Kyoto
A eso de las 9 bajamos para dejar la llave del hotel y largarnos hacia la parada de Tokyo en donde pillaríamos un Shinkansen hasta Kyoto.
El hotel de Tokyo es un zulillo, pero como mínimo está limpio y bueno, está en una zona bien comunicada, a pesar de que nos comemos siempre unas paradas de metro hasta pillar la línea de la Japan Rail, que es la que tenemos gratis...en fin, por los 200 y pico euros por 5 noches tampoco vamos a pedir maravillas.
Llegamos a la parada de Tokyo y nos dirigimos hacia la zona de los trenes rápidos para sacar los billetes, la zona estaba a petar, como siempre y en casi todas las grandes paradas de esta mega-urbe. Una vez allí le pedimos dos billetes para Kyoto y nos comentó que si queríamos asientos reservados teníamos que esperar hasta las 14h...ni de coña, así que no pillamos billetes y simplemente nos fuimos hacia el andén 16 (tal y como nos había indicado) para subirnos en un tren de asientos “non-reserved” o lo que es lo mismo “tonto el último”.
En el andén hay que fijarse en unas marcas en el suelo en el que se indica dónde posicionarse para entrar al vagón que a su vez está indicado en una pantalla, vagón 1, 2, 3 (el de fumadores), 4, etc.
Nos pusimos en el 4 (los 5 primeros eran para los non-reserved) y vimos que eramos de los primeros...no teníamos muy claro si íbamos a pillar sitio pero de los primeros entraríamos, así que por intentarlo...
Llegó el tren y se bajó una marabunta de gente y luego tocó esperar mientras empleados del tren le daban la vuelta a los asientos. Si, como ahora el tren va hacia el otro lado, pulsan una palanca en el suelo y giran los asientos para orientarlos hacia la dirección en la que se viaja, madre de Dios...y encima los limpian uno a uno, madre de Dios x 2.
Por si acaso (y para no cometer la capullada de Nikko) le preguntamos a un buen hombre si ese era el tren de Kyoto a lo que nos contestó que sí. Cabe destacar que la gente de Tokyo nos ha ayudado muchísimo, son súper serviciales y, a pesar de parecer gente muy estirada y hermética, nos hemos encontrado con unas personas a las que si le preguntas cualquier cosa se desviven (literalmente) por ayudarte...desespera en ocasiones el ser tan (pero tan tan) correcto, ya que uno no está acostumbrado a que le den el cambio con las dos manos, le hagan una reverencia, le deseen que tenga un buen día, que vuelva...qué se yo...
Llegó la hora de entrar al tren y pillamos asientos sin problemas. Ya no los dejaríamos hasta llegar a Kyoto por lo que el tema de reservar billetes quedó solventado...de todas formas mejor no arriesgar y en los próximos igual nos acercamos a la estación con antelación para reservar.
El viaje fue comodísimo, el espacio entre el asiento que tienes delante y el tuyo es muy generoso, por lo que puedes estirar las piernas sin problemas. Lástima de la lluvia, que no nos dejó ver el monte Fuji desde el tren...intentaremos verlo para la vuelta.
De todas formas, vimos paisajes muy chulos de arrozales, casitas, montañas...además, las nubes estaban tan bajas que a veces casi se juntaba con la niebla del suelo, lo que le formaba un paisaje precioso.
Llegamos a eso de las 13h a la mega estación de Kyoto, un complejo enorme en el que decidimos comer ya que la guía recomendaba los restaurantes de la parte superior...y como no conocemos mucho la zona preferimos comer algo seguro.
Subimos a la planta superior (una barbaridad de pisos) y nos metimos en un chino ya que los otros sitios estaban a petar (hacen cola en la entrada del garito y te van llamando)...los platos eran muy parecidos al Ni Hao de Sanvi, así que más o menos lo tuvimos claro...cerdo a la vinagreta con verduras y pollo crujiente con soja, cervecitas y adiós muy buenas...todo correcto y por 3000 y pico yens.
Seguimos las indicaciones que Jordi nos había pasado en un mail para llegar al hotel pero como las calles son más largas que un día sin pan giramos por donde no tocaba y nos pasamos unos 100 o 200 metros del sitio del hotel...bueno, preguntamos a unos lugareños y muy amablemente nos indicaron de muerte el lugar...qué majos son los jodíos en serio, muy majos.
Llegamos al ryokan....el sitio es acojonantemente bonito. La entrada principal es de madera (como la mayoría) y da paso a una recepción toda empedrada en el suelo, con jardines al fondo y unas mesas enormes de madera con tocones para sentarse...se estaba fresquito y una señorita nos trajo té fresco y nos hizo el checking, de mientras, le preguntamos sobre el sistema de transporte, los horarios, etc y nos lo explicó muy amablemente dándonos mapas e información.
La luz tenue, lo ordenadito que estaba todo y limpio...bueno bueno, de lujo.
Como no había sitio cuando reservamos, tenemos que cambiar de habitación uno de los días, pero vamos, sin problemas.
Nos enseñó el lugar y luego nos dejó en la habitación...nos va a costar horrores dejar un sitio así...madre mía qué camas....5 días durmiendo en un tronco...casi lloramos.
Sintiéndolo en el alma tuvimos que largarnos para visitar la zona de Gion y dar un garbeo por la zona, así que nos fuimos hacia la parada de bus que nos había indicado la chica del hotel, Nishi Honganji Mae, desde donde teníamos que ir a Shijo Horikawa y andar un poco hasta Shijo Nishinotoin para coger otro bus hasta Gion.
El sistema de buses parece algo complejo, pero una vez que estudias el galimatías de líneas, colores y números se entiende más o menos...ahora sólo queda afinar la vista y el oído para que no te pases de estación y tengas que esperar o pillar otra combinación de buses para llegar a algún sitio.
En la parada del bus conocimos a un canadiense muy salada que estuvo charlando con nosotros un rato, hasta que llegó el bus. Nos fuimos a meter por la puerta del conductor y el chaval nos dijo que se entraba por detrás (¿?¿?), al parecer aquí uno se mete en el bus y paga cuando se baja (?¿?¿?)...toma ya, yo creo que esto lo hacen para partirse el culo de los pobres occidentales porque saben que allí primero se paga y luego se pregunta.
El canadiense (llamado X) resultó un tío muy simpaticote que trabaja en Osaka y que lleva dos años por estos lares (la gente pega unos saltos...)...nos indicó la dirección de la parada y nos despedimos...en la salida del bus llegó el segundo quede de los nipones.
La máquina para cobrar tiene tres “entradas” por llamarlo así...una que parece un coladero, otra de monedas normal y otra de billetes.
Los billetes cuestan 220 los adultos, por lo que como no tenía cambio metí un billete de mil en la ranura, cogí el chorro monedas y venga “hasta luego”...nooooooooo, quieto ahí, la ranura de los billetes es para cambiar moneda, ahora toca pagar los billetes...ah, ok. Pues meto una de quinientas por la ranura de monedas y “ok, see you”....nooooooooooo, quieto ahí (sudor frío y “qué cojones pasa aquí ahora?”), la de la ranura es para que te de monedas sueltas para poder meter el importe exacto...por el coladero! XD
Incluso el conductor al final me pilló las monedas y las metió él en la hucha, qué grande...es lo que hay.
Luego pillamos el bus hasta Gion, el 207 (le preguntamos a otro caballero por si acaso y el hombre estuvo a nuestro lado hasta que llegó, sólo faltó que nos subiera en el bus, hemos dicho que son muy educados?), conducido por Barry White encarnado en nipón (y con máscara de esas que llevan, como Toriyama en la Arale)...grandioso, cada vez que llegábamos a la parada el tío soltaba una frase muy gutural...muy Barry...con lo que acabamos medio cantando la de “you're the first...” con el cachondeo. Qué impresentables.
Llegamos a la zona de Gion y decidimos serpentear las callejuelas. La zona es preciosa, pero tremenda tremenda...es un barrio de casas todas tipo ryokan, de madera oscura, clara algunas y jardines pequeñitos tipo zen...con farolillos por las esquinas y un aire muy clásico...incluso vimos algunas Geishas paseando por sus calles y gente detrás de ellas intentando sacarles fotos.
A pesar de ser una zona muy turística, pudimos perdernos por sus inacabables callejuelas y estar solos la mayoría de las veces, llegando a un santuario que estaba vacío y en el que nos hemos sacado algunas fotos a la luz de los farolillos rojos...muy chulo. Precioso.
Gion nos ha encantado. Algo más tarde regresamos hacia la calle principal y miramos algún sitio para cenar, estuvimos mirando varios sitios pero tenían pinta de ser algo carillos (claro que cenar en ese enclave es lo que tiene) hasta que encontramos uno que tenía unos precios bastante ajustados para el sitio y la zona.
Nos metimos y cenamos cerdo a la pimienta, tempura de pescado y verduras y shimbashi al teriyaki, regándolo todo con agua....es broma, con cerveza. Unos 4000 y pico yens la cena. El sitio muy bonito, con tatamis de madera, suelo empedrado y luz tenue mientras el cocinero hacía los platos delante tuyo...el nombre imposible, todo en japo.
Salimos y como nos gustó tanto la zona nos comenzamos a meter por callejuelas (ya fuera de Gion). Hay cientos, miles de bares y tiendas por calles muy estrechas en la que hay gente para parar un tren pero que se camina sin problemas (a pesar de ser hora punta).
Algo cansadetes decidimos volver al ryokan (oooh que pena...) así que pillamos el 32 que nos llevaría hasta la parada de Omiya Gojo, esta vez sin Barry, lástima. Cuando bajamos nos situamos en el mapa y caminamos calle abajo pensando que llegaríamos al templo de Nishi Honganji Mae pero al rato vimos que por ahí no tenía pinta de aparecer el templo...revisando el mapa nos dimos cuenta que estábamos en la calle de al lado de la parada en la que debíamos haber ido...la madre que...
Bueno, preguntamos a un taxista por la parada en cuestión y nos dijo que estaba algo alejada...aquí dos o tres intersecciones son distancias enormes y como coger el bus (con transbordo incluido) nos costaría casi lo del taxi decidimos ir en el taxi hasta el hotel.
El trayecto fue rápido y nos salió por 800y. Ale, ya hemos probado los taxis. Muy cómodos, con un GPS enorme y con unos pañuelos en los asientos como los que tejen las abuelas.
Mañana toca templos!.
Un saludo!.
13 de agosto de 2010
12 de agosto de 2010
De Odaiba a Shinjuku
Tokyo Día 5.
Nos pegamos una pequeña regalada después de varios madrugones seguidos y pateadas kilométricas y nos levantamos a eso de las 9, a las 10 algunos.
Decidimos ir a la bahía de Odaiba por la mañana y por la tarde acercarnos a los jardines imperiales, así que almorzamos en el Starbucks y nos fuimos a la estación de Shimbasi, desde donde cogeríamos un monorail que nos pasearía por la zona.
Llegamos a Shimbasi y dimos con las máquinas de tickets que venden bonos de ida o uno especial que te sirve de uso ilimitado por 800y (parecido al metro, en donde hay pases de 1 día), como vimos que igual utilizaríamos varios viajes sacamos el bono...la tarjeta viene con el icono por excelencia de la bahía, el gato de la Hello Kitty...empezamos bien.
El paseo en monorail es impresionante. Desde unos generosos ventanales y en unos raíles elevados se aprecia a ambos lados los mega-edificios que comprenden la zona, enclavado en una isla ganada al mar con unas formas y altura acojonantes...las vistas son tremendas. Desde allí vimos colas de la ostia para visitar zonas temáticas (está todo lleno de parques de ocio en donde la gente se va a pasar el día) a cual más friki.
Nos gustó tanto que hicimos un par de pasadas por alguna zona aprovechando el ticket. Finalmente fuimos a la zona de Daiba en donde está la réplica de la Estatua de la Libertad de Nueva York, bastante currada, por cierto y puesta “curiosamente” justo delante del puente que simula al de San Francisco y con la Tokyo Tower de fondo...mirando la foto da la impresión que querían tenerlo todo bien juntito...en cualquier caso las vistas son de órdago.
Paseando por la zona nos topamos de bruces con el edificio de FujiTV mítico por emitir series como Dragon Ball, manda huevos la de tardes que uno ha echado viendo la maldita serie y ahora estamos aquí, donde se parió...el edificio tiene una esfera incrustada en su parte alta y parece un amasijo de hierros.
Cerca del FujiTV vimos un edificio que tenía pinta de ser el templo del vicio digital, el edificio Sega, decidimos entrar y echar un vistazo...
Para entrar había que pillar un pase de 500y y luego si te querías subir a alguna atracción pagarla a parte...nos animamos y nos metimos.
La puerta es rollo nave espacial y cuando se abre la verdad es que te quedas con la boca abierta.
El sitio es como si te teletransportaran a la dimensión desconocida. Luces por todas partes, máquinas imposibles, una especie de montaña rusa a nuestra derecha (en un recinto cerrado?), una pantalla en el suelo en el que habían espermatozoides que los niños pisaban y desaparecían...Dios mío!
Medio acojonados subimos hasta la última planta flipando un poco con el sitio y la fauna del lugar. Vimos una atracción Wild Wing que tenía buena pinta, al parecer te subían en una especie de aparato y sentías la velocidad del vuelo...eso había que probarlo.
Total que hicimos cola después de mirar cómo cargaban la tarjeta unos chavales e imitarlos nosotros...lo malo es que estuvimos casi 1 hora haciendo la puta cola!
Llegó nuestra hora y nos pusieron en filas de 3 mientras un nipón muy salado decía cosas ininteligibles yo creo que hasta por ellos...el caso es que la gente se reía, nosotros ni papa, pero el tío lo vivía que te cagas, incluso lanzaba un banzai para que la gente gritara el jodío.
Nos subimos en el cachibache y nos lo pasamos teta. El coche se metió en una sala a oscuras y se encendió una pantalla inmensa que nos daba la vuelta, sentimos el viento y de golpe salimos propulsados detrás de otro avión. Giros, piruetas, bandazos, una locomotora que casi nos arrolla...todo muy conseguido. Eli se lo pasó de vicio, pero de vicio que la tuve que sacar a rastras del lugar porque se quería subir en más cacharros.
Con la tontería se nos hizo un poco tarde por lo que decidimos pillarnos unos crepes que vendían en el lugar y que tenían muy buena pinta. Los pillamos de pollo teriyaki con queso, muy buenos y no muy caros, 400 y pico yens.
Lo vimos justo y decidimos explotar un poco más Shinjuku, por lo que los jardines tendrán que esperar a nuestra vuelta, al final del viaje. (al igual que la Tokyo Tower)
Antes de pasar por Shin, y como estábamos a una parada de Ginza, nos fuimos a visitar el Edificio Sony, en el que al parecer exponen los productos más novedosos de la casa e incluso algunos que todavía no han llegado al mercado....
Tiramos por la salida B9 en Ginza y prácticamente te deja en la puerta del edificio, con un acuario enorme en la puerta con un tiburón (sí, un tiburón pequeño) que correteaba por allí.
Entramos y comenzó el show de babeos continuos, de probar todos los aparatos desde mp4, 3, 2, 1, 0 hasta cámaras Sony profesionales para grabar vídeo en HD...menudos bicharracos...
Estuvimos haciendo el canelo por el edificio (bah, los portátiles llevaban Windous, qué catetos...), viendo demos en 3D (cómo se nota que está de moda el asunto)...
Hasta les hice de beta-tester con las famosas gafas 3D comentando que si uno se inclinaba hacia un costado (digamos que quieres ver la tele tumbado de lado) se perdía mucha definición...ahí queda.
Salimos del edificio con los dientes como sables y nos fuimos para Shinjuku.
Una vez allí todavía era de día por lo que nos metimos en un antro de esos a los que se llega bajando por unas escaleras y que están repartidos por todo Shinjuku (vamos, que callejeamos tanto que nos perdimos y no tenemos ni idea del nombre de la calle)...vimos que la birra iba a 300y y allí decidimos refrescar el gaznate haciendo tiempo a que se hiciera de noche.
Pasado un buen rato nos fuimos paseando entre luces de neón, burdeles (de gachones y gachís), bares mil....qué difícil es escoger un sitio para cenar...todos tienen una pinta que te cagas y a cuál más auténtico!...tan difícil que al final acabamos comiéndonos un plato de pasta (que estaba buenísimo todo hay que decirlo) y tomando un té helado porque estábamos reventados de callejear y callejear y vimos irresistible comer pasta por 300Y.
Shinjuku nos ha encantado, tiene una atmósfera que mezcla muy bien los suburbios con zonas de mucha vida (más nocturna quizás), resulta pintoresca y prácticamente es un popurrí de muchas zonas de Tokyo. Muy recomendable el perderse por sus calles envueltas en humo de cocina y con los dueños en la puerta pegando voces de vez en cuando para atraer clientela.
Volvimos al hotel (desde luego, lo usamos para dormir y punto) tranquilamente disfrutando de la “última” noche en Tokyo, corría un aire fresco que se agradecía después del día más caluroso que hemos pasado desde que estamos aquí. El problema más que los grados (al medio día tranquilamente se alcalzaban los 38ºC) es la humedad que hace...eso y que entre las mochilas, las cámaras, el tocho-guía pues hace que uno tenga que ir parando irremediablemente cada pocos kilómetros...no hay que olvidar que estamos de vacaciones!
Tokyo es increíble, fantástico y muy...completo. Te puedes tirar días correteando sus calles y distritos que cada día descubres un lugar más flipante que el anterior. Posee contrastes increíbles y zonas de mucho encanto, aunque el estrés de moverse con tanto metro, túnel y tren puede desesperar a más de uno. No me imagino lo que puede uno pensar al bajarse en Shinjuku o Shibuya entrada la tarde para alguien que jamás ha estado en un país oriental...es un rompecuellos tremendo con gente por doquier en sus calles, pantallas gigantes, carteles de neón con letras imposibles, tiendas enormes...y todo tan llamativo.
Mañana para Kyoto!
Un saludo!
Nos pegamos una pequeña regalada después de varios madrugones seguidos y pateadas kilométricas y nos levantamos a eso de las 9, a las 10 algunos.
Decidimos ir a la bahía de Odaiba por la mañana y por la tarde acercarnos a los jardines imperiales, así que almorzamos en el Starbucks y nos fuimos a la estación de Shimbasi, desde donde cogeríamos un monorail que nos pasearía por la zona.
Llegamos a Shimbasi y dimos con las máquinas de tickets que venden bonos de ida o uno especial que te sirve de uso ilimitado por 800y (parecido al metro, en donde hay pases de 1 día), como vimos que igual utilizaríamos varios viajes sacamos el bono...la tarjeta viene con el icono por excelencia de la bahía, el gato de la Hello Kitty...empezamos bien.
El paseo en monorail es impresionante. Desde unos generosos ventanales y en unos raíles elevados se aprecia a ambos lados los mega-edificios que comprenden la zona, enclavado en una isla ganada al mar con unas formas y altura acojonantes...las vistas son tremendas. Desde allí vimos colas de la ostia para visitar zonas temáticas (está todo lleno de parques de ocio en donde la gente se va a pasar el día) a cual más friki.
Nos gustó tanto que hicimos un par de pasadas por alguna zona aprovechando el ticket. Finalmente fuimos a la zona de Daiba en donde está la réplica de la Estatua de la Libertad de Nueva York, bastante currada, por cierto y puesta “curiosamente” justo delante del puente que simula al de San Francisco y con la Tokyo Tower de fondo...mirando la foto da la impresión que querían tenerlo todo bien juntito...en cualquier caso las vistas son de órdago.
Paseando por la zona nos topamos de bruces con el edificio de FujiTV mítico por emitir series como Dragon Ball, manda huevos la de tardes que uno ha echado viendo la maldita serie y ahora estamos aquí, donde se parió...el edificio tiene una esfera incrustada en su parte alta y parece un amasijo de hierros.
Cerca del FujiTV vimos un edificio que tenía pinta de ser el templo del vicio digital, el edificio Sega, decidimos entrar y echar un vistazo...
Para entrar había que pillar un pase de 500y y luego si te querías subir a alguna atracción pagarla a parte...nos animamos y nos metimos.
La puerta es rollo nave espacial y cuando se abre la verdad es que te quedas con la boca abierta.
El sitio es como si te teletransportaran a la dimensión desconocida. Luces por todas partes, máquinas imposibles, una especie de montaña rusa a nuestra derecha (en un recinto cerrado?), una pantalla en el suelo en el que habían espermatozoides que los niños pisaban y desaparecían...Dios mío!
Medio acojonados subimos hasta la última planta flipando un poco con el sitio y la fauna del lugar. Vimos una atracción Wild Wing que tenía buena pinta, al parecer te subían en una especie de aparato y sentías la velocidad del vuelo...eso había que probarlo.
Total que hicimos cola después de mirar cómo cargaban la tarjeta unos chavales e imitarlos nosotros...lo malo es que estuvimos casi 1 hora haciendo la puta cola!
Llegó nuestra hora y nos pusieron en filas de 3 mientras un nipón muy salado decía cosas ininteligibles yo creo que hasta por ellos...el caso es que la gente se reía, nosotros ni papa, pero el tío lo vivía que te cagas, incluso lanzaba un banzai para que la gente gritara el jodío.
Nos subimos en el cachibache y nos lo pasamos teta. El coche se metió en una sala a oscuras y se encendió una pantalla inmensa que nos daba la vuelta, sentimos el viento y de golpe salimos propulsados detrás de otro avión. Giros, piruetas, bandazos, una locomotora que casi nos arrolla...todo muy conseguido. Eli se lo pasó de vicio, pero de vicio que la tuve que sacar a rastras del lugar porque se quería subir en más cacharros.
Con la tontería se nos hizo un poco tarde por lo que decidimos pillarnos unos crepes que vendían en el lugar y que tenían muy buena pinta. Los pillamos de pollo teriyaki con queso, muy buenos y no muy caros, 400 y pico yens.
Lo vimos justo y decidimos explotar un poco más Shinjuku, por lo que los jardines tendrán que esperar a nuestra vuelta, al final del viaje. (al igual que la Tokyo Tower)
Antes de pasar por Shin, y como estábamos a una parada de Ginza, nos fuimos a visitar el Edificio Sony, en el que al parecer exponen los productos más novedosos de la casa e incluso algunos que todavía no han llegado al mercado....
Tiramos por la salida B9 en Ginza y prácticamente te deja en la puerta del edificio, con un acuario enorme en la puerta con un tiburón (sí, un tiburón pequeño) que correteaba por allí.
Entramos y comenzó el show de babeos continuos, de probar todos los aparatos desde mp4, 3, 2, 1, 0 hasta cámaras Sony profesionales para grabar vídeo en HD...menudos bicharracos...
Estuvimos haciendo el canelo por el edificio (bah, los portátiles llevaban Windous, qué catetos...), viendo demos en 3D (cómo se nota que está de moda el asunto)...
Hasta les hice de beta-tester con las famosas gafas 3D comentando que si uno se inclinaba hacia un costado (digamos que quieres ver la tele tumbado de lado) se perdía mucha definición...ahí queda.
Salimos del edificio con los dientes como sables y nos fuimos para Shinjuku.
Una vez allí todavía era de día por lo que nos metimos en un antro de esos a los que se llega bajando por unas escaleras y que están repartidos por todo Shinjuku (vamos, que callejeamos tanto que nos perdimos y no tenemos ni idea del nombre de la calle)...vimos que la birra iba a 300y y allí decidimos refrescar el gaznate haciendo tiempo a que se hiciera de noche.
Pasado un buen rato nos fuimos paseando entre luces de neón, burdeles (de gachones y gachís), bares mil....qué difícil es escoger un sitio para cenar...todos tienen una pinta que te cagas y a cuál más auténtico!...tan difícil que al final acabamos comiéndonos un plato de pasta (que estaba buenísimo todo hay que decirlo) y tomando un té helado porque estábamos reventados de callejear y callejear y vimos irresistible comer pasta por 300Y.
Shinjuku nos ha encantado, tiene una atmósfera que mezcla muy bien los suburbios con zonas de mucha vida (más nocturna quizás), resulta pintoresca y prácticamente es un popurrí de muchas zonas de Tokyo. Muy recomendable el perderse por sus calles envueltas en humo de cocina y con los dueños en la puerta pegando voces de vez en cuando para atraer clientela.
Volvimos al hotel (desde luego, lo usamos para dormir y punto) tranquilamente disfrutando de la “última” noche en Tokyo, corría un aire fresco que se agradecía después del día más caluroso que hemos pasado desde que estamos aquí. El problema más que los grados (al medio día tranquilamente se alcalzaban los 38ºC) es la humedad que hace...eso y que entre las mochilas, las cámaras, el tocho-guía pues hace que uno tenga que ir parando irremediablemente cada pocos kilómetros...no hay que olvidar que estamos de vacaciones!
Tokyo es increíble, fantástico y muy...completo. Te puedes tirar días correteando sus calles y distritos que cada día descubres un lugar más flipante que el anterior. Posee contrastes increíbles y zonas de mucho encanto, aunque el estrés de moverse con tanto metro, túnel y tren puede desesperar a más de uno. No me imagino lo que puede uno pensar al bajarse en Shinjuku o Shibuya entrada la tarde para alguien que jamás ha estado en un país oriental...es un rompecuellos tremendo con gente por doquier en sus calles, pantallas gigantes, carteles de neón con letras imposibles, tiendas enormes...y todo tan llamativo.
Mañana para Kyoto!
Un saludo!
11 de agosto de 2010
Kamakura
Kamakura
Salimos a eso de las 9 de la mañana dirección estación de Tokyo para pillar la línea que nos llevaría a Kamakura, un lugar costero que tiene bastante fama.
Tardamos una hora y pico en llegar al lugar. Nada más salir nos topamos con una muy concurrida plaza en la que por todos lados habían taxis y gente con mucha prisa, como casi siempre en este gran país.
Nos orientamos un poco y tras consultar la guía Eli pensó que sería diferente hacer la ruta de Daibutsu en lugar de ir a ver templos y más templos por la zona este. A pesar de todo, nos acercamos a las puertas de alguno como el Tsurugaoka Hachiman-Gú para tirar algunas fotos y ver las flores de loto que hay en las entradas.
Giramos a la izquierda del templo y compramos bebidas frescas para la caminata, que será de unos 3 kilómetros y medio por un lado y llegar en donde empieza la ruta 1 kilómetro más o menos. Lo de las máquinas estas de bebidas a un yen o yen y medio es tremendo, están por todos sitios y siempre funcionan...un mantenimiento así en España es inconcebible.
Seguimos la carretera y giramos a la derecha para seguir caminando. Un buen rato después llegamos al templo de Kenchó-Ji, el más importante de los templos zen y que es enorme, tan enorme que desde la misma puerta prácticamente lo retratamos entero, así que seguimos caminando por la carretera hasta que llegamos al inicio de la ruta, que comenzaba en unas escaleras llenas de musgo verde muy fotogénica y que daba al templo Jóchi-Ji, pero pasamos también de él para seguir por un senderillo hasta que nos fuimos adentrando en bosque...y cada vez más estrecho y con ramas llenas de arañas y bichitos de esos que tanto le gustan a Eli.
Subiendo unos escalones (antes de llegar a zona bosque profunda) vimos que salía como un humillo blanco y nos quedamos un rato mirando a ver de dónde cojones venía el tema...por más que miramos no encontramos nada (ni colilla, ni surtidor de aire...), y los escalones eran de piedra natural....incluso tiramos unas fotos porque el tema era curioso...en fin, supongo que tantas horas de Lost nos ha afectado al juicio y creemos ver el “humo negro” hasta en un sendero perdido de Japón...seguimos y poco a poco dejamos atrás cualquier tipo de “asfalto” para encontrarnos en mitad del bosque.
Rodeados de raíces enormes de árboles, sonidos de bichos por todos lados...parecía que uno estaba en la puta peli de Depredador, sólo faltaba Jeese Ventura mascando tabaco por ahí.
Seguimos caminando entre senderos y nos fuimos encontrando de vez en cuando a alguna alma perdida. Apreciamos que en el suelo de vez en cuando hay unos pivotes de colores que suponemos sirven para orientarse, un detalle la verdad porque a pesar de que más o menos ves la ruta de vez en cuando se dividen los caminos en dos o tres y uno se queda un poco “let it be”.
El paseo, a pesar de agotador resultó gratificante. Llegamos a una bifurcación que nos indicaba la proximidad del santuario de Zeniarai-Benten, un lugar en donde al parecer la gente lava el dinero para darles suerte y al que se accede por una cueva.
Llegamos y nos adentramos en la gruta, apareciendo en un recinto rodeado por el bosque en el que no falta de nada, ni siquiera tiendas de souvenirs varios...en cualquier caso el sitio resulta muy cuco y la gente lava su dinero en unas cestas (previa compra de un kit de cesta, incienso y un papel para colgar un deseo) para luego salir, tocar una campana y colocar incienso en un caldero enorme en el que se purifican.
El lugar a pesar de tener un poco de tufillo turístico está bastante bien, y el marco en el que se encuentra es bastante pintoresco.
Salimos del lugar y nos dirigimos a través de una urbanización en dirección a la zona de la estación para comer alguna cosa. De camino pasamos por una zona con unas casas de infarto (y ya van algunas zonas por aquí) y poco después llegamos al centro.
La verdad es que las calles que conectan la estación son una especie de Pineda de Mar pero a lo japo, con sus tiendecitas de regalos, sitios para comer, etc.
El amigo Héctor nos había recomendado un sitio para comer, pero se nos olvidó anotarlo y no recordábamos bien el sitio, por lo que serpenteamos unas cuantas calles y no sabemos cómo aparecimos en un local de esos típicos todo de madera con las banderitas en la puerta corredera. Entramos y allí había un abuelete en la barra tomando sake mientras veía con los camareros un partido de béisbol en la tele....”este sitio es el bueno” pensé...
La carta estaba en japo japo pero más o menos veías que eran variedades de sushi por lo que pedimos unos cuantos de unos y de otros y unas cervecitas frescas....nos pusimos como el kiko...bueno, yo más que Eli que la pobre creo que ha aborrecido el sushi de una tacada.
Las cervezas aquí son carísimas, tanto que en la mayoría de ocasiones resultan casi el doble de lo que te puede costar un plato de comida, a pesar de todo en este sitio no eran excesivamente caras, unos 300 y pico yens cada una y en formato jarra (en otros sitios te llegan a cobrar 600 por una copa, una copa!)...por lo que conviene vigilar con el tema si no se quiere llevar uno un susto en la factura.
En todo caso nos salió el papeo por 3000y los dos y salimos redondos...
Después del atracón decidimos irnos a la playa a remojarnos un poco y como el menda es muy flamenco pues decidió dejarse el bañador en Barcelona pensando que por aquí encontraría algún trapo con el que taparme...y lo encontramos, pero me tuve que dejar 20e (y valía 40 sin descuento) en el maldito bañador que para postres es rojo sangre (y encima llevaba camiseta roja, con lo que parecía una menstruación)...pero es que era para ver el resto....además de que no me entraba ninguno! Me tuve que probar 3 porque no me cabía ni una pierna, con lo que cada vez que salía ponía cara de gordo cabrón y le decía a la pobre dependienta “a little MORE biggest please”....supongo que será por los músculos....o el músculo.
En fin, caminamos unos metros y llegamos a la playa, de arena fina, con lo que odio la arena fina...pero bueno, no todos los días uno se baña en Japón así que pelillos a la mar.
El agua estaba caliente de la ostia y no cubre nada, de todas formas pasamos un buen rato chapoteando y refrescándonos después de la pateada del día. Hablamos con un pakistaní que se nos acercó a darnos conversación a pesar de verme el bañador y la cara y cuando empezó a subir la marea y a sonar por un interfono la voz de un nipón que parecía preocupado decidimos emprender la vuelta hacia Tokyo.
Cuando llegamos a Tokyo comencé a sentirme mejor al ver a tíos con colorines varios y chicas con tutú...así que mi rojo furia no llamaba excesivamente la atención.
Nos duchamos en el hotel y nos fuimos a comer algo, nos metimos en “un bar de tapas” justo en la entrada de la estación de Asakusa que estaba bastante lleno de japos, miramos la carta y los precios eran razonables (y la birra a 300y, en jarra)..así que nos metimos y pedimos unas tapillas de pollo al limón.
Como teníamos algo más de cuerda callejeamos un poco más por Asakusa y encontramos algunas zonas muy pintorescas con mucha vida nocturna....terrazas con gente comiendo...un ambiente majo y además anotamos unos cuántos sitios para cenar por si pasamos de nuevo que tenían buena pinta. Sin darnos cuenta nos topamos con los templos que vimos el primer día, pero iluminados por la noche lucen estupendos, tranquilos y se está muchísimo más fresco evidentemente.
De camino al hotel, justo a mitad del puente que cruza el río Sumida vimos a un par de japos partiéndose la caja...uno estaba subido a la vaya decorativa que separa la acera del tráfico y se ponía en pompa en una pose como de “sumo”, el otro desde abajo enfocaba la cámara con lo que entendimos que estaban haciendo el canelo...lo bueno fue cuando en el otro lado vimos el “espermatozoide” gigante que copa un edificio y entendimos la mofa...los muy cabritos estaban haciendo como que se tiraba un pedo uno con la forma de la “obra”. Grandioso. Incluso aplaudimos la ocurrencia.
Regresamos al hotel pensando en hacer la coña (que no descartamos). Mañana visitaremos Odaiba, los jardines imperiales y por la noche explotar Shinjuku, que apenas pisamos el segundo día.
Un saludo!.
Salimos a eso de las 9 de la mañana dirección estación de Tokyo para pillar la línea que nos llevaría a Kamakura, un lugar costero que tiene bastante fama.
Tardamos una hora y pico en llegar al lugar. Nada más salir nos topamos con una muy concurrida plaza en la que por todos lados habían taxis y gente con mucha prisa, como casi siempre en este gran país.
Nos orientamos un poco y tras consultar la guía Eli pensó que sería diferente hacer la ruta de Daibutsu en lugar de ir a ver templos y más templos por la zona este. A pesar de todo, nos acercamos a las puertas de alguno como el Tsurugaoka Hachiman-Gú para tirar algunas fotos y ver las flores de loto que hay en las entradas.
Giramos a la izquierda del templo y compramos bebidas frescas para la caminata, que será de unos 3 kilómetros y medio por un lado y llegar en donde empieza la ruta 1 kilómetro más o menos. Lo de las máquinas estas de bebidas a un yen o yen y medio es tremendo, están por todos sitios y siempre funcionan...un mantenimiento así en España es inconcebible.
Seguimos la carretera y giramos a la derecha para seguir caminando. Un buen rato después llegamos al templo de Kenchó-Ji, el más importante de los templos zen y que es enorme, tan enorme que desde la misma puerta prácticamente lo retratamos entero, así que seguimos caminando por la carretera hasta que llegamos al inicio de la ruta, que comenzaba en unas escaleras llenas de musgo verde muy fotogénica y que daba al templo Jóchi-Ji, pero pasamos también de él para seguir por un senderillo hasta que nos fuimos adentrando en bosque...y cada vez más estrecho y con ramas llenas de arañas y bichitos de esos que tanto le gustan a Eli.
Subiendo unos escalones (antes de llegar a zona bosque profunda) vimos que salía como un humillo blanco y nos quedamos un rato mirando a ver de dónde cojones venía el tema...por más que miramos no encontramos nada (ni colilla, ni surtidor de aire...), y los escalones eran de piedra natural....incluso tiramos unas fotos porque el tema era curioso...en fin, supongo que tantas horas de Lost nos ha afectado al juicio y creemos ver el “humo negro” hasta en un sendero perdido de Japón...seguimos y poco a poco dejamos atrás cualquier tipo de “asfalto” para encontrarnos en mitad del bosque.
Rodeados de raíces enormes de árboles, sonidos de bichos por todos lados...parecía que uno estaba en la puta peli de Depredador, sólo faltaba Jeese Ventura mascando tabaco por ahí.
Seguimos caminando entre senderos y nos fuimos encontrando de vez en cuando a alguna alma perdida. Apreciamos que en el suelo de vez en cuando hay unos pivotes de colores que suponemos sirven para orientarse, un detalle la verdad porque a pesar de que más o menos ves la ruta de vez en cuando se dividen los caminos en dos o tres y uno se queda un poco “let it be”.
El paseo, a pesar de agotador resultó gratificante. Llegamos a una bifurcación que nos indicaba la proximidad del santuario de Zeniarai-Benten, un lugar en donde al parecer la gente lava el dinero para darles suerte y al que se accede por una cueva.
Llegamos y nos adentramos en la gruta, apareciendo en un recinto rodeado por el bosque en el que no falta de nada, ni siquiera tiendas de souvenirs varios...en cualquier caso el sitio resulta muy cuco y la gente lava su dinero en unas cestas (previa compra de un kit de cesta, incienso y un papel para colgar un deseo) para luego salir, tocar una campana y colocar incienso en un caldero enorme en el que se purifican.
El lugar a pesar de tener un poco de tufillo turístico está bastante bien, y el marco en el que se encuentra es bastante pintoresco.
Salimos del lugar y nos dirigimos a través de una urbanización en dirección a la zona de la estación para comer alguna cosa. De camino pasamos por una zona con unas casas de infarto (y ya van algunas zonas por aquí) y poco después llegamos al centro.
La verdad es que las calles que conectan la estación son una especie de Pineda de Mar pero a lo japo, con sus tiendecitas de regalos, sitios para comer, etc.
El amigo Héctor nos había recomendado un sitio para comer, pero se nos olvidó anotarlo y no recordábamos bien el sitio, por lo que serpenteamos unas cuantas calles y no sabemos cómo aparecimos en un local de esos típicos todo de madera con las banderitas en la puerta corredera. Entramos y allí había un abuelete en la barra tomando sake mientras veía con los camareros un partido de béisbol en la tele....”este sitio es el bueno” pensé...
La carta estaba en japo japo pero más o menos veías que eran variedades de sushi por lo que pedimos unos cuantos de unos y de otros y unas cervecitas frescas....nos pusimos como el kiko...bueno, yo más que Eli que la pobre creo que ha aborrecido el sushi de una tacada.
Las cervezas aquí son carísimas, tanto que en la mayoría de ocasiones resultan casi el doble de lo que te puede costar un plato de comida, a pesar de todo en este sitio no eran excesivamente caras, unos 300 y pico yens cada una y en formato jarra (en otros sitios te llegan a cobrar 600 por una copa, una copa!)...por lo que conviene vigilar con el tema si no se quiere llevar uno un susto en la factura.
En todo caso nos salió el papeo por 3000y los dos y salimos redondos...
Después del atracón decidimos irnos a la playa a remojarnos un poco y como el menda es muy flamenco pues decidió dejarse el bañador en Barcelona pensando que por aquí encontraría algún trapo con el que taparme...y lo encontramos, pero me tuve que dejar 20e (y valía 40 sin descuento) en el maldito bañador que para postres es rojo sangre (y encima llevaba camiseta roja, con lo que parecía una menstruación)...pero es que era para ver el resto....además de que no me entraba ninguno! Me tuve que probar 3 porque no me cabía ni una pierna, con lo que cada vez que salía ponía cara de gordo cabrón y le decía a la pobre dependienta “a little MORE biggest please”....supongo que será por los músculos....o el músculo.
En fin, caminamos unos metros y llegamos a la playa, de arena fina, con lo que odio la arena fina...pero bueno, no todos los días uno se baña en Japón así que pelillos a la mar.
El agua estaba caliente de la ostia y no cubre nada, de todas formas pasamos un buen rato chapoteando y refrescándonos después de la pateada del día. Hablamos con un pakistaní que se nos acercó a darnos conversación a pesar de verme el bañador y la cara y cuando empezó a subir la marea y a sonar por un interfono la voz de un nipón que parecía preocupado decidimos emprender la vuelta hacia Tokyo.
Cuando llegamos a Tokyo comencé a sentirme mejor al ver a tíos con colorines varios y chicas con tutú...así que mi rojo furia no llamaba excesivamente la atención.
Nos duchamos en el hotel y nos fuimos a comer algo, nos metimos en “un bar de tapas” justo en la entrada de la estación de Asakusa que estaba bastante lleno de japos, miramos la carta y los precios eran razonables (y la birra a 300y, en jarra)..así que nos metimos y pedimos unas tapillas de pollo al limón.
Como teníamos algo más de cuerda callejeamos un poco más por Asakusa y encontramos algunas zonas muy pintorescas con mucha vida nocturna....terrazas con gente comiendo...un ambiente majo y además anotamos unos cuántos sitios para cenar por si pasamos de nuevo que tenían buena pinta. Sin darnos cuenta nos topamos con los templos que vimos el primer día, pero iluminados por la noche lucen estupendos, tranquilos y se está muchísimo más fresco evidentemente.
De camino al hotel, justo a mitad del puente que cruza el río Sumida vimos a un par de japos partiéndose la caja...uno estaba subido a la vaya decorativa que separa la acera del tráfico y se ponía en pompa en una pose como de “sumo”, el otro desde abajo enfocaba la cámara con lo que entendimos que estaban haciendo el canelo...lo bueno fue cuando en el otro lado vimos el “espermatozoide” gigante que copa un edificio y entendimos la mofa...los muy cabritos estaban haciendo como que se tiraba un pedo uno con la forma de la “obra”. Grandioso. Incluso aplaudimos la ocurrencia.
Regresamos al hotel pensando en hacer la coña (que no descartamos). Mañana visitaremos Odaiba, los jardines imperiales y por la noche explotar Shinjuku, que apenas pisamos el segundo día.
Un saludo!.
10 de agosto de 2010
Nikko
Nikko
Esta vez nos levantamos ya con la hora buena. Nos fuimos en metro hasta la estación de Tokyo en donde pillaríamos el famoso Shinkansen, el tren bala que se pone a 300 por hora...joder, cómo mola decir el nombre.
Llegamos a Tokyo y buscamos la línea de los Shinkansen, una vez localizada nos metimos en la oficina de la Japan Rail para pillar la reserva de asientos (te puedes meter directamente en el tren que te lleva, pero mejor reservar asiento por si acaso) y tan sólo tuvimos que decirle el destino y enseñarle los bonos del JR que a partir de ahora serían como nuestras placas del FBI, qué gustazo pasar por el tren, enseñarlos y ala, sin colas ni máquina “absorbedora” maldita...por cierto, ya hemos conseguido atrapar el ticket antes de que salga, je!
El bono funciona de la siguiente manera, tú llegas a la linea de JR y lo enseñas en el mostrador que está junto a las máquinas de entrada...da igual que lo enseñes cerrado, abierto, doblado o haciendo un juego de manos, que ellos deben de tener rayos X en los ojos y saben que está al día.
Desde Tokyo iríamos a Utsunomiya y de allí al parecer hay que pillar un tren local que te lleva a Nikko....bueno.
Vimos en una pantalla el andén y como teníamos tiempo pues nos fuimos a por unos cafés en una especie de Starbucks de por ahí que los hay a cientos.
Ya con los víveres nos metimos en el andén y como somos muy flamencos dijimos p'adentro...bien, bien..pues aquí nos metemos, en el “car” 5 y toma, asientos en la planta baja (algunos tienen dos pisos)...el bicho se empezó a mover a todo trapo y nos comimos nuestras pastitas, bebimos el café tranquilamente y cuando ya casi estábamos pillando el sueño una señora se acerca y nos dice que en esos asientos va ella...sudor frío.
Cuando le enseñamos los nuestros dijo un “ho!” y como no queríamos que entrara en cortocircuito pensamos que seguramente la habíamos cagado nosotros...lo comprobamos y cierto, nos habíamos metido en otro...toma ya, cómo nos gusta estas cosas.
En fin, la mar de contentos (mentira, yo solté demonios a mil) le preguntamos a un revisor y nos dijo que no había problema, que nos bajáramos en la siguiente parada y que podíamos pillar el siguiente que era el nuestro...madre mía qué flor, ya estábamos pensando en abortar el día y dejarlo para otro por el tiempo perdido.
Así que nos bajamos y subimos en el nuestro que llegó a los pocos minutos...ufff, moraleja, en Japón si un tren pone que sale a las 10:20 sale a las 10:20, si te metes en un tren a las 10:18 y sale a y 19 te has equivocado, fijo.
Hicimos el trasbordo sin problemas desde la misma estación de Utso y nos metimos en un tren que nos llevó hasta Nikko en unos 40 minutos.
Nada más bajar ya se nota lo fresco del lugar (estaba nublado, cosa que se agradecía que te cagas). Vimos una parada de bus que al parecer te llevaba hasta el famoso puente rojo “Shin-Kyó”, pero el lugar parecía tan bonito que decidimos comernos el kilómetro y pico que había hasta llegar a él a pata.
Fuimos viendo tiendecitas, casas (y qué casas, de cine), todo con la postal de las montañas detrás y una niebla que bajaba espesa rollo Tenerife o Dali. Tranquilamente llegamos al puente (vamos pillando la forma poco a poco), la escena es preciosa, un río baja con fuerza y el puente queda sobre él mientras al fondo se ven las montañas...de peli, vamos. Cruzarlo vale 300Y por persona, pero desde el puente de al lado se ve mejor y lo encontramos una tontería pagar para eso.
La mayoría de la gente se fue dirección a los templos, siguiendo unas escaleras en el mismo cruce vas hacia la zona en la que están todos...pero decidimos irnos hacia el abismo de Gamman-Ga-Fuchi en donde al parecer hay un conjunto de estatuas llamadas Jizo en una zona apartada y que sigue el río principal de Nikko (Daiya-Gawa)...parecía que tenía mejor pinta que tirarnos horas viendo templos...
Así que fuimos caminando siguiendo la carretera principal a mano izquierda y...comenzó a llover, por lo que paramos en el primer sitio que vimos a comer algo. Nos pedimos unos sandwiches que estaban que te cagas (de tortilla con verduras) por 3e al cambio (cada uno) y nos pusimos como el kiko.
Escampó y decidimos seguir al rato, unos 20 minutos más o menos.
El buen hombre al salir del bar nos hizo un gesto como de triángulo y claro, entre el símbolo de Mazinger Z que te hacen cuando no entienden (o no tienen algo), tanta reverencia y mandangas pues nosotros hicimos un namasté y hasta luego...al salir le dimos unas cuantas vueltas y caímos en la cuenta que lo que nos quería decir era si no llevábamos paraguas! Qué cafres Dios mío....en fin, los dioses fueron bondadosos con estos pobres viajeros y nos refrescó cuando hizo falta a primera hora y luego no volvió a mojarnos durante nuestro día.
La lluvia refrescó el ambiente y nos hizo más llevadero el kilómetro y medio de caminata hasta que llegamos a la zona de las estatuas.
Por el camino, disfrutamos mucho, del río, de las montañas...las vistas son espectaculares y se estaba realmente tranquilo...bueno, es que no había nadie por donde habíamos tirado, con lo que el momento ganaba bastante.
La verdad es que no sabemos si la zona está cuidada artificialmente o qué, pero miraras donde miraras sólo ves postales...unos claros de bosques con un verde vivo...hasta la vegetación parecía estar colocada a consciencia.
Llegamos a la estatua principal Bake-Jizo, la que preside la estancia del otro conjunto, se supone que se ríe del viajero que intenta contar todas las estatuas que hay...el jodío tiene su guasa, con su gorrito de lana rojo, muy mono.
Caminamos un poco más y pasamos la puerta que da acceso a la zona de las estatuas..igual es cosa nuestra, pero nada más pasarla notamos que refrescó el ambiente cosa mala...curioso.
Las estatuas están todas a mano izquierda, son un huevo y parte del otro, todas con su gorrito de lana rojo y su cara, el sitio es muy tranquilo y relajante, ayuda bastante el tener el río justo al lado con lo que los sonidos de las chicharras (mira que en China sonaban...pues aquí se ha hecho mayores), la brisa, el agua...todo se junta para formar una estancia muy especial.
Estuvimos un buen rato pululando entre las piedras, asomándonos la río y finalmente decidimos volver hacia una zona en la que habíamos visto que uno se podía meter en el río...nos quitamos el calzado y metimos los pies.
Dolor. Mucho dolor sentimos al probar el agua H E L A D A en nuestras pobres carnes...eso sí, allí sentados, rodeados de montañas, con bosques por todas partes....el lugar es fantástico.
Pasado un buen rato vimos que por un puente cercano pasaba un grupo de españoles y cuando nos vieron se acercaron para preguntar si el tema era seguro, les aconsejamos la experiencia y se metieron sin pensarlo...decidimos dejarlos disfrutando y nosotros nos fuimos ya a por otra cosa.
Con las pilas cargadas nos fuimos hacia la zona de los templos entrando por la parte “trasera” de los mismos, allí “bosqueamos” un poco y llegamos a la calle principal en donde están todos, pero nos dio mucho palo subir y corretear templos y más templos por lo que mirando cerca del templo de Rinnó_Ji vimos que había uno con unos jardines típicos japoneses que tenía buena pinta (y que no salía en la guía). Y lo tenía, el templo está justo al principio de la calle principal y por 300Y vimos un jardín la mar de chulo, con sus estanques, paseos de piedra, puentecitos, árboles hiper cuidados...sólo faltaba la Thurman y la Lucy Liu dándose espadazos...precioso, la verdad...a pesar de que por culpa de la lluvia mañanera el agua estaba algo turbia.
Se nos hizo ya tarde y queríamos volver con el tren de las 18h así que volvimos a bajar la calle principal del pueblo disfrutando de nuevo del lugar hasta que llegamos a una plaza que conecta con la estación en la que vimos unos pastelillos de esos blancos con el centro “cremoso”, no tengo ni idea de qué lo harán pero están que te cagas...lo que sí se es que el que me comí sabía a castañas por el medio.
Ya en la estación vimos una máquina que sólo le faltaba preparar Bacardís con Coca Cola, porque el set list de productos era acojonante...yo me tomé un café helado seleccionando la cantidad de café, de azúcar..si quería leche....tarda unos 30 segundos en preparártelo y luego te lo da rollo “lluvia de estrellas”, se abre una puerta de forma automática y aparece el magnífico vaso (sólo falta el humillo).
Del tren local ni nos enteramos, porque íbamos totalmente agotados, pero en el Shin estuvimos ojeando unas revistas y nos lo pasamos pipa...eran rollo Teletienda con inventos mil de los japos....una sobaquera , un aparato para verse el cuero cabelludo (?¿?¿?), un calzador para no agacharse....joder joder, qué grande.
Lo mejor es poner fotos;
Volvimos al hotel y de camino decidimos pillarnos una caja para llevar de sushi y variedades, por poco más de 6 euros lo pillamos en una estación y estaba bastante bien.
Nikko es precioso, seguro que los templos son interesantes, pero teniendo en mente Kyoto creemos que sería cargarnos demasiado (y nuestro conocimiento sobre la materia tampoco lo hace indispensable), así que la idea de pasar un día disfrutando de algo distinto nos salió perfecta. Pasamos unos ratos realmente agradables bajo la sombra de los árboles, con el sonido del río, la calma del lugar...fantástico. Nos ha resultado un escape de la locura de Tokyo bastante considerable.
Mañana, Kamakura, una de playa!
Un saludo!.
Esta vez nos levantamos ya con la hora buena. Nos fuimos en metro hasta la estación de Tokyo en donde pillaríamos el famoso Shinkansen, el tren bala que se pone a 300 por hora...joder, cómo mola decir el nombre.
Llegamos a Tokyo y buscamos la línea de los Shinkansen, una vez localizada nos metimos en la oficina de la Japan Rail para pillar la reserva de asientos (te puedes meter directamente en el tren que te lleva, pero mejor reservar asiento por si acaso) y tan sólo tuvimos que decirle el destino y enseñarle los bonos del JR que a partir de ahora serían como nuestras placas del FBI, qué gustazo pasar por el tren, enseñarlos y ala, sin colas ni máquina “absorbedora” maldita...por cierto, ya hemos conseguido atrapar el ticket antes de que salga, je!
El bono funciona de la siguiente manera, tú llegas a la linea de JR y lo enseñas en el mostrador que está junto a las máquinas de entrada...da igual que lo enseñes cerrado, abierto, doblado o haciendo un juego de manos, que ellos deben de tener rayos X en los ojos y saben que está al día.
Desde Tokyo iríamos a Utsunomiya y de allí al parecer hay que pillar un tren local que te lleva a Nikko....bueno.
Vimos en una pantalla el andén y como teníamos tiempo pues nos fuimos a por unos cafés en una especie de Starbucks de por ahí que los hay a cientos.
Ya con los víveres nos metimos en el andén y como somos muy flamencos dijimos p'adentro...bien, bien..pues aquí nos metemos, en el “car” 5 y toma, asientos en la planta baja (algunos tienen dos pisos)...el bicho se empezó a mover a todo trapo y nos comimos nuestras pastitas, bebimos el café tranquilamente y cuando ya casi estábamos pillando el sueño una señora se acerca y nos dice que en esos asientos va ella...sudor frío.
Cuando le enseñamos los nuestros dijo un “ho!” y como no queríamos que entrara en cortocircuito pensamos que seguramente la habíamos cagado nosotros...lo comprobamos y cierto, nos habíamos metido en otro...toma ya, cómo nos gusta estas cosas.
En fin, la mar de contentos (mentira, yo solté demonios a mil) le preguntamos a un revisor y nos dijo que no había problema, que nos bajáramos en la siguiente parada y que podíamos pillar el siguiente que era el nuestro...madre mía qué flor, ya estábamos pensando en abortar el día y dejarlo para otro por el tiempo perdido.
Así que nos bajamos y subimos en el nuestro que llegó a los pocos minutos...ufff, moraleja, en Japón si un tren pone que sale a las 10:20 sale a las 10:20, si te metes en un tren a las 10:18 y sale a y 19 te has equivocado, fijo.
Hicimos el trasbordo sin problemas desde la misma estación de Utso y nos metimos en un tren que nos llevó hasta Nikko en unos 40 minutos.
Nada más bajar ya se nota lo fresco del lugar (estaba nublado, cosa que se agradecía que te cagas). Vimos una parada de bus que al parecer te llevaba hasta el famoso puente rojo “Shin-Kyó”, pero el lugar parecía tan bonito que decidimos comernos el kilómetro y pico que había hasta llegar a él a pata.
Fuimos viendo tiendecitas, casas (y qué casas, de cine), todo con la postal de las montañas detrás y una niebla que bajaba espesa rollo Tenerife o Dali. Tranquilamente llegamos al puente (vamos pillando la forma poco a poco), la escena es preciosa, un río baja con fuerza y el puente queda sobre él mientras al fondo se ven las montañas...de peli, vamos. Cruzarlo vale 300Y por persona, pero desde el puente de al lado se ve mejor y lo encontramos una tontería pagar para eso.
La mayoría de la gente se fue dirección a los templos, siguiendo unas escaleras en el mismo cruce vas hacia la zona en la que están todos...pero decidimos irnos hacia el abismo de Gamman-Ga-Fuchi en donde al parecer hay un conjunto de estatuas llamadas Jizo en una zona apartada y que sigue el río principal de Nikko (Daiya-Gawa)...parecía que tenía mejor pinta que tirarnos horas viendo templos...
Así que fuimos caminando siguiendo la carretera principal a mano izquierda y...comenzó a llover, por lo que paramos en el primer sitio que vimos a comer algo. Nos pedimos unos sandwiches que estaban que te cagas (de tortilla con verduras) por 3e al cambio (cada uno) y nos pusimos como el kiko.
Escampó y decidimos seguir al rato, unos 20 minutos más o menos.
El buen hombre al salir del bar nos hizo un gesto como de triángulo y claro, entre el símbolo de Mazinger Z que te hacen cuando no entienden (o no tienen algo), tanta reverencia y mandangas pues nosotros hicimos un namasté y hasta luego...al salir le dimos unas cuantas vueltas y caímos en la cuenta que lo que nos quería decir era si no llevábamos paraguas! Qué cafres Dios mío....en fin, los dioses fueron bondadosos con estos pobres viajeros y nos refrescó cuando hizo falta a primera hora y luego no volvió a mojarnos durante nuestro día.
La lluvia refrescó el ambiente y nos hizo más llevadero el kilómetro y medio de caminata hasta que llegamos a la zona de las estatuas.
Por el camino, disfrutamos mucho, del río, de las montañas...las vistas son espectaculares y se estaba realmente tranquilo...bueno, es que no había nadie por donde habíamos tirado, con lo que el momento ganaba bastante.
La verdad es que no sabemos si la zona está cuidada artificialmente o qué, pero miraras donde miraras sólo ves postales...unos claros de bosques con un verde vivo...hasta la vegetación parecía estar colocada a consciencia.
Llegamos a la estatua principal Bake-Jizo, la que preside la estancia del otro conjunto, se supone que se ríe del viajero que intenta contar todas las estatuas que hay...el jodío tiene su guasa, con su gorrito de lana rojo, muy mono.
Caminamos un poco más y pasamos la puerta que da acceso a la zona de las estatuas..igual es cosa nuestra, pero nada más pasarla notamos que refrescó el ambiente cosa mala...curioso.
Las estatuas están todas a mano izquierda, son un huevo y parte del otro, todas con su gorrito de lana rojo y su cara, el sitio es muy tranquilo y relajante, ayuda bastante el tener el río justo al lado con lo que los sonidos de las chicharras (mira que en China sonaban...pues aquí se ha hecho mayores), la brisa, el agua...todo se junta para formar una estancia muy especial.
Estuvimos un buen rato pululando entre las piedras, asomándonos la río y finalmente decidimos volver hacia una zona en la que habíamos visto que uno se podía meter en el río...nos quitamos el calzado y metimos los pies.
Dolor. Mucho dolor sentimos al probar el agua H E L A D A en nuestras pobres carnes...eso sí, allí sentados, rodeados de montañas, con bosques por todas partes....el lugar es fantástico.
Pasado un buen rato vimos que por un puente cercano pasaba un grupo de españoles y cuando nos vieron se acercaron para preguntar si el tema era seguro, les aconsejamos la experiencia y se metieron sin pensarlo...decidimos dejarlos disfrutando y nosotros nos fuimos ya a por otra cosa.
Con las pilas cargadas nos fuimos hacia la zona de los templos entrando por la parte “trasera” de los mismos, allí “bosqueamos” un poco y llegamos a la calle principal en donde están todos, pero nos dio mucho palo subir y corretear templos y más templos por lo que mirando cerca del templo de Rinnó_Ji vimos que había uno con unos jardines típicos japoneses que tenía buena pinta (y que no salía en la guía). Y lo tenía, el templo está justo al principio de la calle principal y por 300Y vimos un jardín la mar de chulo, con sus estanques, paseos de piedra, puentecitos, árboles hiper cuidados...sólo faltaba la Thurman y la Lucy Liu dándose espadazos...precioso, la verdad...a pesar de que por culpa de la lluvia mañanera el agua estaba algo turbia.
Se nos hizo ya tarde y queríamos volver con el tren de las 18h así que volvimos a bajar la calle principal del pueblo disfrutando de nuevo del lugar hasta que llegamos a una plaza que conecta con la estación en la que vimos unos pastelillos de esos blancos con el centro “cremoso”, no tengo ni idea de qué lo harán pero están que te cagas...lo que sí se es que el que me comí sabía a castañas por el medio.
Ya en la estación vimos una máquina que sólo le faltaba preparar Bacardís con Coca Cola, porque el set list de productos era acojonante...yo me tomé un café helado seleccionando la cantidad de café, de azúcar..si quería leche....tarda unos 30 segundos en preparártelo y luego te lo da rollo “lluvia de estrellas”, se abre una puerta de forma automática y aparece el magnífico vaso (sólo falta el humillo).
Del tren local ni nos enteramos, porque íbamos totalmente agotados, pero en el Shin estuvimos ojeando unas revistas y nos lo pasamos pipa...eran rollo Teletienda con inventos mil de los japos....una sobaquera , un aparato para verse el cuero cabelludo (?¿?¿?), un calzador para no agacharse....joder joder, qué grande.
Lo mejor es poner fotos;
Yo no se vosotros...pero nosotros vemos un muñón...pues no, es una sobaquera.
Una mini cámara para verse...qué? Piojos?
Volvimos al hotel y de camino decidimos pillarnos una caja para llevar de sushi y variedades, por poco más de 6 euros lo pillamos en una estación y estaba bastante bien.
Nikko es precioso, seguro que los templos son interesantes, pero teniendo en mente Kyoto creemos que sería cargarnos demasiado (y nuestro conocimiento sobre la materia tampoco lo hace indispensable), así que la idea de pasar un día disfrutando de algo distinto nos salió perfecta. Pasamos unos ratos realmente agradables bajo la sombra de los árboles, con el sonido del río, la calma del lugar...fantástico. Nos ha resultado un escape de la locura de Tokyo bastante considerable.
Mañana, Kamakura, una de playa!
Un saludo!.
9 de agosto de 2010
Un gran circo. Tokyo. Día 2
Caímos fulminados en las camas, pero fulminados totalmente.
Nos pusimos el despertador para las 8:30 de la mañana para irnos a visitar el estudio Ghibli, del maestro Miyazaki, en Mitaka, al oeste de Tokyo.
Nos sonó el aparato y nos preparamos para irnos, al salir advertimos que no había ni Dios por las calles, algún que otro loco haciendo footing, pero poco más...
Caminamos y nos fuimos hasta la estación de Asakusa para tomar el metro hasta Shinjuku, donde pillaríamos la linea Chuo que nos llevaría hasta Mitaka.
Una vez en la estación (sigo sin poder pillar el maldito ticket, pero caerá) hemos visto que teníamos el reloj adelantado pues unas dos horitas...ole ole ole.
Bueno, pues así tenemos más tiempo para ver cosas.
En fin, ya le vamos pillando el truco a la maraña de líneas de metro que hay aquí (es como si miraras una red neuronal o algo así). Los billetes de metro rondan los 230Y los dos más o menos, van por zonas y depende donde marques en la pantalla te cobran más o menos....todo va por códigos (rollo Asakusa el 190, etc) y la gente tiene mucha prisa por pillar el billete, y yo como tengo que sacar la cartera de la mochila, buscar entre las monedillas que no conozco y meterlo en la ranura pues como que se desesperan un poco...ajo y agua oigan, que somos extranjeros.
Como teníamos tiempo paramos en Shinjuku para tomar un café y almorzar algo (ya que como era tan temprano cuando salimos de Asakusa apenas había nada abierto)...la zona parece impresionante pero de día no luce tal y como nos recomendó el socio de Kyoto. Así que no dimos mucha vuelta y nos metimos en un Starbucks en donde había peña sentada a un lado dándole al móvil que daba gusto y al lado contrario la gente sentada leyendo y con el simbolito de prohibido el móvil en la mesa...de friki.
El trayecto fue sin problemas y llegamos a Mitaka en unos 17 minutos desde Shinjuku. Una vez allí salimos de la estación y giramos a la izquierda en donde hay una parada de bus que te lleva hasta la puerta del museo, peeeero como era tan temprano nos daba tiempo a dar un buen paseo, así que decidimos ir caminando siguiendo el canal de Tamagawa hasta el parque Inokashira y disfrutando de las vistas de la zona.
La verdad es que la zona es preciosa, con sus casitas bajitas, jardincillos en las puertas y todo impoluto, incluidas las plantas que adornan las calles....otra cosa que nos ha llamado la atención es el asfalto...está increíblemente...nuevo. Es que parece recién asfaltado, con la de terremotos que hay por aquí deben haberse inventado algo para asfaltar en tiempo récord! Claro que viendo como van las máquinas del metro, igual utilizan una tecnología parecida XD.
Llegamos al parque y seguimos el senderillo en dirección al museo, allí nos encontramos a gente haciendo footing, jugando al tenis, una zona muy “deportiva”.
Le preguntamos a un tipo si íbamos bien para el museo y nos medio dijo que sí, pero no se veía muy seguro.
A los dos minutos lo teníamos al lado indicándonos el camino y nos dejó en la misma calle que daba al museo...grado de amabilidad 11/10.
Ya desde fuera pudimos ver asomarse el robot gigante de Lapüta y el sitio pintaba chulo. Por dentro el sitio es una fantasía para los críos y una delicia para los que nos gusta el mundo Miyazaki.
Nada más entrar pasamos a una sala en donde se podían ver fragmentos de las pelis con unas láminas que simulaban un 3D y que daban las sensación de movimiento dependiendo del punto de vista, el sitio tenía una luz tenue y la musiquilla relajaba lo suyo y ayudaba a conectar bastante con el mundo Hayao...lo malo es que había demasiada gente y decidimos adelantarnos un poco a la marabunta para empezar por lo último y acabar al principio...bien hecho, al parecer los japos tienen la costumbre de estar a primerísima hora en los sitios, tan sólo esperarse 15-20 minutos ya rompes esa armonía y te encuentras con los sitios la mar de tranquilos.
Correteamos por las salas y pasadizos que hay por el museo, entramos en una estancia que estaba llena de bocetos de sus pelis y donde se recreaba exactamente el lugar de trabajo del creador de obras tan brutales como Chihiro, Porco Rosso, Totoro, Nausicaa o Lapüta entre otras. Con maquetas y reproducciones de elementos de sus pelis...en fin, una gozada para aquí el friki de turno...como escarpias los pelos se me ponían.
Además, Eli pilló ideas para su trabajo con los críos por lo original de algunas propuestas, como elementos palpables en las paredes o figuras creadas manualmente fáciles de reproducir.
Subimos a la azotea y allí nos hicimos fotos con el gigante de hierro de unos 3 metros, luego bajamos y estuvimos viendo un corto de unos 20 minutos en una sala de cine. Muy entretenido y entendible por todos los públicos ya que no era hablado...digamos que era “murmurado”.
Una vez fuera nos fuimos a comer por la zona y entramos en un garito mientras buscamos algo tan simple como un adaptador de enchufe España-Japón, pues nada, que no lo encontramos por ningún lado, probaremos en Akihabara que seguro allí lo pillamos.
Decidimos visitar la zona de Harujuku, en donde al parecer los fines de semana se reúnen unos personajes que se disfrazan de lolitas, de góticos y de mandangas para “escapar” de sus vidas corrientes (al parecer la mayoría sufren acoso en los institutos y cosas parecidas)...
Llegamos al punto clave de reunión, que es el puente Jingü Bashi (nada más salir de la estación de Harajuku) y bueno, eso es para verlo...
La zona está atestada de gente, tirando fotos como locos a las provocadoras tías, tíos, crías o lo que sea que son..porque la verdad es que nos resulta imposible determinar qué edad tienen los japos...la mayoría de chicas del centro van vestidas como si hubieran salido de una película de dibujos animados...igual te van con un tutú como que te encuentras a una vestida de conejito...los tíos son más clásicos, pantalón negro y camisa blanca, como en España, vamos...
En fin, el carnaval de frikismo vivido en el puente es tal que la verdad es que da hasta un poco de vergüenza ajena...pero no te queda otra que reírte del asunto, fliparlo y tirar fotos ya que posan con la gente que quiere hacerse fotos con ellos. A pesar de que comentan que esta zona es en la que se reúnen, hemos visto por varias zonas gente que debe haberse perdido o algo así, porque no tienen nada que envidiar a la fauna del puente.
Saliendo del estado de shock contemplamos la posibilidad de ver un templo cercano, el santuario Meiji Jingú, decidimos dar un paseo ya que la zona tenía buena pinta.
Pasamos unas puertas Torii enormes y llegamos al santuario, allí nos topamos con una boda!
Dios mío que rigidez! La verdad es que uno no sabe si están de fiesta o de luto, porque la novia no levanta cabeza y la ceremonia es en total silencio (por lo menos hasta donde vimos)...en cualquier caso resultó curioso ver desfilar a los invitados y cómo preparaban a la novia.
El santuario es bonito, pero ya dijimos que pasaríamos bastante del tema hasta llegar a Kyoto, por lo que dimos una vuelta rápida y nos decidimos por ir a Shibuya para ver el famoso cruce y la zona.
Cogimos el metro de nuevo (puto ticket) y la misma línea nos dejó en Shibuya, nada más bajar la impresión fue la de estar en el centro de Barcelona pero con edificios un poco más altos, más musiquilla tipo Mario Bros, autobuses con publicidad quinceañera y un cuervo. Sí, un puto cuervo rollo Arale surcó el cielo delante nuestro (buscamos un cerdo propulsado volando pero no lo vimos). Bueno, curioso.
A lo lejos nos pareció ver un montonazo, pero un montonazo de gente que parecía que estaba rodando una escena de Braveheart o una carga de Orcos y pensamos que era por allí el famoso cruce, así que nos fuimos acercando...y sí, qué barbaridad, tremendo oigan.
Yo no sé de dónde demonios sale tantísima gente de golpe, pero cuando se ponen los semáforos en verde en el múltiple cruce (son 4 calles que se juntan en ese cruce) la gente se lanza rollo Mel Gibson hacha en mano...qué flipe!
Mientras cruzas ves a gente levantando las cámaras, otros saludando a gente que les fotografía desde un Starbucks en la otra acera...otros caminando de espaldas...un desparrame el sitio...encima estaba cayendo ya la tarde y los edificios comenzaban a lucir pantallas de neón, letreros por todas partes, voces, gritos, música...pero esto qué es?!!?! Dan ganas de lanzarse a lo Gears con la motosierra XD
Como uno es un poco de pueblo decidimos hacer unas cuantas pasadas hasta que nos aburrimos de hacer el canelo y tirar fotos a lo loco...también subimos al Starbucks para hacer unas tomas desde arriba...qué lugar oigan...
Luego nos metimos por las calles de Shibuya para ver el ambiente y bueno, es un desfile de modelos a cuál más estrambótico y llamativo, con un montón de tiendas del todo, vicio, comida y qué se yo...antes de acabar potando ante tanta visión dantesca nos metimos en un bar para descansar y digerir un poco el zoo que corre por las calles.
Nos tragamos un par de cervezas (son carísimas, tranquilamente te pueden salir por 800y las dos, pero es nuestra debilidad, en esto no podemos contenernos) y decidimos acabar ya de rematarnos visitando Akihabara...y de paso ver si encontramos el puto adaptador de corriente!
Antes de marchar de Shibuya vimos edificios enteros destinados a la música (pero un edificio EDIFICIO), con los últimos mega-hits de las estrellas niponas, los cuales no pudimos escuchar bien porque eran directos y sólo se oía berrear a los fans.
Ya en Akihabara pudimos sentir en nuestras carnes el Tokyo ultra mega tecnológico, aquí si que uno de vez en cuando agacha la cabeza pensando que va a aparecer un puto Delorean sobre tu cabeza, encima era de noche con lo que el sitio lucía a tope.
Madre de Dios, en mi vida he visto tanto chip, tanta placa base, memoria y qué se yo...el número de tiendas del sector lo desconozco pero es que mires donde mires ves pantallas planas, artilugios, mangas, ordenadores, consolas....”sacame de aquí” de Bunbury sonaba en mi cabeza...y en lugar de pillarnos cualquier puto robot nos metemos en un Duty Free regentado por un hindú y encima tiene el maldito adaptador...cuando me lo enseñó pensamos “es que tenías que ser tú quien tuviera el aparato”...me lo mostró, me dijo el precio (400y creo) y por un momento Eli y yo sentimos la necesidad imperiosa de regatearle hasta el día del juicio final...pero recordamos que estamos en Japón y decidimos pagar el precio...lo peor de todo es que el tipo dio la impresión de que esperaba el regateo....joder, qué primos, si lo llevan en la sangre!
Seguimos torciéndonos los cuellos un buen rato y decidimos cenar una hamburguesa ya que comenzaba a cerrar todo...por nuestra cabeza pasaban lolitas, orcos, templos, chips, hindús y la puta máquina del metro...demasiado para un día.
Nos pillamos el metro de camino a Asakusa y después de ver a otra pareja (en serio, es tremendo lo de este sitio) salir como una puta cuba llegamos al hotel.
Por cierto, no lo he comentado, pero por las calles hay infinidad de puestos donde se pueden pillar brochetas de carne, de verduras, unas bolitas que son como mandonguillas (como la de los dibujos, vamos) ...por 1 euros la mayoría...y están de muerte.
Mañana toca Nikko, un día de “relax” a las afueras de Tokyo.
Un saludo!.
Nos pusimos el despertador para las 8:30 de la mañana para irnos a visitar el estudio Ghibli, del maestro Miyazaki, en Mitaka, al oeste de Tokyo.
Nos sonó el aparato y nos preparamos para irnos, al salir advertimos que no había ni Dios por las calles, algún que otro loco haciendo footing, pero poco más...
Caminamos y nos fuimos hasta la estación de Asakusa para tomar el metro hasta Shinjuku, donde pillaríamos la linea Chuo que nos llevaría hasta Mitaka.
Una vez en la estación (sigo sin poder pillar el maldito ticket, pero caerá) hemos visto que teníamos el reloj adelantado pues unas dos horitas...ole ole ole.
Bueno, pues así tenemos más tiempo para ver cosas.
En fin, ya le vamos pillando el truco a la maraña de líneas de metro que hay aquí (es como si miraras una red neuronal o algo así). Los billetes de metro rondan los 230Y los dos más o menos, van por zonas y depende donde marques en la pantalla te cobran más o menos....todo va por códigos (rollo Asakusa el 190, etc) y la gente tiene mucha prisa por pillar el billete, y yo como tengo que sacar la cartera de la mochila, buscar entre las monedillas que no conozco y meterlo en la ranura pues como que se desesperan un poco...ajo y agua oigan, que somos extranjeros.
Como teníamos tiempo paramos en Shinjuku para tomar un café y almorzar algo (ya que como era tan temprano cuando salimos de Asakusa apenas había nada abierto)...la zona parece impresionante pero de día no luce tal y como nos recomendó el socio de Kyoto. Así que no dimos mucha vuelta y nos metimos en un Starbucks en donde había peña sentada a un lado dándole al móvil que daba gusto y al lado contrario la gente sentada leyendo y con el simbolito de prohibido el móvil en la mesa...de friki.
El trayecto fue sin problemas y llegamos a Mitaka en unos 17 minutos desde Shinjuku. Una vez allí salimos de la estación y giramos a la izquierda en donde hay una parada de bus que te lleva hasta la puerta del museo, peeeero como era tan temprano nos daba tiempo a dar un buen paseo, así que decidimos ir caminando siguiendo el canal de Tamagawa hasta el parque Inokashira y disfrutando de las vistas de la zona.
La verdad es que la zona es preciosa, con sus casitas bajitas, jardincillos en las puertas y todo impoluto, incluidas las plantas que adornan las calles....otra cosa que nos ha llamado la atención es el asfalto...está increíblemente...nuevo. Es que parece recién asfaltado, con la de terremotos que hay por aquí deben haberse inventado algo para asfaltar en tiempo récord! Claro que viendo como van las máquinas del metro, igual utilizan una tecnología parecida XD.
Llegamos al parque y seguimos el senderillo en dirección al museo, allí nos encontramos a gente haciendo footing, jugando al tenis, una zona muy “deportiva”.
Le preguntamos a un tipo si íbamos bien para el museo y nos medio dijo que sí, pero no se veía muy seguro.
A los dos minutos lo teníamos al lado indicándonos el camino y nos dejó en la misma calle que daba al museo...grado de amabilidad 11/10.
Ya desde fuera pudimos ver asomarse el robot gigante de Lapüta y el sitio pintaba chulo. Por dentro el sitio es una fantasía para los críos y una delicia para los que nos gusta el mundo Miyazaki.
Nada más entrar pasamos a una sala en donde se podían ver fragmentos de las pelis con unas láminas que simulaban un 3D y que daban las sensación de movimiento dependiendo del punto de vista, el sitio tenía una luz tenue y la musiquilla relajaba lo suyo y ayudaba a conectar bastante con el mundo Hayao...lo malo es que había demasiada gente y decidimos adelantarnos un poco a la marabunta para empezar por lo último y acabar al principio...bien hecho, al parecer los japos tienen la costumbre de estar a primerísima hora en los sitios, tan sólo esperarse 15-20 minutos ya rompes esa armonía y te encuentras con los sitios la mar de tranquilos.
Correteamos por las salas y pasadizos que hay por el museo, entramos en una estancia que estaba llena de bocetos de sus pelis y donde se recreaba exactamente el lugar de trabajo del creador de obras tan brutales como Chihiro, Porco Rosso, Totoro, Nausicaa o Lapüta entre otras. Con maquetas y reproducciones de elementos de sus pelis...en fin, una gozada para aquí el friki de turno...como escarpias los pelos se me ponían.
Además, Eli pilló ideas para su trabajo con los críos por lo original de algunas propuestas, como elementos palpables en las paredes o figuras creadas manualmente fáciles de reproducir.
Subimos a la azotea y allí nos hicimos fotos con el gigante de hierro de unos 3 metros, luego bajamos y estuvimos viendo un corto de unos 20 minutos en una sala de cine. Muy entretenido y entendible por todos los públicos ya que no era hablado...digamos que era “murmurado”.
Una vez fuera nos fuimos a comer por la zona y entramos en un garito mientras buscamos algo tan simple como un adaptador de enchufe España-Japón, pues nada, que no lo encontramos por ningún lado, probaremos en Akihabara que seguro allí lo pillamos.
Decidimos visitar la zona de Harujuku, en donde al parecer los fines de semana se reúnen unos personajes que se disfrazan de lolitas, de góticos y de mandangas para “escapar” de sus vidas corrientes (al parecer la mayoría sufren acoso en los institutos y cosas parecidas)...
Llegamos al punto clave de reunión, que es el puente Jingü Bashi (nada más salir de la estación de Harajuku) y bueno, eso es para verlo...
La zona está atestada de gente, tirando fotos como locos a las provocadoras tías, tíos, crías o lo que sea que son..porque la verdad es que nos resulta imposible determinar qué edad tienen los japos...la mayoría de chicas del centro van vestidas como si hubieran salido de una película de dibujos animados...igual te van con un tutú como que te encuentras a una vestida de conejito...los tíos son más clásicos, pantalón negro y camisa blanca, como en España, vamos...
En fin, el carnaval de frikismo vivido en el puente es tal que la verdad es que da hasta un poco de vergüenza ajena...pero no te queda otra que reírte del asunto, fliparlo y tirar fotos ya que posan con la gente que quiere hacerse fotos con ellos. A pesar de que comentan que esta zona es en la que se reúnen, hemos visto por varias zonas gente que debe haberse perdido o algo así, porque no tienen nada que envidiar a la fauna del puente.
Saliendo del estado de shock contemplamos la posibilidad de ver un templo cercano, el santuario Meiji Jingú, decidimos dar un paseo ya que la zona tenía buena pinta.
Pasamos unas puertas Torii enormes y llegamos al santuario, allí nos topamos con una boda!
Dios mío que rigidez! La verdad es que uno no sabe si están de fiesta o de luto, porque la novia no levanta cabeza y la ceremonia es en total silencio (por lo menos hasta donde vimos)...en cualquier caso resultó curioso ver desfilar a los invitados y cómo preparaban a la novia.
El santuario es bonito, pero ya dijimos que pasaríamos bastante del tema hasta llegar a Kyoto, por lo que dimos una vuelta rápida y nos decidimos por ir a Shibuya para ver el famoso cruce y la zona.
Cogimos el metro de nuevo (puto ticket) y la misma línea nos dejó en Shibuya, nada más bajar la impresión fue la de estar en el centro de Barcelona pero con edificios un poco más altos, más musiquilla tipo Mario Bros, autobuses con publicidad quinceañera y un cuervo. Sí, un puto cuervo rollo Arale surcó el cielo delante nuestro (buscamos un cerdo propulsado volando pero no lo vimos). Bueno, curioso.
A lo lejos nos pareció ver un montonazo, pero un montonazo de gente que parecía que estaba rodando una escena de Braveheart o una carga de Orcos y pensamos que era por allí el famoso cruce, así que nos fuimos acercando...y sí, qué barbaridad, tremendo oigan.
Yo no sé de dónde demonios sale tantísima gente de golpe, pero cuando se ponen los semáforos en verde en el múltiple cruce (son 4 calles que se juntan en ese cruce) la gente se lanza rollo Mel Gibson hacha en mano...qué flipe!
Mientras cruzas ves a gente levantando las cámaras, otros saludando a gente que les fotografía desde un Starbucks en la otra acera...otros caminando de espaldas...un desparrame el sitio...encima estaba cayendo ya la tarde y los edificios comenzaban a lucir pantallas de neón, letreros por todas partes, voces, gritos, música...pero esto qué es?!!?! Dan ganas de lanzarse a lo Gears con la motosierra XD
Como uno es un poco de pueblo decidimos hacer unas cuantas pasadas hasta que nos aburrimos de hacer el canelo y tirar fotos a lo loco...también subimos al Starbucks para hacer unas tomas desde arriba...qué lugar oigan...
Luego nos metimos por las calles de Shibuya para ver el ambiente y bueno, es un desfile de modelos a cuál más estrambótico y llamativo, con un montón de tiendas del todo, vicio, comida y qué se yo...antes de acabar potando ante tanta visión dantesca nos metimos en un bar para descansar y digerir un poco el zoo que corre por las calles.
Nos tragamos un par de cervezas (son carísimas, tranquilamente te pueden salir por 800y las dos, pero es nuestra debilidad, en esto no podemos contenernos) y decidimos acabar ya de rematarnos visitando Akihabara...y de paso ver si encontramos el puto adaptador de corriente!
Antes de marchar de Shibuya vimos edificios enteros destinados a la música (pero un edificio EDIFICIO), con los últimos mega-hits de las estrellas niponas, los cuales no pudimos escuchar bien porque eran directos y sólo se oía berrear a los fans.
Ya en Akihabara pudimos sentir en nuestras carnes el Tokyo ultra mega tecnológico, aquí si que uno de vez en cuando agacha la cabeza pensando que va a aparecer un puto Delorean sobre tu cabeza, encima era de noche con lo que el sitio lucía a tope.
Madre de Dios, en mi vida he visto tanto chip, tanta placa base, memoria y qué se yo...el número de tiendas del sector lo desconozco pero es que mires donde mires ves pantallas planas, artilugios, mangas, ordenadores, consolas....”sacame de aquí” de Bunbury sonaba en mi cabeza...y en lugar de pillarnos cualquier puto robot nos metemos en un Duty Free regentado por un hindú y encima tiene el maldito adaptador...cuando me lo enseñó pensamos “es que tenías que ser tú quien tuviera el aparato”...me lo mostró, me dijo el precio (400y creo) y por un momento Eli y yo sentimos la necesidad imperiosa de regatearle hasta el día del juicio final...pero recordamos que estamos en Japón y decidimos pagar el precio...lo peor de todo es que el tipo dio la impresión de que esperaba el regateo....joder, qué primos, si lo llevan en la sangre!
Seguimos torciéndonos los cuellos un buen rato y decidimos cenar una hamburguesa ya que comenzaba a cerrar todo...por nuestra cabeza pasaban lolitas, orcos, templos, chips, hindús y la puta máquina del metro...demasiado para un día.
Nos pillamos el metro de camino a Asakusa y después de ver a otra pareja (en serio, es tremendo lo de este sitio) salir como una puta cuba llegamos al hotel.
Por cierto, no lo he comentado, pero por las calles hay infinidad de puestos donde se pueden pillar brochetas de carne, de verduras, unas bolitas que son como mandonguillas (como la de los dibujos, vamos) ...por 1 euros la mayoría...y están de muerte.
Mañana toca Nikko, un día de “relax” a las afueras de Tokyo.
Un saludo!.
8 de agosto de 2010
Tokyo
Tokyo
El vuelo salió con retraso pero por fin dejamos la maldita terminal rusa a eso de las 8 de la tarde...el desespere era ya de órdago, a última hora no sabíamos ya si cortarnos las venas o dejárnoslas largas.
En fin, el caso es que luego tuvimos un maravilloso vuelo de 9 horas y pico más con lo que decidimos que salvo urgencia extrema jamás realizaremos tal hazaña en nuestras vidas de nuevo.
A eso de las 11 de la mañana el captain anunció que llegábamos a Tokyo y treinta minutos después estábamos mirando a una mini cámara con un fondo tipo “sakura” (montañita, casita y árbol de cerezo) y poniendo los dedos para que nos tomaran las huellas (digitalmente, claro)..todo con una cordialidad y educación que roza lo absurdo.
Nada más salir por el tercer control nos fuimos directamente a cambiar la pasta y luego a canjear el Japan Rail Pass, que activaremos el lunes día 9. Allí nos atendió una gachí que parecía un robot, costaba ver expresión más anodina después de la chica rusa, pero más tarde comprenderíamos que Japan is Japan...en cualquier caso muy amable también, grado amabilidad 7/10.
Desde el aeropuerto pillamos el Skyliner Express (hay que decir Express sino te venden uno más Express todavía que vale casi el triple que este) que nos llevaría a la estación de Ueno y luego haríamos trasbordo hasta Asakusa, donde tenemos el hotel.
Aquí ya empezamos a flipar con los miles de millones y millones ;) de carteles que hay por todas partes, está indicado hasta cómo cambiarles los pañales a los niños (va en serio, hemos visto carteles ilustrativos que son mejores que los manuales de papis)...lo malo es que la mayoría sólo son garabatos para nosotros, muy bonitos, pero garabatos.
Llegó el momento de meter el ticket en la máquina para entrar en la linea de Chuo, pues bien, la máquina que “absorbe” el ticket debe de tener un condensador de fruzo o algo parecido porque yo creo que el ticket sale antes por el otro extremo de que tu llegues a meterlo...es tremendo, la primera vez no lo apreciamos tanto, pero después uno queda maravillado, tengo que conseguir pillarlo antes de que salga.
Bueno, llegamos a Ueno y ya durante la travesía pudimos ver los típicos barrios japos, las casitas, todo muy cuco...pero literalmente se nos cerraban los ojos, el cansancio del viaje fue demasiado y estábamos que lo flipábamos, pero teníamos que aguantar hasta la noche para adaptarnos al cambio horario.
Otra cosa que nos llamó la atención en las estaciones son las musiquillas que ponen al subirte o bajarte del tren, es como si te pasaras una fase del super mario o algo así, es tremendamente pegadiza y te dan ganas de sacar la nintendo y ponerte a jugar.
Llegamos a Asakusa sobre las 14h y tocaba encontrar el hotel, teníamos unas indicaciones y habíamos visto que no era muy difícil llegar, pasado un puente peatonal y todo recto...muy complicado no parece.
Y no lo fue, pero tardamos un buen rato en llegar ya que nada más salir a la calle comenzó el espectáculo freak y claro, si ves una geisha posando para unos fotógrafos, un huevo de gente haciendo fotos a no se qué edificio (enorme y con una especie de espermatozoide gigante en lo alto) y una pareja que salía de un bar (que más adelante visitaríamos) como una puta cuba pues como que es para entretenerse a hacer unas fotillos y tal...
A eso de las 15h llegamos al hotel e hicimos el checking. El hotel es una basurilla, un zulo con dos literas y aire acondicionado (por cierto, hace calor, pero no es para tanto) pero por 200e. las 5 noches tampoco vamos a pedir jacuzzi...además, está bastante cerca de la estación y bien comunicado.
Nos duchamos (duchas comunes) y decidimos no pararnos, directamente nos fuimos a visitar Asakusa para agotarnos (más si cabe) del todo.
El barrio es muy cuco, tranquilo y muy muy limpio, es difícil ver algo tirado en el suelo (alguna colilla, pero debe haber algún niponcillo que lo limpia nada más detectarlo)...las calles son de un sólo carril pero apenas transitadas, para hacerse una idea, es como ver los dibujos del Doraemon y esas típicas calles con el poste alto de electricidad, casas bajitas con su entrada y jardín y algún transeúnte de vez en cuando con su bicicleta...realmente es como estar en un jodido manga.
Nos miramos la guía y decidimos visitar un templo budista (esta zona es en la que más budismo hay) no muy lejano llamado Sensoji al que se accede por una especie de calles-mercado preciosas y con mucho ambiente. Allí venden de todo y todo tiene una pinta espectacular, en serio, dan ganas de comerse hasta el letrero....además, en la puerta de la mayoría de sitios tienen réplicas exactas de los platos, pero no réplicas cutres no, tienen más detalles que los efectos especiales del Señor de los Anillos...tremendo.
Antes de meternos en el templo decidimos ir a tomar unas cervezas al bar en donde habíamos visto salir a los borrachines, Kamiya bar. Eli tendría luego una teoría de por qué se llamaba así el bar viendo como salen los personajes del lugar.
El bareto tiene muy buen ambiente, sirven platos para comer, tapas y bebidas. Nos sentamos en una mesa después de unas veinte reverencias del metre y nos pedimos una tapilla de Chiaotzu (mini empanadillas crujientes con relleno de verduritas y picante), que estaba que te cagas y un par de cervezas (una local y otra Jukusen, una marca japo, para probarlas) para acompañar. La gente tenía una pinta de estar pillando cogorzas que era para verlo, por lo visto toleran bastante “mal” el alcohol (a pesar de darle bastante) y pillan las turcas con facilidad...en cualquier caso cuando salimos vimos a otros dos chocarse en la puerta y con otros transeúntes...madre mía.
El paseillo, a pesar del cansancio fue muy entretenido, la verdad es que la cantidad de detalles que tienen las calles, lo pulcro en las presentaciones de los sitios, con entradas con jardincillos, farolillos de piedra, enredaderas...lo hace precioso.
Luego llegamos al templo (es gratuito), al volver una esquina nos metió en los morros una pagoda enorme y una puerta Torii (puertas que separan el mundo terrenal del sagrado, traen suerte, etc.) de color rojo infierno. Todo rodeado de árboles y con mucha gente (esto es de serie aquí)...
Nos quedamos un rato mirando el lugar mientras por todos lados gente vende pastelillos, bolas de judías fritas al té verde (buenísima, de aquí yo salgo como un puto tonel), pinchos de carne con salsas teriyakis....rediós!
Cerca del templo principal había unas casetas donde podías escribir un deseo en un papelito y dejarlo colgado (había cientos, resultando una foto muy bonita), luego vimos como una cola enorme subía unas escaleras para orar, allí vimos a dos o tres vestidos con trajes típicos pegar unas voces rollo Son Goku que te helaban la piel...rezos suponemos, porque ostias no se veían.
Como los móviles los tenemos totalmente sin cobertura llamamos (todavía no hemos mirado por qué) a la family por cabina para dejar constancia de que estábamos bien. Para llamar hay que meter algo así como 03301034 y luego el número...tuvimos que hacer un máster de matemáticas para entender la cabina pero lo conseguimos.
Más rebentaos si cabe regresamos por las callejuelas hasta un garito que nos llamó la atención llamado Waentei y que tocaban música tradicional japo mientras cenas...seguro que pica pero nos hacía gracia así que abrimos la puerta corredera (una entrada con su jardín, faroles de piedra y puerta típica) y nos metimos.
Unas chicas vestidas con kimono nos hicieron unas treinta reverencias y nos dieron a escoger entre cena tradicional, en el suelo con cojincillos y mesita, muy cuco o mesa normal...evidentemente nos fuimos al suelo.
Nos trajo la carta y nos recomendó el menú Enishi dentro de la especialidad Waen Kaiseki (pescado, vamos)..un surtido de 7 platos.
Comenzó el festín de “esto qué es? Joder qué bueno que está!”, qué se yo, unas verduritas crujientes con unas angulitas muy finas marinadas con salsa agridulce...gambas en una especie de sopa dulce,...buah, todo presentado que te cagas en sus platitos típicos y una atención que no es que roce lo absurdo es que es absurdo!
En el segundo plato apareció el artista, se nos acercó, se arrodilló rollo reverencia y nos comentó que agradecía mucho que cenáramos en su casa y que iba a tocarnos canciones típicas japonesas con el instrumento tradicional japonés, una especie de arpa (más bien guitarra) de tres cuerdas (Shamisen) que se toca con...una espátula! Este tío es Dios!
Se nos puso en el tatami y ataviado con un traje que a mi me recordaba al de los ninjas empezó a tocar canciones (nuestra preferida fue del tipo Sakura, muy bonita, con esas notas rasgadas típicas de las pelis japonesas antiguas) mientras soltaba sonidos guturales, difíciles de describir...algo así como “ho!” y tocaba...”Hóppppmmm!” y tocaba...tremendo, un espectáculo.
Terminó el show y el hombre nos volvió a agradecer de nuevo la atención (además me dejó tocar el instrumento un poquillo...difícil, pero no imposible).
Después de cenar (picó, 100e. la cena al cambio, pero mereció la pena) nos arrastramos al hotel y nos metimos en la cama, por fin, después de tres días vamos a dormir....
Y mañana, al museo Ghibli, a Harajuku, a ver las lolitas góticas y demás gente freak, Shibuya y su mundialmente conocido cruce y si da tiempo Akihabara, la mayor concentración de tiendas de tecnológica de Tokyo, casi nada.
Un saludo!.
El vuelo salió con retraso pero por fin dejamos la maldita terminal rusa a eso de las 8 de la tarde...el desespere era ya de órdago, a última hora no sabíamos ya si cortarnos las venas o dejárnoslas largas.
En fin, el caso es que luego tuvimos un maravilloso vuelo de 9 horas y pico más con lo que decidimos que salvo urgencia extrema jamás realizaremos tal hazaña en nuestras vidas de nuevo.
A eso de las 11 de la mañana el captain anunció que llegábamos a Tokyo y treinta minutos después estábamos mirando a una mini cámara con un fondo tipo “sakura” (montañita, casita y árbol de cerezo) y poniendo los dedos para que nos tomaran las huellas (digitalmente, claro)..todo con una cordialidad y educación que roza lo absurdo.
Nada más salir por el tercer control nos fuimos directamente a cambiar la pasta y luego a canjear el Japan Rail Pass, que activaremos el lunes día 9. Allí nos atendió una gachí que parecía un robot, costaba ver expresión más anodina después de la chica rusa, pero más tarde comprenderíamos que Japan is Japan...en cualquier caso muy amable también, grado amabilidad 7/10.
Desde el aeropuerto pillamos el Skyliner Express (hay que decir Express sino te venden uno más Express todavía que vale casi el triple que este) que nos llevaría a la estación de Ueno y luego haríamos trasbordo hasta Asakusa, donde tenemos el hotel.
Aquí ya empezamos a flipar con los miles de millones y millones ;) de carteles que hay por todas partes, está indicado hasta cómo cambiarles los pañales a los niños (va en serio, hemos visto carteles ilustrativos que son mejores que los manuales de papis)...lo malo es que la mayoría sólo son garabatos para nosotros, muy bonitos, pero garabatos.
Llegó el momento de meter el ticket en la máquina para entrar en la linea de Chuo, pues bien, la máquina que “absorbe” el ticket debe de tener un condensador de fruzo o algo parecido porque yo creo que el ticket sale antes por el otro extremo de que tu llegues a meterlo...es tremendo, la primera vez no lo apreciamos tanto, pero después uno queda maravillado, tengo que conseguir pillarlo antes de que salga.
Bueno, llegamos a Ueno y ya durante la travesía pudimos ver los típicos barrios japos, las casitas, todo muy cuco...pero literalmente se nos cerraban los ojos, el cansancio del viaje fue demasiado y estábamos que lo flipábamos, pero teníamos que aguantar hasta la noche para adaptarnos al cambio horario.
Otra cosa que nos llamó la atención en las estaciones son las musiquillas que ponen al subirte o bajarte del tren, es como si te pasaras una fase del super mario o algo así, es tremendamente pegadiza y te dan ganas de sacar la nintendo y ponerte a jugar.
Llegamos a Asakusa sobre las 14h y tocaba encontrar el hotel, teníamos unas indicaciones y habíamos visto que no era muy difícil llegar, pasado un puente peatonal y todo recto...muy complicado no parece.
Y no lo fue, pero tardamos un buen rato en llegar ya que nada más salir a la calle comenzó el espectáculo freak y claro, si ves una geisha posando para unos fotógrafos, un huevo de gente haciendo fotos a no se qué edificio (enorme y con una especie de espermatozoide gigante en lo alto) y una pareja que salía de un bar (que más adelante visitaríamos) como una puta cuba pues como que es para entretenerse a hacer unas fotillos y tal...
A eso de las 15h llegamos al hotel e hicimos el checking. El hotel es una basurilla, un zulo con dos literas y aire acondicionado (por cierto, hace calor, pero no es para tanto) pero por 200e. las 5 noches tampoco vamos a pedir jacuzzi...además, está bastante cerca de la estación y bien comunicado.
Nos duchamos (duchas comunes) y decidimos no pararnos, directamente nos fuimos a visitar Asakusa para agotarnos (más si cabe) del todo.
El barrio es muy cuco, tranquilo y muy muy limpio, es difícil ver algo tirado en el suelo (alguna colilla, pero debe haber algún niponcillo que lo limpia nada más detectarlo)...las calles son de un sólo carril pero apenas transitadas, para hacerse una idea, es como ver los dibujos del Doraemon y esas típicas calles con el poste alto de electricidad, casas bajitas con su entrada y jardín y algún transeúnte de vez en cuando con su bicicleta...realmente es como estar en un jodido manga.
Nos miramos la guía y decidimos visitar un templo budista (esta zona es en la que más budismo hay) no muy lejano llamado Sensoji al que se accede por una especie de calles-mercado preciosas y con mucho ambiente. Allí venden de todo y todo tiene una pinta espectacular, en serio, dan ganas de comerse hasta el letrero....además, en la puerta de la mayoría de sitios tienen réplicas exactas de los platos, pero no réplicas cutres no, tienen más detalles que los efectos especiales del Señor de los Anillos...tremendo.
Antes de meternos en el templo decidimos ir a tomar unas cervezas al bar en donde habíamos visto salir a los borrachines, Kamiya bar. Eli tendría luego una teoría de por qué se llamaba así el bar viendo como salen los personajes del lugar.
El bareto tiene muy buen ambiente, sirven platos para comer, tapas y bebidas. Nos sentamos en una mesa después de unas veinte reverencias del metre y nos pedimos una tapilla de Chiaotzu (mini empanadillas crujientes con relleno de verduritas y picante), que estaba que te cagas y un par de cervezas (una local y otra Jukusen, una marca japo, para probarlas) para acompañar. La gente tenía una pinta de estar pillando cogorzas que era para verlo, por lo visto toleran bastante “mal” el alcohol (a pesar de darle bastante) y pillan las turcas con facilidad...en cualquier caso cuando salimos vimos a otros dos chocarse en la puerta y con otros transeúntes...madre mía.
El paseillo, a pesar del cansancio fue muy entretenido, la verdad es que la cantidad de detalles que tienen las calles, lo pulcro en las presentaciones de los sitios, con entradas con jardincillos, farolillos de piedra, enredaderas...lo hace precioso.
Luego llegamos al templo (es gratuito), al volver una esquina nos metió en los morros una pagoda enorme y una puerta Torii (puertas que separan el mundo terrenal del sagrado, traen suerte, etc.) de color rojo infierno. Todo rodeado de árboles y con mucha gente (esto es de serie aquí)...
Nos quedamos un rato mirando el lugar mientras por todos lados gente vende pastelillos, bolas de judías fritas al té verde (buenísima, de aquí yo salgo como un puto tonel), pinchos de carne con salsas teriyakis....rediós!
Cerca del templo principal había unas casetas donde podías escribir un deseo en un papelito y dejarlo colgado (había cientos, resultando una foto muy bonita), luego vimos como una cola enorme subía unas escaleras para orar, allí vimos a dos o tres vestidos con trajes típicos pegar unas voces rollo Son Goku que te helaban la piel...rezos suponemos, porque ostias no se veían.
Como los móviles los tenemos totalmente sin cobertura llamamos (todavía no hemos mirado por qué) a la family por cabina para dejar constancia de que estábamos bien. Para llamar hay que meter algo así como 03301034 y luego el número...tuvimos que hacer un máster de matemáticas para entender la cabina pero lo conseguimos.
Más rebentaos si cabe regresamos por las callejuelas hasta un garito que nos llamó la atención llamado Waentei y que tocaban música tradicional japo mientras cenas...seguro que pica pero nos hacía gracia así que abrimos la puerta corredera (una entrada con su jardín, faroles de piedra y puerta típica) y nos metimos.
Unas chicas vestidas con kimono nos hicieron unas treinta reverencias y nos dieron a escoger entre cena tradicional, en el suelo con cojincillos y mesita, muy cuco o mesa normal...evidentemente nos fuimos al suelo.
Nos trajo la carta y nos recomendó el menú Enishi dentro de la especialidad Waen Kaiseki (pescado, vamos)..un surtido de 7 platos.
Comenzó el festín de “esto qué es? Joder qué bueno que está!”, qué se yo, unas verduritas crujientes con unas angulitas muy finas marinadas con salsa agridulce...gambas en una especie de sopa dulce,...buah, todo presentado que te cagas en sus platitos típicos y una atención que no es que roce lo absurdo es que es absurdo!
En el segundo plato apareció el artista, se nos acercó, se arrodilló rollo reverencia y nos comentó que agradecía mucho que cenáramos en su casa y que iba a tocarnos canciones típicas japonesas con el instrumento tradicional japonés, una especie de arpa (más bien guitarra) de tres cuerdas (Shamisen) que se toca con...una espátula! Este tío es Dios!
Se nos puso en el tatami y ataviado con un traje que a mi me recordaba al de los ninjas empezó a tocar canciones (nuestra preferida fue del tipo Sakura, muy bonita, con esas notas rasgadas típicas de las pelis japonesas antiguas) mientras soltaba sonidos guturales, difíciles de describir...algo así como “ho!” y tocaba...”Hóppppmmm!” y tocaba...tremendo, un espectáculo.
Terminó el show y el hombre nos volvió a agradecer de nuevo la atención (además me dejó tocar el instrumento un poquillo...difícil, pero no imposible).
Después de cenar (picó, 100e. la cena al cambio, pero mereció la pena) nos arrastramos al hotel y nos metimos en la cama, por fin, después de tres días vamos a dormir....
Y mañana, al museo Ghibli, a Harajuku, a ver las lolitas góticas y demás gente freak, Shibuya y su mundialmente conocido cruce y si da tiempo Akihabara, la mayor concentración de tiendas de tecnológica de Tokyo, casi nada.
Un saludo!.
6 de agosto de 2010
Sheremetye...qué?
El vuelo fue puntual, las dudas que tenía sobre Aeroflot poco a poco se fueron esfumando entre carcajadas y buenos ratos con los cuñados antes de despedirnos en la terminal 1 de Barcelona.
El avión por momentos me recordó al que pillamos para ir a Egipto, con Air Grizzlies creo que era, una compañía que tenía vetado el vuelo en media Europa y que nos regaló unos vuelos muy especiales...
Pero nada más lejos, la máquina se portó bien, la tripulación parecía humana y a las 6 y pico hora local de la mañana pisamos terminal Rusa. Una vez allí nos indicaron que no teníamos que salir de la terminal y que embarcaríamos a eso de las 7 de la tarde...mientras tanto decidimos patearnos el sitio a lo Tom Hanks.
La idea era aprovechar y visitar la Plaza Roja en Moscú, pero necesitábamos un visado y además sacarnos un seguro médico....bastante mandanga para tan sólo unas horas...al final decidimos dejarlo estar.
Y bueno, camino para arriba, camino para abajo, ahora me meto en un bar, ahora almorzamos, caminamos, nos sentamos, pegamos cabezadas....una maravilla de día, vamos...y encima una niebla que no se ve a 100 metros fuera, en serio, qué barbaridad, Silent Hill al lado de esto es Kansas City.
Comimos en una especie de cadena a lo Foster Hollywood mientras sonaba una "versión" de Shakira mezclada con la de Stayin' Alive de los Bee Gees...lo que me faltaba ya hoy.
Eso si, nos ha dado para ver la fauna rusa, menudos elementos...para empezar se meten unos botijos de cerveza y vodka a las 6 de la mañana que espanta...pero es que además acompañan el licor con unos pedazos de pasteles con bolas enoormes de helado con cacahuetes (o algo así) que se zampan como si nada...increíble, así están, son todos armarios 2x2.
Otro aspecto destacable es que no es que sean fríos, es que son peculiares y tienen un humor “extraño”...tan pronto te dicen suavemente “nose qué euros” a lo que tú respondes “excuse me?” (es que no me he enterao, vamos), entonces su semblante pasa al color del acero templado y con esos ojos azules te atraviesan y te dicen muy, pero muy firmemente “f-a-i-v-e i-u-r-o-s”...y claro, uno no sabe si llamar a la poli (mejor que no) o pagar y salir corriendo....
Otra chica tampoco nos cobraba en euros ni con tarjeta (por tener chip ?¿??) y se limitaba a negar con la cabeza mirándonos fijamente....vámonos de aquí, vámonos de aquí.....
De todas formas, en el fondo parece buena gente, ejem...
Embarcamos a las 19h y estamos desesperados por pisar suelo nipón. La terminal ya empieza a cansar después de 10 horas.
Mañana Japón!
Un saludo!.
El avión por momentos me recordó al que pillamos para ir a Egipto, con Air Grizzlies creo que era, una compañía que tenía vetado el vuelo en media Europa y que nos regaló unos vuelos muy especiales...
Pero nada más lejos, la máquina se portó bien, la tripulación parecía humana y a las 6 y pico hora local de la mañana pisamos terminal Rusa. Una vez allí nos indicaron que no teníamos que salir de la terminal y que embarcaríamos a eso de las 7 de la tarde...mientras tanto decidimos patearnos el sitio a lo Tom Hanks.
La idea era aprovechar y visitar la Plaza Roja en Moscú, pero necesitábamos un visado y además sacarnos un seguro médico....bastante mandanga para tan sólo unas horas...al final decidimos dejarlo estar.
Y bueno, camino para arriba, camino para abajo, ahora me meto en un bar, ahora almorzamos, caminamos, nos sentamos, pegamos cabezadas....una maravilla de día, vamos...y encima una niebla que no se ve a 100 metros fuera, en serio, qué barbaridad, Silent Hill al lado de esto es Kansas City.
Comimos en una especie de cadena a lo Foster Hollywood mientras sonaba una "versión" de Shakira mezclada con la de Stayin' Alive de los Bee Gees...lo que me faltaba ya hoy.
Eso si, nos ha dado para ver la fauna rusa, menudos elementos...para empezar se meten unos botijos de cerveza y vodka a las 6 de la mañana que espanta...pero es que además acompañan el licor con unos pedazos de pasteles con bolas enoormes de helado con cacahuetes (o algo así) que se zampan como si nada...increíble, así están, son todos armarios 2x2.
Otro aspecto destacable es que no es que sean fríos, es que son peculiares y tienen un humor “extraño”...tan pronto te dicen suavemente “nose qué euros” a lo que tú respondes “excuse me?” (es que no me he enterao, vamos), entonces su semblante pasa al color del acero templado y con esos ojos azules te atraviesan y te dicen muy, pero muy firmemente “f-a-i-v-e i-u-r-o-s”...y claro, uno no sabe si llamar a la poli (mejor que no) o pagar y salir corriendo....
Otra chica tampoco nos cobraba en euros ni con tarjeta (por tener chip ?¿??) y se limitaba a negar con la cabeza mirándonos fijamente....vámonos de aquí, vámonos de aquí.....
De todas formas, en el fondo parece buena gente, ejem...
Embarcamos a las 19h y estamos desesperados por pisar suelo nipón. La terminal ya empieza a cansar después de 10 horas.
Mañana Japón!
Un saludo!.
2 de agosto de 2010
Viaje al país del Sol Naciente
Quedan poco más de 72 horas para comenzar el cierre a nuestra "trilogía asiática". La ruta está "preparada", tenemos los billetes de avión, los bonos del Japain Rail Pass de 14 días que nos permitirán viajar de forma ilimitada por la red de trenes de Japón y la reserva de 3 hoteles en los sitios más concurridos...Tokyo, Kyoto y MiyaJima, una isla al sur de Hiroshima que por lo visto se pone hasta los topes en Agosto...
Bien, no ha sido fácil planificar esta ruta (y eso que hemos tenido ayuda de Jordi, un buen hombre que intentaremos visitar si todo va bien en Kyoto), de hecho, todavía no está ni al 100% porque hay tantísima cosa por ver, tanto sitio que nos va a doler en el alma no poder visitar que bueno....es que hay que elegir y disponemos de los días que disponemos...
En cualquier caso, llegaremos a Tokyo el sábado 7 por la mañana, al aeropuerto de Narita, después de estar un día con los Rusos en Moscú sin poder salir de una terminal y de la que esperamos salir ilesos....desde allí cogeremos el tren que nos llevará hasta el centro de Tokyo y tendremos que llegar al distrito de Asakusa, donde tenemos el hotel...el Asakusa Smile...una vez allí comienza el festival de visitas y flipadas varias, el carnaval de frikismo y el rompe cuellos eterno que resulta el mundo oriental para nosotros los occidentales.
Tras 5 noches partiremos hacia Kyoto, luego Hiroshima, Miyajima y a partir de aquí la idea es ir a Hida-Takayama, en los Alpes japoneses, pero no descartamos por el camino visitar algún sitio o modificar la ruta según nos convenga...es lo bueno de no ir con agencia ;) o lo malo si sale mal :(
En cuanto a el diario, pues no creo que tengamos demasiados problemas para encontrar conexión a internet allí ....dicen que los japos de eso controlan, así que supongo que esta vez no tendremos que meternos en un almacén de zapatos, en mitad de la noche de Bikaner a actualizar el blog (y que a medio subir la info se vaya la luz).
Dios mío qué putos nervios.
Un saludo!.
Bien, no ha sido fácil planificar esta ruta (y eso que hemos tenido ayuda de Jordi, un buen hombre que intentaremos visitar si todo va bien en Kyoto), de hecho, todavía no está ni al 100% porque hay tantísima cosa por ver, tanto sitio que nos va a doler en el alma no poder visitar que bueno....es que hay que elegir y disponemos de los días que disponemos...
En cualquier caso, llegaremos a Tokyo el sábado 7 por la mañana, al aeropuerto de Narita, después de estar un día con los Rusos en Moscú sin poder salir de una terminal y de la que esperamos salir ilesos....desde allí cogeremos el tren que nos llevará hasta el centro de Tokyo y tendremos que llegar al distrito de Asakusa, donde tenemos el hotel...el Asakusa Smile...una vez allí comienza el festival de visitas y flipadas varias, el carnaval de frikismo y el rompe cuellos eterno que resulta el mundo oriental para nosotros los occidentales.
Tras 5 noches partiremos hacia Kyoto, luego Hiroshima, Miyajima y a partir de aquí la idea es ir a Hida-Takayama, en los Alpes japoneses, pero no descartamos por el camino visitar algún sitio o modificar la ruta según nos convenga...es lo bueno de no ir con agencia ;) o lo malo si sale mal :(
En cuanto a el diario, pues no creo que tengamos demasiados problemas para encontrar conexión a internet allí ....dicen que los japos de eso controlan, así que supongo que esta vez no tendremos que meternos en un almacén de zapatos, en mitad de la noche de Bikaner a actualizar el blog (y que a medio subir la info se vaya la luz).
Dios mío qué putos nervios.
Un saludo!.
30 de julio de 2010
Watching clouds?
Es hora de cumplir otro sueño, porque aunque digan que los sueños sueños son hay que intentar luchar por ellos.....y no permitas que nadie te diga lo contrario.
26 de julio de 2010
Ninja Scroll
Allá por 1993 y como moda emergente del cine anime en nuestro país, comenzaron a aparecer títulos del país del Sol Naciente.
Se caracterizaban por huir de los "dibujos" clásicos para mostrarnos unas historias serias, algunas más humanas (o no) y con bastante violencia y sexo. Títulos como Dominion, el puño de la estrella del Norte o Urotsukidoji marcaron el inicio de una nueva era del cine de la animación, con permiso de Akira, por supuesto.
Desgraciadamente, los primeros títulos fueron muy arriesgados y quizás mostraban cosas a los que el gran público no estaba acostumbrado (lo máximo aquí en una serie de anime era ver como Bulma de Dragon Ball se levantaba la falda). Esto provocó que se tacharan la mayoría como demasiado violentas, enrevesadas o simplemente "una ida de olla de los japos".
Pero poco a poco el catálogo fue creciendo y ganó en variedad y calidad, a pesar de esos inicios con más sombras que luces, se apostó por seguir con el tema y comenzaron a surgir espacios televisivos y ganar terreno entre el público.
Allá por 1995, dos años después de su estreno mundial (algo rarísimo por entonces en cuanto a pelis de anime), apareció todo un hit del género en nuestro país, Ninja Scroll.
Ninja Scroll lo tenía todo, una animación llamativa, una historia poderosa y unos personajes a cual más potente, sin olvidar una banda sonora tremenda.
Jubei es un Ronin al uso (con sus cortantes palabra y su sobrenatural destreza con la katana) que vive en la época del Japón feudal, justo después de las guerras civiles. Sin un destino fijo, se encontrará en mitad de una guerra por el control del poder del shogunado por parte de un ex-militar de un poderoso clan.
La cinta nos regala durante hora y media un espectáculo visual tremendo, con unos combates entre samurais, ninjas y ronins increíbles, sin olvidar una compleja trama (que puede despistar si uno no conoce "algo" de la cultura japo) .
Los personajes son una de su principal baza, el nutrido grupo que conforman la historia es a cada paso que da Jubei más sorprendente que el anterior, mostrando unas personalidades sólidas y con pocas fisuras, algo difícil de conseguir en el mundo de la animaci'on sin perder el ritmo.
Ninja Scroll es una obra maestra del mundo de la animación, no apta para todos los públicos pero una gran propuesta para acercarse a este mundillo y comprender por qué a algunos nos gusta este género.
Un saludo!.
Se caracterizaban por huir de los "dibujos" clásicos para mostrarnos unas historias serias, algunas más humanas (o no) y con bastante violencia y sexo. Títulos como Dominion, el puño de la estrella del Norte o Urotsukidoji marcaron el inicio de una nueva era del cine de la animación, con permiso de Akira, por supuesto.
Desgraciadamente, los primeros títulos fueron muy arriesgados y quizás mostraban cosas a los que el gran público no estaba acostumbrado (lo máximo aquí en una serie de anime era ver como Bulma de Dragon Ball se levantaba la falda). Esto provocó que se tacharan la mayoría como demasiado violentas, enrevesadas o simplemente "una ida de olla de los japos".
Pero poco a poco el catálogo fue creciendo y ganó en variedad y calidad, a pesar de esos inicios con más sombras que luces, se apostó por seguir con el tema y comenzaron a surgir espacios televisivos y ganar terreno entre el público.
Allá por 1995, dos años después de su estreno mundial (algo rarísimo por entonces en cuanto a pelis de anime), apareció todo un hit del género en nuestro país, Ninja Scroll.
Ninja Scroll lo tenía todo, una animación llamativa, una historia poderosa y unos personajes a cual más potente, sin olvidar una banda sonora tremenda.
Jubei es un Ronin al uso (con sus cortantes palabra y su sobrenatural destreza con la katana) que vive en la época del Japón feudal, justo después de las guerras civiles. Sin un destino fijo, se encontrará en mitad de una guerra por el control del poder del shogunado por parte de un ex-militar de un poderoso clan.
Los personajes son una de su principal baza, el nutrido grupo que conforman la historia es a cada paso que da Jubei más sorprendente que el anterior, mostrando unas personalidades sólidas y con pocas fisuras, algo difícil de conseguir en el mundo de la animaci'on sin perder el ritmo.
Ninja Scroll es una obra maestra del mundo de la animación, no apta para todos los públicos pero una gran propuesta para acercarse a este mundillo y comprender por qué a algunos nos gusta este género.
Un saludo!.
24 de julio de 2010
Vértigo
Poco menos de dos semanas, para danzar por el gran teatro del mundo, para escapar al vértigo de lo desconocido y desconectar por al menos un tiempo de lo que somos, volver a ser críos y dejarnos llevar por el qué vendrá.
19 de julio de 2010
Furia de Titanes
Desmond Davis dirigió hace ya casi 30 años una ambiciosa cinta de aventuras, Furia de Titanes, en la que contaba como Perseo, hijo del Dios Zeus, se abría paso ante las adversidades que la envidia entre Dioses había puesto en su camino (no sin ayuda).
La cinta a todas luces vista ahora se nota que anhelaba llegar a cotas inimaginables por las limitaciones técnicas de la época, si bien es cierto que cintas como El Imperio Contraataca demostraba que alguna cosa se podía hacer en cuanto a efectos especiales...en cualquier caso, lo que pedía la cinta en cuanto a escenarios, ritmo y efectos "titánicos" era demasiado, y eso se nota.
A pesar de todo, al bueno de Davis le salió una cinta con chispa, una aventura que llegaba y que conseguía más o menos transmitir cierto hilo argumental sin caer en demasiadas lagunas (tan típicas en esa época).
Así, teníamos una historia bien formada y unas situaciones que consiguieron dejarnos grabado en la memoria ciertos momentos como el de las ancianas o la Medusa, con aquél siseo, esos ojos brillantes y ese juego de oscuridad, fantástico.
Llegados 2010 y en pleno pistoletazo del 3D nos llega el remake de aquella ambiciosa cinta, en la que se supone que veremos los escenarios en pleno esplendor y a unos bicharracos como Dios manda.
Furia de Titanes se permite ciertas licencias sobre el argumento original y añade algún que otro elemento más acorde con los tiempos que corren, y con lo que el público pide probablemente...
En cualquier caso Perseo ya no es "retado" por la Diosa Thetis como represalia por lo que Zeus le hizo a su hijo, sino que vemos como la humanidad está perdiendo la fe en los Dioses (por eso digo lo de más acorde con los tiempos que corren) y da la casualidad de que en uno de esos rebotes que tienen los mismos se cargan a la familia adoptiva del bueno de Perseo.
El resto es parecido a la original, claro que en la orginal Perseo aprendía poco a poco el arte de la lucha y en esta de golpe y porrazo vemos como un pescador da piruetas acrobáticas cual Neo mientras reparte estopa. Bueno, aceptamos pulpo porque se trata de aventuras mitológicas y el nene es hijo de un Dios.
Furia falla en que no llega a conectar demasiado con el espectador "épica"mente hablando, si bien la factura no está mal (los escorpiones están muy bien hechos pero la Medusa...en Resident Evil 5 de xbox salen bichos mejor paridos), tampoco sorprende, a pesar de su intento por destrozarnos los tímpanos con su poderío sonoro, pero no todo es subwoofer a tope amigos.
Tema aparte son los personajes, Perseo es un puto tronco, no transmite absolutamente nada e incluso en alguna escena trágica lo vemos como no sabe ni dónde mirar (me recordó un poco a Hayden como Anakyn en Star Wars III)...por contra la idea de meter a "marines" como compañeros le da un toquecillo algo más interesante, pero tampoco es para tirar cohetes a excepción del sucedáneo de Bárbol que sale, un tipo simpático.
Destacar la pareja de rumanos que también les ayudan, de pena el acento, de pena los personajes...muy mal...ah, y mención especial a la armadura modelo Crepúsculo que luce Zeus....Liam Liam Liam, qué vamos a hacer contigo....claro que los efectillos de la clásica tampoco se quedaban cortos a modo de "velocidad absurda" detrás del trono del Dios.
En fin, que a pesar de los palos que se ha llevado Furia de Titanes, merecidos muchos de ellos, la cinta se deja ver ya que tampoco dura demasiado, para pasar el rato, ver algunos efectillos molones y paisajes a lo El Señor de los Anillos (montañita, gente caminando, montañita, nieve, gente caminando, picado aéreo, montañita, etc) y por supuesto, para demostrar una vez más que el 3D actual es un engañabobos. Se me hace difícil ver en qué parte de la cinta puede lucir un efecto en tres dimensiones...en fin.
Un saludo!.
La cinta a todas luces vista ahora se nota que anhelaba llegar a cotas inimaginables por las limitaciones técnicas de la época, si bien es cierto que cintas como El Imperio Contraataca demostraba que alguna cosa se podía hacer en cuanto a efectos especiales...en cualquier caso, lo que pedía la cinta en cuanto a escenarios, ritmo y efectos "titánicos" era demasiado, y eso se nota.
A pesar de todo, al bueno de Davis le salió una cinta con chispa, una aventura que llegaba y que conseguía más o menos transmitir cierto hilo argumental sin caer en demasiadas lagunas (tan típicas en esa época).
Así, teníamos una historia bien formada y unas situaciones que consiguieron dejarnos grabado en la memoria ciertos momentos como el de las ancianas o la Medusa, con aquél siseo, esos ojos brillantes y ese juego de oscuridad, fantástico.
Llegados 2010 y en pleno pistoletazo del 3D nos llega el remake de aquella ambiciosa cinta, en la que se supone que veremos los escenarios en pleno esplendor y a unos bicharracos como Dios manda.
Furia de Titanes se permite ciertas licencias sobre el argumento original y añade algún que otro elemento más acorde con los tiempos que corren, y con lo que el público pide probablemente...
En cualquier caso Perseo ya no es "retado" por la Diosa Thetis como represalia por lo que Zeus le hizo a su hijo, sino que vemos como la humanidad está perdiendo la fe en los Dioses (por eso digo lo de más acorde con los tiempos que corren) y da la casualidad de que en uno de esos rebotes que tienen los mismos se cargan a la familia adoptiva del bueno de Perseo.
El resto es parecido a la original, claro que en la orginal Perseo aprendía poco a poco el arte de la lucha y en esta de golpe y porrazo vemos como un pescador da piruetas acrobáticas cual Neo mientras reparte estopa. Bueno, aceptamos pulpo porque se trata de aventuras mitológicas y el nene es hijo de un Dios.
Furia falla en que no llega a conectar demasiado con el espectador "épica"mente hablando, si bien la factura no está mal (los escorpiones están muy bien hechos pero la Medusa...en Resident Evil 5 de xbox salen bichos mejor paridos), tampoco sorprende, a pesar de su intento por destrozarnos los tímpanos con su poderío sonoro, pero no todo es subwoofer a tope amigos.
Pensaba poner una imagen de la peli, pero como lo único que vale la pena es algún FX pues pongo una foto de la bellísima Gemma Arterton y así no chafo lo único "sorpresible".
Tema aparte son los personajes, Perseo es un puto tronco, no transmite absolutamente nada e incluso en alguna escena trágica lo vemos como no sabe ni dónde mirar (me recordó un poco a Hayden como Anakyn en Star Wars III)...por contra la idea de meter a "marines" como compañeros le da un toquecillo algo más interesante, pero tampoco es para tirar cohetes a excepción del sucedáneo de Bárbol que sale, un tipo simpático.
Destacar la pareja de rumanos que también les ayudan, de pena el acento, de pena los personajes...muy mal...ah, y mención especial a la armadura modelo Crepúsculo que luce Zeus....Liam Liam Liam, qué vamos a hacer contigo....claro que los efectillos de la clásica tampoco se quedaban cortos a modo de "velocidad absurda" detrás del trono del Dios.
En fin, que a pesar de los palos que se ha llevado Furia de Titanes, merecidos muchos de ellos, la cinta se deja ver ya que tampoco dura demasiado, para pasar el rato, ver algunos efectillos molones y paisajes a lo El Señor de los Anillos (montañita, gente caminando, montañita, nieve, gente caminando, picado aéreo, montañita, etc) y por supuesto, para demostrar una vez más que el 3D actual es un engañabobos. Se me hace difícil ver en qué parte de la cinta puede lucir un efecto en tres dimensiones...en fin.
Un saludo!.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
