Roads - Portishead
21 de junio de 2013
17 de junio de 2013
Tan fuerte, tan cerca
Tocar el tema del 11S ya de por sí pone en guardia a muchos espectadores antes de ver una cinta sobre el fatídico suceso, ni que decir de los críticos de cine, con sus sables bien afilados para acabar a las primeras de cambio con otra cinta sensiblera y comercial que se hace eco de tan trágico acontecimiento para sacar unas perras en taquilla, faltaría más, no se le pasa ni una por intentar sacarnos esa lagrimilla que tan cara y tanta deshonra causa al que la deja caer, porque eso quiere decir que ha conseguido removerte, y si te ha removido significa que te ha vencido.
Stephen Daldry nos cuenta la historia de un crío de origen alemán llamado Oskar Schell que pierde a su padre en los atentados de Nueva York. La singularidad de esta historia es el fuerte vínculo que unía a ambos dado el difícil y especial carácter del chaval, viéndose totalmente perdido en un mundo en el que intentará terminar su particular puzzle.
La cinta tarda en arrancar, incluso se puede decir que sus primeros 30-40 minutos son algo pesadotes, en los que cuesta seguir el hilo porque a pesar de saber o vislumbrarse hacia dónde va, tiene una forma caótica y una falta de ritmo que no favorece demasiado para que mantengamos la atención al 100%. Pero es a partir de cierto punto, con la aparición de un personaje magníficamente interpretado por Max Von Sydow, en el que todo despega, en el que nos aturde con cierta poesía sencilla pero a su vez tierna y directa, en el que conseguimos meternos un poco en esa cruzada del mozo y donde todo comienza a fluir, a entretener, a enternecer, y finalmente a un clímax que, o bien tienes horchata en las venas, o no se entiende, porque el trago es considerable. Vamos, que yo personalmente fui vencido, y no me vendo barato.
Esta es una historia particular sobre unos acontecimientos que escapan de lo comprensible, de una visión que podríamos considerar incluso manipuladora, pero el caso es que el retrato que se hace sobre el mundo que encierra el chaval, sobre la lucha interna y externa de una persona que puede pasar al lado de cualquier transeúnte, es en ocasiones desgarradora, a pesar de que tímidamente se nos muestre como si de un cuento se tratase, con sus luces y sombras.
Mención especial al chaval protagonista, simplemente realiza un papel fantástico. Muy recomendable.
Un saludo!
Stephen Daldry nos cuenta la historia de un crío de origen alemán llamado Oskar Schell que pierde a su padre en los atentados de Nueva York. La singularidad de esta historia es el fuerte vínculo que unía a ambos dado el difícil y especial carácter del chaval, viéndose totalmente perdido en un mundo en el que intentará terminar su particular puzzle.
La cinta tarda en arrancar, incluso se puede decir que sus primeros 30-40 minutos son algo pesadotes, en los que cuesta seguir el hilo porque a pesar de saber o vislumbrarse hacia dónde va, tiene una forma caótica y una falta de ritmo que no favorece demasiado para que mantengamos la atención al 100%. Pero es a partir de cierto punto, con la aparición de un personaje magníficamente interpretado por Max Von Sydow, en el que todo despega, en el que nos aturde con cierta poesía sencilla pero a su vez tierna y directa, en el que conseguimos meternos un poco en esa cruzada del mozo y donde todo comienza a fluir, a entretener, a enternecer, y finalmente a un clímax que, o bien tienes horchata en las venas, o no se entiende, porque el trago es considerable. Vamos, que yo personalmente fui vencido, y no me vendo barato.
Esta es una historia particular sobre unos acontecimientos que escapan de lo comprensible, de una visión que podríamos considerar incluso manipuladora, pero el caso es que el retrato que se hace sobre el mundo que encierra el chaval, sobre la lucha interna y externa de una persona que puede pasar al lado de cualquier transeúnte, es en ocasiones desgarradora, a pesar de que tímidamente se nos muestre como si de un cuento se tratase, con sus luces y sombras.
Mención especial al chaval protagonista, simplemente realiza un papel fantástico. Muy recomendable.
Un saludo!
14 de junio de 2013
10 de junio de 2013
Los Idus de Marzo
George Clooney vuelve a dirigir un drama con tintes políticos en el que nos situa en plenas elecciones primarias del partido Demócrata en el estado de Ohio. Unas elecciones que probablemente catapulten a su ganador hacia la presidencia del Gobierno.
Steve y Paul son dos asesores de uno de los candidatos con perfiles muy diferenciados, el primero es joven, brillante y prometedor y el segundo añade la experiencia "jurásica" de la profesión. Para llevar tal peso, Clooney ha recurrido a un Ryan Gosling soberbio y a un Phillip Seymour Hoffman que vuelve a ser todo un seguro para este tipo de papeles.
Los Idus nos introducirán en ese mundillo del asesoramiento presidencial, con sus tramas, picarescas y diálogos fugaces y al vuelo, algo que cada vez parece ser más la regla en este tipo de cine, aunque me ponga a veces un poco de los putos nervios.
Pero esta vez el resultado es más que satisfactorio a pesar de sus pequeños detalles que no me han acabado de convencer. Uno de ellos es cierta incongruencia con el personaje formado por Gosling, no por su actuación, sino más bien por el extraño dibujo sobre su papel realizado llegados a cierto punto de la historia, lo peor de todo es que es el detonante para que la trama finalice.
El otro es cierto suceso demasiado obvio e ideado para terminar de formar una historia demasiado preconcebida y que deja poco juego para la sorpresa.
Pero no me malinterpreten, la cinta no se saca de la manga ningún truco difícil de creer, al contrario, todo lo que sucede es totalmente plausible, el problema es que los recursos no me parecen demasiado brillantes e incluso si se está un poco alerta e intentamos adelantarnos un poco a lo que pueden provocar determinadas acciones, resultan hasta bastante predecibles, con lo que tampoco sorprende ni ofrece nada rompedor.
Así que tan sólo nos queda disfrutar de un título entretenido, bien realizado y con ese viaje desde la más inocente incredulidad (aunque parezca mentira) hasta que el cuerpo y el alma se corrompen al conocer la verdadera naturaleza del ser humano, de nuevo.
Un saludo!
Steve y Paul son dos asesores de uno de los candidatos con perfiles muy diferenciados, el primero es joven, brillante y prometedor y el segundo añade la experiencia "jurásica" de la profesión. Para llevar tal peso, Clooney ha recurrido a un Ryan Gosling soberbio y a un Phillip Seymour Hoffman que vuelve a ser todo un seguro para este tipo de papeles.
Los Idus nos introducirán en ese mundillo del asesoramiento presidencial, con sus tramas, picarescas y diálogos fugaces y al vuelo, algo que cada vez parece ser más la regla en este tipo de cine, aunque me ponga a veces un poco de los putos nervios.
Pero esta vez el resultado es más que satisfactorio a pesar de sus pequeños detalles que no me han acabado de convencer. Uno de ellos es cierta incongruencia con el personaje formado por Gosling, no por su actuación, sino más bien por el extraño dibujo sobre su papel realizado llegados a cierto punto de la historia, lo peor de todo es que es el detonante para que la trama finalice.
El otro es cierto suceso demasiado obvio e ideado para terminar de formar una historia demasiado preconcebida y que deja poco juego para la sorpresa.
Pero no me malinterpreten, la cinta no se saca de la manga ningún truco difícil de creer, al contrario, todo lo que sucede es totalmente plausible, el problema es que los recursos no me parecen demasiado brillantes e incluso si se está un poco alerta e intentamos adelantarnos un poco a lo que pueden provocar determinadas acciones, resultan hasta bastante predecibles, con lo que tampoco sorprende ni ofrece nada rompedor.
Así que tan sólo nos queda disfrutar de un título entretenido, bien realizado y con ese viaje desde la más inocente incredulidad (aunque parezca mentira) hasta que el cuerpo y el alma se corrompen al conocer la verdadera naturaleza del ser humano, de nuevo.
Un saludo!
7 de junio de 2013
3 de junio de 2013
El Cosmonauta
Nacida del crowdfunding, un término muy de actualidad en el que cualquier persona puede invertir su dinero en proyectos tan variopintos como un videojuego, un disco de música (Extremoduro fue pionero en nuestro país) o una película, Nicolás Alcalá presenta una cinta entre el drama y la ciencia ficción en el que nos cuenta la historia del primer cosmonauta ruso en pisar la Luna y que posteriormente se dio por perdido, regresando más tarde su cápsula completamente vacía.
Sus dos inseparables amigos comenzarán a escuchar señales radiofónicas en las que asegura haber vuelto y encontrado el planeta vacío.
Bajo esta premisa de capítulo de La dimensión desconocida, arranca un proyecto interesante, muy onírico por momentos y rodado con cierta elegancia, con actores desconocidos y una factura técnica nada desdeñable, incluidos unos efectos especiales muy bien integrados y sobrios.
Sin duda la cinta llama la atención por su novedoso modo de hacer, su estreno simultaneo en salas de cine, VOD (video on demand) e incluso gratis por web sumado a su sistema de financiación, hacen que poderosamente llame nuestra atención para ver hasta dónde han podido llegar siguiendo este sistema, como ya sucediera con Paco León y su Carmina o revienta, jugada que al parecer le salió bastante bien.
El resultado es llamativo, la historia que se ha querido transmitir es correcta y como digo, el proyecto puede considerarse como por encima de la media por momentos. El problema básicamente es que si analizamos fríamente el producto nos encontramos con algo tan típico como un triángulo amoroso y un mensaje estirado hasta la saciedad durante su hora y media, aderezado con imágenes entre lo onírico y lo instagramer que a veces dan la sensación de estar encasquetadas ahí sin ton ni son, lentitud de ritmo y falta de contundencia, algo que impacte más allá del campo de trigo y la música lastimera de piano.
Como apunte final, es de esas cintas que dejan abierta a la interpretación del espectador el resultado final, cosa que puede gustar o no en función de cómo hallamos encajado la cinta previamente y de si nos ha calado el mensaje.
Ha pasado otras veces, nunca se sabe el futuro de estos directores que comienzan economizando su presupuesto al máximo y consiguen llamar la atención. Muchas veces reciben un encargo palomitero y acaban por ser devorados por la industria o bien no saben qué hacer con tantísima pasta y acaban por mostrar un producto anodino...o puede que sea el comienzo de una trayectoria rica e interesante, esperemos que sea esta última opción y no se quede perdido en el limbo como su Cosmonauta.
Un saludo!
Sus dos inseparables amigos comenzarán a escuchar señales radiofónicas en las que asegura haber vuelto y encontrado el planeta vacío.
Bajo esta premisa de capítulo de La dimensión desconocida, arranca un proyecto interesante, muy onírico por momentos y rodado con cierta elegancia, con actores desconocidos y una factura técnica nada desdeñable, incluidos unos efectos especiales muy bien integrados y sobrios.
Sin duda la cinta llama la atención por su novedoso modo de hacer, su estreno simultaneo en salas de cine, VOD (video on demand) e incluso gratis por web sumado a su sistema de financiación, hacen que poderosamente llame nuestra atención para ver hasta dónde han podido llegar siguiendo este sistema, como ya sucediera con Paco León y su Carmina o revienta, jugada que al parecer le salió bastante bien.
El resultado es llamativo, la historia que se ha querido transmitir es correcta y como digo, el proyecto puede considerarse como por encima de la media por momentos. El problema básicamente es que si analizamos fríamente el producto nos encontramos con algo tan típico como un triángulo amoroso y un mensaje estirado hasta la saciedad durante su hora y media, aderezado con imágenes entre lo onírico y lo instagramer que a veces dan la sensación de estar encasquetadas ahí sin ton ni son, lentitud de ritmo y falta de contundencia, algo que impacte más allá del campo de trigo y la música lastimera de piano.
Como apunte final, es de esas cintas que dejan abierta a la interpretación del espectador el resultado final, cosa que puede gustar o no en función de cómo hallamos encajado la cinta previamente y de si nos ha calado el mensaje.
Ha pasado otras veces, nunca se sabe el futuro de estos directores que comienzan economizando su presupuesto al máximo y consiguen llamar la atención. Muchas veces reciben un encargo palomitero y acaban por ser devorados por la industria o bien no saben qué hacer con tantísima pasta y acaban por mostrar un producto anodino...o puede que sea el comienzo de una trayectoria rica e interesante, esperemos que sea esta última opción y no se quede perdido en el limbo como su Cosmonauta.
Un saludo!
31 de mayo de 2013
27 de mayo de 2013
It Came From Outer Space
De la mano de un relato de Ray Bradbury, Jack Arnold se marcó una cinta ci-fi allá por el 53 en la que contaba como un aficionado a la astronomía y su pareja avistan lo que parece un impacto de un meteorito cerca de su localidad natal. Tras investigar un poco por la zona, se topará con una nave alienigena.
Sin duda it came ofrece un relato dinámico, novedoso en muchos de sus apartados y con un acabado bastante redondo a excepción de algún que otro detalle, sobre todo en su parte final, cosa de agradecer ante el aluvión de películas de serie B que se pueden ver en esas décadas tan fructíferas en cuanto a cine de ciencia ficción pero que descuidan aspectos de guión y ritmo, tan importantes en cintas de este tipo dada su limitada capacidad a la hora de ofrecer efectos visuales llamativos.
El hecho de que esté basada en un relato de Bradbury además le otorga ese punto extra, ya que tal y como sucede en otras obras del autor como Crónicas Marcianas, aquí se juega mucho con temas candentes sociológicos como el racismo o del peligro que supone el ser humano a sí mismo, todo un puntazo si recordamos que la cinta es del 53, con lo que el shock del momento tuvo que ser interesante.
Los actores resultan convincentes, a pesar de que en ciertos momentos abusan de esos momentos candorosos de rostros iluminados sin venir a cuento, pero ya se sabe que hablamos de otra época y de un hacer totalmente distinto al de nuestros días, pero eso no quita que el protagonista arrastre una cara de palo en la mayoría de las escenas, no así su compañera, con algún registro más interesante o menos rígido.
En cuanto a los efectos, sorprendentes, en especial cierta escena en el que un rayo láser ataca al protagonista, muy llamativo y tremendamente efectista. Lógicamente en cuanto a las bizarras criaturas, lo que hay es lo que hay, pero juega muy bien las cartas sacándose de la manga cierto recurso que relega a un segundo plano el uso del monigote, relegado como digo a escenas muy bien dosificadas.
Buen ritmo, cierta moraleja y algún mensaje interesante como suele pasar en los relatos de Bradbury, bien impregnada la cinta de ese aire extraño, melancólico y de crítica social.
Un saludo!
Sin duda it came ofrece un relato dinámico, novedoso en muchos de sus apartados y con un acabado bastante redondo a excepción de algún que otro detalle, sobre todo en su parte final, cosa de agradecer ante el aluvión de películas de serie B que se pueden ver en esas décadas tan fructíferas en cuanto a cine de ciencia ficción pero que descuidan aspectos de guión y ritmo, tan importantes en cintas de este tipo dada su limitada capacidad a la hora de ofrecer efectos visuales llamativos.
El hecho de que esté basada en un relato de Bradbury además le otorga ese punto extra, ya que tal y como sucede en otras obras del autor como Crónicas Marcianas, aquí se juega mucho con temas candentes sociológicos como el racismo o del peligro que supone el ser humano a sí mismo, todo un puntazo si recordamos que la cinta es del 53, con lo que el shock del momento tuvo que ser interesante.
Los actores resultan convincentes, a pesar de que en ciertos momentos abusan de esos momentos candorosos de rostros iluminados sin venir a cuento, pero ya se sabe que hablamos de otra época y de un hacer totalmente distinto al de nuestros días, pero eso no quita que el protagonista arrastre una cara de palo en la mayoría de las escenas, no así su compañera, con algún registro más interesante o menos rígido.
En cuanto a los efectos, sorprendentes, en especial cierta escena en el que un rayo láser ataca al protagonista, muy llamativo y tremendamente efectista. Lógicamente en cuanto a las bizarras criaturas, lo que hay es lo que hay, pero juega muy bien las cartas sacándose de la manga cierto recurso que relega a un segundo plano el uso del monigote, relegado como digo a escenas muy bien dosificadas.
Buen ritmo, cierta moraleja y algún mensaje interesante como suele pasar en los relatos de Bradbury, bien impregnada la cinta de ese aire extraño, melancólico y de crítica social.
Un saludo!
24 de mayo de 2013
Such a Lovely Place
A pesar de que quedan todavía 2 meses y algo para pisar tierras asiáticas, la verdad es que tengo unas ganas locas por salir pitando y asilvestrarme de una maldita vez, de dejar atrás por unos días toda esta vorágine de problemas sociales que nos rodean, de tomar aire.
Puede que suene egoísta, qué leches, es egoísta, pero sinceramente la saturación informativa, la creciente sensación de hundimiento de un país adormecido sobre sus propios quejidos, tanta red social...me satura.
Necesito largarme bien lejos por un tiempo con la parienta, la mochila y una bici alquilada por un dólar, pasar calor, calor extrema (odio el maldito frío, y este año está pesado) y sobre todo, de no entender una mierda de lo que digan los demás y que tampoco me entiendan a mí. Todos contentos.
En Bangkok estaremos un par de días, visitando algunos lugares típicos, los canales y alguna cosilla más. El motivo de ir a Bangkok en lugar de a Camboya o Vietnam directamente es principalmente porque sale mucho más barato volar a Tailandia que a los otros destinos, así que aprovechamos para entrar por este país y visitar la capital, pasaremos a Camboya para ver Angkor y luego tiraremos para Vietnam subiendo hacia el norte para acabar en Hanói y de allí volver en avión.
Casi tres semanas, no es mucho tiempo, pero gracias a que los vuelos internos son bastante económicos, ganaremos mucho tiempo en cuanto a desplazamientos (1 hora de Tailandia a Camboya, otra a Vietnam) y nos dará para ver los lugares clave que queremos visitar.
Vietnam, el grueso del viaje, es un país más bien de paisajes, con lo que creemos que los 4 o 5 sitios clave que tenemos marcados serán suficientes para disfrutar de cierta variedad tanto a nivel de antornos como a la hora de absorver algo de la cultura popular.
Necesito largarme bien lejos por un tiempo con la parienta, la mochila y una bici alquilada por un dólar, pasar calor, calor extrema (odio el maldito frío, y este año está pesado) y sobre todo, de no entender una mierda de lo que digan los demás y que tampoco me entiendan a mí. Todos contentos.
En Bangkok estaremos un par de días, visitando algunos lugares típicos, los canales y alguna cosilla más. El motivo de ir a Bangkok en lugar de a Camboya o Vietnam directamente es principalmente porque sale mucho más barato volar a Tailandia que a los otros destinos, así que aprovechamos para entrar por este país y visitar la capital, pasaremos a Camboya para ver Angkor y luego tiraremos para Vietnam subiendo hacia el norte para acabar en Hanói y de allí volver en avión.
Casi tres semanas, no es mucho tiempo, pero gracias a que los vuelos internos son bastante económicos, ganaremos mucho tiempo en cuanto a desplazamientos (1 hora de Tailandia a Camboya, otra a Vietnam) y nos dará para ver los lugares clave que queremos visitar.
Vietnam, el grueso del viaje, es un país más bien de paisajes, con lo que creemos que los 4 o 5 sitios clave que tenemos marcados serán suficientes para disfrutar de cierta variedad tanto a nivel de antornos como a la hora de absorver algo de la cultura popular.
Hotel California - Gipsy Kings (original Eagles)
20 de mayo de 2013
Iron Man 3
Shane Black, el tipo que contaba el chiste "del
eco" en Depredador se mete de nuevo a dirigir tras Kiss Kiss Bang Bang,
cinta que a mí personalmente no me produjo ni frío ni calor, la nueva entrega
del único súper héroe que congrega por partes iguales a los que lo prefieren
embutido de héroe o en su forma "humana".
Robert Downey Jr. sin duda se ha hecho con el personaje como
ya lo hiciera Hugh Jackman con Lobezno, para que Stark funcione debe ir
acompañado por esa mezcla de dandy bebedor de cubatas de cuello rojizo sin
tripa cervecera con la capacidad de poner ojos de cordero degollado.
Así que en esta tercera parte y tras mostrar peleas mil, los
típicos malotes y los amoríos de turno, pues toca llevar al límite de sus
capacidades más humanas al protagonista, lo típico, vamos.
Una nueva amenaza, encarnada por El Mandarín, una suerte de
Bin Laden con la cara de Ben Kingsley, pone en aprietos al gobierno de EEUU y
Stark, desposeído de su armadura por una serie de acontecimientos, deberá
arreglárselas por sus propios medios para volver y poner orden.
Sin duda, la primera parte, la más fresca de todas continua
siendo la referencia de la saga. Tras una segunda algo irregular que al parecer
incluso se llegó a empezar a rodar sin tener acabada la historia, de ahí esa
extraña resolución y falta de ritmo que sufre por momentos el título de
Fovreau, llega esta tercera en el que se aprecian escenas realmente inspiradas
y en la que por momentos, sobre todo en sus minutos iniciales y gracias a algún
que otro giro que como mínimo arranca una sonrisa, el título parece prometer.
La factura técnica sigue siendo impresionante, en especial
las dos mega-escenas de acción pura, hablo del momento casa Stark y de la lucha
final, dos escenas de una dinámica muy a lo Uncharted de playstation 3 aunque
con una definición algo pobre en la segunda a la hora de seguir la acción.
Añadiría una tercera, la escena del avión, uno de esos momentos que tanto
gustan en el cine tipo Spidey y el vagón de metro o Superman salvando a los
escolares.
No hablo de seguir exprimiendo la maldita frase, pero evolucionar en esa tónica dada la naturaleza del personaje sería lo que finalmente sorprendería al espectador. En lugar de eso, aunque por otro lado lógico siendo sincero, se ha optado por la línea continuista y segura, el valor riesgo cero salpicado por momentos Tony Stark para que no todo parezca más de lo mismo.
Juntemos cierta conexión emocional con la cinta de los Vengadores y tenemos un intendo de dar cierta profundidad añadida a un personaje que a mí personalmente, me parece algo floja.
A pesar de todo, creo que como cinta de entretenimiento cumple, con algún que otro momento en el que se resiente el ritmo y en los que si te pilla el día flojo puede que no acaben de convencerte ciertos detalles. Pero si sabes discernir entre cuando ves el Padrino y a un tipo con armadura que vuela, cada uno dominador de su mundo, pues probablemente incluso disfrutes.
Un saludo!
13 de mayo de 2013
J. Edgar
Clint Eastwood vuelve a la carga con este biopic sobre la figura de John Edgar Hoover, creador de lo que hoy se conoce como FBI.
La cinta arranca sobre el 1919 con un joven Hoover que se descubre como un adelantado a su tiempo y que tras escalar puestos de forma significativa desde que ingresara en el Departamento de Justicia consigue revolucionar un sistema desfasado y corrupto.
Durante poco más de dos horas, Eastwood consigue acercarnos los detalles históricos que rodearon la figura de tan singular personaje, no pretendiendo dar clases de historia, pero sí adornándola con esos pequeños detalles que vuelven el contenido más interesante y que dejan un buen sabor de boca al finalizar.
No hay que olvidar que aquí de lo que se trata es de mostrar el perfil de un personaje muy complejo, y creo que Eastwood lo consigue con nota, aunque no hay que quitarle mérito a un Di Caprio que vuelve a bordarlo en otro papel, como ya hiciera en El Aviador, Gangs o Shutter Island entre otras.
Sin duda, tamaña hazaña no está desprovista de fallos, que son precisamente achacados a su duración, por un lado sufre de algún momento en la que le falta algo de ritmo y, curiosamente, por el otro tenemos la sensación de que abarca demasiados frentes con lo que es fácil caer en cierta desorientación si tenemos el día flojo o incluso podemos decir que se deja algunos aspectos sin desarrollar como es debido.
Personalmente, creo que lo que cuenta lo cuenta de forma muy sólida, con un material nada sencillo y del que el director sabe sacar esas luces y sombras que tanto le gustan como ha comentado alguna vez y de la que hace gala en una fotografía de nuevo fantástica.
Un saludo!
La cinta arranca sobre el 1919 con un joven Hoover que se descubre como un adelantado a su tiempo y que tras escalar puestos de forma significativa desde que ingresara en el Departamento de Justicia consigue revolucionar un sistema desfasado y corrupto.
Durante poco más de dos horas, Eastwood consigue acercarnos los detalles históricos que rodearon la figura de tan singular personaje, no pretendiendo dar clases de historia, pero sí adornándola con esos pequeños detalles que vuelven el contenido más interesante y que dejan un buen sabor de boca al finalizar.
No hay que olvidar que aquí de lo que se trata es de mostrar el perfil de un personaje muy complejo, y creo que Eastwood lo consigue con nota, aunque no hay que quitarle mérito a un Di Caprio que vuelve a bordarlo en otro papel, como ya hiciera en El Aviador, Gangs o Shutter Island entre otras.
Sin duda, tamaña hazaña no está desprovista de fallos, que son precisamente achacados a su duración, por un lado sufre de algún momento en la que le falta algo de ritmo y, curiosamente, por el otro tenemos la sensación de que abarca demasiados frentes con lo que es fácil caer en cierta desorientación si tenemos el día flojo o incluso podemos decir que se deja algunos aspectos sin desarrollar como es debido.
Personalmente, creo que lo que cuenta lo cuenta de forma muy sólida, con un material nada sencillo y del que el director sabe sacar esas luces y sombras que tanto le gustan como ha comentado alguna vez y de la que hace gala en una fotografía de nuevo fantástica.
Un saludo!
6 de mayo de 2013
Young Adult
Despegarse emocionalmente de ciertos años dorados de la vida de las personas siempre ha sido una tarea ardua para el ser humano, y este es precisamente el pilar en el que se basa Young Adult, la última comedia dramática de Jason Reitman, director de Gracias por fumar, Juno o Up in the air.
Reitman parece querer ser un director que se empeña en buscar ese punto escondido y oscuro de las personas, para extraer una esencia en ocasiones podrida y desnudar a los personajes hasta tal punto de mostrar su verdadero ser.
Así como por ejemplo en su última obra Up in the air se mostraba hasta dónde se puede vivir sin moralidad, en Young ahonda en las personas que a pesar de aparentar que avanzan imparablemente por la vida en un progreso que les infla el ego, en realidad viven atascadas en esos años en los que creían ser felices pero donde todo comenzó a torcerse.
Charlize Theron interpreta a Mavis, una escritora de literatura infantil que decide regresar a su pueblo natal para reconquistar a su ex-novio.
Caos, desorden, una casete que no para de ser rebobinada para hacer sonar la misma canción de los noventa mientras machaca su cerebro para ponerlo a tono y hacerle pensar que sigue en aquellos años. Un actitud impulsiva e inmadura sin unos límites que llevan sin controlar a una persona mucho tiempo y que en el fondo esconde más de un problema.
Así se nos muestra Young, con una Charlize que lo hace realmente bien, que se escapa de papeles tan sobreactuados para mostrar un registro frío pero con esos brotes psicóticos que necesita el personaje para cumplir su función, aderezado con la compañía de Patton Oswalt en el rol de friki-amigo cuyos problemas se asemejan a los de la protagonista.
Sin duda, los momentos entre estos dos logran arrancar alguna sonrisa a pesar de lo serio que es el problema, como ya pasara en Gracias por fumar o Juno, como digo, a Reitman le gustan estos terrenos pantanosos.
Una interesante película, que tiene además una duración justa para no llegar a cansar o a perderse en historias secundarias que hagan que pierda el ritmo y que gracias a sus toques de humor negro vuelven a poner al director entre los más llamativos del género cómico/dramático. Creo que Reitman puede llegar a presentar algún día una obra redonda que remueva al público de forma unánima.
Un saludo!
Reitman parece querer ser un director que se empeña en buscar ese punto escondido y oscuro de las personas, para extraer una esencia en ocasiones podrida y desnudar a los personajes hasta tal punto de mostrar su verdadero ser.
Así como por ejemplo en su última obra Up in the air se mostraba hasta dónde se puede vivir sin moralidad, en Young ahonda en las personas que a pesar de aparentar que avanzan imparablemente por la vida en un progreso que les infla el ego, en realidad viven atascadas en esos años en los que creían ser felices pero donde todo comenzó a torcerse.
Charlize Theron interpreta a Mavis, una escritora de literatura infantil que decide regresar a su pueblo natal para reconquistar a su ex-novio.
Caos, desorden, una casete que no para de ser rebobinada para hacer sonar la misma canción de los noventa mientras machaca su cerebro para ponerlo a tono y hacerle pensar que sigue en aquellos años. Un actitud impulsiva e inmadura sin unos límites que llevan sin controlar a una persona mucho tiempo y que en el fondo esconde más de un problema.
Así se nos muestra Young, con una Charlize que lo hace realmente bien, que se escapa de papeles tan sobreactuados para mostrar un registro frío pero con esos brotes psicóticos que necesita el personaje para cumplir su función, aderezado con la compañía de Patton Oswalt en el rol de friki-amigo cuyos problemas se asemejan a los de la protagonista.
Sin duda, los momentos entre estos dos logran arrancar alguna sonrisa a pesar de lo serio que es el problema, como ya pasara en Gracias por fumar o Juno, como digo, a Reitman le gustan estos terrenos pantanosos.
Una interesante película, que tiene además una duración justa para no llegar a cansar o a perderse en historias secundarias que hagan que pierda el ritmo y que gracias a sus toques de humor negro vuelven a poner al director entre los más llamativos del género cómico/dramático. Creo que Reitman puede llegar a presentar algún día una obra redonda que remueva al público de forma unánima.
Un saludo!
3 de mayo de 2013
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