16 de septiembre de 2015

New Orleans

Nueva Orleans es música, es arte en múltiples manifestaciones, es decadencia, es comida criolla, es esoterismo, es el Mississippi, es el sur, es Luisiana.


El camino del aeropuerto fue mediante el servicio supershuttle,  un servicio "shared-van" mediante el que contratas un round-trip de ida/vuelta o solo ida desde/hasta el aeropuerto al hotel. Es una opción económica si no se quiere uno liar con transportes públicos muy muy lentos o a pelearse con taxistas y posibles estafas en las tarifas o directamente tarifas desorbitadas.
Para hacerse una idea, que te dejen/recojan en el hotel desde el aeropuerto cuesta unos 38 dólares, un precio aceptable bajo mi punto de vista para la comodidad que supone, sobre todo si no se dispone de mucho tiempo en la ciudad.

Reconozco que tras dejar el cobijo del hotel Blake en el distrito financiero, nos (o igual me) embargó cierto temor, inseguridad e incluso frialdad, por lo vacío de las calles, y cierta desolación que vimos en el trayecto desde el aeropuerto. Es increíble como apenas en horas todo se transformaría en vida que o bien no veía, o bien no entendía.

Irrumpimos en Canal Street tras pocos minutos de camino a través de edificios de oficinas, chiquillos al lado de los de Nueva York, pero igualmente imponentes frente a los de nuestra tierra.
Es ahí cuando comienza cierto run run, los primeros acordes, el tranvía rojo que atraviesa la avenida, las licorerías, el negro armario ropero con medallones en el pecho, el vagabundo de la esquina con el letrero pegado a las manos, el casino con su entrada enorme justo al lado del Hilton, para que sus clientes no tengan que pasar demasiada calor entre timba y timba, el Predicador del todo vaticinando el fin de los días.

Medio acongojados llegamos al paseo que da al Mississippi, y ahí estaba, el mítico río surcando por el característico barco de hélices rojas, la tarde comenzó a caer y todo se volvió de tonos rosados, el aroma a comida recién hecha, un tipo tocando el saxo allá en el crossroad de las vías, fue allí cuando nos relajamos, comenzamos a caminar con una brisa muy agradable y llegamos a Conti con Front Street donde una multitud surgió desde la lejanía celebrando una boda a lo grande, con banda de música, pañuelos al viento, gente riendo, una suerte de rick-shaw donde llevaban a los más mayores mientras fumaban pipas, estilazo, genio y figura hasta la puta sepultura.


A partir de entonces todo fue atravesar calles en el French Quarter, escuchar música en cualquier garito que te imagines, alucinar con el estilo de sus casas, de esos balcones llenos de vida, de coches imposibles, de gente cuyo estado emocional parecía una montaña rusa...y Bourbon Street, un despiporre de fiesta, gente y garitos donde atronaban grupos de cualquier tipo y tendencia desde altares abarrotados por una multitud entregada, un lugar donde no te queda otra que quedarte con la boca abierta, girar en modo peonza y flipar con el tremendo fiestón (era sábado encima) que se gestaba en ese lugar. La sensación es parecida a cuando uno se topa con Times Square por vez primera, pero con bastante mejor banda sonora y cierta sensación de proximidad con todo el mundo...

Los siguientes días los ocupamos en visitar los pantanos de las cercanías, navegando en barca a través de caimanes, tumbas con cruces de madera semi clavadas en montículos abandonados, vegetación que parecía salir de las entrañas del agua y elevarse hacia las alturas en interminables pasillos de agua, serpientes y alimañas de todo tipo.
Visitamos Oak Alley, una casa señorial situada en la típica plantación sureña con su famosa entrada imposible, que es presentada tras un pequeño discurso de una guía de la misma casa. Tan solo decir "con todos ustedes, Oak Alley", y al abrir ese pequeño portón la imagen queda grabada en la retina como una de las postales más bellas que pueda uno tirarse a la cara. Y ella sabía perfectamente que no iba a defraudar.


Atravesamos carreteras con plantaciones de maíz, de caña de azúcar, con barracas de todo tipo, con casas extravagantes, guetos...y de golpe nos encontrábamos de crucero por el Mississippi en uno de esos barcos réplicas de los de antaño sentados en una mesita tomando una cerveza "lite" escuchando jazz en directo, mientras el barco se ponía en movimiento a eso de las 19h para regalarnos una de esas puestas de sol que no se olvidan, con Nueva Orleans desapareciendo en la distancia, con la música, la brisa y la sonrisa de mucha gente disfrutando del viaje.

Sobre el tema del crucero, existen distintos horarios y modalidades. Los hay por la mañana, a medio día y por la tarde, con cena o sin cena.
Bajo mi punto de vista, el único que creo merece la pena es el nocturno y sin cena, cuyo precio ya es algo elevado pero como entra el concierto de jazz en directo y si encima hace una tarde como la que tuvimos, es un regalo para los sentidos.
El resto de horas sinceramente, no creo que el paisaje merezca la pena con un sol abrasador y sin música. En cuanto a la comida, es un buffet muy normalito, casi mejor degustar después en cualquier sitio alguna delicia como el gumbo, las ostras o los cangrejos, en cualquiera de las variedades en las que presentan los platos. Y ojo, que son muy brutos, y si no lo son donde habéis entrado, no volváis al sitio.

Como dije al principio, pasado el primer día ya estábamos totalmente familiarizados con la ciudad, paseando por cualquier sitio (con sentido común), visitando el Garden District y la casa donde se rodó American Horror Story, pateando a última hora la Frenchmen Street (donde realmente se vive la música en directo, más que en Bourbon Street según los lugareños) y viviendo el ambiente de una de las ciudades más impactantes que hemos visto.

Una ciudad inolvidable, llena de matices, de color y también de excesos, pero con un arraigo cultural muy potente donde tienen cabida infinidad de tendencias y en la que todavía se percibe el amor incontestable hacia la música y el arte.

Un saludo.




15 de septiembre de 2015

Big Apple 3:00pm

Sobre esa hora llegamos finalmente al hotel de Nueva York, después de tener que cancelar la semana anterior nuestra reserva en Airbnb debido a que la "dueña" tuvo que cerrar el garito y trasladarse a otro lugar en Brooklyn tras una denuncia en la que parecía indicar que utilizaba el lugar de forma algo no muy legal.

Con tan poco tiempo de diferencia surgió una oferta de última hora (no hagan esto nunca en sus casas, suele salir mal) a dos minutos de Times Square y decidimos pillarlo, el lugar, Tryp by Wyndham Times Square.

Por un precio similar por noche que nuestra última vez en la Gran Manzana, la habitación era mucho (pero mucho) más grande y en bastante mejores condiciones. La ubicación cojonuda, sobre todo si no se ha visitado nunca la ciudad.

Disponíamos de 2 días y medio para disfrutar de nuevo de esa bestia urbana antes de salir volando hacia Nueva Orleans, donde "comenzaría" realmente la nueva experiencia en los Estados Unidos, así que aprovechamos para patear algunos sitios que nos quedaron pendientes en la última visita.

Moverse por Nueva York es muy sencillo, casi todo está conectado por metro y lo que no lo está se patea con gusto, ya que es una ciudad impresionante desde cualquier ángulo y prácticamente en cada calle se encuentra algo distinto, peculiar, o esa escena de película que tantas veces hemos visto en nuestros televisores, esa salida de humo, esos taxis amarillos por todos lados, un tipo pegando berridos rollo "the end is coming", vendedores de Hot Dogs, skaters, polis, rascacielos a punta pala, infinidad de tiendas, restaurantes, parques, músicos callejeros...en fin, de todo, digerir Nueva York lleva su tiempo.

Vistas desde Brooklyn, un paseo que al atardecer se llena de gente para ver la espectacular puesta de sol.
Hay que tener en cuenta algunas particularidades;
Para el transporte, se utilizan MetroCards recargables las cuales es conveniente pillar en su formato bono si se va a estar durante tiempo prolongado. Os permitirá moveros de forma ilimitada por todos lados sin tener que pagar el alto precio del billete individual (2 dólares y pico).
Cuando llegas al aeropuerto de JFK, lo mejor es pillar el tren a Jamaica, y no os molestéis en buscar máquina para pagar allí, se paga al salir del tren una vez llegas a destino.
Dinero: El mejor cambio que he encontrado ha sido comprando dólares con tu entidad bancaria. Las casas de cambio en los aeropuertos o en la ciudad os cobrarán cantidades abusivas por cambiar moneda.
Sacar pasta desde los cajeros conlleva comisión, aunque incluso a veces (depende la entidad) puede ser mejor opción que llevar dinero en efectivo desde Europa.
Nosotros solemos utilizar la opción de pagar con tarjeta, ya que el cambio suele ser bueno y es aceptada (débito en todos los locales comerciales, crédito para alquiler de vehículos/hoteles) en todos los sitios.
Por cierto, este año no me atreví, pero existen tarjetas recargables (tarjetas monedero) que no dejan de ser una buena opción en cuanto a privacidad y controlar el gasto, las venden por internet o allí mismo.
Es interesante si se van a visitar muchos museos/atracciones sacarse el New York Pass, que permite la entrada a la mayoría de sitios más famosos como el Empire, Top of the Rock, museos, Intrepid, etc. Nosotros ya lo usamos la otra vez (en la que visitamos prácticamente todo) y nos fue muy bien, con un ahorro considerable ya que las atracciones no son precisamente baratas.

Pasamos por la Freedom Tower, y vimos unas formas conocidas afeando el paisaje...ese estilo extraño, incrustado ahí sin ton ni son...me vino a la mente Calatrava y un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Evidentemente la obra era suya, inacabada, cara, desproporcionada...más tarde leí que los neoyorquinos están hasta el gorro de su proyecto....
Las zonas a las que nos dedicamos en esta ocasión fueron las de Brooklyn, donde probamos la famosa pizza del Juliana's (según algún que otro artículo considerada como la mejor pizza de Manhattan), y saboreando un atardecer a los pies del famoso puente con una de esas puestas de sol impresionantes con el skyline de fondo y un ambiente muy agradable.

El resto de días los utilizamos para por ejemplo ir en ferry hasta Staten Island para visitar la casa museo de Alice Austen, una de las primeras fotógrafas que inmortalizó las calles de Nueva York a finales del XIX, visitar la librería Morgan, Coney Island y su parque de atracciones a pie de playa, toda una experiencia con música ochentera a tope y subiendo a la famosa noria desde la que se divisa la ciudad en el horizonte.

Aprovechamos para re-visitar algún que otro lugar, un pequeño paseo por Central Park, callejear mucho, lamentarnos por el cierre temporal del Carnegie Deli, escuchar música en directo en algún que otro parque, tomar alguna que otra cerveza en la infinidad de locales que pueblan sus calles, con una tendencia hacia la cerveza artesana brutal, aunque a precios igualmente brutales (6-7 dólares tranquilamente)...
Probamos la famosa hamburguesa del Corner Bistro, lugar que tiene un encanto indudable y cuyo "bicho" está espectacular, pero también es un hervidero de ruido (como en cualquier bar célebre de la ciudad, de hecho).

En fin, lo que se suele hacer en poco más de dos días en Nueva York.

Debo comentar antes de que se me olvide, que a pesar de los comentarios sobre que desde el ferry a Staten Island las vistas de la Estatua de la Libertad eran los mejores, bajo mi punto de vista no es cierto, salvo que tengas un tele-zoom de los burros o simplemente te confirmes con ver la figurilla a lo lejos.
Si es vuestra primera vez en Nueva York, dejaros de historias y pillar las conexiones a la isla, doña Liberty hay que verla de cerca.

Y así llegamos hasta el día en que debíamos volar hacia Nueva Orleans. Nervios.

Un saludo.

14 de septiembre de 2015

Previously on the USA...

No pensaba realizar ningún diario este año en vacaciones, de hecho no lo he redactado mientras viajaba con en otras ocasiones, pero conforme pasaban los días sentía crecer la necesidad de dejar de alguna forma escritas las sensaciones de un viaje que sin duda ha superado todas nuestras expectativas.

El año pasado se nos frustró la oportunidad por no coger una oferta de vuelos que apareció allá por febrero, y este año, a pesar de que sigue siendo mal momento para visitar el lugar debido a que el euro está casi a la par del dólar, se nos puso delante una oferta muy atractiva, así que decidimos volver a visitar los Estados Unidos, pero esta vez íbamos a profundizar un "poquito" más...

"Normalmente", las rutas más conocidas en general suelen ser la de la Costa Oeste, la Este, la ruta de la carretera del 66, de Chicago a Luisiana....USA es un país de carretera, y puedo afirmarlo después de recorrer una parte "pequeña" pero considerable para ser nuestra primera vez fuera de Nueva York.


Tras meditar qué hacer, decidimos escoger la zona este, ruta que nos atraía pero a la que le faltaba algo de chispa, por lo menos a la más típica; Nueva York, Boston, alcanzar Búfalo para ir a las famosas cataratas del Niágara y bajar hacia Washington.

Así que en su lugar decidimos modificar "un poco" el trayecto, visitaríamos Nueva York (porque ir por esa zona y no volver a la Gran Manzana es pecado imperdonable), pero saltaríamos a una zona que moríamos de ganas de visitar, Nueva Orleans, para posteriormente subir a Raleigh en Carolina del Norte y a partir de ahí tomar un coche y "carretear" por esa América profunda hasta llegar a Washington.

Voy a contar, entre anécdotas y algunos consejos este peculiar viaje, ya sea para que quede para el recuerdo o para los que se decidan a hacer algo parecido, no se arrepentirán, os lo podemos asegurar.



Un saludo.

10 de septiembre de 2015

The visit

Shyamalan vuelve a sus orígenes tras probar suerte en el mundo de las superproducciones y no salir muy bien parado.
Tras los sonados fracasos de After Heart y Airbender, el director del Sexto Sentido presenta una historia pequeña, de estructura sencilla pero sustentada por alguna de las mejores cualidades del director hindú.


Dos hermanos visitarán a sus abuelos maternos en Pensilvania, después de que por motivos familiares nunca se hubieran conocido hasta ahora.

Durante los primeros minutos, se nos situará en el contexto de forma clara y concisa, para entender el motivo de su estilo visual a lo documental, además de presentar los perfiles protagonistas.
A partir de este momento, el espectador comenzará a empatizar con los dos jóvenes actores mientras la historia coge forma y gana en matices, ya sea en cuanto a su carácter de cine de terror, como de thriller y drama. Sin olvidar cierto toque cómico que a pesar de parecer un lastre al principio conforme avanzan los minutos se convertirá en un compañero de viaje ideal en esta sólida y sórdida historia que balancea de forma inteligente nuestra percepción del terror.


Parece que el bueno de Shyamalan vuelve a demostrar su pericia tras las cámaras, con un enfoque de la acción minucioso, unas escenas con su carga de tensión justa y sus trampas narrativas a las que nos tiene acostumbrados, giros incluidos.

Cierto es que tiene detalles que pueden no gustar, como la en ocasiones "excesiva" calidad visual de las tomas viendo el equipo que se utiliza o algún detalle de guión que puede ser débil o fácilmente detectable, pero en general funciona muy bien y cierra una historia de forma más que digna, con algunas escenas que recuerdan a lo mejor del director.

Puede que no tenga el calado y la profundidad a la que nos acostumbró en sus primeros trabajos, o la belleza onírica y visual de La joven del agua o El bosque, pero desde luego el director parece trabajar mucho mejor alejado del Hollywood esencialmente más comercial.

Un saludo.

8 de septiembre de 2015

Tomorrowland

El director de Ratatouille o  Los Increíbles, Brad Bird, prueba esta vez con el género de cine de aventuras en su vertiente más cifi.

Frank Walker es un joven e inquieto inventor que un buen día se topa de bruces con una ciudad escondida a los ojos de los mortales en la que disponen de tecnologías muy avanzadas.


Enfocada como cine familiar, Tomorrowland destila cierto aire clásico, de aventura, acompasando la acción con esas notas familiares que enfatizan el momento frenético y que nos llevan de una escena a otra con mucho ritmo, nos presenta la historia a modo de prólogo y más tarde desarrolla el contenido de forma más contemporánea.

En términos generales la cinta cumple a la perfección su cometido, incluso tiene cierto aire de misterio que seduce al espectador para ir conociendo poco a poco ese enigmático lugar y los sucesos acontecidos en el pasado que provocan esa relación entre Clooney y Cassidy.
Relación que por cierto funciona más que bien en pantalla y que se asocia muy bien con Britt Robertson para formar un trío protagonista con el suficiente gancho como para conseguir que en su parte final enfaticemos lo suficiente como para sentirnos partícipes del desenlace.

Como punto negativo quizás podríamos decir que le falta esa estocada en determinados momentos para dejar un sabor de boca quizás algo más épico, pero dado el público al que va enfocado el producto es comprensible.
A pesar de todo, tiene algunos momentazos bastante burros y rodados con muy buen pulso en el que la acción se desarrolla de forma muy espectacular.

Una cinta de aventuras divertida, con ritmo y bien acabada que parece haber pasado sin pena ni gloria por los cines, cosa no muy entendible, quizás la campaña de marketing o la época del estreno no fueron acertadas.

Un saludo.

31 de agosto de 2015

Avengers: Age of Ultron

Joss Whedon parece que no dirigirá más entregas del universo de los Vengadores, y quién sabe si de Marvel, o por lo menos es lo que ha trascendido después de terminar hasta el gorro tras esta segunda parte.
Tampoco me extraña, seguir el hilo de la monstruosidad de universo y personajes que se está gestando comienza a ser tan titánico como decidir liarse con los cómics en los que se basa, al final se flirtea demasiado con la posibilidad de que al público ya se la suden las malditas gemas, el apocalipsis y lo que sea, y acabe simplemente por esperar las hostias.

Al lío.

Tras localizar el cetro de Loki en una base enemiga, Stark (Iron Man) intentará investigar la fuente de poder del artefacto junto a un diluido Banner para crear el sistema de defensa artificial definitivo para la humanidad.


Pues una más señoras y señores, aunque debo decir que me ha gustado bastante más que su primera parte ya que aquí pasamos de la interminable reunión de personajes y de la estructura simple unida al deja vu constante del universo Marvel a algo más dinámico y entretenido.

No se pretende enmascarar un plan ridículo, bueno, un poco sí bajo la aparente pedantería de Ultron, con voz de "Reddington" por cierto, pero como termina por reírse de sí misma en algún momento el sabor que deja roza lo entrañable gracias a ciertos detalles como un buen uso de los chascarrillos, equilibrados y precisos, o de un uso de los momentos épicos en mi opinión bien escogidos aunque sin siquiera llegar a rozar algunos momentos de otras obras como Spiderman, Batman o Man of Steel.

La factura técnica está fuera de toda duda, con una barbaridad de efectos especiales bien dosificados eso sí e incluso justificados.
Parece que el rollito ese de justificar la aniquilación gratuita de ciudades comienza a ser determinante en el destructivo mundo de los superhéroes, quizás se vea venir el posible gran éxito de Dawn of Justice.

Los personajes más o menos funcionan, con algún dramilla de por medio, principalmente centrado en Hulk o bajando al mundo terrenal de Ojo de Halcón, aunque flojo en lineas generales, probablemente debido a la naturaleza del propio producto, donde al bueno de Whedon únicamente parecían dejarle parar un momento para mostrar camisetas Under Armour, por fortuna no llega a ser tan flagrante como en Soldado de Invierno, o igual andaba yo despistado.

Por cierto, como no podía ser de otra forma, no podía faltar la escena final de estructura aérea similar a otras cintas; Cuento ya...4...5? Capi América 1 y 2, Avengers 1 y 2....diría que alguna de Iron Man también...no recuerdo más, tengo lagunas.

Pero Ultron me ha caído simpático.

Un saludo.

13 de agosto de 2015

Extinction

Mathew Fox vuelve de la isla de Perdidos para protagonizar junto a Jeffrey Donovan y Quinn McColgan una nueva cinta post-apocalíptica basada en la novela de Juan de Dios Garduño y dirigida por Miguel Angel Vivas en la que el virus de turno amenaza con acabar con gran parte de la población mundial.


La historia comienza en un convoy de autobuses que transporta a un grupo de supervivientes a lo que parece ser  una zona controlada, con tan mala suerte de sufrir un percance y complicarse un poco el viaje.

Extinction nace como una cinta que bien podría ser una mezcla de otras obras como 28 días después o The Walking Dead, con una vertiente más enfocada hacia el drama que no a la acción o la casquería pura y dura.

Tras los primeros e intensos minutos, la cinta da un salto en el futuro para mostrar un mundo helado, en el que aparentemente ya no hay peligro por parte de los zombis debido a las extremas temperaturas y donde la supervivencia por buscar alimentos pasa a un primer plano.
Es en este ambiente en el que sitúa al trío protagonista principal y del que poco a poco se va desgranando su historia y lamentablemente donde todo comienza a naufragar.

Si bien el tono es correcto durante su primera mitad, con un ritmo pausado pero que mantiene el interés por conocer la historia y con una factura que cumple, sobre todo teniendo en cuenta su presupuesto, es en su segunda mitad donde muestra sus cartas y donde no sabe sorprender, donde no sabe escapar de infinidad de clichés, de personajes metidos con calzador, como el de Clara Lago, de alguna escena cuya fotografía es buena pero que no se muestran naturales y donde huye de ese tono dramático para terminar en un cierre muy flojo en líneas generales.
En dicho camino también se olvidan elementos del clásico "survival", pues la sensación se diluye hasta casi desaparecer.

A estas alturas de la película, en mi opinión o bien construyes algo sólido y fiel de espíritu o bien debes sorprender con algo rompedor o que como mínimo sea llamativo.
Depender del clásico drama amoroso mezclado con rencor y culpa salpicado con algunas escenas de acción en poco menos de 2 horas es algo muy temerario con el parque actual de productos de este tipo, donde se ofrece eso y más de forma dosificada en series o donde tenemos cintas que ya han explorado estos terrenos cada una a su manera, en las que si juntamos contenidos viene a ser más de lo mismo en la cinta que nos ocupa.

Un saludo.

17 de julio de 2015

If I Had a Heart


Fotografía & Edición: Fran Martínez
Modelos: Eva Arellano - Andrea Pérez
MUA: Igor Losada
Vestuario: Lily Von Schatten

If I Had a Heart - Fever Ray (Vikings OST)

11 de julio de 2015

Terminator: Génesis

La quinta entrega iniciada por James Cameron en 1984, se presenta en cines para darle una vuelta de tuerca a la historia de los Connor y ese "día del juicio final" que supuso la aniquilación de 3000 millones de vidas para dar paso a la era de las máquinas y su control sobre la humanidad.


Ha llovido mucho desde que Cameron nos dejara acongojados allá por el 91 con una obra que supuso un paso enorme tecnológico en el mundo del cine y la confirmación definitiva de un director que parecía convertir en oro todo lo que tocaba, a lo Spielberg, menos prolífico que el director de ET, pero tanto o más demoledor en taquilla.

La saga resucitó con una tercera parte muy olvidable y un intento de saga con la coletilla "salvation" ambientada íntegramente en ese futuro del que tan solo habíamos visto fragmentos sueltos a modo de recuerdos o pesadillas, pero que no funcionó en taquilla y quedó relegada al olvido y con un Christian Bale centrándose más en el rol de caballero oscuro.

En esta ocasión, la responsabilidad recae sobre Alan Tylor, más conocido por sus trabajos en televisión como Juego de Tronos o Los Soprano que por la floja segunda entrega de Thor.

Terminator Génesis nos situa directamente en la ofensiva final sobre Skynet y narra los acontecimientos que dieron lugar al inicio de todo el embrollo, aquel en el que una joven Sarah Connor era rescatada por un Kyle Reese enviado desde el futuro precisamente en ese momento de la batalla.
Pero lo que se encontrará Reese al llegar poco o nada tiene que ver con lo esperado.

La premisa para los nostálgicos es bastante seductora. Rememorar esos momentos del futuro de los que tan solo tenemos lineas de diálogo de la mano de un Michael Biehn agotado en la primera entrega o ver de nuevo a Schwarzenegger en aquel rol de ciborg implacable son motivos, en principio, más que suficientes para sentirse atraído. 
Y durante los primeros 50 minutos lo consigue, gracias a un ritmo interesante y a balancear momentos emblemáticos con situaciones nuevas, apoyadas en un "Chuache" que a pesar de sus limitaciones consigue ofrecer ese rol crepuscular y entrañable de ciborg con la presencia que solo un tipo que se ha enfundado la chupa de cuero en las otras entregas sabe ofrecer.

Los problemas comienzan cuando entran en escena la carga dramática y cuando se debe desarrollar el guión para dar carpetazo a una historia como mínimo con los mismos agujeros que tenían los clásicos.
Clarke y Courtney no son Linda Hamilton ni Biehn, y eso se nota mucho. Ya no solo por la evidente conexión nostálgica, sino porque la khaleesi ofrece un papel muy flojo, carente de garra y más preocupado en lanzarle miradas adorables a un viejo T-800 que a preocuparse por la esencial misión. Courtney sencillamente es bastante anodino, por fortuna no llega a molestar, pero parece no ir con él la responsabilidad que supone dicho papel.
En cuanto a su guión, el problema de basarse en una historia ya de por sí con algún que otro agujero, es el de además intentar ser todo lo fiel posible al material original y arrastrar esos defectos sin aportar demasiada novedad salvo esas lineas temporales algo torpemente explicadas y que acaban por no importar demasiado salvo para llegar a la consiguiente traca de acción.
Acción que está bien resuelta, que rememora cierto estilo clásico pero en la que también se aprecia cierta rigidez y no demasiado impacto o riesgo visual, por no hablar de la implacable calificación por edades, cuyo efecto se nota de forma más que llamativa.
Ya sabemos que está casi todo inventado, pero no es excusa para no ofrecer algo más fresco. Cabe destacar no obstante la escena del Arnold del 84, todo un trabajo de dobles, efectos, fotografía y puesta en escena.

Ya en su parte final, y tras ciertas escenas con algún bajón de ritmo, todo desencadena en una especie de "cierre no cierre" que deja abiertas algunas posibilidades pero sin creer demasiado en ellas.
En cualquier caso, ha sido un gratificante reencuentro por momentos con el mítico T-800 y con las renovadas escenas clásicas, de las que se echan en falta más y menos tecnocháchara.

Un saludo.


5 de julio de 2015

Vikings

El canal Historia, tristemente conocido en nuestros días por sus programas de dudosa calidad y contenido histórico, más allá de Hitler, se sacó de la manga allá por 2013 una serie ambientada en la Edad Media Escandinava y que pretendía relatar una de las sagas nórdicas más famosas del mundo vikingo, la historia de Ragnar Lodbrok y sus asedios sobre Francia e Inglaterra.


Ragnar es un inquieto granjero que sueña con adentrarse en las desconocidas tierras del oeste para realizar saqueos y conocer nuevas culturas.

La principal meta de los responsables de la producción era de dotar a la obra del máximo rigor histórico posible con el material disponible, sin olvidar el espectáculo y ya bajo mi punto de vista competir con bombazos del tipo Juego de Tronos, con quien comparte cierto dinamismo, puesta en escena y esa rienda suelta de brutalidad sin miramientos amenizado con continuos giros, muertes y cliffhangers.

Una vez caes en sus redes ya es imposible dejar de devorar sus 29 episodios emitidos hasta la fecha y que van desde los "tímidos" inicios exploradores hasta auténticos asedios que igualan en cuanto a músculo visual a grandes producciones cinematográficas o a la comentada todopoderosa Games of Thrones.

Pero Vikings juega con un componente didáctico que la hace en parte única, y es que debido a su aparente fidelidad histórica la convierten no solo en todo un espectáculo visual, sino que además nos ayuda a comprender esa peculiar sociedad nórdica, con sus dioses, costumbres y en definitiva idiosincrasia, en un relato cojonudo que gracias a la profundidad que se pueden permitir las series llega a niveles realmente sorprendentes.
Así podremos ver desde el retrato más íntimo y familiar hasta los más salvajes ritos que conectarán con el fervor religioso cristiano de los antiguos imperios británicos, en todo un pulso de fanatismo extremo y que tantas vidas se ha cobrado a lo largo de la historia de la humanidad.


Por si fuera poco dicho contenido histórico, esa riqueza cultural que se nos muestra de forma amena se presenta sobre una producción de enorme calidad, con unos escenarios sencillamente brutales, con unos actores que consiguen enfatizar con el espectador prácticamente desde el primer minuto a pesar del baile de nombres inicial, de las continuas batallas donde todo se vuelve locura, y con un mimo por los detalles que roza lo obsesivo, sin perder la cabeza en ningún momento en pos del espectáculo gratuito, probablemente porque no hace siquiera falta ir más allá de lo que la propia historia real nos cuenta.
Es de agradecer llegados a este punto que la producción consiga seducirnos con unos personajes a la altura pero sin caer a lo bestia en retratos demasiado oníricos de cara a la galería y alejados de lo que con seguridad fueron ese tipo de culturas.

Añado que el opening con el tema "If I Had a Heart" de Fever Ray es sencillamente brutal.
Muy recomendable.

Un saludo.




29 de junio de 2015

Orígenes

Interesante propuesta de Mike Cahill en la que mezcla ciencia con conceptos digamos más metafísicos.


Ian es un científico que estudia biología, su investigación va enfocada en conseguir aplicar una mutación controlada, en su caso en el ámbito visual.

Afincada en el drama pero con cierto poso de ciencia ficción, Orígenes juega con las relaciones humanas, sus conexiones más viscerales, para poco a poco crear un nexo reconocible por parte del espectador, en una lucha continua entre el perfil científico más racional y el creyente de lo inexplicable, abierto a ese tipo de posibilidades menos predecibles y controladas.

Son estas relaciones la parte fundamental de una historia que nos salpica con pequeños detalles, en ocasiones mundanos, para más tarde cerrar un círculo en el que tiene cabida la reflexión más onírica del asunto.
Es pasado el ecuador de la cinta, cuando el componente de la ficción entra en juego para acelerar levemente el ritmo y pasar a ese mundo donde la ciencia se topa con lo desconocido y cuya interpretación queda más abierta, generando ese debate donde se mezclan distintas emociones como el miedo, el amor o la fascinación por partes iguales.

Un comienzo algo tedioso y un cierre quizás demasiado formal, aunque bello, son algunos de los puntos flacos que le veo a un buen trabajo que sabe mantener en general el equilibrio para no caer en lo ridículo, a pesar de estos detalles y algún error menor.

Un saludo.

19 de junio de 2015

Destrucción Masiva



"Te daré la satisfacción de acabar contigo y tus semejantes 
en un solo acto de destrucción masiva."

Destrucción Masiva - Bunbury