30 de junio de 2021

Érase una vez en...Hollywood

Cuando Tarantino saca una peli los cimientos del mundo cinéfilo se estremecen, unos esperan la nueva Pulp Fiction, otros la nueva ida de olla, otros que conecte con Kill Bill...

El director de Tennessee no deja indiferente, desde hace muchos años es un referente y la expectación crece conforme se acerca el estreno de su última obra.

En este caso, nos lleva al Hollywood de los años 60 para contar una historia sobre cine y sobre ciertas personalidades de la época dando su propia visión de los hechos, un érase una vez...en Hollywood.

Contando con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt como principales protagonistas, la historia se erige sobre un actor que ve como su carrera comienza a estancarse y va pasando a un segundo plano respecto a las estrellas del momento, junto a su inseparable doble, papel que le valió a Pritt un Oscar de la academia.



La cinta huele a oficio desde el minuto uno. Tarantino ha madurado y es capaz de ofrecer una obra audiovisual de un nivel bajo mi punto de vista muy alto, una delicia en cuanto a ambientación con esos toques humorísticos tan característicos y esos giros históricos para dar su propia versión de los hechos que acontecen en el momento histórico en que se basa.

El único problema que le veo es que en alguna que otra ocasión me resultó algo predecible, la fórmula de Tarantino queda en evidencia y percibes de manera poderosa por dónde van a ir los derroteros, aunque debo reconocer que la escena de Bruce Lee me arrancó alguna carcajada, aunque duela un pelín..

No obstante, el viaje resulta singular, la música acompaña a la perfección como viene siendo habitual, en otra colección de temas magníficamente seleccionados para dar vida y color a esas escenas de catarsis o de puro amor por el cine y por una época que brilla con luz propia pero que no olvida sus sombras.

Un saludo.

9 de febrero de 2021

Chernobyl

En su día se me pasó comentar lo que sin duda fue una de las mejores series estrenadas en 2019, hablamos de Chernobyl, de HBO, que arranca en aquella fatídica noche del 26 de abril de 1986 y que nos cuenta cómo se vivieron aquellos días tras lo que podría haber sido una catástrofe de dimensiones escalofriantes.

Aquel día, la central nuclear de Vladímir Ilich Lenin sufrió el considerado como peor accidente nuclear de la historia, cuando el núcleo del reactor nuclear se sobre calentó e hizo estallar la tapa contenedora, expulsando una ingente cantidad de radioactividad. Aproximadamente 500 veces la bomba atómica de Hiroshima.

Con esta premisa, Johan Renck utiliza esta tragedia para presentarnos los detalles, los entresijos y las consecuencias que tuvieron lugar durante esos días en los que la información se ocultaba, había mucha incertidumbre, errores, desconocimiento real de la gravedad y donde la serie parece pertenecer profundamente al género del terror, pues su ambientación y explicitud provoca que en muchos momentos pasemos más miedo y mal rollo que en cintas de este tipo.
Lo peor de todo, además de esa sensación de lo que podía haber pasado, es ver esa frustrante gestión, de cómo la radioactividad penetraba en los hogares de la gente y de cómo cayeron muchos de una de las formas más horribles que pueda uno imaginar.



En cuanto a las interpretaciones, cabe destacar a un Jared Harris como el científico Valery Legaslov que sencillamente lo borda en todas y cada una de sus apariciones, acompañado de un más que solvente Stellan Skargard interpretando al ministro que gestionó dicha crisis y que funciona a la perfección como contrapunto de Harris.

Chernobyl es un excelente producto, lleno de tensión y angustia que nos hace reflexionar sobre la capacidad humana de gestionar grandes crisis ya no solo medioambientales, sino sociales y políticas, con un oscuro manto que cae sobre figuras tremendamente superadas.

Siempre estará la duda de la veracidad de ciertas partes, pero en su conjunto, funciona perfectamente.

Un saludo.

2 de febrero de 2021

Mi vecino Totoro

En mi búsqueda de cine accesible para edades tempranas, y tras el gran descubrimiento que supuso Ponyo, lo primero que coordiné a continuación fue una sesión con el bueno de Totoro. 

Reconozco que no estaba seguro al 100%, se dan bastantes casos en los que la cinta genera cierto temor en los pequeños. Afortunadamente, Totoro ya está en el top 1 de las pelis preferidas de mis enanas, y yo la mar de contento.


Mi vecino Totoro cuenta la historia de un padre y sus dos hijas que se trasladan a un entorno rural en el Japón de la postguerra para estar cerca de la madre de estas, enferma de tuberculosis y recuperándose en el hospital.

Una premisa así, estoy seguro que echa para atrás a más de uno, pero nada más lejos de la realidad. Totoro destila amor por la naturaleza por los cuatro costados, amor fraternal, fantasía, aventura, imaginación y una sencillez en su planteamiento que muy pocas cintas consiguen. Yo sigo buscando.

Su belleza artística es un disfrute para los sentidos, sus personajes están magníficamente incorporados a un universo que no es ajeno a los dramas de la vida de sus protagonistas, pero que avanza siempre mostrando un punto de optimismo, amor, amistad y magia.

Posee probablemente algunas de las escenas más emblemáticas y bellas del cine de animación, que ya son historia, con una carga emocional fantástica, como el final de la cinta y esos créditos que terminan de cerrar el círculo a nivel narrativo.



Totoro es otro oasis en mitad del ruido como Ponyo, con sus momentos reflexivos, esos paisajes rurales pintados a mano, la magnífica banda sonora compuesta por Joe Hisaishi y la química de sus dos pequeñas protagonistas así como la entrañable fuerza del espíritu del bosque.

Un saludo.



 

19 de noviembre de 2020

The Last Of Us 2

Uno de los títulos que más me gustaron de PS3 fue sin duda The Last of Us, la obra de Naughty Dog (saga Uncharted, entre otros) que nos trasladaba a una distopía en forma de apocalipsis en la que la humanidad se ve azotada por un virus que convierte a la gente en una suerte de zombis con muy mala baba, les provoca mutaciones y generaba las temibles esporas, las cuales aquellos que respiren quedarán infectados.

TLOU fue un must have de la llamada quinta generación de consolas (a punto estamos de entrar en la séptima) y todo un hito, convirtiéndose en el survival horror por excelencia gracias a su depurada mecánica y sobre todo ambientación y manera de narrar la historia.
Naughty ya ha demostrado la mano que tiene a la hora de fusionar cine con videojuegos, pero con The Last of Us asistimos a un brutal comienzo que nos revolvía en el asiento, y que no dejaba de presentarnos giros, situaciones de enorme tensión y unos personajes que poco a poco iban calando gracias a unos niveles de profundidad muy pocas veces vista en un videojuego. 
Joel y Ellie se convirtieron en la pareja del momento y pasaron a la historia.


Estaba claro que Sony no iba a dejar escapar la gallina de los huevos de oro, y no tardó demasiado en anunciarse esa secuela cuyo desarrollo parecía no tener fin, y que en mi caso fue el detonante evidente para adquirir una PS4, aunque debo reconocer que he podido rascar algunos títulos bastante buenos además de la esperada segunda parte del título, como son Horizon Zero Dawn, los remakes de Resident Evil 2 y 3 (son mi debilidad), Uncharted 4, Death Stranding y alguno más...

De todas formas, no diré que PS4 me haya decepcionado, probablemente no he ahondado demasiado ya en el mundo de los videojuegos para descubrir más joyas, que seguro las hay (Ghost of Tsushima tiene mi atención), pero mi vista estuvo siempre centrada en el título que nos concierne.

The Last of Us 2 sucede unos años más tarde, Ellie y Joel siguen asentados en Jackson, en una comunidad muy bien organizada donde se encuentra el hermano de éste, Tommy, que también tuvo cierto peso en la primera parte.
Pero la calma pronto se ve interrumpida y comenzará una particular odisea de nuevo por un mundo devastado, lleno de peligros, donde los infectados continúan siendo el elemento de mayor terror, pero donde el ser humano es probablemente de nuevo el mayor predador del planeta y donde se aprecia mejor que las facciones o tribus comienzan a proliferar, así como los fanatismos y las guerras internas.



Esta segunda parte resulta continuista tanto en el control, como en la manera de gestionar inventario, recoger elementos, resolver puzzles, etc.
Es probablemente donde menos arriesga el título, por lo demás, eleva el potencial gráfico en una aventura bastante extensa y donde prima sobre todo su narrativa y su historia.

He terminado un par de veces el juego, la primera, la sorpresiva y el disfrute de volver, la segunda activando unos extras que permiten ir más a saco.
El motivo de esta segunda vuelta era por dos motivos; por un lado porque tenía mono de volver a disfrutar de un título para mí excelente, y por otro porque confirmo que el sistema de recogida de objetos me genera cierta ansiedad por registrar todos los recovecos del escenario, lo que hace que pierda ritmo y se convierta en algo repetitivo.


Está muy bien que la munición escasee, que no hayan recursos, pero yo agradecería más el recogerlo de los pobres desgraciados que te liquidas por el camino o mediante puzzles que me hagan sufrir para conseguir cinta aislante, tijeras o lo que sea...
De esta forma, todo fluye mejor; no tiene sentido que en un mundo así se dejen en los cajones munición, píldoras y botiquines...debería costar encontrarlos.
El hecho de olvidarme de este aspecto, me hizo disfrutar de una historia más fluida, donde se aprecia el enrome trabajo de profundidad conseguido, y sus dos partes diferenciadas ganan muchísimo.


De todas formas, el juego es una maldita obra maestra del mundo del videojuego.
Los personajes están tremendamente bien dibujados, la ambientación es soberbia, la música, los giros....aunque duelan, algunos mucho.
La historia aunque sencilla y requiera quizás estar familiarizado con los personajes para llegar a ciertos niveles de conexión está magníficamente bien llevada, a mí personalmente me dejó tocado al final, para mí cojonudo.

La espera ha merecido la pena, y seguiremos esperando noticias de la saga, así como de esa serie para HBO.

Un saludo.

PD: Creo que el maldito juego ha hecho que vuelva a la guitarra.





30 de octubre de 2020

1917

Sam Mendes regresa con esta historia basada en historias que al parecer el propio abuelo del director le contó en su día, y en la que dos soldados deben atravesar la línea enemiga para llevar un importante mensaje para impedir llevar a cabo un ataque condenado al fracaso.



La cinta generó en su día cierta polémica dado que uno de sus principales reclamos era el que estaba aparentemente rodada del tirón, o a lo plano secuencia, por ser más técnicos, y que consiste en rodar todas las escenas seguidas sin un solo corte de metraje.

Un ejercicio técnico que ya ha sido mostrado en pantalla por gente como Wells en Sed de Mal, Scorsese en Uno de los nuestros, o por Cuarón en Hijos de los Hombres, entre otros.

No obstante, más allá del músculo técnico, la cinta pretende utilizar la técnica para conseguir un lenguaje cinematográfico que cautive al espectador y le traslade una serie de sensaciones de agobio, tensión, emoción...y, por lo menos en mi caso, lo consigue.

Reconozco que cuando me puse la cinta, no recordaba lo del plano secuencia, y fue tras unos cuantos buenos minutos que me percaté que la cinta me obligaba a mirar sin descanso, a estar atento a esa esquina, y luego llegó un plano en la que los soldados bajan sobre un socavón de lodo en la que la cámara se situaba a ras del pequeño lago generado y los seguía en horizontal, esa escena me llamó poderosamente la atención y entonces recordé la dichosa polémica, en la que algunos tildaban al director de pretencioso por basar la fuerza de un título en una técnica o usarla como reclamo.

Yo no puedo estar más en desacuerdo, para mí es otra forma de contar una historia totalmente válida, que te lleva de la mano de manera irremediable y que convierte una simple historia que consiste en ir de A a B en toda una experiencia. Experiencia que, todo sea dicho, en manos de un director como Mendes resulta un disfrute.

Pero si bien la tarea titánica es llamativa, no lo es menos ciertos pasajes que rozan lo onírico, como cierto segmento que sucede a partir del primero de los tres (si no recuerdo mal) cortes que tiene la cinta, y que nos traslada a un infierno de luces y sombras desgarrador.

1917 es un título muy recomendable y disfrutable.

Un saludo.



10 de septiembre de 2020

Ponyo en el acantilado

Quién me iba a mí a decir que allá por 2008, estando en el museo Ghibli, estando la peli del bicho este recién sacada del horno, que 12 años después sería la peli preferida de mis hijas, y que me pedirían una y otra vez ponerla en la tele...

Reconozco que desde El Castillo ambulante he estado bastante desconectado del universo Miyazaki, pero en cuanto me puse a buscar qué tipo de cine podía utilizar para introducir a las peques en el mundillo, sin duda pensé en el creador de Totoro, Porco Rosso, Mononoke o Chihiro...

Tras descartar lo que a mí realmente me gustaría poner, atendiendo a razones lógicas de edad, recordé esta cinta a la que no presté demasiada atención en su día, precisamente porque me parecía que iba dirigida a un público muy infantil y no estaba yo por la labor por aquel entonces.

El destino ha querido que la reservara quizás para uno de los mejores momentos, y debo decir que Ponyo ha cumplido de sobras...


Es una maravilla, ya desde su inicio es una explosión de sonido y color, a una velocidad perfecta para ciertas edades, visualmente es una belleza, muy plástica, artesanal. 
Los personajes, en especial Ponyo lógicamente, resultan entrañables y además es divertida.

Ciertamente existe una parte algo más compleja, pero es una capa que puede pasar perfectamente inadvertida para los más pequeños, con lo que a ellos les queda la diversión y la fantasía.
Más tarde pueden llegar a ella sin problemas, lo que añade el componente sorpresivo cuando llegue su momento.

Me cuesta horrores encontrar algo que no provoque "ataques epilépticos" a las pequeñas, o diálogos endiablados que no hacen más que saturar...de hecho, únicamente otra cinta de Miyazaki ha creado ese efecto mágico por el momento, Mi vecino Totoro.

En mitad de mucho ruido, Ponyo es un oasis.


Un saludo.

21 de abril de 2020

The Mandalorian

Ambientada cierto tiempo después de la caída del Imperio en el universo Star Wars, The Mandalorian sigue los pasos de un solitario cazarrecompensas que recibirá un peculiar encargo.

Lo que Rise of Skywalker no consiguió, esta serie de, por el momento 8 episodios, consigue transportarnos de lleno a la mejor versión del universo creado por George Lucas, de la mano de un personaje que pertenece a cierto credo del que sabíamos su importancia en el universo Star Wars, por su pasado en las guerras clon y por aquel implacable cazarrecompensas que consiguió a Han Solo para Jabba el Hutt, pero del que no imaginábamos se le podía sacar tanto jugo, o sí.

Pedro Pascal se enfunda el traje del personaje principal, y aunque no le veamos el rostro, consigue transmitirnos ese aire de cazador solitario, con pocos escrúpulos a la hora de aplicar sus métodos pero con un gran sentido del honor.


La ambientación crepuscular, cierto aire de western galáctico y una factura muy conseguida redondean un producto muy noble y respetuosa con la parte más interesante de la saga, sin olvidar que no deja de ser un producto de entretenimiento para todos los públicos, fruto de ello es el sacarse de la manga no sólo un personaje que enlaza de forma muy poderosa con el universo jedi, universo que por cierto aparece de manera testimonial sin demasiada importancia aquí, sino que además resulta de nuevo todo un acierto de cara al merchandising más puro y que tanto le reportó a George Lucas en su día cuando se aseguró de tener la exclusiva de los ingresos por este concepto.

Técnicamente la serie es muy solvente, cuando tiene que sacar músculo lo hace sin despeinarse además de contar con una banda sonora que le va como anillo al dedo. No dejen escapar los títulos de crédito finales, por cierto.

The Mandolarian se presenta como una gran apuesta de Disney+, la nueva plataforma de streaming del gigante y que ya tiene asegurada la segunda temporada, en la que ya suenan nombres con roles que se acercan algo más a los jedi, algo inevitable al fin y al cabo para darle al fan service su dosis midicloriana.
Espero de todas formas que continue con esta línea de exploración del basto universo de Star Wars, abriendo nuevos canales, flirteando con su leyenda de soslayo y, en definitiva, entreteniendo y respetando este producto tan querido por una inmensa mayoría de público.

Un saludo.

31 de diciembre de 2019

Feliz 2020

El año pasado busqué palabras para describir el año completado y finalmente me decanté por algo audiovisual para ilustrar ese sentimiento que me provocó el ser padre finalmente...el tema del trailer del "Resurgir de la Fuerza" me lo puso fácil para expresar desde esas pequeñas notas de piano, que nos muestran en ese peculiar camino que nos lleva hasta la épica de su final, acabando con ese precioso tono reposado tan mágico...

Sólo puedo decir que no cambiaría una sola acción que pusiera en riesgo el destino que me esperaba.
Alma y Asia nos llenan cada día, imagino que como al resto de padres del mundo cuyas circunstancias les permita disfrutar en cierta medida de este peculiar suceso...

Este año incluso hemos podido volver a viajar en verano y atravesar la península de punta a punta hasta llegar a Oporto.
Nuestras hijas se comportaron como unas campeonas y nos acompañaron en algo parecido a las caminatas que nos metíamos su madre y yo hace no tanto tiempo, pudieron apreciar ese "callejeo", ese atardecer frente al Duero con esos tonos dorados que tanto nos gustan, con muy buen ambiente sobre una colina donde tocaban música en directo y la gente se ponía hasta el culo de maría...ay, antes uno pasaba sobre la niebla canábica de forma gloriosa (aunque no fumamos), ahora utilizas tu envergadura para tapar a los pobres bebés y que no salgan de allí con los ojos como Homer Simpson al lamer aquella rana psicotrópica.

También nos ha servido para estrenarnos como novatos en este tipo de viajes, con todos los clichés que imagino los primerizos tuvieron que sufrir (por lo menos los que se arriesgaron a salir)...pero fue muy divertido, disfrutamos mucho y nosotros volvimos a recuperar algo que añorábamos...

Así que para este año nuevo deseamos mucha salud para todos, espero sean buenos y como siempre, que la Fuerza les acompañe.





John Williams - Rey's Theme from Star Wars OST



Un saludo.

20 de diciembre de 2019

Star Wars The Rise of Skywalker

El cierre de la tercera trilogía, y con ella la saga Skywalker que nos ha acompañado durante más de 40 años, toca a su fin.
JJ Abrams vuelve a tomar las riendas tras la arriesgada propuesta de Rian Johnson en The Last Jedi para ofrecer una mirada más nostálgica, recuperar conceptos de la primera trilogía y, en definitiva, intentar contentar a todo el público.

Abrams toma prestados ciertos elementos del cómic Imperio Oscuro para traer de vuelta a Palpatine y enfrascar a los personajes de esta nueva trilogía en una lucha contra reloj para detener la “nueva” amenaza.


Ya desde un inicio, la historia comienza como una suerte de “previously on Star Wars” como si del episodio 7 hubiésemos llegado aquí, únicamente tenemos cierta referencia a un Ren que ahora manda y que se presenta en las mismas narices del ex emperador Palpatine para dejarle claro que él va por libre. Aquí ya vislumbramos cierta prisa, aunque como el ritmo y la imagen acompaña en cierta medida nos dejamos llevar para ver cómo se desarrolla la trama.

El problema llega cuando llegados a cierto punto, comienzas a ver que lo que en segundos se ventila al comienzo, se intenta estirar como un chicle durante el resto del metraje, encaminando al espectador hacia la simpleza de una búsqueda de aquí para allá envuelta en rayos, deus ex machina y flares, reutilizando conceptos clásicos, encorsetando a los personajes en historias ya más que cerradas, sin avanzar hacia la frescura o el impacto que requiere el cierre de la tercera trilogía.

Sí que tenemos momentos emotivos, sólo faltaría, y las notas musicales ponen la piel de gallina al más templado, pero anhelamos esa diversión y química del episodio 7, aunque fuera un refrito en muchos sentidos, o esos giros del 8, por no hablar del estilazo de Johnson al rodar...la pelea de la sala del trono de Snoke, la batalla del planeta rojo, el impacto de la nave de Holdo...
Este episodio no deja apenas marca o impacto en nuestra memoria...y es algo que todas habían conseguido de una forma u otra...

Además, deja cierta sensación de querer enterrar los conceptos de Los últimos Jedi de forma sutil pero reiterada. Evidentemente no son tontos y no van a tirarse piedras sobre su tejado, pero sí se perciben esos comentarios o acciones que buscan sin duda alejarse del concepto de Johnson y saciar al fan molesto con el anterior episodio.

En cuanto a los personajes, se recupera alguna vieja gloria, que ofrece cierta emotividad y se cierra el ciclo de otros, sin llegar a la épica que merecía el clásico y desaprovechando el nuevo, por esa falta de agallas para ir un pasito más allá y sacarle el rendimiento que actores como Driver pueden ofrecer, y que sin duda su personaje merecía.

A pesar de todo, es Star Wars, y siempre le guardaré gran respeto a esta historia que tanta emoción y buenos momentos me ha dado a lo largo de los años.

Un saludo.

13 de diciembre de 2019

Joker

Del universo del Caballero Oscuro surge esta rara avis en la que se nos muestra cómo Arthur Fleck, un fracasado cómico que busca el reconocimiento de la sociedad, se convierte en uno de los villanos más emblemáticos del cómic.

Parece que poco a poco, esa ingente cantidad de films, cómics y, en definitiva, cultura popular, comienza a crear estos productos donde se mezcla ese mundo ideado en papel con dramas que humanizan a personajes que hasta ahora resultaban pura fantasía.
No hace mucho Logan esbozó un producto imperfecto pero que dejaba entrever de forma más que correcta lo que podía dar de sí un universo como comentaba de fantasía con cierto toque crepuscular y su dosis dramática.


Eather Ledge ya puso el listón lo suficientemente alto como para considerar el profundizar en el personaje y dar al público un producto cuidado, con una potente carga emocional y que respetase la esencia del mundo al que pertenece.
Joker da un paso más y se centra en esa profundidad anhelada del personaje, mezclando grandes referencias cinéfilas como son Taxi Driver para dar forma a un psico-drama que bien podría tratarse de la deconstrucción de cualquier desgraciado, pero en esta ocasión se nos muestra como el resurgir del verdadero yo, oculto tras medicamentos, la mentira y una sociedad que insta a controlar al inadaptado, pero que acaba por potenciarlo debido a una estructura social con demasiadas fisuras.

El film se consume en un suspiro, está lo suficientemente bien acabado como para contentar a cualquiera que no le quiera buscar tres pies al gato, que no utilice la manida frase de "si no fuera del universo de Batman y se llamara Joker",  o demás corrientes para desprestigiar a un buen producto.

Ciertamente no descubre la rueda, pero Joaquin Phoenix hace un trabajo excelente en una cinta que engrandece el universo Batman, más que empequeñecerlo, y certifica que este personaje de ficción, interpretado a un gran nivel por parte de Nicholson y Ledge anteriormente, no es para tomarlo a guasa.

Un saludo.

23 de diciembre de 2018

Roma

Sin duda Alfonso Cuarón tiene una conexión muy poderosa con todo lo relacionado con la vida, con la maternidad y con cómo el ser humano lucha por sobrevivir en un entorno en gran parte hostil.

Roma no nos traslada a un futuro distópico donde ya no nacen bebés, ni a al espacio exterior donde una astronauta escapa de su mundo para entender el sentido de la vida y para regresar a su hogar como si de una fecundación planetaria y un nuevo nacimiento se tratara.
En su lugar nos traslada a un barrio mexicano de clase medio alta en sus convulsos años 70, donde una familia, que no es otra que la representación de la del propio Cuarón, vive su día a día.
Cloe es una interina que presta sus servicios a dicha familia, cuyos vínculos se verán debilitados y reforzados a medida que los días y los meses pasan.


Roma se cuece de forma lenta, nos presenta sin prisas y mediante planos reposados ese pasar del tiempo en blanco y negro, esas vidas que se entrelazan de forma aleatoria, esa felicidad, esa manera de vivir tan lejana y a la vez tan reciente, con esa vertiente violenta que solo el ser humano y la vida como tal es capaz de generar de forma tan impactante y cuya realidad siempre supera la ficción.

La obra más íntima del director mexicano es una pequeña masterpiece que nos mantiene sedados con esa fotografía casi orgánica y con ciertos pasajes cuya potencia emocional te dejan en estado de shock, sobre todo en su tramo final, con una bofetada de tal magnitud que cuesta levantarse, cuesta mirar a la pantalla.
Hasta llegados a esa playa, donde sucede probablemente una de las escenas más bellas y emotivas que se recuerden en el mundo del cine.

Un saludo.