1 de enero de 2015

Estambul - Parte I

Tras varios intentos de visitar la antigua Constantinopla durante el 2014, finalmente surgió la oportunidad allá por septiembre, una oferta irrechazable aunque pillaba ciertamente algunos días festivos claves en Navidades, pero como hay más años que ollas decidimos probar eso de pirarnos con el frío a ver qué tal.

Situada en Turquía, a unas 3 horas veinte minutos de vuelo desde Barcelona, Estambul es un atractivo destino turístico principalmente por la mezcla Asiática-Europea, pero además de esta particularidad esconde mucho más, en un abanico de posibilidades que hizo que 5 días fueron suficientes para poder hablar con cierta propiedad de los lugares más emblemáticos, pero que dejan esa sensación de querer estar un poco más para poder descubrir nuevos lugares.

Existen varios aeropuertos en Estambul, aunque el más cercano es el de Ataturk, a unos 20 minutos del centro (yo creo que es imposible que no haya algo de tráfico, aunque ellos digan que hay días que no) y desde el que tienes varias posibilidades para desplazarte, esto es bus, metro y taxi.

La opción más recomendable es que si tenéis hotel reservado lo comentéis y muy probablemente ellos mismos vayan a buscaros, pero tanto el bus, que sale cada media hora como el metro son opciones muy económicas. Si optáis por el taxi, tocará negociar precio, suerte.
Sobre la moneda, cuando estuvimos allí el cambio era de 2,7/8 liras turcas por euro, siendo los alrededores del Gran Bazar donde mejor cambio vimos. Hay que evitar cambiar mucha moneda en el aeropuerto pues cobran un 5% de comisión, y en la ciudad no.

Una vez realizado el checking del hotel, World Heritage, con un trato que rozó en todo momento lo absurdo de lo bueno que fue, con recomendaciones muy muy acertadas tanto de sitios para visitar como para comer y con un gerente de nombre Yusuf que es un crack en todos los sentidos y que nos hizo sentir como en casa, ofreciéndonos en todo momento té, pastas, mueble bar las 24 horas en habitación, desayuno....nos lanzamos a la jungla.

Para facilitar la jugada, pongo el mapa del "centro" (algo cascado, pero es que le dimos trajín, con una media de 15 kilómetros andados al día cortesía del control al que nos somete Apple y sus aplicaciones "saludables") para poder hacerse una idea de cómo está situado lo que cuento;


Nuestro hotel estaba situado en ese punto que hay marcado justo a la izquierda del número 15, una ubicación cojonuda en pleno Sultanahmet, a minutos andando de la Mezquita Azul, icono turístico de Estambul.

Ese primer día lo dedicamos a visitar la propia Mezquita Azul, la iglesia de Santa Sofía, las famosas Cisternas Subterráneas y aunque no era el plan, y como somos muy brutos, acabamos pasando por el Mercado de las Especias y caminando hasta el Gran Bazar.

Antes de todo eso, Yusuf nos recomendó pillar una tarjeta recargable para el transporte público, en un kiosko que estaba cerca del hotel y que resultó la opción más económica por lo que pudimos comentar con otros viajeros posteriormente. Por 30 liras (unos 10 euros) tuvimos 20 viajes para utilizar en tranvía (lo que más usamos), bus y ferry.
Los transportes son muy baratos y conviene usarlos sin miedo, pues está bastante bien señalizado y uno se hace rápido con el funcionamiento, Kioto sigue siendo la ciudad más enrevesada que recordamos todavía en este sentido...interminables líneas, horarios, pagar al bajar en lugar de al subir...aah Japón, qué lejos queda.

Cuando nos topamos de bruces con la Blue Mosque, uno no puede evitar emocionarse ante el descomunal trabajo arquitectónico que tiene delante. Una mole de piedra y mármol con infinidad de detalles, cúpulas y los característicos alminares que se pierden en las alturas y que te deja el cuello roto, impresionante.
Para más inri comenzaba una de las 5 oraciones diarias en el que todo se detiene para dar paso al característico cántico y que a nosotros, occidentales no acostumbrados a ese rollo más que en Homeland o películas del estilo, nos deja acongojados en un ambiente casi mágico, estremecedor pero muy bello, claro que con la postal de fondo como para no serlo.

El interior de la mezquita, a pesar de ser bonito, realmente no fue de los que más nos gustó, probablemente si tuviera que quedarme con un interior sería con el de Santa Sofía (a pesar de un feo y enorme andamio que tapaba una buena parte) y con la de Fatih, al oeste del acueducto, esta última con unos tapices interiores muy muy bonitos.
En su parte exterior casi todas las mezquitas son impresionantes  y en función de la hora del día que sea y del tiempo, el juego de colores azules, dorados, púrpuras....puede ser brutal, ES brutal.

Un sitio, que no tiene demasiada historia pero resulta muy curioso es la Basilica Cistern, una cueva subterránea a pocos metros de Santa Sofía y que nos mete de lleno como si estuviéramos en un trozo de la película del Señor de los Anillos, concretamente en Minas Tirith y aquella sala de columnas enormes (salvando las distancias CGI claro). 
Se trata de un conjunto de canales flanqueados por columnas de estilo jónico y corintio principalmente, con un par de ellas que tienen la particularidad de ser cabezas de Medusa, volteada una y de lado la otra. El sitio realmente merece la pena y el juego de luces sobre las columnas y el agua es muy llamativo. Al parecer hacen conciertos incluso ahí abajo.

Una vez catado nuestro primer kebab, bueno, pero sin destacar demasiado pues lo pillamos algo cerca de la zona turística, nos fuimos hacia el mercado de las especias en la zona de Eminonu, un lugar que está siempre hasta los topes de gente pues es punto de salida de buses, ferrys y mil historias. 
Es probablemente el punto de referencia hacia todos los sitios, el sitio donde pararte, sacar la cámara y comenzar a fulminar a base de retratos a todas las etnias del lugar, a los mercaderes del todo, de pan, de tabaco, de pescado. Con el puente de Galata a un costado que atraviesa el conocido como Cuerno de Oro por el color de sus aguas al caer el sol, con la Nueva Mezquita de fondo, los ferrys partiendo, el cántico de oración. Brutal, un lugar en el que explota absolutamente Estambul bajo mi punto de vista para el recién llegado y que conviene visitar más de una vez para adaptarse al lugar.

Dejado atrás el shock y tras un café turco, variedad súper espesa (y buenísima) del expreso, que hay que beber siempre con un vasito de agua que ponen salvo en los lugares a los que no hay que volver y que hay que dejar de beber cuando se percibe el poso, nos metimos en el Mercado de las Especias donde continuó la fiesta de colores, olores, gritos, gente, sabores de todo tipo en forma de dulces, embutidos, principalmente pastrami, el cual compramos en la tienda más caótica que he visto. Un lugar en el que entras, no sabes bien a quién pedir, coges un tupper, se lo das a uno de por allí, le dices los gramos, desaparece, vuelve, te da un ticket, te vas al fondo, pagas, te da otro ticket, se lo das a otro, desaparece, vuelve el primero y te da el tupper. Todo eso en unos 5 metros cuadrados, con la mochila, el gorro, la cámara y por supuesto mucha más gente. Fantástico, como el camarote de los Hermanos Marx.

Emocionados por el ambientazo del lugar decidimos caminar hasta el Gran Bazar (del número 27 al 21 en el mapa) y por lo menos ver algo.
El lugar es enorme, pero sinceramente me esperaba algo más "salvaje", más rollo empedrado, me esperaba una simbiosis entre tienda y cliente parecido al de las Especias pero dando un pasito más y en su lugar me encontré un centro comercial con tiendas a ambos lados del carril, escaparates y algún sitio curioso, pero realmente no lo esperado, aunque también hay que pasar y perderse por las innumerables bifurcaciones, además de un sitio top para el que quiera comprar y regatear objetos típicos.


No lo he dicho, pero en mi opinión es indispensable llevar el GPS del móvil para orientarse. En IOS utilicé una app-guía de Estambul llamada "Ulmon" que permitía marcar los sitios con estrellitas y leer un pequeño comentario de los sitios más destacados, y encima funciona sin conexión de datos una vez la actualizas la primera vez.

Tocaba cenar y nos metimos en un garito llamado Pasazade, cocina otomana de calidad, precios más altos de los típicos puestos turcos pero que sigue siendo muy barato en comparación a lo que nos podría costar aquí cualquier restaurante de esa categoría. El trato exquisito, el humus con carne picada estaba de infarto así como el pescado y los postres muy buenos, una variedad de dulces típicos que sirven para compartir. Acabamos redondos.

Llegamos al hotel y el amigo de recepción flipó bastante con no habernos visto por allí en todo el día ni para echar la siesta. "Dormir es de cobardes". Caímos en cero coma segundos tras 22 horas non stop.

Un saludo.



31 de diciembre de 2014

Adeus 2014!


Otro añito más, diría que de los duros pero en el que hemos sabido compensar la carga de trabajo diaria con grandes momentos de ocio y con mucha más fotografía.

Curiosamente, este año no hemos ido a lugares excesivamente lejanos, pero en cambio hemos visitado tres lugares fantásticos; Asturias, Sao Miguel y Estambul en estos últimos días, un sitio que sinceramente merece mucho la pena y del que quizás haga una pequeña guía.

Un año en el que he tocado muchísimo más el tema de la fotografía como digo, metiéndome un poco en el mundillo de modelos asistiendo a alguna sesión organizada, haciendo por mi cuenta algún que otro trabajo y aprendiendo conceptos, con un feedback general bastante bueno y con algún que otro posible proyecto en mente.

En cualquier caso, desear principalmente salud a todos, buen rollito, vivir y dejar vivir, no complicarse ni complicar mucho la existencia, disfrutar del planeta, trabajar (el que pueda) con eficiencia, lean mucho, culturícense todo lo que puedan porque es la solución a muchos problemas (es que es así, esto lo arregla gente inteligente, que no listos, que es lo que sobra), párense a tomar una cervecita de vez en cuando o compartan con conocidos, cocinen cosas nuevas, que mola mucho, salgan a correr, hagan ejercicio, vean cine, repartan love, escuchen música (pueden ir directamente a por los Beatles), viajen sin prisas a sitios que realmente quieran ver, dejen de enviar invitaciones del Candy Crush....y poco más, sean buenos.

Les dejo una selección de lo que más me ha gustado de lo publicado este año;

BoyHood

Aretha Franklin - Respect




Feliz 2015!

15 de diciembre de 2014

Blue Ruin

Dwight es un solitario vagabundo al cual un día le llega la noticia de la liberación de cierto personaje que podría ponerlo en peligro.
A pesar de la precariedad de la vida del protagonista y de su aparente desconexión con la sociedad, existen una serie de personas que todavía son importantes en la existencia de este paria y es lo que le llevará a realizar una serie de acciones que desencadenará en toda una odisea de supervivencia.


En poco más de hora y media, Blue Ruin se las apaña para montar toda una historia de violencia muy visceral en la que poco a poco nos cuenta los detalles de esta trama cuyos primeros minutos puede desconcertar o parecer previsiblemente una historia lenta y tediosa. Pero nada más lejos de la realidad, engancha, avanza y poco a poco enfatizamos con el protagonista en esta carrera que va desde su retiro social hasta el infierno que supone la venganza más descarnada.

Jeremy Saulnier construye un thriller muy sólido, con buenos puntos de humor negro, en un universo que recuerda en ocasiones la obra de Gilligan en Breaking Bad, sin llegar a ciertos niveles de ficción ni de profundidad por la evidente duración del proyecto, pero sí en esa ambigüedad en la personalidad de sus protagonistas, que aparentar ser algo que muta continuamente entre lo moral e inmoral, en un entretenimiento cojonudo y que nos regala además una fotografía muy interesante.

Dwight consigue transmitir gracias a su aparente anodina personalidad esa frialdad necesaria que camina entre la incredulidad y el anti héroe por excelencia, en esa carrera contra los elementos por ser algo que no es pero que de la manera más natural posible se nos muestra para sorprendernos en cada nuevo acontecimiento, llegando al clímax final, con un cierre que deja un muy buen sabor de boca.

Muy recomendable.

Un saludo.





2 de diciembre de 2014

Así en la Tierra como en el Infierno

O lo que es "lo mismo", "As above, so below", un título muchísimo más acertado pero con infinitas menos posibilidades de llegar al gran público en nuestras tierras a la hora de venderse.


La acción nos sitúa en nuestros días, donde una suerte de Lara Croft europea persigue el sueño de su fallecido padre, también arqueólogo, en concreto el secreto de la alquimia y la piedra filosofal.
Una pista, la llevará junto a un colega y un grupo de cools a las profundidades de París, concretamente a un lugar que hace unos años visitamos en nuestro interrail por Europa, todo sea dicho.

Debo decir antes de nada que la peli es simplemente un entretenimiento para pasar el rato, que resulta tremendamente inverosímil, con alguna torpeza interpretativa bastante llamativa y algunos cliches, pero que bajo mi punto de vista cumple de sobras con su cometido. Esto es pasar un rato algo asfixiante, con buenos momentos de tensión y además mantiene el interés durante todo el embrollo gracias a la buena dosificación de los elementos sobrenaturales y al misterio que envuelve la empresa.

Dicho esto es donde a mí personalmente ha comenzado a mostrarme elementos que me han dejado un buen sabor de boca, como por ejemplo la buena elección del formato found footage (la cámara en mano, el rollito Bruja de Blair) para contar la historia, aumentando así la sensación de incertidumbre aunque, por otro lado, ciertamente gustaría ver de forma más clara la acción....es una buena elección cuando no se tienen suficientes "perras" para enmascarar esos efectos artesanos en cualquier caso.

Seguimos con las bondades, y toca destacar un ritmo más que destacable que nos mete de lleno en una locura dantesca muy agradecida para aquellos que disfrutamos con La Divina Comedia de Alighieri, cuyas idas de olla incomprensiblemente no han sido trasladadas a la gran pantalla de forma digna salvo en contadas y limitadas ocasiones.
No es que sea la representación perfecta de la obra del de Florencia, por lo menos de su primer/segundo acto, pero sí que consigue representar de forma muy digna algunos pasajes que tenía grabados en la memoria.

Y para rematar, creo que la localización está muy bien escogida para ambientar esta entretenida historia que mezcla de forma más que acertada terror y aventura, en una propuesta más que interesante y que dudo que deje sensación de aburrimiento o indiferencia a gran parte de los espectadores.

Un saludo.







25 de noviembre de 2014

Guardianes de la Galaxia

Reconozco que el universo Marvel últimamente me satura, me provoca un continuo deja vu en el que tengo la desagradable sensación de ver el mismo esquema una y otra vez enmascarado en pequeños detalles que pretenden marcar la diferencia, pero que conmigo no consiguen colar porque sencillamente para mí no es suficiente, y menos si no tengo el día magnánimo.


Guardianes de la Galaxia nos planta en una especie de galaxia a lo Star Wars donde conviven villanos, cazarecompensas y civilizaciones muy avanzadas. En ella se nos presenta Star Lord, un humano abducido por un grupo de mercenarios cuando era un crío y que se ve envuelto en una contrareloj de intereses y conspiraciones sobre un orbe que parece contener algo realmente valioso.

Con ese aire de aventura y gracias a unos personajes bastante canallas y variopintos, Guardianes juega a salirse del encorsetado esquema centralizado en un super héroe y/o de la adquisición de poderes para construir un universo orgánico, que enseña sus reglas conforme avanza la historia y que se muestra fiel a una manera de ser, que no es otra que no pretender nada más que entretener y a no querer vendernos de forma tan descarada la moto como en productos tan tóxicos como el Capitán América y su supuesto thriller marveliano disneyloide.

Como resultado tenemos una aventura sencilla, con un plan que no deja de ser más de lo mismo pero que consigue convencer en su conjunto como obra con personalidad propia, con socarronería, sin tomarse en serio sus hilarantes situaciones y sobre todo dando rienda suelta a momentos épicos como debe ser y a desfasarse casi sin medida cuando toca, todo ello envuelto en una banda sonora que ya de primeras marca muy bien las distancias con otros recientes productos de la compañía, para bien por fortuna.


Pero no todo luce de maravilla en Guardianes, como digo la trama es simple, aunque su universo consigue enriquecer en cierta medida el producto, algunos pasajes pierden algo de ritmo y sigo percibiendo ese tufillo a producto recomendado para todas las edades made in Disney, traduciéndose en violencia enmascarada para todos los públicos, esa mesura dialéctica, y la inevitable moralina sencilla y mascadita en lugar de un poderoso mensaje que nos haga pensar un poquito...por no hablar del malo de turno y su "plan", muy carente de la profundidad suficiente a pesar de lo molón que es.
No es que tenga nada en contra de Disney, tiene sus reglas y verdaderas joyas (en lo suyo), pero es una lástima que en ocasiones veamos pasar por delante material desaprovechado, una historia con potencial y que por el maldito happy ending no podamos disfrutar un poco más de ese universo tan pirata que James Gunn ha conseguido adaptar.
A pesar de todo como digo no es tan descaradamente insultante como en otras cintas recientes, y además aquí no pretenden venderte macbooks, Nikes, ni Chevrolets.

Un saludo.

18 de noviembre de 2014

El Amanecer del Planeta de los Simios

Segunda entrega del nuevo reboot de la saga que tan buen sabor de boca dejó en 2011 de la mano de Rupert Wyatt y con el polivalente James Franco.

Han pasado unos años y los humanos han sido reducidos a pequeños grupos de supervivientes debido a una pandemia global, por su parte, los simios liderados por César se han organizado como clan en las montañas.


Una de las grandes bazas de la primera parte era que a pesar de saber, por lo menos cualquiera que haya visto el clásico de Heston, cómo acaba el entuerto, Wyatt conseguía mantener con gran tino la emoción y la intriga mientras construía el personaje de César y lo introducía a patadas en la idiosincrasia del ser humano, haciendo que su personaje tomara ciertas decisiones trascendentales mientras se moldeaba su personalidad. Todo ello sin olvidar ciertos momentazos que ponían la piel de gallina gracias al potencial gestual y sentimental que funcionaba a las mil maravillas como cinta de acción y como tributo a la obra original.

En esta segunda entrega se sigue percibiendo esa atmósfera de tensión, pero donde le veo que comienza a distanciarse de los logros conseguidos en su anterior entrega es en una falta de ritmo muy acusada y en la previsibilidad por su inocente premisa a la hora de desencadenar lo inevitable, excusa barata donde las haya para seguir explotando la gallina de los huevos de oro en un episodio bajo mi punta de vista algo prescindible.

Lo peor del asunto es que durante sus dos horas de duración te acompaña cierta sensación de falta de sorpresa y de que todo está contado desde los primeros compases de la historia a pesar de sus buenas (e "inocentes") intenciones en cuanto a la representación simbólica del fuego, la evolución, la guerra y bla bla bla.

No es que sea una propuesta nefasta, los efectos especiales están muy logrados y Matt Reeves consigue que el blockbuster no caiga demasiado en lo ridículo (que ya es), pero sin duda es un episodio que debería haber sido mucho más dinámico y valiente para justificar su existencia a estas alturas de la película.

Un saludo.

10 de noviembre de 2014

Interstellar

La Tierra agoniza y la humanidad se encuentra contra las cuerdas en un aparente futuro en el que un buen día a los habitantes del planeta les dio por abandonar cualquier tipo de investigación que les permitiera buscarse las castañas allá fuera, en el universo, privándoles de la posibilidad de evitar la inevitable extinción de su planeta.

Con esta premisa Christopher Nolan vuelve a la ciencia ficción tras la trilogía de Batman y de jugar con los sueños y el tiempo en la más que interesante Origen, pero esta vez pretende acercarse mucho más a la ciencia que a la ficción, aunque ciertamente el director aparentemente intenta huir de ciertas fantasías demasiado alejadas de la realidad, como ejemplo serviría esa "humanización" de un personaje tan fantástico como el caballero oscuro y sus enemigos.


Matthew McConaughey interpreta, una vez más de forma más que convincente, a un piloto retirado prematuramente a granjero por la situación del planeta y resulta el hilo conductor de la vertiente más dramática y de los valores que representa esa parte humana hiper preocupada por sus vástagos, por su familia. El resto de secundarios no pasa del aprobado (y alguno directamente ni eso) a excepción de Jessica Chastain que resulta bastante sólida, y puede que un poco su versión de cria, en la que deja algún momento bastante emotivo y siempre envuelto en la excesiva banda sonora de Zimmer, el cual reconozco que me suele gustar pero que en ocasiones me pone de los nervios por el uso a destiempo de sus partituras, dejando cierta sensación de guiado en cuanto a emotividad.
El resto como digo es digno, pero nada destacable salvo sus pinceladas de moralidad sobre el amor, la cobardía, el egoísmo y demás requisitos indispensables en lo que viene siendo la vida, aunque uno se encuentre en la misión más importante de la historia jugándose el futuro de la humanidad. Idiosincrasia humana al fin y al cabo aunque a algunos nos cueste que nos entre en la cabeza por estar tranquilamente sentados viendo el percal y no entendamos ciertas decisiones.

Donde realmente brilla Interstellar es en el esfuerzo realizado por presentar unos conceptos lo más reales posibles, alejándose de productos más fantásticos y que se permiten ciertas licencias en detrimento de esa realidad, y es un logro, porque técnicamente al parecer son tan reales que superan en ocasiones lo visto en cuanto a ficción, lo cierto es que lucen bien en pantalla y, salvo en contadas ocasiones, el resultado es muy bueno.
Además de este aspecto, tiene buen ritmo, sus 150 minutos pasan como un suspiro (o dos...o tres) y la historia es bonita e interesante, pero también peca de ciertos clichés, momentos algo incoherentes, redundantes en cierta medida (la explicación del agujero de gusano es casi un gag de Ilustres Ignorantes) y, esto es apreciación personal, me hubiera gustado que oxigenera algo más los planos, al ser algo cerrados no se aprecia bien alguna fotografía interesante.
Además, el hecho de pretender ser tan hiper realista, puede resultar algo "sosa" en algunos aspectos para determinado tipo de espectador que espere algo más cercano al blockbuster.

Interstellar es una buena peli, donde ciertos pasajes dejen algo descolocados a algunos y puede que emocionados a otros por su osadía y su manera de presentar esa parte desconocida. Es criticable y es loable, pero en cualquier caso, el resultado no deja indiferente y como entretenimiento funciona bien.

Un saludo.


3 de noviembre de 2014

Deliver Us From Evil

Tras la aceptable Sinister, Scott Derrickson vuelve a la carga con otra cinta del género de terror.
En esta ocasión se basa en la historia de un policía de Nueva York que investiga una serie de extraños sucesos aparentemente paranormales.


Líbranos del mal no es que sea una cinta para recordar, de hecho es sencillamente mejor que su anterior trabajo aunque aquél tampoco era para lanzar cochetes, pero sí muestra algunas bondades y aporta cierto toque personal sin llegar a niveles de James Wan, probablementenla referencia actual del terror en el cine occidental.

Estas bondades se resumen en una interesante curva de intriga, una sencilla pero sólida construcción de los personajes, destacando el papel de Edgar Ramírez, y una ambientación que por momentos recuerda a ese mal rollo que desprendía El exorcista en su vertiente más del género de terror y a Seven en la de thriller, en una interesante mezcla de géneros y que siempre resulta fresca e interesante.

El resultado final es una cinta entretenida y con un acabado digno, aunque no exenta de fallos, como algunos aspectos de guión un tanto inverosímiles o como los manidos clichés del género que afloran una vez se muestran las cartas y que provocan entre otras cosas una resolución un tanto precipitada y previsible.

A pesar de todo creo que es un paso interesante por parte del director de cara a redondear en próximos trabajos algo que verdaderamente destaque.

Un saludo.

27 de octubre de 2014

Life Aquatic

El genuino Wes Anderson se sacó de la manga allá por 2004 una historia que pretendía inspirarse en la figura de Jacques Cousteau bajo su punto de vista particular y con cierto toque de aventura.
Para ello se rodeó de los colegas habituales y puso al frente de la expedición a Bill Murray, como Steve Zissou, un oceanógrafo al que la fama le hastía pero que por otro lado le permite realizar sus proyectos más inverosímiles.


Con el ritmo habitual del director y bajo ese punto de vista entre el imaginario a modo de cuento mezclado con unos personajes particularmente especiales y con perfiles definidos entre el extremo más humano y la fantasía pura, se nos introduce en ese universo tan particular, donde la vida tal y como la conocemos pone el escenario pero donde las historias y los personajes viven aventuras bajo un telón visual cercano al kitchs o al pop electrónico más casposo.

Ciertamente la historia puede no decirle absolutamente nada a gran parte del público, no es una cinta que goce excesivamente de un gran atractivo para el que esté muy acostumbrado a las tramas de rail, por decirlo de alguna manera, pero si se supera esa barrera es posible encontrar más humanidad de lo que parece, cierto mensaje bonachón e incluso soltar más de una carcajada con la simple presencia de un hombre nació para esto, Bill Murray.


Pocos actores pueden provocarte una sonrisa simplemente con mantener la mirada, y uno de ellos sin duda es Murray, el cual realiza un papel que sin grandes estridencias consigue conectar y llevar a buen puerto una historia que de cualquier otra forma habría naufragado estrepitosamente.

Un saludo.

25 de octubre de 2014

Too Sick To Pray

Fotografía: Fran Martínez - Modelo: Nancy Thomson - Vestuario: El Costurero Real - Maquillaje/Peluquería: Sux Make Ups!

Too Sick To Pray - Alabama 3





Fotografía/Edición: Fran Martínez - Modelo: Nancy Thomson - Vestuario: El Costurero Real - Maquillaje/Peluquería: Sux Make Ups!

20 de octubre de 2014

Stockholm

Rodrigo Sorogoyen nos sitúa en la noche de una ciudad cualquiera en la que dos jóvenes se conocen y comenzarán un juego de seducciones.

Con dos partes bien diferenciadas, la cinta de Stockholm pretende ahondar desde una visión particular pero sin alejarse de la esencia del síndrome en la relación de los dos muchachos y en la causa reacción de determinadas acciones.

Rodada con buen pulso, gracias a la complicidad entre los dos protagonistas que en mi opinión consiguen que conectemos bien con la historia,  que fluye con gracia y poco a poco nos va asfixiando en su segunda mitad, en la que muestra sus cartas para comenzar la verdadera naturaleza del meollo. Destacando el magnífico corte intermedio, con una escena muy agradecida de cara al espectador.


No es que sea una grandísima cinta, pero utiliza de forma más que convincente sus recursos narrativos, el espacio e implementa de forma sutil algo que puede ser totalmente plausible en nuestras vidas.
Esto no quita que determinadas situaciones, e incluso que la propia concepción de la historia no tenga cierto deje maniqueo u orquestado, incluso en ocasiones poco inspirada o demasiado inocente, como la escenita de la llamada a la mami y las pastillitas...

Pero en mi opinión son detalles menores de una cinta que se deja ver y que está contada de forma muy convincente.

Pros: Engancha.
Contras: Alguna carencia interpretativa o cierta bipolaridad en determinados momentos demasiado simplona o alejada del tono general.

Un saludo.

12 de octubre de 2014

Boyhood

Boyhood es un "experimento" llevado a cabo por Richard Linklater, director de la trilogía "Antes de..." entre otras. En él seguimos la historia de una familia americana cualquiera a través de los ojos de un chaval llamado Mason durante aproximadamente 12 años, la particularidad del asunto es que veremos envejecer a todo el reparto ya que mantiene a los mismos actores durante todo ese tiempo.

Linklater pretende rodar con la mayor naturalidad posible una historia mundana, de personas, intentando recuperar de cada época una serie de detalles que la hagan destacar y atractiva de cara al espectador sin olvidar que sus personajes son el mayor valor de la cinta, profundizando una y otra vez en sus vidas para mostrarlas como si de una suerte de documental se tratase.


En este camino, el director no puede dejar el destino de la obra en manos de casualidad, es por esto que introduce ciertos elementos atractivos para formar una pseudo-trama sin que se alejen del carácter humano y del día a día que se pretende mostrar. Es de agradecer, no obstante, que no utilice recursos exagerados para el cometido, teniendo más mérito si cabe.
Así tenemos una serie de acontecimientos dramáticos, otros en clave de humor y en definitiva, elementos que harán que no nos olvidemos que al fin y al cabo es una película. Es aquí donde la fluidez en la narrativa, ciertos recursos visuales y el magnífico trabajo de los actores la harán destacar por encima de otras propuestas.

Para los que piensen en obras similares como la reciente "El árbol de la vida", y sientan pavor, decir que Boyhood se mueve por caminos mucho más "terrenales" que la obra de Malick, mucho más onírica en algunos momentos y más centrada en otro tipo de narrativa.
No llega quizás a tal nivel de meticulosa exigencia en cuanto a fotografía, pero recalco que bajo mi punto de vista no es una obra que pretenda ser digamos contemplativa ni que quiera transmitir a través de cierto poderío visual gran parte de su mensaje, a pesar de que proyecta su amor a la fotografía a través del chaval, pero no lo considero su recurso principal. La fuerza de Boyhood son sus personajes y esa ventana a la vida tal y como la conocen la gran mayoría, sin necesidad de elevarnos a estados de nirvana para entender lo que significa el amor o la pérdida.


Resulta estimulante contemplar las distintas etapas del chaval, con ese moldeado de personalidad tan interesante y del que se pueden rescatar multitud de detalles e incluso es posible que veamos reflejados algunos aspectos en nuestras propias vidas. Asistimos también a todo un visionado de la vida americana en esa década, y de cómo ven ellos mismos ciertos aspectos como la religión, la familia o la política. Todo ello acompañado por un set list de canciones que a más de uno le recordará tiempos pasados..

Boyhood no es una obra recomendable a todo tipo de público. En mi opinión es una muy interesante propuesta, rodada con mucho atino, introduciendo elementos lo suficientemente atractivos como para que su duración no se resienta, con unos diálogos muy humanos, detallista y profunda. Pero que también puede resultar lenta y carente de sentido para el que no esté interesado en la historia y no conecte con sus personajes.

Un saludo.