25 de mayo de 2015

It Follows

Es de admirar que en el manido género de terror, en el que cuesta realmente encontrar resquicios de sorpresa e impacto dentro de un mundo en el que las reglas penden de un hilo por su propia naturaleza, directores como David Robert Mitchell se arriesguen en mostrar una propuesta interesante y bien rodada, aunque no carente de fallos bajo mi punto de vista.


Obras como Expediente Warren, Cabin in the Woods o My Soul to Take han demostrado que se puede seguir realizando género de terror de calidad ya sea orientado al sistema más clásico, al entretenimiento e incluso dándole una vuelta de tuerca al típico slasher.

It Follows nos cuenta la historia de Jay, una adolescente que tras mantener relaciones con un desconocido comienza a sentir la presencia de algo perturbador.

Se podría decir que la cinta emplea cierto terror psicológico, jugando con esa sensación de persecución continua de lo desconocido, de lo que se vislumbra pero no se ve con total claridad y con una leve esencia de slasher pero sin llegar a la brutalidad gratuita y por fases a las que nos tienen acostumbrados estas producciones.
Tras un enigmático y brutal comienzo, en el que ya podemos palpar cierta tensión y sensación de desconcierto, comienza a gestar un miedo visceral que afectará al grupo más por las relaciones personales que por el recurso visual.
Esta sensación de agobio continuada es una de las grandes bazas que tiene It Follows y por lo que llama la atención en gran parte de su viaje, pero lamentablemente el cierre no resulta tan elegante como su construcción y recursos narrativos, en una serie de precipitados acontecimientos que no parecen casar demasiado con la esencia del film y que no termina de impactar o acabar con nuestros nervios.

A pesar de este detalle, la cinta mantiene muy buen nivel en general en todos los aspectos, siendo sólida tanto a nivel visual como en su digamos "retro" componente sonoro, lo que la dejan en una muy buena posición dentro de su género.

Un saludo.

16 de mayo de 2015

Mad Max: Fury Road

George Miller resucita su propia criatura tras haber pasado 30 años desde que cerrara la famosa trilogía interpretada por Mel Gibson.


Como si de una continuación directa tras la Cúpula del Trueno se tratase, Fury Road nos sitúa de lleno a espaldas de Max, en un plano fantástico que parece beber de westerns como Centauros del desierto, entre el tormento de su pasado y la lucha por la supervivencia en el "mismo" mundo hostil que ya vimos en las anteriores entregas. 
A partir de ahí lo aconsejable es abrocharse el cinturón y dejarse llevar por su endiablado ritmo durante sus dos horas de duración a lomos de una solvente Charlize Theron, de un Tom Hardy cumplidor aunque con algo menos de carisma que Gibson, y de Hugh Keay-Byrne como Inmortan Joe, una suerte de mesías para la muchedumbre y que representa el control dictatorial en esa locura de sociedad establecida.

Parece como si Miller hubiese podido por fin liberarse de todas esas ideas que, o bien por falta de experiencia o bien (esto sin duda) por imposibilidades técnicas de la época, se quedaron en el tintero en su trilogía original, ya que el desparrame de acción y potencia tanto visual como sonora de la que hace gala tan solo parece posible teniendo muy bien pensado el universo de Max.
Un universo que inspiró a muchas obras post apocalípticas que llegaron posteriormente tanto en el mundo del celuloide como en el cómic, como la obra ultra violenta y de inspiración directa del dúo japonés Buronson/Hara, First of the North Star, y que hace soñar con una adaptación digna tomando como ejemplo lo conseguido por Miller.


Prácticamente no hay respiro, se podría decir que la cinta es una persecución sin descanso, en el que tan solo sucede un pequeño receso llegados a cierto punto para volver a rematarnos con unas secuencias finales sencillamente acojonantes.
Es en este momento en el que todo queda en calma donde parece peligrar la estructura, pero pronto aceptamos que la historia únicamente pretende un pequeño empujón narrativo para terminar de atar cabos y darle sentido a esa batalla interna que sufren los protagonistas. Historia de la que tan solo a fogonazos se nos ha ido informando, en todo un alarde de ritmo, de no sacrificar la esencia del film que no es otra que la acción pura y dura envuelta en la demencia humana.

Mad Max es un entretenimiento de primera, con una factura técnica brutal (pero mucho) y con unos diseños esperpénticos pero aparentemente funcionales en la que solo flaquea cierta moraleja en su cierre, como si Paulo Coelho hubiera tomado las riendas de la historia en algún momento y peligrosamente pueda parecer ingenua y predecible al fin y al cabo. Pero es un punto débil tenue, y desde luego brillan mucho más el resto de bondades.

Un saludo.





11 de mayo de 2015

El hobbit: La batalla de los 5 ejércitos

Creo que salí tan saturado con la anterior que no me extraña que casi la haya visto por el plus, y es que esta última parte de la nueva trilogía de Peter Jackson se me presentaba muy cuesta arriba, esperando únicamente una mega batalla, mucho correr de aquí para allá y no sé, algo del dragón de la segunda...


En ese sentido no defrauda, hay un trozo del dragoncito, cuyo único fin de existir en esta entrega es darle un comienzo espectacular a la historia, ya que la siguiente hora es directamente soporífera.
Hay, para ser sinceros, poco movimiento en cuanto a localizaciones ya que casi todo sucede en el mismo lugar y hay una mega batalla, donde como ya está todo visto en cuanto a piruetas, flechazos y decapitaciones, pues se han sacado de la manga el ataque de la piedra mortal.
Esto es que un hobbit lanza una piedra del tamaño de un smartphone y mata a un orco de unos 120 kilos, a ojo.

Todo ello, la mega batalla digo, con unos efectos especiales muy majos, alguna fotografía (solo faltaría)  llamativa y...poco más, porque los minutos, tras ese comienzo del dragón, se suceden interminables entre primeros planos en cámara lenta, gente corriendo histérica de aquí para allá cuya única función es entretener a los protagonistas para ganar tiempo y llegar al único e importante fin, ese festival de orcos contra elfos, enanos y criaturitas varias.

Peter Jackson parece vacilarnos en cada secuencia, ya no solo dando vueltas sobre un mismo concepto una y otra vez, potenciando lo que tímidamente se criticó en la verdadera trilogía para aquí exponerlo sin disimulo....es entonces cuando más cae uno en sus errores, en la tomadura de pelo de convertir un texto que roza el relato en casi 9 horas de metraje.
Si por lo menos resulta innovador o una experiencia para los sentidos fuera de los frames vitaminados....pues vale, pero es que el resultado es en gran medida soporífero, lleno de momentos anti climáticos, en una oda al sin sentido del ritmo, y todo ello envuelto en cuatro escenitas que vaticinan lo que está por venir...en una suerte de tributo a su propia obra, para gozo de los más acérrimos fans....para el resto que nos zurzan.

Un saludo.

4 de mayo de 2015

Daredevil (serie)

El peñazo interpretado por Ben Affleck hace ya unos añitos sobre el temerario héroe ciego de Marvel ciertamente ponía fácil la tarea de mostrar algo mejor en la pequeña pantalla.
Pues bien, Netflix ha conseguido llamarnos la atención con esta oscura, sobria y trepidante aventura en la que se mima desde el thriller más purista hasta flirtear con el género noir, sin temblarle el pulso a la hora de dar hostias, de las buenas por cierto.


La historia presenta a un par de abogados que comienzan su aventura empresarial en uno de los barrios más chungos de Nueva York (por lo menos hace unos años), Hell's Kitchen, donde uno de ellos, además de defender la ley ante los tribunales, aplica otro tipo de sentencias algo menos diplomáticas.

Reconozco que éste es el tipo de historias de la abrumadora cantidad de cintas del universo de super héroes que más me atrae, ese perfil oscuro, ese clasicismo del bien y el mal balanceado peligrosamente sobre la delgada línea que separa la cordura de la locura en un protagonista enfrentado a sus propios miedos, con su némesis interpretado por un villano con presencia que huye del ridículo de los planes de conquista tan manidos y absurdos, para incluso presentar un proyecto de dudosa moralidad pero que plantea cuestiones interesantes sociales como hasta dónde estamos dispuestos a llegar en pos de la paz y el estado de bienestar en nuestras vidas a cambio de arrancarnos nuestra alma por mirar hacia otro lado ante sacrificios inocentes.

Aquí no hay invasiones extraterrestres (de momento), ni malotes embutidos en trajes de acero que lanzan rayos por el trasero. Aquí se presenta una historia oscura, de ambiciones ocultas, de trabajo en la sombra, de corrupción, de manipulación de los medios y de poder, envuelto todo ello entre secuencias a tortazo limpio, con unas coreografías cojonudas y que nos recuerdan que no es necesario atravesar un edificio, patinar sobre cristales y acabar machacando doscientos monigotes para impresionar al espectador, tan solo son necesarios cuatro golpes secos y un crujir de huesos para que nos llegue el escalofrío y el dolor a través de la pantalla.

La profundidad que una serie se puede permitir, con unos personajes interesantes, potentes, que creen en el proyecto, en especial un Vincent d'Onofrio como Kingpin (o Wilson Fisk) que sencillamente se come la pantalla cada vez que aparece, unido a un apartado técnico a la altura que no escatima en recursos a la hora de mostrar músculo, redondea una pequeña joya en forma de 13 episodios que desde ya se sitúa por delante de muuchos productos más ruidosos de Marvel.

Con placer se espera su segunda temporada.

Un saludo.

29 de abril de 2015

Musarañas

Bajo la tutela de Álex de la Iglesia pero sin heredar esa extraña manía de acabar en modo berseker que le ha entrado al director vasco, con todo el mundo corriendo de aquí para allá, Juanfer Andrés y Esteban Roel se marcan una suerte de thriller con tintes de terror e incluso con alma de comedia.

Esta extraña mezcla da como resultado una sugerente y opresiva historia en la que una pareja de hermanas viven en un solitario piso de una ciudad cualquiera en un tiempo indeterminado.
Montse, la mayor, sufre agorafobia, lo que le impide salir de casa, alimentando una personalidad posesiva sobre su hermana pequeña fruto de algún que otro trauma...


Musañaras sin duda es Macarena Gómez. La cordobesa se marca un muy buen papel en el que ofrece todo un tour de force mientras atraviesa distintas etapas emocionales a raíz de los acontecimientos que marcan la historia. Una historia que a pesar de no inventar la rueda en cuanto a originalidad, sí que ofrece suficientes motivos como para mantener al espectador interesado en todo momento gracias a esa capacidad de dosificar de forma cojonuda esa bomba de relojería que tiene como protagonista, tocando distintos aspectos de su vida para ofrecer un curioso cuadro psicológico.

Una fotografía interesante, partituras inquietantes y una serie de secundarios en buena forma cierran el círculo sobre un guión tímido y algo predecible pero lo suficientemente sólido como para no dar al traste con un producto en general bien llevado.

Un saludo.

19 de abril de 2015

Lost River

El debut como director de Ryan Gosling se traduce en un popurrí de influencias, ideas y gore en el que  no sabemos muy bien si lo que se quiere es que prime la historia y el fondo o la pura fantasía audiovisual. Las dos cosas desde luego no van en armonía durante toda la función.


Una familia compuesta por madre soltera y dos hijos ve como su casa se ve amenazada por las deudas, lo que llevará al adolescente a buscarse algún lío y a la madre a trabajar en un club fetichista mientras el bebé flipa con todo el circo.

Gosling presenta una cinta llamativa, eso no hay duda, con algunas secuencias que recuerdan a Lynch o a su más directa influencia, Refn, director con el que ha compartido cintas como la magnífica Drive o Sólo Dios Perdona.
Pero las referencias digamos superficiales acaban ahí, porque en este caso el director no consigue hilvanar ritmo y sentido en lo que a todas luces (de neón) es un claro ejemplo de mostrar músculo y no sé si tributo a los citados directores, sin importar, o no saber, llevar a buen puerto un historia que en ocasiones es un drama familiar, en otras un cuento chino para acabar con una fantasía cuanto menos irregular por lo desquiciado del asunto en cuanto a situaciones y reacciones.

Pero no todas son malas noticias, la valentía de Gosling a la hora de sacar un proyecto de este tipo, la fantástica fotografía en ocasiones, aunque se repita alguna que otra situación más de lo que debiera y cierto aire decadente de una sociedad hastiada, gris y oscura no deja de ser interesante, y en algún tramo este retrato tan curioso nos mantendrá entretenidos frente a la pantalla.

Ahora le queda reorganizar la cabeza, definir su estilo y saber contar historias con cierta coherencia y ritmo.

Un saludo.

15 de abril de 2015

Distopías Teenagers Actuales

El otro día viendo Divergente recordé que tenía por ahí escrita alguna reseña del Corredor del Laberinto y aprovechando el tirón creo que voy a hacer un pequeño repaso a esta nueva ola de cintas (y libros) de género distópico más enfocado al público jovenzuelo, esas en las que por lo general nos sitúan en sociedades futuras ficticias, en muchas ocasiones bajo regímenes totalitarios. A grandes rasgos...


Mientras que la serie de los Juegos del Hambre nos pone en la piel de un futuro decadente en el que una suerte de reality orquestado por un gobierno dictatorial sirve para entretener a las clases altas manteniendo a ralla a las bajas, en Divergente, quizás más cercano a relatos tipo Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, tenemos una sociedad regida por castas en las que, a pesar de aparentar una sociedad civilizada y ordenada en extremo, siguen existiendo conspiraciones totalitarias cercanas a las dictaduras.
Y finalmente tenemos El Corredor del Laberinto, en el que un grupo de muchachos aparecen en una especie de claro rodeado por un peligroso laberinto que les impide ser libres, con su componente más cercano al misterio y acercándose a relatos tipo El Señor de las Moscas de William Golding.


Tres propuestas en las que, como base, resultan inocentes críticas hacia nuestra propia sociedad, hacia esa tiranía escondida en el control de las masas ya sea por los poderes políticos, por los medios de comunicación o por esas corporaciones gubernamentales secretas que operan en la sombra.

Podríamos decir que está muy bien esto de concienciar a los espectadores, con historias cercanas a la aventura, con como digo cierta crítica social, con acción, grandes efectos especiales y la clásica historia de amor, ya sea posible o imposible.
Y en este último punto es donde posiblemente entra en juego el entertainment y el llegar al mayor número de público, es donde el piloto automático se conecta para una vez ofrecido cierto tufillo a plato refinado se da rienda suelta a la hormona, al triángulo amoroso, a la novela rosa y a dejar a un lado feos aspectos mundanos que a nadie importan y la violencia demasiado explícita, a pesar de situarnos en una sociedad hostil y violenta donde por ejemplo se lanzan críos a una selva para que se maten.
Es cuando uno o bien es engullido por el mainstream y se deja llevar, o se enfurruña pensando en que no es más que otra tomadura de pelo, vista una y otra vez y en la que prima, por encima de todo, que A se junte con B, con alguna variante tipo que C ande por ahí pululando, aunque no importe demasiado.

A pesar de que pueda parecer que no me convencen, y así es en mayor medida, debo reconocer que no me importa acercarme a ellas. Me entretiene bastante eso de ver sociedades futuras en las que se ha alcanzado cierto extremismo llamativo, para ver esa típica historia del elegido, a lo Neo en Matrix pero menos metafísico.

Dicho lo cual, debo decir que El Corredor del Laberinto ofrece algo más de casquería que las otras dos sagas, algo más de tensión (sobre todo en los momentos del laberinto), y disimula en cierta medida la condición teenager, por lo menos en gran parte de la cinta, aunque también por momentos es un poco kumbayá.

Un saludo.

6 de abril de 2015

Spring

Curiosa mezcla de géneros los que se dan cita en la apuesta de Justin Benson y Aaron Moorhead para mostrarnos una historia de amor envuelta con ciertos elementos de terror y ciencia ficción.


Evan es un joven estadounidense al que una serie de situaciones personales le llevan a realizar un viaje a Italia donde conocerá una enigmática chica.

Aunque a priori podría parecer que nos encontramos con una cinta que camina en dirección a otros títulos como Hostel, donde se masca la tragedia del viajero mochilero, Spring se las apaña para dotar de entidad propia a la historia y de balancear muy bien el misterio y los elementos de tensión para ponerlos a los pies de sus protagonistas, dotando de una profundidad destacable el conjunto.

El que espere una cinta de terror al uso, con casquería o el típico slasher de mochileros, se sentirá decepcionado. En su defecto tenemos una atípica historia de amor, que se cimienta poco a poco y que va mostrando sus cartas lentamente hasta llegar a su verdadera esencia, en una extraña combinación entre la evolución, la naturaleza del ser humano y la dificultad de entender el amor.

Con buen pulso, con un cuidado aspecto técnico gracias a una serie de secuencias llamativas, como ese encuentro balanceado de situaciones que acaban en un enfoque de los protagonistas, una más que correcta fotografía o unos efectos especiales bien gestionados dado el presupuesto, arriesgando incluso en alguna ocasión, tenemos una cinta bastante completa que sin embargo tiene un par de puntos flacos que a mi parecer le impiden no llegar más alto.

Si bien es cierto que su historia está bien hilvanada, que sus bases son muy correctas y que resulta original en su propuesta, su tercio final sufre del típico mal de querer explicarlo todo de manera apresurada y de forma poco disimulada, dejando a pesar de esta machacona explicación algunos aspectos interesantes en el camino y con esa sensación de darlo todo mascadito no sea que quede alguna duda sobre el meollo, distanciándose por momentos de la propia esencia del film.

A pesar de todo, la historia culmina de forma más que correcta y el resultado es original, bien llevado y una alternativa ciertamente más sesuda y sólida que las típicas propuestas más teenagers.

Un saludo.

2 de abril de 2015

30 de marzo de 2015

Relatos Salvajes

Damián Szifron presenta una serie de historias cortas cuyo núcleo es una espiral de violencia que crecerá en sus protagonistas debido a una serie de acontecimientos aparentemente mundanos.


Estructurada de manera episódica, pero con personajes e historias distintas, Relatos Salvajes se adentra en pequeños sucesos que van formando una bola poco a poco hasta llevar al límite a los implicados, dando como resultado situaciones de venganza o incluso redención y saltándose por norma lo políticamente correcto.

Tenemos desde la sórdida historia de una posible venganza familiar que el destino pone en bandeja hasta una boda que se convierte en un carnaval de emociones llevada al extremo. Esta última sin duda todo un acierto donde confluyen en mayor medida las ideas del proyecto, uniendo venganza, odio, amor...en una vorágine de situaciones que desencadenan en todo un acontecimiento que no dejará indiferente.

La capacidad de Szifron de comprimir de manera dinámica tal cantidad de pequeñas situaciones que nos pueden golpear en cualquier momento de nuestras vidas, con una puesta en escena fantástica y el ver reflejado en cierta medida ese pensamiento fugaz de relato salvaje en pantalla es uno de los logros en esta producción hispano argentina que no llegaría a buen puerto sin el buen trabajo de sus actores principales, con un Ricardo Darín soberbio una vez más, cuya historia probablemente sea la más heroica o populista de todas, pasando por una Erica Rivas que refleja todo un tour de force en escasos minutos.

Puede que el espectador no sienta la misma empatía en función del relato, pero debido al buen ritmo y a que difícilmente no hayamos rozado alguna de las situaciones que se plantean, Relatos Salvajes es una muy entretenida propuesta pensada para sacarnos de esa rutina esquematizada en que se ha convertido el simple hecho de pagar una multa, asistir a una boda o conducir, dando rienda suelta a la imaginación y a ese universo alternativo en el que alguna que otra vez, podría cambiar el curso de nuestras vidas.

Un saludo.


27 de marzo de 2015

Master & Servant



Fotografía: Fran Martínez
Modelos: Eva Arellano & Andrea Pérez
MUA: Igor Losada
Vestuario: Lily Von Schatten

Master & Servant - Nouvelle Vague (original Depeche Mode)

17 de marzo de 2015

Wild (Alma Salvaje)

Después de dirigir a uno de los actores que más destaca actualmente en el panorama internacional gracias a series y cintas de gran calidad como Dallas Buyers Club, del director de esta Wild o la mini serie True Detective, Matthew McConaughey, Jean-Marc Vallée adapta esta vez la obra basada en las memorias de Cheryl Strayed.

Chery (Reese Whiterspoon) es una joven a la que la vida no le ha puesto aparentemente las cosas sencillas, así que después de unos acontecimientos concretos decide hacer una ruta de senderismo conocida como la Pacific Crest Trail que bordea la costa oeste de Estados Unidos desde la frontera con México hasta Canadá, con el fin de encontrar cierto equilibrio y acabar con la espiral de destrucción donde se encuentra sumida.


La historia se puede decir que se desarrolla desde el nacimiento de la nueva Cheryl, todavía arraigada a su pasado y atormentada, hasta este intento de búsqueda de redención y de encontrarse a sí misma con el fin de salir de una situación donde tocaba fondo.
A la vez que Wild se presenta como una cinta sencilla en su planteamiento, en sus entrañas tenemos la historia de una persona que abre su vida al espectador para que lo acompañe en esta gesta. Mediante flashbacks daremos forma a una vida que ha tenido un camino tortuoso mientras los idílicos paisajes contrastan con el sufrimiento personal, en un equilibrio casi orgánico entre la naturaleza y el ser humano.
Aunque se trata de una cinta muy personal orientada a centrar la atención a su actriz principal, hay que hacer referencia a la gran calidad de secundarios que intervienen en su vida, en especial Laura Dern, como madre de la protagonista y que consigue, a pesar de no disponer de muchos minutos en pantalla, transmitir prácticamente el gran núcleo dramático y el porqué de la personalidad de la protagonista.

Afincada en el drama, la cinta se muestra sólida y fiel a su espíritu sin dejar de lado cierto humor negro, recordando a menudo a la protagonista de Orange is The New Black (no sólo por el físico), aflojando la cuerda dramática cuando debe y mostrando momentos bellos y reflexivos, aunque aquí mi vena fotográfica me ha impedido disfrutar totalmente del aspecto visual, ya que creo que se podría haber sacado mucho más de estos escenarios.

Puede que no sea digerible por cualquier tipo de público, tal vez es necesario entender un poco ese espíritu viajero que parece purificar nuestro ser cuando estamos lejos de nuestro entorno cotidiano, haber percibido cierta sensación de añoranza y soledad cuando uno se encuentra en un país lejano, incluso tener cierto espíritu independiente para poder entender en cierta medida el porqué de una obra así. Esto no quita que se pueda disfrutar en cualquier caso, pero es comprensible que una parte de los espectadores no vean nada en todo esto, como otras obras en las que priman las sensaciones por encima de las palabras, como por ejemplo Lost in Translation.

Un saludo.