8 de enero de 2014

The Blacklist

Sinceramente, lo primero que me llamó la atención de The Blacklist fue que uno de los protagonistas era James Spader, pero un James Spader que tardé un rato en reconocer porque el tipo debe de haber estado de catador de gintonics durante un buen tiempo. A pesar de tener tan sólo 53 tacos, se nos ha dejado un poquito de la mano de Dios el científico de Stargate, aunque está mejor que a los 45.



Pero bueno, dejando a un lado la dieta de James, el caso es que comencé a ojear el piloto de esta serie porque la idea de que un tipo se entrega a los federales con los secretos de muchos malotes desperdigados por el mundo parecía interesante, como en su día interesó la magnífica cinta interpretada por Kevin Spacey, Sospechosos Habituales, y que al parecer es en quien se basa originalmente para presentar el personaje de Spader. Buenos recuerdos de Keyser Söze.
El problema es que da pavor comenzar una serie así a lo loco, porque tal y como está el cotarro montado, es francamente sencillo que la ficción no aguante ni una temporada, con la consiguiente pérdida de tiempo y posible frustración ante un producto que a ti personalmente pueda gustarte.

A pesar de mis temores, algo parecía funcionar en mitad de se pequeño drama, y finalmente consiguió que dejara mi lectura para centrarme en qué iba todo eso.

Raymond Reddington es un maleante al parecer de los más buscados del planeta que posee valiosa información de tipos igual o más peligrosos que él, con lo que pacta su rendición con el FBI  a cambio de una serie de condiciones, como la de gozar de cierta inmunidad y la más enigmática, tratar únicamente con una novata llamada Elizabeth Keen.


Robert Knepper no podía faltar a la cita como malote, desde luego en comedias románticas no tiene su sitio el pobre hombre.

El papel de Spader es el típico en el que un actor se ve a gusto, entre otras cosas porque siempre va por delante de los demás, le otorga libertad absoluta para dar rienda suelta a su capacidad de vividor, la palabra más afilada y ese punto canalla sin reglas que tanto agradece el público. Esto no quita el tipo lo haga bien, Spader cumple y resulta atractivo de cara a la audiencia.
Keen es la Clarice de todo el asunto, su personaje parece en construcción y su trama de momento consigue avanzar, llamando nuestro interés pero sin desvirtuar la esencia del capítulo, que no es otra que la de atrapar al monstruo de turno.
Y digo monstruo porque hasta ahora la verdad es que no es que se conformen con presentar al típico traficante de información de tres al cuarto, no, la elección del enemigo natural de cada episodio se presenta con un perfil muy interesante, con datos curiosos sobre el modus operandi de estos villanos y a todo ello se suma el frenetismo de darle caza en poco más de 40 minutos, con lo que no queda demasiado tiempo para perderse en cosas superfluas.

Es por esto que la serie ha conseguido engancharme, su ritmo, sus interesantes personajes principales en construcción, sus llamativos villanos, su entretenida trama, y su fácil digestión, hacen de The Blacklist una serie a tener en cuenta dentro de su género.
The Blacklist parece que tiene alma propia y de momento parece que la cosa promete, está por ver cómo consiguen mantener el interés y si sobrevive a esos periodos entre temporada y temporada que en ocasiones enfrían demasiado el cuerpo como para retomar según qué ficciones.

De momento tiene asegurada la segunda temporada, para los que se quieran acercar a esta nueva propuesta de NBC, creo que no se sentirán defraudados.

Un saludo.

6 de enero de 2014

El Hobbit: La desolación de Smaug

Segundo capítulo de las aventuras del hobbit Bilbo Bolsón en su misión por acompañar a los enanos para recuperar su tierra.

Sinceramente, me daba una pereza enorme meterme en el cine para pasarme casi 3 horas otra vez con los travellings aéreos, con las carreras de aquí para allá y con el bombardeo de nombres de reyes, elfos, trasgos y nigromantes que, o bien tienes el día despejado, o bien acabas por salir a comprar gelocatiles al puesto de palomitas.


Para añadirle salsa al asunto pensé en verla full equip, en 3D y con los 48 frames por aquello de darle un toque diferente al asunto. Debo reconocer que la calidad de la imagen en este formato es muy llamativa, aunque si eres de esas personas que adoran el cine en su mayor concepción, el granulado y los contrastes más extremos, olvídate de verla así, sentirás que estás viendo como uno de esos cuentos para críos que se abren y despliegan figuritas en tres dimensiones para formar un bosquecito, una casita y animalitos varios.
La primera impresión, en cualquier caso, es de impacto, pues pocas veces (diría que yo personalmente ninguna) se puede apreciar tal nivel de detalle.
Eso no quita que se sigan utilizando recursos un poco ya bastante manidos en este tipo de productos, como son las flechitas pasando por delante de nuestros ojos, los pájaros de turno y el insecto cojonero que se intenta posar casi delante nuestro, con el consiguiente mareo.

Superados los primeros minutos nos metemos de lleno en la historia, que sigue su curso para conseguir llegar a la maldita montaña y robar la piedra que haga recuperar el trono al heredero enano.
Por el camino pasan por bosques sombríos, por tierras élficas y ciudades antaño gloriosas,  dejando postales muy vistosas para el espectador, que asiste como la acción pasa simplemente de salir corriendo de un lugar para llegar a otro, y así al siguiente, escondidos o no, mientras el bueno de Jackson parece recurrir a la amenaza de Sauron para alargar metraje, dar al fan algún detalle friki y de paso conectar con la trilogía "antigua".

En general, esta segunda parte se me ha hecho más llevadera, entre otras cosas por escenas como la lucha del río y los barriles, una escena en la que Jackson parece poseído por el espíritu de Uwe Bowl sustituyendo el enfermizo uso del bullet time por coreografías imposibles, travellings, sandwiches de flechas y gargantas, pero que a mí personalmente me entretuvo bastante y no pude más que admirar el trabajo realizado en esos minutos, de frenética diversión y, en definitiva, de aventura del siglo XXI.


En esta parte además, a pesar de seguir con diálogos no muy interesantes, por fortuna se ha dejado de profundizar en unos personajes que no dan mucho más de sí. 
Otro cantar serían las nuevas adquisiciones que se han introducido, ya que salvo la elfa y la versión sith-light de Legolas, no tienen mucho gancho y resultan más bien planos, como la versión Tolkien de Íñigo de Montoya.
Y no hay que olvidar al dragón, más conocido por ser la voz de Sherlock y que acaba por ser algo decepcionante.
Entre otras cosas porque la cosa se inicia como un encuentro interesante, que parece devenir en el personaje más potente de todos y que intenta seducir al espectador con palabras semi cultas para acabar como un episodio de Scooby Doo algo absurdo, la palabra es decepcionante. Veremos como se cierra todo esto.

En resumen, esta segunda parte es un pasito más, algo más entretenida y sin ser tan fallidamente infantil como su predecesora, pero de momento está muy lejos de alcanzar lo visto en la trilogía previa.

Pros: La escena del río me parece fantástica. En general cuando salen los elfos todo gana bastante bajo mi punto de vista, quizás desintoxican un poco de tanto enano.
Contras: Algo larga, a veces resulta tediosa por la sensación de deja vu de las carreritas por aquí y por allí. El batiburrillo de nombres, o tienes nociones sobre la materia o no te enteras ni a dónde cojones va el mago.

Un saludo.


31 de diciembre de 2013

Tạm biệt 2013

Termina otro año, esta vez ha sido de los más extraños que recuerdo, claro que yo tengo serias lagunas de determinados periodos, sobre todo de finales de los 90 principios del nuevo milenio.
Creo que ha sido un año con cierta evolución interna, un año casi diría contemplativo en el que en la mayoría de ocasiones he dejado que la palabra sea puesta por los demás para mantenerme un poco en la sombra, desconozco si es por ignorancia en la materia o si bien es porque simplemente ya no veo necesario entrar en determinadas materias. Probablemente sea lo primero.

En cuanto al país en el que habito...es una pena, una verdadera pena lo que sucede la mayoría de los días. Lo que tengo muy claro es que la solución pasa por tener una sociedad culta y bien formada, y no conviene, con lo que jodido lo veo.

Un año que comenzó con una escapadita a Londres pero sobre todo en la que hemos vuelto de nuevo a Asia, en esta ocasión una travesía a través de tres países, Tailandia, Camboya y Vietnam.
Si bien es cierto que los dos primeros son prácticamente de pasada, el caso es que nos hemos enfrentado a sus fronteras, a sus aeropuertos y hemos tenido contacto directo con su sociedad y maravillado con ese mundo que cada vez me tiene más atrapado.

Debido a la falta de tiempo, esta vez hemos obviado la parte más mochilera a nivel de buscar alojamiento, transporte y esas cosas para ir directamente al grano en los sitios en los que hemos estado. Como resultado ha sido una experiencia algo más madura disfrutando de algún lujillo que difícilmente uno se lo podría dar por estos lares sin dejarse un riñón.

Probablemente haya sido el viaje donde hemos visto los paisajes más acojonantes de lo que llevamos recorrido y en el que yo personalmente, haya podido confirmar que me encuentro extrañamente cómodo paseando por esas calles de pura locura a pesar de ser el extranjero.
Creo que ha sido la confirmación de que soy un enamorado de Asia y que mientras me queden fuerzas volveré a ella tantas veces como pueda.




Sean buena gente en 2014.

Aquí lo más destacado en 2013;


Walk On The Water - Creedence Clearwater Revival


Un saludo.

23 de diciembre de 2013

50/50

50/50 pertenece a esa especie de comedia dramática  a la que no le importa acercarse a temas escabrosos para reírse en ocasiones de ellos y presentar esa naturaleza tan frágil del ser humano, capaz de la insensibilidad más flagrante o de la más profunda de las amistades.

Adam es un tipo cualquiera, de vida muy sana, educado, tremendamente cívico y al que un buen día se le diagnostica un cáncer de los agresivos, huelga decir que a partir de ahí su vida dará un "pequeño" giro.

Una historia de estas características puede funcionar perfectamente en cualquier sobremesa con los cuatro elementos típicos de este tipo de productos, así que lo que se espera es que los personajes tengan el suficiente calado como para llamar la atención, que la propia historia transmita cierto brillo que la haga diferente al resto y si le añades algún toque personal la cosa puede convencer, y en mi opinión, Jonathan Levine lo consigue.


Tanto Adam como Kyle forman una pareja convincente, así Joseph Gordon-Levitt lleva la batuta del drama y esa evolución que tanto suele gustar de ver en pantalla como si de un Walter White se tratase (pero sin llegar a tanto, no nos engañemos), mientras que Seth Rogen añade ese punto canalla, de colega insensible, de sobrino del Nota (sin llegar tampoco a esos niveles de brillantez absoluta).
A su universo se le unen las chicas y la familia del prota, para conformar un elenco sólido y que sabe balancear perfectamente bien las situaciones para hacernos soltar alguna sonrisa, para hacernos llorar cuando procede y para en definitiva dejar un buen sabor de boca al finalizar sin recurrir ni a excesivos dramas ni a excesiva comedia.


Y es que el equilibrio de la cinta es uno de los puntos fuertes, alejándose del típico dramón en el que una vez que comienza la tragedia para el protagonista se ve abocado a despidos, problemas de seguros médicos y blablabla...nada de eso aparece en 50/50, centrándose de esta forma en los personajes, en unas relaciones particulares y dejando los momentos John Q para el bueno de Denzel.

Pros: Equilibrada, divertida, ácida y humana. Ah, y la banda sonora está muy bien.
Contras: Quizás, por decir algo, no destaca demasiado en cuanto a aspectos técnicos como la fotografía, pero tampoco creo que le sea muy necesario. Y ciertos clichés, que como no tengas el día magnánimo igual hacen que desconectes un poco y no funcione contigo "la magia".

Un saludo.


16 de diciembre de 2013

Los últimos días

Álex y David Pastor vuelven a la carga de nuevo con sus mundos post apocalípticos y con esa delgada línea que separa la locura de la cordura del ser humano y que tanto parece gustarles a los hermanos.

Tras Infectados y flirtear con el cine estadounidense, esta vez se quedan en casa y presentan una Barcelona que ve como poco a poco la gente parece caer bajo los efectos de una especie de agorafobia que les impide pisar la calle, quedando atrapados en metros, trabajos y casas.

De la mano de Quim Gutiérrez y del solvente José Coronado, nos paseará por las entrañas de la ciudad condal para intentar llegar cada uno a sus seres queridos, con sus motivaciones y miserias personales. Sin duda es algo bastante mundano, aunque tampoco pretende creo yo ir mucho más allá salvo el mostrar cierto poderío visual y juguetear con esos mundos que poco a poco van quedando destruidos y donde la locura se hace hueco en las personas para sacar ese animal que llevamos dentro a la hora de sobrevivir.


Así tenemos una historia entretenida, sin grandes alardes, que vuelve a dejar en manos del espectador el descubrir qué sucede en el mundo, con unas pocas flipadas, con alguna escena que intenta venderse como cine yanqui pero que no cuela, con un guión flojillo pero que a pesar de todo consigue convencer, gracias a una factura técnica ajustada pero totalmente solvente y unos personajes con los que se empatiza lo suficiente como para no perderlos de vista.

Si nos ponemos en modo "destroyer", es relativamente fácil encontrar puntos flojos, tanto en el guión como en los personajes, situaciones...pero si simplemente queremos ver una historia cifi con ese puntillo de survival y con unos efectos como digo muy dignos, creo que la obra de los hermanos Pastor cumple perfectamente su cometido.

Pros: Los efectos especiales están bastante bien, la pareja protagonista funciona y mola ver localizaciones cotidianas con ese aspecto.
Contras: El guión podría estar algo más limado, esta gente parece que sean guionistas de Perdidos pero a lo loco. A la animal escena de la iglesia me remito.
Con calma, con buen trazo, creo que podría salirles algo muy muy interesante.

Un saludo.

9 de diciembre de 2013

Prisoners

Tras la más que recomendable Incendies, Denis Villeneuve se mete de lleno en el thriller acompañado de Lobezno y Jake Gyllenhaal, un tipo que, si nada se tuerce y cae de nuevo en bodrios como el Prince of Persia, está predestinado a ser uno de los grandes dada su trayectoria cinematográfica.

La historia gira en torno a la desaparición de la hija de Logan y su amiga de la misma edad, en plena festividad de Acción de Gracias en uno de esos pueblos de Georgia de la América profunda.

A partir de ese punto, tendremos nuestra dosis de padre coraje, de familia al borde la locura, de pistas que llevan a callejones sin salida, de moralidad sobre la confianza en la justicia o en el de tomarnos por nuestra cuenta la misma.
Todo ello tras un telón gris y frío del que la incesante lluvia se encarga de dejarnos el cuerpo calado mientras los minutos se suceden y la tortura amenaza con asfixiar al espectador.


Eso consigue de forma magnífica la obra de Villeneuve, sin duda no sería lo mismo sin la gran interpretación de Jackman, Dano y sobre todo de Gyllenhaal, amén de unos secundarios en un muy buen nivel, dejándoles probablemente únicamente el rol de meros recursos para trasladar esos pequeños mensajes subliminales para que el espectador sepa quién pierde la fe, quién se transforma y quién mantiene el tipo a pesar de la situación.

El thriller construye una historia enferma, la base de todo el asunto no deja de ser lo típico en este tipo de cintas, pero hay que valorar el mimo, la tensión y la presentación con la que se nos muestra, y en ese aspecto es prácticamente impecable. Otro cantar sería si estamos de acuerdo o no en las motivaciones, las explicaciones finales y en la esencia del meollo, en cuyo caso yo, personalmente, veo que es donde flaquea la cinta.

Es en el momento en que se muestran las cartas, cuando se debe dar la estocada final, cuando pierde levemente su origen para convertirse en algo quizás demasiado fácil, demasiado genérico, y donde quizás echamos en falta que el tono opresivo se hubiese mantenido incluso una vez presentado el final, con algo quizás más potente e impactante.

En cualquier caso, la cinta es muy recomendable, con buen ritmo y demuestra que Villeneuve es uno de los directores a tener muy en cuenta.

Pros: La atmósfera, el ritmo, las interpretaciones, en especial la de Gyllenhaal.
Contras: Demasiado purista en su recta final, quizás algún giro o algo más impactante hubiese dejado mejor sabor de boca. Apreciación, no necesariamente un fallo.

Un saludo.

2 de diciembre de 2013

The World's End

Algo falla en Bienvenidos al fin del mundo.

Un grupo de colegas se reúnen tras 20 años para realizar la gesta de "La milla de oro", un circuito de 12 pubs en una pequeña localidad llamada Newton Haven y que en su día no pudieron acabar.

Reconozco que el trabajo del director es más que correcto, que el inicio es entretenido y que la idea en general está bien parida y resulta entrañable, con lo que a cierto sector del público puedes tenerlo prácticamente ganado con estos elementos.


Pero pese a las buenas intenciones, algo me falla y personalmente creo que es alguna de las cosas que más gusta en general curiosamente, los personajes y el guión.
Hay tanto cliché...hay tanta construcción forzada en el desencadenante de la acción en el pequeño pueblo que me impide conectar a pesar de saber que estamos ante un producto delirante que pretende, entre otras cosas, reírse de sí misma y mostrar hasta dónde puede llegar lo absurdo de la condición humana, con dramas y metas personales, con críticas sociales y con esos pequeños elementos que intentan llevarnos hacia la locura de la mano de esos detalles mundanos.

Pasan los minutos y sigo sin ver exactamente a qué viene esa reunión forzada, sigo sin verle excesivamente la gracia a un Simon Pegg que hace un buen papel pero que me resulta algo cargante en su rol medio hooligan medio young adult yanqui tan previsible, por su débil drama y porque si juegas al juego de querer despuntar del resto tienes que tener una mano ganadora, si no corres el riesgo de presentar otro personaje más.

El giro, el famoso giro en su recta semi-final añade otro interesante nivel y sorprende, ciertamente, pero volvemos a encontrarnos con unos personajes que, mientras en su primera mitad parecían marmotas sentadas en un sofá escuchando los desvaríos de un tipo otrora un líder, en su segunda se despojan de esa adormilada capa para pasar a ser directamente más marionetas del todopoderoso King para justificar la llegada al doceavo pub, el fin del mundo y lo que ello conlleva, una delirante escena con un epílogo que, terminará por confirmar la obra maestra que algunos ven, y la simplemente correcta pero sin demasiado que destacar para otros, entre los que me encuentro y que, todo sea dicho, mi valoración cae conforme pasan los días, siendo incapaz de encontrar la excelencia que muchos ven.

Pros: Tiene algunos puntos divertidos.
Contras: No traspasa la línea para ser tan canalla o rematadamente absurda como pretende.

Un saludo.

24 de noviembre de 2013

Europa One

Del director ecuatoriano Sebastián Cordero llega esta cinta de ciencia ficción rodada a lo documental falso (o found footage, que mola más) y que narra el periplo de un grupo de astronautas enviados a la luna de Europa en Júpiter para demostrar de una vez por todas si hay vida bajo las capas de hielo de su superficie.


Veamos, este es uno de esos títulos en el que es mejor cumplir una serie de requisitos para poder disfrutar plenamente de la experiencia. Por un lado se debe sentir cierta fascinación por el mero hecho de descubrir algo realmente importante para la humanidad como es el saber si existe vida fuera de nuestro planeta. Por el otro se debe entender que no necesariamente vamos a ver rayos láser, misiones imposibles y la típica escena en el que el prota se besa con la chica mientras todo se va al garete.
En su lugar, se debe disfrutar con un plano estático de un mundo totalmente desconocido, de lo inmensamente frágil que resultamos en un ambiente hostil y de cómo se las arregla el ser humano para lidiar con ello.

Si  pasamos esa barrera el producto resulta totalmente recomendable y una sorpresa para los que no esperábamos demasiado de una cinta casi con la etiqueta del mercado doméstico más que para las grandes salas. Cosa que desconozco, no sé si ni siquiera se ha llegado a estrenar en salas, por lo menos en nuestro país.

El sistema de falso documental funciona, justificadísimo dentro de la trama principal y con un empleo fantástico en los momentos que lo requieren, mostrando de forma certera la acción y manteniendo el interés sin apenas bajar el ritmo. Cierto es que a mí este tipo de cintas me encantan, pero cuando el título resulta un ladrillo no tengo reparos en decirlo, y aquí como digo la fórmula funciona.


Por otro lado, también esperaba ver un grupo de actores de aquellos digamos...justitos, pues no, tenemos un elenco que funciona perfectamente, con nombres reconocidos como Michael Nyqvist, famoso entre otras por su papel en la versión original de la trilogía Millenium o Sharlto Copley al que pudimos ver en la magnífica District 9, en Elysium y próximamente en Maléfica, una revisión aparentemente a lo dark side de La Bella durmiente.
Todos resultan creíbles y realizan perfectamente el papel, sin excesos ni momentos memorables, sin escenas ridículas y manteniendo el tipo en todo momento.

Y llegados al apartado técnico, una producción de 10 kilos ambientada en el espacio debe gestionar muy bien los recursos, pero por otro lado a todo amante de la ciencia ficción (y al público en general) debes regalarle algún momento para que se vaya contento al catre y aquí podemos decir que hay más de uno.
Si bien al principio puede llevar al engaño, con alguna escena en la que parece que intentan obviar la gravedad cero para ahorrar en gastos, poco después nos llevan la contraria y de forma concisa y elegante se nos muestra ese entorno frío y oscuro que es el espacio de forma más que respetable, incluso con alguna escena que recordará, salvando las distancias, a la todopoderosa Gravity. Con sus puntitos de tensión incluidos, y ya digo que hay unos cuantos, con lo que el entretenimiento en mi opinión está asegurado.
Y no debemos olvidar el sonido, importantísimo en este tipo de cintas y que debe resultar inquietante, respetuoso con el medio en el que se ambienta y contundente cuando lo requiere. Pues bien, aquí las partituras corren a cargo de Bear McCreary, cuyo nombre igual a algunos puede que no les suene pero que a mí fue una de las cosas que me lanzaron a ver el título, ya que es el encargado de ponerle la música a series como Galáctica o a una de zombis que se lleva ahora mucho, The Walking Dead.


Leyendo este crítica parece que la cinta deba ir directamente a los Óscar, nada más lejos de la realidad. Hay que valorar el título como lo que es, y es una muy respetable cinta de ciencia ficción, sin un presupuesto desorbitado que consigue mantenernos interesados en gran parte del metraje, pero que perfectamente puede hacer huir al espectador más ávido de emociones fuertes y de una mayor espectacularidad. Quizás acabaría antes esta explicación comparándola, aunque las comparaciones son odiosas, con Gravity de Alfonso Cuarón, donde se junta poderío visual, ritmo, interpretación, sonido, música...o con Moon, otra de esencia parecida pero quizás más agradable para un público más global.
Pero dada su naturaleza con algún toque más de terror y de ficción que de ciencia, no puedo más que recomendar un título muy generoso para los amantes del género.

Pros: Juega muy bien sus cartas en cuanto a ritmo, nivel técnico e interpretaciones.
Contras: No es Armageddon, ni Gravity, ni Moon ni Alien.

Un saludo.


17 de noviembre de 2013

Solo Dios Perdona

Voy a intentar ser lo menos gafapasta posible y lo más condescendiente con la mayoría de opiniones sobre esta cinta, la cual doy fe que puede tanto levantar aplausos como culos del cine para encontrar la salida más próxima.

Para quien no conozca a Nicolas Winding Refn, diremos que es el director de la trilogía Pusher y de la reciente y más famosa Drive, aquella en la que Gosling hacía de un tipo imperturbable con un don para la conducción y que acababa envuelto en una trama de mafias.


Algunos probablemente ya estén buscando la salida o dejando de leer, pues bien, ya aviso que Solo Dios perdona estaba ideada para ser rodada antes incluso que aquella, con lo que si algunos fliparon con esas pausas temporales en los que los personajes simplemente se miraban y en las que el ambiente se podía cortar con un cuchillo, en ésta pensarán que están en Oz y en cualquier momento una casa machacará los sesos de algún asiático, ya que aquí no sólo tenemos un ritmo pausado sino que además lo onírico alcanza cuotas muchísimo más elevadas que en la cinta del conductor.

Para los que soporten los buenos treinta y pico minutos principales, apoyados en alguna escena gore tan característica de este director, puede que comiencen a ver entre la fantástica recreación de una Bangkok de luces de neón y de vida frenética entre calles oscuras y a la vez brillantes, una historia de violencia, un simple cuento en el que no existen verdaderos héroes ni villanos, en el que se imparte una justicia propia en un mundo apoyado por una reglas que se aplican durante el día pero que una vez llegada la noche se muestra en su naturaleza más violenta.
Pero no se conforma con esto, avanza hacia un terreno algo más personal entrando en la familia del protagonista y mostrando, desde la perspectiva tan característica del director, una serie de complejos freudianos perturbadores y que destapan un poco la carga psicológica que resume un poco la idiosincrasia de los personajes.

Creo que no voy a conseguir lo de ser lo menos gafapasta posible, pueden suprimir este último párrafo y sustituirlo con que simplemente es una familia con grabes desequilibrios emocionales.


A mí personalmente me ha encantado, desde una Kristin Scott Thomas algo histriónica y que probablemente sea el personaje cuyo punto de inflexión detona la esencia del film, hasta un Vithaya Pansringarm (el aparente jefe de los polis) cuya caracterización vuelva a acercarse a aquél Santo de los Asesinos que tanto molaba en la obra de Ennis y Dillon, Predicador, y que cada vez que hace su aparición en pantalla provoque que contengamos la respiración hasta ver su "veredicto".
Pero puedo entender perfectamente que muchos vean más de una escena gratuita, que vean un mundo irreal de flipados en el que los personajes deambulan como si fueran espíritus errantes y que aplican unas sentencias sobre la gente difíciles de encubrir por su atrocidad y aparente impunidad.
También creo que es una cinta a la que es muy fácil atacar tachándola de presuntuosa, de estilo videoclipero, de burda imitación Lynchiana por momentos y vacía de contenido.

Yo creo que cuando una cinta es capaz de generar tantísima opinión encontrada ya ha conseguido algo, y es como mínimo proponer multitud de opciones interpretables bajo distintos puntos de vista, un viaje diferente a las propuestas aparentemente más lineales del mundo cinematográfico.
Creo además que visualmente el director ha conseguido afinar un estilo bastante personal y reconocible a pesar de que a algunos ya les canse un poco la férrea personalidad de Gosling y que en definitiva, es un producto disfrutable si simplemente nos dejamos llevar por este cuento neo-asíatico-western ambientado en nuestros días y bajo las luces de neón de esa fantástica Bangkok.

Pros: De nuevo un estimulante viaje visual y sonoro a través de unos personajes impredecibles y perturbadores.
Contras: No es para todos los públicos, es fácilmente odiable y criticable.

Un saludo.

11 de noviembre de 2013

Blancanieves

Adaptando a la española el popular cuento de los hermanos Grimm, Pablo Berger tiñe de blanco y negro la ultraconocida historia, le quita la voz y nos regala una cinta que consigue emocionar y darle un nuevo enfoque a la misma.


Berger profundiza en el drama de sus protagonistas, ambientándose en una época "fácil" para poder presentar desde la tiranía más implacable de manos de una Maribel Verdú que lo borda cada vez que aparece en pantalla hasta la candidez casi palpable de Blancanieves.
La historia fluye y te atrapa completamente, ayudando sin duda una fotografía fantástica unida a una banda sonora que funciona a la perfección, mientras la simpleza de una narrativa apoyada en algún título ocasional va dibujando ese drama que poco a poco se va oscureciendo como bien es conocido.

Quizás sufre, llegados a cierto punto, de un leve bajón o pérdida de ritmo, fruto quizás de esos momentos de transición en el que simplemente vemos como pasa el tiempo sin que tenga excesivo peso en la historia, hasta llegar a su parte final, en el que un buen giro y alguna que otra sorpresa consiguen hacer remontar el vuelo y terminar por ofrecer una experiencia muy gratificante.

A pesar de este pequeño detalle, no se puede negar que la obra en conjunto es muy disfrutable, es una propuesta arriesgada de calidad, muy agradecida por el sector nostálgico del cine mudo, cuyo año quedó recompensado por la muy recomendable The Artist también.

Pros: La fotografía es brillante, la música de Alfonso Villalonga, y Maribel Verdú está inmensa.
Contras: Hacia su mitad sufre un pequeño bajón que puede hacernos desconectar por momentos.

Un saludo.

4 de noviembre de 2013

Trance

En trance debía estar Danny Boyle cuando decidió sacar a flote un proyecto guardado desde hacía casi dos décadas, un galimatías psicológico y sesudo en el que decidía meterse en la mente de un tipo con amnesia para extraer la ubicación de un objeto de gran valor.

La premisa es cojonuda, es interesante, parece que todo está orquestado a asistir a otra Origen pero sin tanto componente de ciencia ficción y con algo más de profundidad psicológica y en definitiva, real y más cercana a nuestros días.

Pero Boyle se pierde, comienza un viaje con mano entre el thriller y el drama, camina sólido con unos personajes solventes, un James McAvoy que da presencia y ritmo, una Rosario Dawson que bueno, que está muy bien y un Vincent Cassel que le da ese componente de villano sin estridencias, real y cumplidor.


Pero el juego comienza, con unas cartas que ya están sobre la mesa desde hace bastantes minutos, y toca jugar a entretener al respetable, a ofrecer un laberinto psicológico que no pierda frescura, dinámico y sin olvidar la potencia visual, que estamos en el cine cojones.

Los minutos se suceden, la cosa parece ir bien pero se tuerce cuando al bueno de Boyle le da por introducir trampas, rebobinados, avances, delirios de amoríos, personajes de caricatura, de postizo, un todo vale para llegar a los infinitos giros finales mientras la música en un in crescendo infinito te acompaña como si en cualquier momento fueran a aparecer Batman y el Joker enzarzados en una brutal pelea, y lo deseas, porque no entiendes muy bien a qué viene esa música de tensión en una escena en la que simplemente se mira en el espejo en un baño.
Batman no llega y anhelas que hubiese entrado aunque sea para romperle el cuello a alguno de los protagonistas para acabar con esa agonía, aunque no habría servido de nada, puesto que el bueno del director puede resucitar a los muertos si le place llegados a cierto punto.


Así se define el trance de Boyle, en una pastosidad que pierde todo interés mientras se derraman los minutos.

Así que no, esta vez no Danny.

A favor: McAvoy un rato, Cassel otro, Dawson en pelotas, cierta temática psicológica interesante y el principio.
En contra: La excesiva banda sonora, los giros...en definitiva, el resto.

Un saludo.

1 de noviembre de 2013

I Stand Up Next to a Mountain

La primera vez que vimos las formaciones kársticas fue una mañana en Yangshuo, China, tras un viaje nocturno muy movido, con aquel kamikaze de conductor y aquella carretera infernal, sin iluminación, adelantando a camiones, coches y motos mientras las luces de los vehículos emitían fogonazos de aviso para que nuestro Han Solo particular no se flipara más de lo que ya lo estaba. Aquel día fue sin duda un shock que tardamos mucho en olvidar.
Años más tarde en Vietnam viajábamos de nuevo hacia un lugar parecido, aunque esa vez el paisaje estaría dentro del maldito mar y lo íbamos a atravesar montados en un barco. 
Qué quieren que les diga, este mundo tiene lugares que superan la ficción continuamente, de hecho la ficción no sería nada sin ellos.
Recordando el tema de Hendrix, que me acompañó durante el camino a este lugar, realmente parecía que el bueno de Jimi en su viaje ácido hubiese doblegado el paisaje y construido a su voluntad ese lugar...esa experiencia.

Espero les guste el paisaje y no dejen de escuchar uno de los mejores solos de la historia.



Voodoo Child (Slight Return) - Jimi Hendrix