen para luego pedir la propina, ya que de ellos con seguridad no reciba nada.
Fue muy interesante ver la sala de armas, museo y habitaciones, con unas pinturas realmente bonitas, incluso un aparato de aire acondicionado de la época (evidentemente rudimentario, pero con su botón regulador de agua y todo)...qué jodío el marajá.
Tras la visita partimos hacia Jaisalmer y de camina acordamos que quizás estaría bien pasar una noche en el desierto, ya que sabíamos de la posibilidad de hacerlo.
Mushara nos comentó que conocía un sitio que estaba bien y si nos interesaba pues perfecto, aceptamos y nos dirigimos allí.
De pasada, vimos a lo lejos Jaisalmer, un imponente fuerte en lo alto de una montaña con una ciudad a sus pies, la imagen es bastante impresionante, al día siguiente lo veríamos mejor.
Entramos en lo que es una reserva natural de la India, indicado antes de acceder a un conjunto de chozas que conforman un poblado muy a lo africano.
El sitio se llamaba Mangalam, regentado por un tal Jitu que hablaba bastante bien el castellano y nos comentó la posibilidad de pasar la noche en choza o en el desierto. Desierto. Y nos comentó la posibilidad también de ir al desierto por la tarde en camello o jeep y después volver en camello o andando...muy chulos que somos decidimos no maltratar a los pobres animales y escogimos jeep y volver andando (unos 4 kilómetros como mucho de distancia y nos dejó una tarjeta para por si nos perdíamos preguntar por el sitio)...mooola!!! XD
Así que nos pusimos en marcha con el jeep y el tío va y pone la de “what is love”, no pude evitarlo y me puser a cantar y a mover la cabeza como el gag de Jim Carrey...de friki...mira que es pegadiza la puñetera canción “what is love, baby don't hurt me, don't hurt me, no mooore”, jamás me imaginé que aquí me pondrían este tema...en fin.
El viajecito en jeep fue muy guapo, pasamos por mitad de maleza, árboles, caminillos y finalmente las dunas irrumpieron en nuestras narices...con esa forma tan caracterísitica de las pelis...precioso.
Una vez “escaladas” las dunas en jeep nos dejó en la parte alta donde al Sol le quedaba poco para ponerse, nos comentó que aprovecharamos cuando estuviese apunto de hacerlo para regresar y así no pasar tanta calor.
El paisaje de ensueño aunque estaba a petar de turistas y perdía cierto encanto, de todas formas había bastante silencio ya que la gente se dedicaba más a disfrutar de ese momento que no de hacer el burro....buscamos un sitio tranquilo y nos sentamos a disfrutar del sitio.
Medio embobados vimos como se ponía el Sol, es algo realmente precioso y cuando vimos que la gente comenzaba a regresar emprendimos la vuelta con la tarjetita en el bolsillo por si acaso...en la ida habíamos fijado un par de puntos de referencia, un árbol enorme y una zona con un pozo, así que seguiríamos esa ruta.
Bajamos las dunas haciendo un poco el mongo a lo Lawrence de Arabia y caminamos pues unos 3 kilómetros a través de caminos y maleza, viendo escarabajos peloteros, pavos reales y alguna alimaña metida por ahí que hacía unos ruídos que te provoca el caminar algo más deprisa.
Llegamos bien y pasamos un rato muy divertido...cuando Mushara nos vio llegar recuperó algo el color y nos tocó los gemelos...”good form”...si, “good form” pero tú aquí tomando el té! XD
Antes de irnos al desierto a dormir vimos un espectáculo que consistía en música en directo de un trío que tocaba pues eso, música tradicional hindú, a base de timbales y cánticos. Luego un personaje se puso a hacer danza con unos cuencos sobre la cabeza mientras subía, bajaba y se mantenía sobre un plato.
Estabamos sentados en unos cojines a ras del suelo con unas mesitas muy cucas mientras tomábamos unas cervezas, conocimos a una gente de Barcelona y Bilbao y pasamos un rato echando unas risas y hablando sobre el viaje. Nos preguntaron sobre qué tal hacer por libre el viaje ya que ellos venían por agencia y alguno nos comentó que prefería haberlo hecho así, pero que finalmente no se atrevieron...de todas formas, el circuíto del Rajastán es prácticamente igual vayas o no por agencia...claro que los precios ya son otro cantar, les dijimos el precio de Delhi y Bikaner y lo fliparon bastante...
La verdad es que se estaba cojonudo, hasta que Eli vio llegar un animalillo de nombre escarabajo y de apellido pelotero que parecía gustarle nuestro sitio XD. Tuvimos que sacar unos cuantos y estar alerta para que no se nos subieran....se les coge cariño al final a los jodíos.
Cenamos una especie de buffete libre con arroz, dhal, verdura masala y alguna que otra salsa, acompañado con las tortas de pan...estaba correcto.
Entonces llegó la hora de marchar al desierto.
El grupo estaba formado por unas 20 personas, nos subieron a un carro lleno de mantas tirado por un camello y comenzó a meterse en la oscuridad. Sin luz, con el sonidillo típico del buho nocturno “hu HU hu HU” XD y unos italianos que no paraban de hablar, mejor que el francés de mi derecha, que era muy serio y hablaban por lo bajinis él y su “mon cherry”, llegamos a las dunas en las que habíamos estado esa misma tarde (joder, podríamos haberlos esperado allí).
Descargamos las mantas y unas amacas rectangulares que serían nuestra “cama”. Dividieron los grupos y nos pusieron a cada oveja con su pareja alejados unos de otros.
Una vez montado el chiringo nos tumbamos y bueno, qué se puede decir de esa experiéncia...pues que estás en el puto desierto del Thar, con esas dunas que siempre has visto en las pelis, en mitad de la noche, con una Luna que se te come, el cielo estrellado, la Vía Láctea que parece que la puedes tocar, una brisa muy agradable....y el buho XD.
Increíble. No se nos hubiera pasado por la cabeza que algún día haríamos eso, la verdad....
Un saludo!
12 de agosto de 2009
Long road to Bikaner
No pegamos ojo. Ruído, el ventilador del aire acondicionado parecía que se nos iba a comer...gritos en la calle, calor asfixiante por momentos...de lujo.
A eso de las 6 de la mañana y con “algo” de sueño nos levantamos de lo poco que habíamos podido dormir, recogimos del suelo la mochila y nos despedimos de la habitación. Por cierto, que nos duchamos el día anterior y no nos fijamos que no habían toallas (y nosotros en Barcelona decidimos prescindir de ellas “ya habrán en el hotel”...ilusos), teniendo que secarnos con un aporte personal de Eli en forma de camisa que la verdad es que absorvía bastante.
Una vez en recepción nos hicieron una batería de preguntas sobre dónde íbamos, si habíamos alquilado conductor, etc...a lo que respondimos con algo de picardía...entre otras cosas nos preguntó los días que teníamos chófer y dijimos 11, el precio, le dijimos 500 y nos dijo “huy, caaro, aquí por 400”...bingo! Para empezar todos timan y segundo por esa regla de tres creemos que hemos acertado bastante negociando.
Una vez en la calle nos fuimos al mismo sitio donde nos dejó Mushara el día anterior...las calles ya estaban bastante transitadas, sobre todo por críos que iban al cole (si, en Agosto) y gente pues preparando desayunos, planchando y haciendo mil cosas.
Uno no puede dejar de pensar en que le han hecho el timo del turista mientras espera que llegue el conductor...eran las 7:15 y miramos varias veces por si aparecía el jodío por alguna de las callejuelas...cuando apareció.
La madre que te...”Hellou Mr. Musharaaa!, how are yuuu?”
Nos pusimos en marcha en mitad de un caos tremendo en Delhi, lleno de críos en autobuses, rickshaws, coches propios...todo lleno de críos con uniforme y corbatilla y crias con dos coletas y de blanco...con unas mochilas más grandes que ellas...en fin.
Poco a poco fuimos dejando atrás el bullicio de Delhi para llegar a una zona más como en obras pero con cada vez más vegetación...pasamos por lo que parecía un centro de reclutas militares con el logo “a way of life”...les gusta mucho poner logos rollo “mira que vida más guay” o “no sueñes más, ven!”...algo así como para salir de la vida mísera de algunos barrios...quizás es paranoia nuestra, pero da la impresión.
De camino paramos a almolzar en lo que seguramente serán sitios concertados entre ellos para que les salga más barato y cosas así...aún así nos invitó a comer y tomar unos refrescos sin pagar nosotros nada.
Del resto del camino...pues coche, coche y más coche...paisajes desérticos algunos, muchísima calor, asfixiante calor y de vez en cuando atravesamos algunos poblados hasta arriba de gente, vendiendo por las calles, vacas, camellos enormes, miles (millones, de dónde los sacan?) de plátanos...de todo, aunque ya nos vamos acostumbrando (y además este tipo de “fauna” ya la hemos visto en otros países, por lo que no nos viene de nuevo).
Paramos a comer en un garito donde nos pusieron 3 amacas enoormes para estirarnos y allí el “chef” sacó una tabla de madera, la puso a modo de mesa y ala, sacó tortitas, dhal, cebolla, guindillas y refrescos...todo ello junto a nuestras amigas las inseparables moscas de este increíble país.
Y finalmente llegamos a Bikaner, paramos en un mausoleo al que nos llevó Musharaf que contiene las tumbas de la família real de Bika (fundadores de Bikaner), aquellos que en su día compraron su libertad a los británicos con sus mejores camellos (eran otros tiempos) y permitieron a Bikaner ser libre.
En la puerta nos encontramos con un crío que con un inglés hablado a una velocidad absurda nos pidió 20 INR por entrar (no le entendimos ni papa, pero lo ponía en un cartel en hindú y deducimos por los números el precio), luego nos descalzamos y el muchacho nos ofreció unas zapatillas rollo alpargata que rechazamos por ver el suelo limpio como una patena......ilusos.
Al principio las tumbas están inmaculadas, hechas de mármol y con unas columnas que se elevan hasta una cúpula adornada con motivos florales y en el centro, una placa de mármol con dos pies y unas inscripciones en perfecto hindú. Gracias a los cartelillos pudimos ver los nombres traducidos, muy bonito.
Fuimos avanzando por los pasillos hasta que comenzamos a ver cacas de paloma, y las cacas de paloma comenzaron a poblar toodas las baldosas de mármol haciendo difícil el caminar sin activar la “trampa”...en fin, una anécdota, pero pudimos ver sin problemas el lugar y marchar hacia el hotel donde pasaríamos la noche.
Musharaf nos comentó el “Harasar Haveli” (ya nos comentó, sinceramente el día anterior Santosh, que ellos tenían una serie de hoteles en los que podían dejar el coche, etc. y que si nos parecía bien el hotel y nos quedábamos en ese, pues mejor para el hombre) y nosotros habíamos pensado en el “Shivan Palace” algo caro pero alejado del centro (y necesitábamos descansar, 3 días sin dormir apenas)...decidimos de todas formas ver el Harasar ya que la guía lonely lo ponía como de lo mejor de la zona...y la verdad es que acertó.
La habitación impecable, aire acondicionado sin ruido, lavabo limpio, TOALLAS, terracita para comer y tomar algo con asientos de mimbre, asilados del bullicio y precio medio razonable (unas 1000 INR, más barato que el Shivan).
Decidimos quedarnos en el “Harasar”.
Eran las 6 de la tarde cuando Mushara nos dijo adónde queríamos ir. Tenemos pensado ir al fuerte de Junagarh y visitar la ciudad vieja y el bazar, pero a esa hora ya estaba cerrado el fuerte, por lo que decidimos dejarlo para el día siguiente justo antes de partir hacia Jaisalmer.
Le comentamos a Mushara que nos patearíamos por nuestra cuenta las callejuelas de Bikaner, nos dijo que “gastaramos” cuidado y nos fuimos.
Nos metimos en mitad de la guerra en la calle principal de la ciudad vieja, con muchísima gente diciéndonos “hola”, que les dieramos la mano, escribirles algo en un papel, de dónde eramos...bufff! Y de fondo el fuerte que visitaremos mañana, bastante impresionante por fuera.
Como no hay manera de pillar internet en los hoteles preguntamos por ahí algún sitio y finalmente dimos con uno, justo al lado de un sitio en el que estaban haciendo una especie de misa o algo...todos cantando y con follón bastante considerable.
Nos dio justo tiempo a actualizar el blog, mirar cuatro cosillas y de pronto se fue la luz...pasaron unos minutos y como veíamos que la cosa iba para rato (y habíamos hecho lo importante, por los pelos) decidimos volver al hotel para ducharnos y comer algo, no nos cobraron nada por el internet ya que estuvimos minutos, suerte que llevábamos lo escrito en un usb. Pillamos un rickshaw por 50INR que nos llevó hasta la puerta del hotel.
Decidimos cenar en el hotel, en la azotea, con unas vistas nocturnas preciosas de Bikaner y una temperatura cojonuda después del fuerte calor durante el día.
Nos sentamos en una mesita a la que le pusieron un quinqué con una vela y nos trajeron la carta...pedimos Mushroom Masala (champiñones con una salsa especiada de tomate, cebollla y ajo), tortas de pan con cebolla y pan....todo buenísimo y apenas picante (por cierto que no pagamos, lo cargan en tu cuenta del hotel, pero la cena rondó las 300INR con bebidas).
Pasamos un rato bastante agradable y tranquilo, mientras de fondo, a lo lejos en la ciudad se escuchaba el canto-rezo característico de los paises musulmanes (nos recordó a la hora del rezo en el Cairo)....son momentos mágicos que le hacen a uno sentir muy lejos de casa...es muy especial. Sobre las 23:30 decidimos irnos a dormir para continuar el viaje al día siguiente en el que iremos a ver el fuerte de Bikaner y partiremos hacia Jaisalmer.
Un saludo!
A eso de las 6 de la mañana y con “algo” de sueño nos levantamos de lo poco que habíamos podido dormir, recogimos del suelo la mochila y nos despedimos de la habitación. Por cierto, que nos duchamos el día anterior y no nos fijamos que no habían toallas (y nosotros en Barcelona decidimos prescindir de ellas “ya habrán en el hotel”...ilusos), teniendo que secarnos con un aporte personal de Eli en forma de camisa que la verdad es que absorvía bastante.
Una vez en recepción nos hicieron una batería de preguntas sobre dónde íbamos, si habíamos alquilado conductor, etc...a lo que respondimos con algo de picardía...entre otras cosas nos preguntó los días que teníamos chófer y dijimos 11, el precio, le dijimos 500 y nos dijo “huy, caaro, aquí por 400”...bingo! Para empezar todos timan y segundo por esa regla de tres creemos que hemos acertado bastante negociando.
Una vez en la calle nos fuimos al mismo sitio donde nos dejó Mushara el día anterior...las calles ya estaban bastante transitadas, sobre todo por críos que iban al cole (si, en Agosto) y gente pues preparando desayunos, planchando y haciendo mil cosas.
Uno no puede dejar de pensar en que le han hecho el timo del turista mientras espera que llegue el conductor...eran las 7:15 y miramos varias veces por si aparecía el jodío por alguna de las callejuelas...cuando apareció.
La madre que te...”Hellou Mr. Musharaaa!, how are yuuu?”
Nos pusimos en marcha en mitad de un caos tremendo en Delhi, lleno de críos en autobuses, rickshaws, coches propios...todo lleno de críos con uniforme y corbatilla y crias con dos coletas y de blanco...con unas mochilas más grandes que ellas...en fin.
Poco a poco fuimos dejando atrás el bullicio de Delhi para llegar a una zona más como en obras pero con cada vez más vegetación...pasamos por lo que parecía un centro de reclutas militares con el logo “a way of life”...les gusta mucho poner logos rollo “mira que vida más guay” o “no sueñes más, ven!”...algo así como para salir de la vida mísera de algunos barrios...quizás es paranoia nuestra, pero da la impresión.
De camino paramos a almolzar en lo que seguramente serán sitios concertados entre ellos para que les salga más barato y cosas así...aún así nos invitó a comer y tomar unos refrescos sin pagar nosotros nada.
Del resto del camino...pues coche, coche y más coche...paisajes desérticos algunos, muchísima calor, asfixiante calor y de vez en cuando atravesamos algunos poblados hasta arriba de gente, vendiendo por las calles, vacas, camellos enormes, miles (millones, de dónde los sacan?) de plátanos...de todo, aunque ya nos vamos acostumbrando (y además este tipo de “fauna” ya la hemos visto en otros países, por lo que no nos viene de nuevo).
Paramos a comer en un garito donde nos pusieron 3 amacas enoormes para estirarnos y allí el “chef” sacó una tabla de madera, la puso a modo de mesa y ala, sacó tortitas, dhal, cebolla, guindillas y refrescos...todo ello junto a nuestras amigas las inseparables moscas de este increíble país.
Y finalmente llegamos a Bikaner, paramos en un mausoleo al que nos llevó Musharaf que contiene las tumbas de la família real de Bika (fundadores de Bikaner), aquellos que en su día compraron su libertad a los británicos con sus mejores camellos (eran otros tiempos) y permitieron a Bikaner ser libre.
En la puerta nos encontramos con un crío que con un inglés hablado a una velocidad absurda nos pidió 20 INR por entrar (no le entendimos ni papa, pero lo ponía en un cartel en hindú y deducimos por los números el precio), luego nos descalzamos y el muchacho nos ofreció unas zapatillas rollo alpargata que rechazamos por ver el suelo limpio como una patena......ilusos.
Al principio las tumbas están inmaculadas, hechas de mármol y con unas columnas que se elevan hasta una cúpula adornada con motivos florales y en el centro, una placa de mármol con dos pies y unas inscripciones en perfecto hindú. Gracias a los cartelillos pudimos ver los nombres traducidos, muy bonito.
Fuimos avanzando por los pasillos hasta que comenzamos a ver cacas de paloma, y las cacas de paloma comenzaron a poblar toodas las baldosas de mármol haciendo difícil el caminar sin activar la “trampa”...en fin, una anécdota, pero pudimos ver sin problemas el lugar y marchar hacia el hotel donde pasaríamos la noche.
Musharaf nos comentó el “Harasar Haveli” (ya nos comentó, sinceramente el día anterior Santosh, que ellos tenían una serie de hoteles en los que podían dejar el coche, etc. y que si nos parecía bien el hotel y nos quedábamos en ese, pues mejor para el hombre) y nosotros habíamos pensado en el “Shivan Palace” algo caro pero alejado del centro (y necesitábamos descansar, 3 días sin dormir apenas)...decidimos de todas formas ver el Harasar ya que la guía lonely lo ponía como de lo mejor de la zona...y la verdad es que acertó.
La habitación impecable, aire acondicionado sin ruido, lavabo limpio, TOALLAS, terracita para comer y tomar algo con asientos de mimbre, asilados del bullicio y precio medio razonable (unas 1000 INR, más barato que el Shivan).
Decidimos quedarnos en el “Harasar”.
Eran las 6 de la tarde cuando Mushara nos dijo adónde queríamos ir. Tenemos pensado ir al fuerte de Junagarh y visitar la ciudad vieja y el bazar, pero a esa hora ya estaba cerrado el fuerte, por lo que decidimos dejarlo para el día siguiente justo antes de partir hacia Jaisalmer.
Le comentamos a Mushara que nos patearíamos por nuestra cuenta las callejuelas de Bikaner, nos dijo que “gastaramos” cuidado y nos fuimos.
Nos metimos en mitad de la guerra en la calle principal de la ciudad vieja, con muchísima gente diciéndonos “hola”, que les dieramos la mano, escribirles algo en un papel, de dónde eramos...bufff! Y de fondo el fuerte que visitaremos mañana, bastante impresionante por fuera.
Como no hay manera de pillar internet en los hoteles preguntamos por ahí algún sitio y finalmente dimos con uno, justo al lado de un sitio en el que estaban haciendo una especie de misa o algo...todos cantando y con follón bastante considerable.
Nos dio justo tiempo a actualizar el blog, mirar cuatro cosillas y de pronto se fue la luz...pasaron unos minutos y como veíamos que la cosa iba para rato (y habíamos hecho lo importante, por los pelos) decidimos volver al hotel para ducharnos y comer algo, no nos cobraron nada por el internet ya que estuvimos minutos, suerte que llevábamos lo escrito en un usb. Pillamos un rickshaw por 50INR que nos llevó hasta la puerta del hotel.
Decidimos cenar en el hotel, en la azotea, con unas vistas nocturnas preciosas de Bikaner y una temperatura cojonuda después del fuerte calor durante el día.
Nos sentamos en una mesita a la que le pusieron un quinqué con una vela y nos trajeron la carta...pedimos Mushroom Masala (champiñones con una salsa especiada de tomate, cebollla y ajo), tortas de pan con cebolla y pan....todo buenísimo y apenas picante (por cierto que no pagamos, lo cargan en tu cuenta del hotel, pero la cena rondó las 300INR con bebidas).
Pasamos un rato bastante agradable y tranquilo, mientras de fondo, a lo lejos en la ciudad se escuchaba el canto-rezo característico de los paises musulmanes (nos recordó a la hora del rezo en el Cairo)....son momentos mágicos que le hacen a uno sentir muy lejos de casa...es muy especial. Sobre las 23:30 decidimos irnos a dormir para continuar el viaje al día siguiente en el que iremos a ver el fuerte de Bikaner y partiremos hacia Jaisalmer.
Un saludo!
10 de agosto de 2009
Namaste!
Digamos que el caos se adueña de lo racional en Delhi, nada es normal, todo empieza por los pies en esta mega ciudad, que si bien tiene avenidas de arboledas y parques por todos lados, a continuación te sorprende con edificios que se mantienen por los pelos, “negocios” de dos metros cuadrados llenos de suciedad y oscuridad y gente, mucha mucha gente...y vacas enormes.
El vuelo de Heathrow a Delhi fue cansado, apenas pudimos dormir mezcla de la emoción, mezcla de lo “cómodo” que puede llegar a ser un avión..una vez en Delhi recogimos nuestras mochilas y cambiamos moneda en el mismo aeropuerto.
El hotel nos había ofrecido irnos a recoger al aeropuerto por 500 rupias (a partir de ahora INR) pero sabíamos que había un puesto de pre-paid taxi cerca, y ahí estaba, por 250 INR nos lleva cerca de donde se supone está el hotel...no es difícil dar con él, una vez coges el equipaje nada más pasar el último control te lo topas de frente.....y digo cerca porque en la zona de Paharganj donde está el hotel hay un caos que no entienden ni los taxistas...calles enmarañadas, cables que salen de aquí y de allá...todo a medio hacer...caos.
El taxista nos dejó todo lo cerca que sabía ya que nos dijo que no tenía ni idea de donde estaba ya que en esa zona hay cientos de hoteles...total, que no le dimos más vueltas y nos metimos por el barrio de Paharganj...serpenteamos calles, los rickshaws pitando, las motos pitando..yo creo que los vehículos los montan empezando por el el pito, en fin...he dicho caos?
En esto que en una de estas calles Eli me da un toque y me dice que está ahí, el Amax Inn, en mitad de una calle oscura, llena de moscas, con ese olorcillo medio dulzón, medio a pis, medio a qué se yo...escribiría la calle, pero no tiene sentido, las calles en este barrio no tienen importancia ninguna, simplemente camina y encuentra....la cosa pintaba rarilla pero visto lo visto por esas calles igual hasta estaba bien...como mínimo no tenía ese tufillo a ortera que tienen otros, con esos cuadros del señor barbudo en la puerta iluminado cual querubín.
El hotel es...una kk, pero por lo menos la cama y el suelo (menos el del baño) está limpio...por 5 euros tampoco vamos a pedir mucho....en recepción esta vez no nos hemos bloqueado con el inglés tanto como aquella vez en Shanghai y hasta parecía que ibamos sueltos...menos cuando al de recepción le daba por mezclar hindú con inglés a lo medio lengua, entonces sí que me he acordado de los Beatles y el “let it be”...en serio, no se por qué pero esta canción me viene a la cabeza en esos momentos....
Nada más descargar la mochila (osea, dejarla en el suelo) nos hemos informado sobre la posibilidad de ir a Jaisalmer en tren al día siguiente. Nos lo miraban y decían algo en unos minutos. Desde Barcelona, ya habíamos probado a reservar billete de tren y nos fue imposible ya que aparecía que estaba lleno, pero teníamos la esperanza de que aquí “en negro” nos los pudieran conseguir.
Esperando en la habitación llegó Sonni (sí, como el de Corrupción en Miami pero más morenito) y nos comentó que el tren estaba lleno, con lista de espera y que nos arriesgábamos a no conseguir billete...a nosotros nos la traía más bien floja ya que si no ibamos a Jaisalmer, modificaríamos la ruta a la inversa, partiendo hacia Agra primero, pero Sonni nos comentó que conocía a alguien que quizás pudiera ayudarnos....Eli y yo pensamos en “ya estamos con los trapis”...aceptamos, por probar...
El muchacho nos citó en secreto en 15 minutos nada más salir del hotel para llevarnos a ver al Merovingio y así lo hizo, previo paseo en rickshaw donde sentimos en nuestras carnes cómo de bien conducen en Delhi, de locos...un suicidio.
Llegamos a una agencia en la que conocimos Santosh (me enseñó la tarjeta y sí, se llama así el jodío) y estuvimos 2 horas negociando.
Su idea, como ya suponía, era que cogiéramos un vehículo con conductor que nos llevase por el Rajasthan y así poder ver las ciudades más importantes y sus alrededores (como me recomendó Luis en su día).
Primero nos pedía 1400€ por toda la ruta...le dijimos adiós muy buenas a lo que siguió bajando su oferta, pero no lo suficiente...Eli y yo ya habíamos decidido que si teníamos que modificar la ruta pues tampoco se iba a acabar el mundo, pero el muchacho o le caímos en gracia o simplemente vió que no había manera...yo había leído en los foros y por conocidos que el precio “normal” (osea, el que te estafan lo justo) es de 40€ diarios por lo que le dije que o por 40 o que nos ibamos y punto, sin problema.
Al final aceptó por ese precio (550€ todo, manutención del conductor, etc.), no sin antes darnos la mano y asegurarnos que habíamos sido los tipo más duros de convencer que recordaba...total, casi 2 horillas y se desmorona...(se lo dirá a todos pero personalmente creemos que hicimos un trabajo decente de negociación)
Así que finalmente haremos el Rajasthan entero con conductor pero a nuestra bola, quedándonos lo que queramos en los sitios (estará 15 días con nosotros, aunque nos dijo que sin problemas podían ser más por el mismo precio...ya que dejamos muy claro que si nos salía de la real gana nos quedaríamos más días donde nos gustara).
Pensando que ya nos ibamos nos invitaron a comer en la oficina, sacaron platos con salsas de colores, arroz, iogur etc y nos pusimos ahí a comer como en casa...un plato llamado dhal estaba riquísimo, sabe como a lentejas pero “algo” más picante...luego nos ofreció gratis un conductor para el resto del día en Delhi que nos llevaría a los sitios que teníamos pensado visitar, la tumba de Humayun, la puerta de India, Connaught Place y Main Bazaar.
De camino a Humayun, paramos en un templo sobre las Deidades hindús, donde tuvimos que descalzarnos y dejar las cámaras en una estancia...el templo es precioso, con colores amarronados y blancos junto a estatuas de colorines, flores en pedestales y gente rezando por los pasillos...en cada estancia te explican de cada Deidad su historia. La entrada aquí es gratuíta y está en la carretera que viene del aeropuerto dirección a Main Bazaar.
La tumba de Humayun, situada al sur de Connaught es un recinto rodeado de jardines con un césped super cuidado pero maltratado por los hindús que no paran de tirar papelillos (tengo que averiguar qué es eso que comen a todas horas) y porquería al suelo, ensuciando las vistas en algún que otro sitio, por fortuna, el tempo principal, semejante al Taj Mahal en forma, está bastante bien conservado e impone bastante. Subimos a la parte alta desde donde se divisa gran parte del recinto y en eso que escuchamos unas voces que empezaron a cantar rollo cántico budista...se nos pusieron los pelos como escarpias...entre el paisaje, el sol de media tarde y el sonido...la escena era de película...ahí nos sentimos finalmente en la India...la verdad es que nos emocionamos.
Por cierto, nuestro conductor se llama Musharaf y es bastante simpático, a ver qué tal se porta en el Rajastán, de momento muy bien...habla lo justo, se ríe con mis chistes dañinos malos y parece que se preocupa de nuestra seguridad como ya nos ha dicho en más de una ocasión.
Por la noche, una vez en el hotel, decidimos subir a la terraza de arriba para tomar un par de cervecillas frescas y en eso que una chica nos indicó que subiéramos más arriba para ver “algo”. Ese “algo” resultó ser que todas las azoteas colindantes estaban llenas de gente lanzando cometas al viento, espectacular y realmente precioso, de cine.
Al parecer una vez al año hay una especie de festival de la cometa o algo así (tengo que buscar info al respecto) y salen todos a las azoteas a lanzar el juguete.
Las dos cervezas se conviertieron en 3 de medio litro y algo animados decidimos ir a comer algo por las callejuelas.
Nos metimos en un restaurante a 700 metros del hotel más o menos de cuyo nombre creo que es Tamiki o algo así (se reconoce por tener unas vidrieras que muestran el interior, no hay pérdida en la zona os lo aseguramos) y allí nos comimos una Pizza Eli y pollo al curry acompañado de arroz yo. Aunque le pedí “no spicy”, el “no spicy” se lo pasó por el forro, aquello era un infierno...aunque al final te acostumbras.
Algo cansados nos fuimos al hotel a descansar ya que habíamos quedado a las 7 de la mañana para partir hacia Bikaner, donde pararemos una noche y seguiremos a Jaisalmer, en donde estaremos 2 noches, en principio.
Aquí no hay wifis, el acceso a internet está en algunos pocos sitios, por lo que no sabemos cuando podamos volver a publicar...aún así, iremos escribiendo y cuando tengamos la oportunidad...
Un saludo!
El vuelo de Heathrow a Delhi fue cansado, apenas pudimos dormir mezcla de la emoción, mezcla de lo “cómodo” que puede llegar a ser un avión..una vez en Delhi recogimos nuestras mochilas y cambiamos moneda en el mismo aeropuerto.
El hotel nos había ofrecido irnos a recoger al aeropuerto por 500 rupias (a partir de ahora INR) pero sabíamos que había un puesto de pre-paid taxi cerca, y ahí estaba, por 250 INR nos lleva cerca de donde se supone está el hotel...no es difícil dar con él, una vez coges el equipaje nada más pasar el último control te lo topas de frente.....y digo cerca porque en la zona de Paharganj donde está el hotel hay un caos que no entienden ni los taxistas...calles enmarañadas, cables que salen de aquí y de allá...todo a medio hacer...caos.
El taxista nos dejó todo lo cerca que sabía ya que nos dijo que no tenía ni idea de donde estaba ya que en esa zona hay cientos de hoteles...total, que no le dimos más vueltas y nos metimos por el barrio de Paharganj...serpenteamos calles, los rickshaws pitando, las motos pitando..yo creo que los vehículos los montan empezando por el el pito, en fin...he dicho caos?
En esto que en una de estas calles Eli me da un toque y me dice que está ahí, el Amax Inn, en mitad de una calle oscura, llena de moscas, con ese olorcillo medio dulzón, medio a pis, medio a qué se yo...escribiría la calle, pero no tiene sentido, las calles en este barrio no tienen importancia ninguna, simplemente camina y encuentra....la cosa pintaba rarilla pero visto lo visto por esas calles igual hasta estaba bien...como mínimo no tenía ese tufillo a ortera que tienen otros, con esos cuadros del señor barbudo en la puerta iluminado cual querubín.
El hotel es...una kk, pero por lo menos la cama y el suelo (menos el del baño) está limpio...por 5 euros tampoco vamos a pedir mucho....en recepción esta vez no nos hemos bloqueado con el inglés tanto como aquella vez en Shanghai y hasta parecía que ibamos sueltos...menos cuando al de recepción le daba por mezclar hindú con inglés a lo medio lengua, entonces sí que me he acordado de los Beatles y el “let it be”...en serio, no se por qué pero esta canción me viene a la cabeza en esos momentos....
Nada más descargar la mochila (osea, dejarla en el suelo) nos hemos informado sobre la posibilidad de ir a Jaisalmer en tren al día siguiente. Nos lo miraban y decían algo en unos minutos. Desde Barcelona, ya habíamos probado a reservar billete de tren y nos fue imposible ya que aparecía que estaba lleno, pero teníamos la esperanza de que aquí “en negro” nos los pudieran conseguir.
Esperando en la habitación llegó Sonni (sí, como el de Corrupción en Miami pero más morenito) y nos comentó que el tren estaba lleno, con lista de espera y que nos arriesgábamos a no conseguir billete...a nosotros nos la traía más bien floja ya que si no ibamos a Jaisalmer, modificaríamos la ruta a la inversa, partiendo hacia Agra primero, pero Sonni nos comentó que conocía a alguien que quizás pudiera ayudarnos....Eli y yo pensamos en “ya estamos con los trapis”...aceptamos, por probar...
El muchacho nos citó en secreto en 15 minutos nada más salir del hotel para llevarnos a ver al Merovingio y así lo hizo, previo paseo en rickshaw donde sentimos en nuestras carnes cómo de bien conducen en Delhi, de locos...un suicidio.
Llegamos a una agencia en la que conocimos Santosh (me enseñó la tarjeta y sí, se llama así el jodío) y estuvimos 2 horas negociando.
Su idea, como ya suponía, era que cogiéramos un vehículo con conductor que nos llevase por el Rajasthan y así poder ver las ciudades más importantes y sus alrededores (como me recomendó Luis en su día).
Primero nos pedía 1400€ por toda la ruta...le dijimos adiós muy buenas a lo que siguió bajando su oferta, pero no lo suficiente...Eli y yo ya habíamos decidido que si teníamos que modificar la ruta pues tampoco se iba a acabar el mundo, pero el muchacho o le caímos en gracia o simplemente vió que no había manera...yo había leído en los foros y por conocidos que el precio “normal” (osea, el que te estafan lo justo) es de 40€ diarios por lo que le dije que o por 40 o que nos ibamos y punto, sin problema.
Al final aceptó por ese precio (550€ todo, manutención del conductor, etc.), no sin antes darnos la mano y asegurarnos que habíamos sido los tipo más duros de convencer que recordaba...total, casi 2 horillas y se desmorona...(se lo dirá a todos pero personalmente creemos que hicimos un trabajo decente de negociación)
Así que finalmente haremos el Rajasthan entero con conductor pero a nuestra bola, quedándonos lo que queramos en los sitios (estará 15 días con nosotros, aunque nos dijo que sin problemas podían ser más por el mismo precio...ya que dejamos muy claro que si nos salía de la real gana nos quedaríamos más días donde nos gustara).
Pensando que ya nos ibamos nos invitaron a comer en la oficina, sacaron platos con salsas de colores, arroz, iogur etc y nos pusimos ahí a comer como en casa...un plato llamado dhal estaba riquísimo, sabe como a lentejas pero “algo” más picante...luego nos ofreció gratis un conductor para el resto del día en Delhi que nos llevaría a los sitios que teníamos pensado visitar, la tumba de Humayun, la puerta de India, Connaught Place y Main Bazaar.
De camino a Humayun, paramos en un templo sobre las Deidades hindús, donde tuvimos que descalzarnos y dejar las cámaras en una estancia...el templo es precioso, con colores amarronados y blancos junto a estatuas de colorines, flores en pedestales y gente rezando por los pasillos...en cada estancia te explican de cada Deidad su historia. La entrada aquí es gratuíta y está en la carretera que viene del aeropuerto dirección a Main Bazaar.
La tumba de Humayun, situada al sur de Connaught es un recinto rodeado de jardines con un césped super cuidado pero maltratado por los hindús que no paran de tirar papelillos (tengo que averiguar qué es eso que comen a todas horas) y porquería al suelo, ensuciando las vistas en algún que otro sitio, por fortuna, el tempo principal, semejante al Taj Mahal en forma, está bastante bien conservado e impone bastante. Subimos a la parte alta desde donde se divisa gran parte del recinto y en eso que escuchamos unas voces que empezaron a cantar rollo cántico budista...se nos pusieron los pelos como escarpias...entre el paisaje, el sol de media tarde y el sonido...la escena era de película...ahí nos sentimos finalmente en la India...la verdad es que nos emocionamos.
Por cierto, nuestro conductor se llama Musharaf y es bastante simpático, a ver qué tal se porta en el Rajastán, de momento muy bien...habla lo justo, se ríe con mis chistes dañinos malos y parece que se preocupa de nuestra seguridad como ya nos ha dicho en más de una ocasión.
Por la noche, una vez en el hotel, decidimos subir a la terraza de arriba para tomar un par de cervecillas frescas y en eso que una chica nos indicó que subiéramos más arriba para ver “algo”. Ese “algo” resultó ser que todas las azoteas colindantes estaban llenas de gente lanzando cometas al viento, espectacular y realmente precioso, de cine.
Al parecer una vez al año hay una especie de festival de la cometa o algo así (tengo que buscar info al respecto) y salen todos a las azoteas a lanzar el juguete.
Las dos cervezas se conviertieron en 3 de medio litro y algo animados decidimos ir a comer algo por las callejuelas.
Nos metimos en un restaurante a 700 metros del hotel más o menos de cuyo nombre creo que es Tamiki o algo así (se reconoce por tener unas vidrieras que muestran el interior, no hay pérdida en la zona os lo aseguramos) y allí nos comimos una Pizza Eli y pollo al curry acompañado de arroz yo. Aunque le pedí “no spicy”, el “no spicy” se lo pasó por el forro, aquello era un infierno...aunque al final te acostumbras.
Algo cansados nos fuimos al hotel a descansar ya que habíamos quedado a las 7 de la mañana para partir hacia Bikaner, donde pararemos una noche y seguiremos a Jaisalmer, en donde estaremos 2 noches, en principio.
Aquí no hay wifis, el acceso a internet está en algunos pocos sitios, por lo que no sabemos cuando podamos volver a publicar...aún así, iremos escribiendo y cuando tengamos la oportunidad...
Un saludo!
4 de agosto de 2009
Here we go again!
Queda menos de una semana para pisar suelo hindú...los días comienzan a pesar y las ganas de salir pitando y comenzar a buscarnos la vida de nuevo se disparan..cuesta contenerse, pero ya queda muy poco.
Hace cosa de un mes nos pusimos las vacunas recomendadas para el viaje, Tifoidea, Hepatitis, Tétanus y Tosferina.
Nos las pusieron en el centro de vacunación internacional del Hospital Clínic (35€ por persona) de Barcelona y salimos de allí con un cóctel bastante interesante...los días siguientes tuvimos ciertas molestias (como agujetas), pero nada importante...ni alergias, ni fiebre ni nada parecido...
Hoy hemos reservado el hotel en Delhi, iremos al Amax Inn en Paharganj, en el centro de Delhi y, según hemos visto, está bastante bien situado, tiene cerca la estación de trenes, Connaught Place y Main Bazaar...no esperamos gran cosa del sitio, pero por lo menos tenemos buenas referencias gracias a Luis, un compañero que estuvo en India y que se alojó en él hace un par o tres de años...esperemos siga en pie jeje. De momento nos han respondido el mail ofreciendo recogida en el aeropuerto por 500 rupias...estamos pensando en regatear (joder, regatear desde aquí, esto es lo último ya...).
La ruta la tenemos más o menos trazada, una vez en Delhi, tiraremos hacia Jaisalmer, a unos 1000 kilómetros al oeste. La idea es llegar allí en tren nocturno aunque parece que existen verdaderos problemas para conseguir billete de tren para los extranjeros...por nuestras muelas que ese billete lo sacamos.
Luego seguiremos hacia Jodhpur, Ranakpur, Udaipur, Pushkar, Jaipur, Agra, Kajuraho y Benarés...y si nos sobra tiempo nos gustaría ir a Amristar, pero bueno, todo esto puede cambiar dado lo caótico que es moverse por el país...de todas formas la idea es esa.
En cuanto al diario, siempre depende de si conseguimos conexiones a internet aunque las notas y los apuntes nocturnos los seguiremos haciendo...así que más tarde o temprano pillaremos una wifi (con o sin protección jejeje) o un cibercafé y actualizaremos lo que podamos...
Un saludo!
Hace cosa de un mes nos pusimos las vacunas recomendadas para el viaje, Tifoidea, Hepatitis, Tétanus y Tosferina.
Nos las pusieron en el centro de vacunación internacional del Hospital Clínic (35€ por persona) de Barcelona y salimos de allí con un cóctel bastante interesante...los días siguientes tuvimos ciertas molestias (como agujetas), pero nada importante...ni alergias, ni fiebre ni nada parecido...
Hoy hemos reservado el hotel en Delhi, iremos al Amax Inn en Paharganj, en el centro de Delhi y, según hemos visto, está bastante bien situado, tiene cerca la estación de trenes, Connaught Place y Main Bazaar...no esperamos gran cosa del sitio, pero por lo menos tenemos buenas referencias gracias a Luis, un compañero que estuvo en India y que se alojó en él hace un par o tres de años...esperemos siga en pie jeje. De momento nos han respondido el mail ofreciendo recogida en el aeropuerto por 500 rupias...estamos pensando en regatear (joder, regatear desde aquí, esto es lo último ya...).
La ruta la tenemos más o menos trazada, una vez en Delhi, tiraremos hacia Jaisalmer, a unos 1000 kilómetros al oeste. La idea es llegar allí en tren nocturno aunque parece que existen verdaderos problemas para conseguir billete de tren para los extranjeros...por nuestras muelas que ese billete lo sacamos.
Luego seguiremos hacia Jodhpur, Ranakpur, Udaipur, Pushkar, Jaipur, Agra, Kajuraho y Benarés...y si nos sobra tiempo nos gustaría ir a Amristar, pero bueno, todo esto puede cambiar dado lo caótico que es moverse por el país...de todas formas la idea es esa.
En cuanto al diario, siempre depende de si conseguimos conexiones a internet aunque las notas y los apuntes nocturnos los seguiremos haciendo...así que más tarde o temprano pillaremos una wifi (con o sin protección jejeje) o un cibercafé y actualizaremos lo que podamos...
Un saludo!
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