20 de mayo de 2013

Iron Man 3


Shane Black, el tipo que contaba el chiste "del eco" en Depredador se mete de nuevo a dirigir tras Kiss Kiss Bang Bang, cinta que a mí personalmente no me produjo ni frío ni calor, la nueva entrega del único súper héroe que congrega por partes iguales a los que lo prefieren embutido de héroe o en su forma "humana".

Robert Downey Jr. sin duda se ha hecho con el personaje como ya lo hiciera Hugh Jackman con Lobezno, para que Stark funcione debe ir acompañado por esa mezcla de dandy bebedor de cubatas de cuello rojizo sin tripa cervecera con la capacidad de poner ojos de cordero degollado.
Así que en esta tercera parte y tras mostrar peleas mil, los típicos malotes y los amoríos de turno, pues toca llevar al límite de sus capacidades más humanas al protagonista, lo típico, vamos.


Una nueva amenaza, encarnada por El Mandarín, una suerte de Bin Laden con la cara de Ben Kingsley, pone en aprietos al gobierno de EEUU y Stark, desposeído de su armadura por una serie de acontecimientos, deberá arreglárselas por sus propios medios para volver y poner orden.

Sin duda, la primera parte, la más fresca de todas continua siendo la referencia de la saga. Tras una segunda algo irregular que al parecer incluso se llegó a empezar a rodar sin tener acabada la historia, de ahí esa extraña resolución y falta de ritmo que sufre por momentos el título de Fovreau, llega esta tercera en el que se aprecian escenas realmente inspiradas y en la que por momentos, sobre todo en sus minutos iniciales y gracias a algún que otro giro que como mínimo arranca una sonrisa, el título parece prometer.
La factura técnica sigue siendo impresionante, en especial las dos mega-escenas de acción pura, hablo del momento casa Stark y de la lucha final, dos escenas de una dinámica muy a lo Uncharted de playstation 3 aunque con una definición algo pobre en la segunda a la hora de seguir la acción. Añadiría una tercera, la escena del avión, uno de esos momentos que tanto gustan en el cine tipo Spidey y el vagón de metro o Superman salvando a los escolares.


Dónde falla Iron Man?, en mi opinión en una resolución algo chusquera fruto probablemente de un guión que va de más a menos y que acaba por mostrar más de lo mismo en cuanto a intereses malévolos, dejando además en evidencia una enmascarada tarea de llevar de nuevo al héroe hacia ese tormento interior que sufren los Batman de Nolan, los Spiderman de Raimi y tantos otros. Que sí, que no deja de ser la esencia Marvel, con permiso del de DC, pero recordemos ese puntazo final de su primera parte “Yo soy Iron Man”, no soy como los otros, pues por qué no seguir en esa línea?
No hablo de seguir exprimiendo la maldita frase, pero evolucionar en esa tónica dada la naturaleza del personaje sería lo que finalmente sorprendería al espectador. En lugar de eso, aunque por otro lado lógico siendo sincero, se ha optado por la línea continuista y segura, el valor riesgo cero salpicado por momentos Tony Stark para que no todo parezca más de lo mismo.
Juntemos cierta conexión emocional con la cinta de los Vengadores y tenemos un intendo de dar cierta profundidad añadida a un personaje que a mí personalmente, me parece algo floja.

A pesar de todo, creo que como cinta de entretenimiento cumple, con algún que otro momento en el que se resiente el ritmo y en los que si te pilla el día flojo puede que no acaben de convencerte ciertos detalles. Pero si sabes discernir entre cuando ves el Padrino y a un tipo con armadura que vuela, cada uno dominador de su mundo, pues probablemente incluso disfrutes.

Un saludo!

13 de mayo de 2013

J. Edgar

Clint Eastwood vuelve a la carga con este biopic sobre la figura de John Edgar Hoover, creador de lo que hoy se conoce como FBI.

La cinta arranca sobre el 1919 con un joven Hoover que se descubre como un adelantado a su tiempo y que tras escalar puestos de forma significativa desde que ingresara en el Departamento de Justicia consigue revolucionar un sistema desfasado y corrupto.


Durante poco más de dos horas, Eastwood consigue acercarnos los detalles históricos que rodearon la figura de tan singular personaje, no pretendiendo dar clases de historia, pero sí adornándola con esos pequeños detalles que vuelven el contenido más interesante y que dejan un buen sabor de boca al finalizar.
No hay que olvidar que aquí de lo que se trata es de mostrar el perfil de un personaje muy complejo, y creo que Eastwood lo consigue con nota, aunque no hay que quitarle mérito a un Di Caprio que vuelve a bordarlo en otro papel, como ya hiciera en El Aviador, Gangs o Shutter Island entre otras.

Sin duda, tamaña hazaña no está desprovista de fallos, que son precisamente achacados a su duración, por un lado sufre de algún momento en la que le falta algo de ritmo y, curiosamente, por el otro tenemos la sensación de que abarca demasiados frentes con lo que es fácil caer en cierta desorientación si tenemos el día flojo o incluso podemos decir que se deja algunos aspectos sin desarrollar como es debido.

Personalmente, creo que lo que cuenta lo cuenta de forma muy sólida, con un material nada sencillo y del que el director sabe sacar esas luces y sombras que tanto le gustan como ha comentado alguna vez y de la que hace gala en una fotografía de nuevo fantástica.

Un saludo!

6 de mayo de 2013

Young Adult

Despegarse emocionalmente de ciertos años dorados de la vida de las personas siempre ha sido una tarea ardua para el ser humano, y este es precisamente el pilar en el que se basa Young Adult, la última comedia dramática de Jason Reitman, director de Gracias por fumar, Juno o Up in the air.

Reitman parece querer ser un director que se empeña en buscar ese punto escondido y oscuro de las personas, para extraer una esencia en ocasiones podrida y desnudar a los personajes hasta tal punto de mostrar su verdadero ser.

Así como por ejemplo en su última obra Up in the air se mostraba hasta dónde se puede vivir sin moralidad, en Young ahonda en las personas que a pesar de aparentar que avanzan imparablemente por la vida en un progreso que les infla el ego, en realidad viven atascadas en esos años en los que creían ser felices pero donde todo comenzó a torcerse.


Charlize Theron interpreta a Mavis, una escritora de literatura infantil que decide regresar a su pueblo natal para reconquistar a su ex-novio.


Caos, desorden, una casete que no para de ser rebobinada para hacer sonar la misma canción de los noventa mientras machaca su cerebro para ponerlo a tono y hacerle pensar que sigue en aquellos años. Un actitud impulsiva e inmadura sin unos límites que llevan sin controlar a una persona mucho tiempo y que en el fondo esconde más de un problema.

Así se nos muestra Young, con una Charlize que lo hace realmente bien, que se escapa de papeles tan sobreactuados para mostrar un registro frío pero con esos brotes psicóticos que necesita el personaje para cumplir su función, aderezado con la compañía de Patton Oswalt en el rol de friki-amigo cuyos problemas se asemejan a los de la protagonista.


Sin duda, los momentos entre estos dos logran arrancar alguna sonrisa a pesar de lo serio que es el problema, como ya pasara en Gracias por fumar o Juno, como digo, a Reitman le gustan estos terrenos pantanosos.

Una interesante película, que tiene además una duración justa para no llegar a cansar o a perderse en historias secundarias que hagan que pierda el ritmo y que gracias a sus toques de humor negro vuelven a poner al director entre los más llamativos del género cómico/dramático. Creo que Reitman puede llegar a presentar algún día una obra redonda que remueva al público de forma unánima.

Un saludo!

29 de abril de 2013

End of Watch (Sin tregua)

El género policiaco yanki suele provocar estados de alerta a los que más o menos ya hemos visto alguna que otra cinta del género. Cuando merodea Willis o el típico boyscout graciosín la cosa está clara, y lo que en Estados Unidos probablemente sea visto como lo más normal del mundo, desde nuestros televisores europeos se tacha de fantasmada e incluso en ocasiones de insoportable directamente.

La alerta pasa a def con dos cuando la cinta pretende ser seria, cuando viene avalada por cierta crítica positiva o cuando, como en esta ocasión, aparece un actor que de vez en cuando suele ofrecer algún registro interesante, como es el caso de Jake Gillenhaal.


Pues bien, David Ayer presenta una cinta rodada al estilo documental, aunque no al 100%, en el que una pareja de polis de calle de Los Ángeles van abriéndose paso a base de constancia y coraje en un mundo real, peligroso y con unas reglas que no están hechas para héroes, sino para personas normales.

Lo que en un principio parece la típica cinta de chorradas entre colegas, chistes muy americanos y relaciones mundanas, poco a poco va calando en el espectador gracias al buen pulso en el que se mueve la acción y a una factura que está mucho más cuidada de lo que parece, disimulando el cansino formato cámara en mano con algunas tomas muy bien paridas y que recogen de forma muy inteligente el espacio disponible, para ofrecer una visión cojonuda en todo momento, con situaciones asfixiantes, escenas muy brutas y algunas tomas de conducción muy bien rodadas. Mención especial a una banda sonora que suena a las mil maravillas, sin escapar de los rapeos típicos, pero con la contundencia que merece.


Sin duda, todo funciona porque la pareja protagonista consigue la empatía del espectador, pero sus bondades se extienden más allá para profundizar en un perfil de policía que bien podría estar ahora mismo rondando aquellas calles, con su idiosincrasia concreta, alejada o no de los estereotipos, pero punzada por una sociedad de una oscuridad que se escapa a la comprensión racional porque el mundo puede no estar hecho para los que aparentemente quieren o crean obrar bien.

En definitiva, que el estado de alerta en el que estábamos antes de verla, por miedo a encontrarnos algo pretendidamente "serio" y que acabase por ser otra pérdida de tiempo se diluyó a los pocos minutos, enganchados a una historia que avanza a buen ritmo y que deja cierto fondo interesante y una visión concreta de lo que se cuece en esos barrios del sur de Los Ángeles.

Un saludo!


22 de abril de 2013

Oblivion

Tras el moderado éxito de taquilla de Tron Legacy, que no de crítica, Joseph Kosinski adapta su propia novela gráfica en una nueva incursión en la ciencia ficción, esta vez de la mano de Tom Cruise y de Morgan Freeman entre otros.

La historia nos sitúa en el año 2077, el mundo ha quedado devastado por un ataque nuclear lanzado como último recurso contra unos alienigenas que pretendían invadirnos. El resultado, la victoria, pero el planeta ha quedado mermado y a la humanidad no le queda más remedio que emigrar a una de las lunas de Saturno, Titán.
Jack, el protagonista, se encarga del mantenimiento de unos drones vigías mientras enormes máquinas succionan los pocos recursos que quedan para trasladarlos a su nuevo hogar.


Como cada vez que se estrena una cinta de ciencia ficción, mi género preferido como ya he comentado en más de una ocasión, me mantengo un poco expectante a las primeras opiniones para ver si estamos ante el típico bodrio de acción enmascarado entre cuatro naves espaciales. El caso es que las primeras lecturas parecían indicar que nos encontrábamos ante un producto superior a la media, con ciertos fallos, pero que podría entrar en ese pequeño grupo reciente de pelis más que interesantes tipo Moon, Looper o District 9. Así que finalmente decidí ir a verla en pantalla grande en lugar de esperar a su versión doméstica más decente.

En general, la cinta aguanta el tipo y ofrece una experiencia entretenida, con un futuro minimalista muy bien diseñado y que ciertamente bebe de elementos de algunas de las cintas ci-fi más emblemáticas. Desde los fríos ojos rojos de los drones como si de un HAL vitaminado se tratase hasta esos áridos paisajes lunares retratados por Duncan Jones.
El ritmo fluye salvo por algún que otro pasaje que ralentiza algo el conjunto y que dota a los personajes de algo más de profundidad, pero esta profundidad añadida deja la sensación de ser innecesaria.
El trío formado por Cruise, Kurylenko y Riseborought funciona, sobre todo la dupla Cruise/Rise, que ofrece la parte más profunda y humana de la historia, con una química interesante entre ambos. Al elenco se le añade la garantía de un Morgan Freeman en el registro al que nos tiene acostumbrado, solvente hasta para las historias en las que no parece pegar ni con cola.

Las escenas de acción están muy bien dosificadas, son claras, nítidas y no nos vemos torturados por escenas de rayos y explosiones sin sentido, todo está enfocado de forma inteligente, con emoción y con una función bien definida dentro de la historia.
Mención especial a una banda sonora cojonuda, quizás no al nivel de Tron, en el que Daft Punk simplemente lo bordaron, en unas piezas que superaban a la mismísima película en muchas ocasiones, pero con un set list que potencia, ofrece épica y coexiste de forma fantástica con el universo que quiere mostrar.


En el lado negativo del asunto tenemos ciertas lagunas argumentales y una resolución que puede no llegar a convencer del todo. A pesar de cerrar la historia sin dejar fisuras, la manera en la que se desencadenan ciertos acontecimientos en esta parte final no acaban de ser redondas para el complejo y sofisticado entramado del que hemos sido testigos. Ciertamente se le pueden sacar muchos puntos débiles en esta parte, a pesar de que las emociones y la potencia tanto visual como sonora puedan abrumarnos y acabar por perdonar estos aspectos o simplemente dejarnos llevar y aceptar el entretenimiento.

Oblivion en definitiva funciona, ofrece una visión futurista con un fondo muy humano, cimentado en su inicio por una pareja que funciona y con una buena historia que se desarrolla de forma más que correcta.

Un saludo!




15 de abril de 2013

El Hobbit

Tras la trilogía del anillo más famoso del mundo del cine, con permiso de Airbag, Peter Jackson vuelve a la Tierra Media para contar esta vez las aventuras del hobbit Bilbo Bolsón, de cómo encontró el anillo único y de cómo desemboca todo en lo que vivimos en los cines ahora hace 12 años.

La historia de esta primera parte (pues Jackson rodará dos más, ya que le gusta mucho el slow motion y a su productora aún más) trata sobre el intento por parte de una comunidad de enanos de recuperar Erebor, antaño su próspera ciudad y que un buen día fue ocupada por un dragón.


Aventurillas, bonitos paisajes, montañas escarpadas, algún que otro peligro y escenas que recuerdan poderosamente a lo ya vivido en la trilogía "clásica", pero en definitiva carente de la épica de la mencionada, con un metraje algo excesivo y con el lastre de no resultar tan impresionante como lo fue entonces.

Debo reconocer que no he leído el libro, y al parecer es bastante fiel con algunos añadidos que en general han sido aplaudidos por añadir un poco de fondo y por no empañar la esencia de la obra. Además, ciertas escenas que parecen un calco a lo ya visionado en las aventuras de Frodo no es que sean tales, es que aparecían en el mismo libro y más tarde se repetían en El señor de los anillos, con lo que el calco en todo caso sería de la primera trilogía. Lo malo aquí es que eso no quita que ya lo hayamos visto, que se vea a la legua lo que va a suceder y que todo pierda esa frescura y dinamismo que debería tener la cinta.

Poco hay que decir sobre la factura, salvo que volvemos a repetirnos en cuanto a que realmente no sorprende, bien porque el listón estaba muy alto, bien porque ya hemos visto muchas veces cuadros similares. Pero no se debe menospreciar por este motivo el trabajo realizado con algunos pasajes, todo un portento audiovisual que luce de maravilla sin apenas fisuras.

Sus bondades, pasarían por dejarse ver sin demasiados bostezos, porque deja algún guiño que puede ser atractivo o entrañable para el aficionado "medio" y...poco más, realmente.
Si la analizamos con fuerza y desde el "dark side", resulta muy infantil, lenta, carente de fuerza y de no ser porque se sustenta en un universo respetable y porque no sabemos qué nos deparan sus dos próximas entregas, diríamos que es fallida. Vamos, que le ponen otro nombre a la peli y la mayoría se la cargaría sin piedad alguna.

Un saludo!

8 de abril de 2013

Efectos Secundarios (Side Effects)

Steven Soderbergh va camino de tocar absolutamente todos los palos en el mundo del cine.
Igual se mete en comedia, en la ciencia ficción o como en este caso, un thriller con tintes dramáticos que pretende ahondar un poco en el mundo de los fármacos de la mano de un Jude Law.

Law interpreta un psiquiatra que recibe como paciente a Emily Hawkins, una chica sumida en una profunda depresión que comenzará a consumir un nuevo tratamiento experimental para intentar recuperar su vida normal junto a su marido, recién salido de la cárcel.


Con este caldo de cultivo Soderbergh nos introduce un poco en el día día de la psiquiatría, manejando ciertos perfiles como los chupasangres snobs que pretenden ganar pasta probando nuevos medicamentos en pacientes de todo tipo y llegando hasta el ciudadano corriente, que parece ver desde la lejanía un problema extraño y en potencia peligroso.

Todo ese mundo se construye en su primera mitad, formando un castillo de naipes interesante y bastante sólido que parece ser como una novela seria de Robin Cook. Es entonces cuando Soderbergh pega un giro que impulsa de nuevo el film hacia el thriller y que termina por conseguir la complicidad del espectador para ver hacia donde va toda esta historia. Al finalizar la sensación es algo agridulce, en general es buena, muy superior a la media de cintas de este tipo, pero algunos detalles no acaban de convencer.
Es en esta "segunda parte" cuando todo se vuelve más frenético, y precisamente este sea uno de los puntos débiles, alejándose de la naturaleza sobria mostrada hasta entonces, donde el guión flojea en alguna resolución, donde se cae en algunos clichés algo manidos ya en el género y donde todo parece, en definitiva, demasiado orquestrado para que las piezas encajen de forma algo apresurada a pesar de sus buenas intenciones.


En cualquier caso, se tocan temas interesantes sobre el mundillo de las farmacéuticas, de forma algo menos visceral que en El jardinero fiel, ya que aquella además se movía en un terreno más "salvaje", pero sí que deja entrever ese lado oscuro de intereses (aunque a nadie sorprende ya, todo sea dicho), efectos bursátiles y elementos conspiranoides. Detalles que suelen gustar y que dejan puntos favorables de cara al espectador y que nutren de cierta profundidad a la historia. Por supuesto no faltan las escenas made in Soderbergh con esa fotografía en tonos muy concretos en función de lo que quiere mostrar el director.

No es una obra top, pero resulta entretenida, superior a la media en este tipo de cintas e interesante en general.

Un saludo!

1 de abril de 2013

¡Rompe Ralph!

Ralph es el malote de un videojuego arcade que un buen día se cansa de no obtener el reconocimiento por parte de sus compañeros, así que emprenderá un viaje por los circuitos del salón recreativo como si de Tron se tratara, visitando otros mundos para poder demostrar que él también puede ser premiado como un héroe.

Sin duda Disney se ha querido marcar un homenaje al mundo videojueguil y ciertamente lo consigue con nota en más de una ocasión. La cinta es divertida, con ritmo y saciará a todo tipo de espectadores, en especial al que se puede considerar seguidor o como mínimo conocedor de algunos títulos emblemáticos, siendo los más frikis del asunto los que más disfruten con las continuas referencias y guiños a títulos tanto actuales como de carácter más retro.


La factura tanto visual como sonora está a un muy buen nivel, se nota que han puesto mimo en cuidar detalles, en no dejar que todo sea un mero cgi espectacular para formar universos detallados, originales y vistosos, adornándolo con efectos sonoros en continua referencia a distintos títulos.

Sus personajes tienen una progresión fantástica, siendo algunos algo irritables en un principio pero poco a poco calando y ganándose nuestra simpatía. Es el caso por ejemplo de Vanellope, un personaje que de primeras dan gana de silenciar de buena gana pero que se va ganando al espectador hasta llegar al punto en el que forma una gran pareja con el protagonista.

Puede que sea facilona en su esencia, el típico mensaje de superación, de amistad, etc., pero resulta tan entretenida, los personajes acaban siendo tan entrañables e incluso sus giros, sencillos y posiblemente previsibles, le dan un aire fresco muy de agradecer para visionar sin mayor pretensión que el de pasar un rato agradable con una cinta bien hecha y llevadera.

Eso sí, me encantaría ver algo parecido pero orientado a otros géneros y con menos "azúcar". Un crossover entre títulos tipo Resident o Gears, viendo el resultado de esta entretenida Rompe Ralph no me extrañaría nada.

Un saludo!