20 de mayo de 2016

The Neon Demon

Nicolas Winding Refn apareció en mi vida a través de Drive, todo un peliculón que estallaba en un año bastante interesante con títulos como The Artist, El árbol de la vida, Attack the block o la acertadísima X-Men Primera Generación, que resultó ser una promesa emocionante de la que no hemos vuelto a saber.

Un año con títulos atípicos, cine en blanco y negro mudo, oníricas historias que llegaban hasta la médula, acción de calidad...un año interesante, y variado.
Y en mitad de todo esto surgió un título que arrancaba con sintetizadores, un tipo que hablaba muy poco, una historia de amor muy visceral y unos elementos de gore y acción que nos dejaron con la boca abierta, además de un cuidado apartado visual.


Quién demonios era este Nicolas Winding Refn?

No conocía apenas nada, salvo una trilogía llamada Pusher que no me llamaba en exceso, pero a partir de entonces entraría en ese pack de directores a seguir, con un estilo cercano a Lynch y una brutalidad visual menos amable que Tarantino.

El tandem Gosling - Refn se mantuvo en Sólo Dios Perdona, en otra historia que daba una vuelta de tuerca a ese universo de seres estrambóticos, con verdaderos traumas psicológicos y una historia de violencia que se gestaba en ocasiones casi de forma procedural, aleatoria, pero resultaba impactante y encajaba en ese extraño mundo asiático.

Y llegó The Neon Demon, esta vez sin Gosling, que demostró saber volar solo incluso a través de un tributo directo a Refn como fue Lost River, cuya cinta, bajo mi punto de vista, en ocasiones supera a esta The Neon Demon.

Jesse es una jovencísima modelo que se desplaza a Los Ángeles para triunfar en el mundo de la moda, allí conocerá la forma de trabajar y la competencia existente del mundillo.

Con una impactante toma da comienzo el festín visual de NWR, a partir de entonces, la historia se desarrolla a través de los ojos de la joven promesa en mitad de un mundo absolutamente absorbido por la búsqueda de la belleza, en ocasiones para triunfar, en otras para paliar desequilibrios emocionales y en un pequeño recoveco del guión, en su forma más mundana.

Un retrato muy muy gris adornado con un arco iris de neón en múltiples escenarios que nos muestran desde la manera de trabajar del fotógrafo excéntrico de turno a la modelo más feroz y celosa de su terreno, dando forma a un retrato muy particular y oscuro de lo que podría considerarse casi una fábula con animales disfrazados de personas y con una Elle Fanning que realiza un muy buen trabajo.

Como historia de ficción que es, evidentemente el mundo de Refn debe tomarse casi más como un thriller de terror psicológico, en lo que podría ser incluso la pesadilla de una joven promesa a modelo, sobre todo en su recta final, donde el director se deja llevar y entra de lleno en todo un aquelarre de modelos para dar forma a esta particular pesadilla.

Lamentablemente, este intento de fusionar Lynch con Lars Von Trier deja un guión en esencia muy simple, en bucle en su concepto de belleza y competencia, que por momentos brilla gracias a su impacto visual y a ese retrato cercano a la pesadilla en la que pululan esos personajillos llenos de clichés y de frialdad desmesurada, pero que ni evoluciona desde sus últimos trabajos ni aporta demasiado a una idea que títulos como Whiplash o Cisne Negro ya han mostrado con mucho mejor pulso narrativo e incluso visual, a pesar de que los estilos y la propuesta sea distinta a todas luces.

Es por ello que este título sensorial de NWR es un paso atrás, a pesar de que deja tomas grabadas en la memoria por su potencia visual, la base es redundante y sus giros resultan de ejecución algo torpe y predecibles.

Un saludo.

18 de mayo de 2016

Capitán América: Civil War

Decía Platón que "La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte", y esto, a grandes rasgos, podría ser la base argumental de esta nueva entrega del universo Marvel, en la que el Capitán América es la excusa para continuar la estela dejada por los Vengadores y el resto de personajes que se han ido añadiendo al plantel inicial.


Lo titánico del asunto es conseguir que el espectador disfrute de una historia razonablemente llevadera, mantener cierta coherencia con el resto de franquicias y evolucionar en cuanto a espectacularidad. Porque la legión de fans ya está asegurada y la captación de nuevos reclutas puede llegar en cualquier momento, ya sea, por poner un par de ejemplos, por descubrir un personaje interesante entre todos los existentes o bien por saber cómo evolucionan las distintas sagas.

A veces imagino, cuando estoy viendo una nueva entrega, cómo reaccionará el espectador que no tenga ni pajorela idea de lo que ha pasado en...digamos...las 3 cintas anteriores a la que nos ocupa.
De hecho, en ocasiones aparecen pequeñas referencias a objetos o sucesos que están por venir o que han aparecido de forma fugaz y que tienen cierta relevancia, pero a las que no se les presta suficiente atención porque es un injerto más en pantalla en ese frenético universo, algo que seguramente conecte un pasaje con otro, pero en ocasiones dicha conexión no llega, y todo queda relegado a un comentario, una imagen, una gema brillante, de los que sólo unos pocos disfrutan, el resto queda relegado a cierto ostracismo o sencillamente a pasar del asunto en espera de las hostias.
Esas pequeñas referencias desconocidas cobrará importancia cuando a Marvel Studios le venga en gana continuar con esa fase, pues de camino puede perfectamente alargar las franquicias con aventurillas varias.
Esto, si bien puede ser una estrategia interesante para enganchar a cierto público, resulta también un arma de doble filo que provoque, de forma cada vez más notoria, pereza a la hora de subirse al carro de toda esta vorágine de nombres y tramas.


Tras los acontecimientos de los Vengadores 1 y 2, Ironmanes, Thores, Antman y Capitanes América, el trabajo de estos seres tan "especiales" se pone en tela de juicio debido a la destrucción que dejan tras de sí en sus actuaciones.

Esta premisa era de esperar de cara a añadir ese toque actual y humanizado donde cualquier acto, por increíble que sea, siempre tendrá sus consecuencias, en una sociedad mucho más analítica que en la época de los primeros cómics, donde esos detalles quedaban más diluidos.
Sorpresivamente, y tras algunos movimientos de DC, la gran "rival" de Marvel en cuanto a este tipo de cine, parece que las creaciones de Stan Lee quieren acercarse tímidamente, y con el aval de tener ya muy bien asentadas las distintas franquicias que tejen este aparentemente complejo universo, a esa humanización de sus protagonistas. 
Si bien Marvel utiliza un tono más infantil y continuista en su estructura, sin olvidar al villano de turno que funciona como cortina de humo para justificar las hostias, es de recibo destacar que gestiona de forma correcta sus productos para presentar algo decente pero, no hay que engañarse, muy inocente en la mayoría de ocasiones, y en las antípodas de ser rompedor o llamativo en un ámbito que queda lejos de tomarse en serio como parece pretender en ocasiones, dentro de lo que cabe.
Porque si nos centramos en qué representa Civil War como película, todo se reduce a una venganza despechada, donde seres aparentemente invencibles se cuestionan entre sí sin creérselo ni ellos mismos, para acabar como siempre, dando tortas.
En la sombra tenemos un gobierno que ahora está y ahora no y que añade ese personaje indirecto que demanda comprensión por parte de esos seres capaces de destruir ciudades enteras, en un claro ejemplo de controlar las conveniencias de los más fuertes con la justicia por bandera. Un Stark casi bipolar, unos seres invencibles (Visión, Hulk, Thor, etc.) que ahora conviene que salgan y ahora no....así cuesta mucho centrarse para el que busque algo más sólido y cierta profundidad de calidad.


Pero la función es entretenida, la intención yo creo que es buena, Brühl lo hace medio bien salvo por cuando le da por hacer el ganso rodando como una croqueta en el suelo entre gemidos para "despistar" a los héroes mientras el otro aparece por detrás para atizar. Cosas, detalles...por no hablar de la impunidad con la que se mueve como Pedro por su casa...pero es algo que ya hemos visto en otras cintas de este tipo...que el ritmo no pare...es mejor no pensar demasiado en que por ahí andan los X-Men, Hulk y demás...
Los efectos especiales son muy buenos, la fotografía es correcta pero no destaca en prácticamente nada, la épica brilla por su ausencia salvo en dos o tres ocasiones, destacando un Spiderman muy divertido...y en general, comparto alguna opinión en la que se indica que lo de Civil War le queda algo grande. Como título, con Capitán América....3, hubiera sido suficiente. 
Eso sí, para mí es mejor que las 2 primeras, donde se iba de serio sin sustancia, con tramas aburridas, enrevesadas únicamente para desviar la atención de planes absurdos y reiterativos.
Aquí falla también en la resolución del conflicto aparentemente principal (yo no he diseñado ese cartel de confrontación, a mí no me miren), porque nadie cree en él, y porque la trama final tiene cierta chispa pero resulta débil si la analizamos con perspectiva, pero la intención, como digo, es buena.

Tras este receso, ni idea de por dónde irán los tiros, imagino que seguirá la vertiente más humorística y familiar, mezclado con grandes (ojalá que no sea únicamente por el tamaño) enemigos y retos.
Yo casi prefiero que Marvel se centre en ello, y deje la parte oscura y humana a DC, aunque si el resultado es bueno, por mí como si se mezclan los dos universos. En cualquier caso, es bueno que haya competencia, que se piquen y que se expriman los cerebros para regalarnos esa aventura definitiva que está por llegar.

Un saludo.


13 de mayo de 2016

The witch

The Whitch no es una cinta de terror al uso, no pretende ser ese entretenimiento liviano y pasajero estructurado a base de pasajes a cada cual más retorcido para dar la estocada final en una orgía de casquería o similar.
Todo aquel que vaya buscando algo parecido, o espere encontrarse al típico grupo que cae uno detrás de otro por el ente de turno o el desequilibrado del lugar, que se aleje de inmediato.


Una familia de colonos abandona una congregación en la Nueva Inglaterra de 1630, estableciendo su hogar alejados de la civilización.
La desaparición de un miembro de la familia comenzará a detonar una serie de sucesos aparentemente obra del maligno.

Bajo este escenario, Robert Eggers presenta una cinta de terror sobria en la que prima la tensión, el suspense y una historia construida sobre las bases de esa radical y puritana creencia cristiana, aderezada con macabras pinceladas que representan el culto sobre la brujería en una forma bastante alejada de los tópicos más representativos.
Estos elementos, unidos a la idiosincrasia del ser humano y a esos pequeños destellos de maldad y rebeldía que afloran en esas retenidas voluntades, convierten a The Witch en una interesantísima propuesta dentro del género de terror que combina de manera magistral ciertos elementos sobrenaturales con el folclore más conservador.

Esta combinación provoca esa sensación en el espectador mezcla de tensión y terror tanto por esa parte más oscura de la historia como por las reacciones de una sociedad tan sometida a las voluntades de Dios.

Pero si la cinta funciona, es en gran parte gracias al grandísimo trabajo de todos y cada uno de sus protagonistas, empezando por el cabeza de familia, interpretado por un magnífico Raph Ineson, que transmite a la perfección esa lucha patriarcal por mantener a su familia en un entorno que poco a poco consume sus fuerzas, hasta los jóvenes Anya Taylor y Harvey Scrimshaw como Thomasin y Caleb, en una representación que nos muestra ciertos elementos oscuros y puntos de rebeldía que nos hacen reflexionar sobre cómo se gestan, en definitiva, determinadas tribus urbanas o movimientos sociales debido, al fin y al cabo, a los propios actos del ser humano.

Muy recomendable.

Un saludo.


29 de abril de 2016

Arsonist's Lullabye



Fotografía: Fran Martínez
Tema: Arsonist's Lullabye - Hozier

6 de abril de 2016

Daredevil 2T

Pocos días antes del estreno de la polémica Batman v Superman Netflix presentaba del tirón los 13 episodios de la segunda temporada del hombre sin miedo, el demonio de Hell's Kitchen.


Tras una intensa y sorprendente primera parte, Charlie Cox vuelve a enfundarse el traje rojo para continuar su doble cruzada, por un lado hacer cumplir la ley como abogado, siguiendo los cánones establecidos, y por otro como el superhéroe en las sombras que persigue el mismo fin pero de una forma digamos menos ortodoxa.

Un muy buen ritmo, una producción a la altura, unos personajes bien definidos, un villano implacable y unas coreografías a la hora de repartir estopa cojonudas eran sus credenciales más llamativos, sin desmerecer una historia que funcionaba, que enganchaba, y ese perfil de luchador atormentado por sus dilemas morales.

Así que en un mercado cada vez más exigente, en el que se buscan continuamente fórmulas para no desgastar a la audiencia, el regreso del abogado se esperaba con una mezcla de ansia, curiosidad y miedo.

Con los episodios en espera en Netflix y con las aventuras de Superman y el hombre murciélago librando una batalla por momentos absurda entre fanboys y haters, era hora de regresar a la cocina del infierno (en realidad es Brooklyn, que es lo que más se parece hoy en día a lo que era Hell's Kitchen) para comprobar en primera persona si el nivel se mantenía, si bajaba o aumentaba el listón.

El resultado es que Marvel's Daredevil sigue siendo una de las series más cojonudas de superhéroes en la pequeña pantalla.


Al contrario que la primera temporada, en la que el villano principal era Kingpin, con el inconmensurable Vincent D'onofrio, en esta temporada se divide el bloque en dos para introducir personajes del universo Marvel como son Punisher y Elektra, pero éstos, lejos de ser amigos o enemigos, jugarán en cierta dualidad para atormentar aun más al pobre Daredevil en su lucha interna por justificar la ley por encima de la violencia a pesar de su necesario trabajo en la sombra.

Esta oscuridad irá engullendo poco a poco el universo del abogado llevándose por delante su parte más humana hasta quedar cara a cara contra el dolor y la ira, llevando al personaje al límite como en otras ocasiones ha sucedido con Batman, Spiderman y tantos otros.

En mitad de toda esta guerra, volvemos a tener escenas de acción brutales, con un nuevo falso plano secuencia como ya sucediera en su primera temporada en la que acabamos de nuevo agotados tras tanta hostia, hueso roto y violencia.

The Punisher, interpretado por el "amigo" de Rick en las primeras temporadas de The Walking Dead, ofrece esa parte animal desenfrenada pero con esa historia de fondo que conmueve al espectador y deja contra la espada y la pared al protagonista a la hora de defender esa parte tan podrida del ser humano que, a pesar de todo, debe ser juzgada en función a unos derechos que mantengan el equilibrio.

Por otro lado, Elektra representa esa historia de amor/odio que regresa del pasado para sacudir los cimientos del protagonista y sumirlo en un mar de dudas y sueños, mientras el personaje se mezcla con distintas lineas argumentales y sirve como trampolín para futuras temporadas.

El resto de secundarios sigue en un muy buen nivel, con un Foggy que a pesar de continuar siendo algo empalagoso en su vertiente más conservadora (aunque comprensible por momentos), se muestra asentado en ese rol de fiel defensor del sistema y una Karen Page con una vena investigadora que representa esa parte más thriller de la historia, encargada de demostrar esa inocencia injustamente enterrada entre conspiraciones de los perfiles más complicados.

Sumemos que Wilson Fisk aparece en algunos episodios, y un nuevo villano en forma de clan llamado La Mano, que ofrece cierto misticismo y que por momentos acerca la historia al género del terror y lo sobrenatural, y ya tenemos una fórmula muy potente para hacer funcionar la temporada.
Todo esto y más en 13 intensos episodios que vuelven a dejar con ganas de más y convierte a Daredevil en una de las propuestas de entretenimiento más cojonudas de los últimos tiempos.


Un saludo.

25 de marzo de 2016

Batman v Superman

Hace unos 3 años aterrizaba en las pantallas el reboot cinematográfico de Zack Snyder de uno de los superhéroes más complejos que existen, Superman. La cinta generó cierta controversia a pesar de que aquí a un servidor no le acabó de disgustar e incluso ha ganado potencia con el paso del tiempo.


Sumada a esta tendencia de cross-overs por parte de Marvel en el que las series y películas comienzan a tejer un universo único en el que los X-Men se mezclan con Deadpool, los Vengadores juntan tres o cuatro franquicias y Jessica Jones suena en los episodios de Daredevil, BatmanvSuperman pretende hacer lo propio con sus personajes de DC, juntando en esta ocasión dos pesos pesados,  por un lado el Caballero Oscuro y por otro el hijo de Krypton, en una combinación que a priori genera un gesto "what the fuck" en el espectador medio ante tal disparidad, porque todos entendemos que a Superman, en principio, no le tose ni Dios, y tampoco entendemos qué puede enfrentarlos si supuestamente ambos son defensores de la justicia.

Han pasado algo más de 2 años desde los acontecimientos de la lucha contra el General Zod y, a pesar de lo que suele pasar en estas luchas titánicas de destrucción masiva en las que todo queda reparado en semanas, aquí no han quedado reparadas muchas vidas y se cuestiona si Superman no debe pagar las consecuencias de tamaño caos.

El comienzo es realmente prometedor, es una opción interesante más allá del blockbuster de muerte y destrucción para situarnos desde el prisma de esas personas que se encuentran en el edificio que salta por los aires.
Unamos creencias religiosas, cierto miedo racial ante seres tan distintos y el resultado es ese intento de humanización que poco a poco se va colando en este tipo de productos de entretenimiento, pretendiendo dar un paso más hacia esa importancia que debe tener la historia en lugar de la estructura clásica de villano teje un plan y destrucción final a base de hostias.


Por desgracia, y a pesar de los intentos, aquí se sufren algunos males que en mi opinión hacen que el producto no acabe de cuajar.

Por un lado no acaba de explotar la vena dramática de la historia y el desenlace en alguna ocasión es flojo, podía haber dado algo más de sí. Tampoco acaba de dar la estocada épica que merecen dos personajes de tal envergadura (y eso que en El Hombre de Acero a mí me emocionó en más de una ocasión, gracias a Hans Zimmer, también es cierto), sigue alargando demasiado algunas escenas con un uso excesivo del slow motion, lo que provoca cierta desconexión cortando el ritmo y además no acaba de cerrar la historia debido a interminables epílogos.
Una vez finalizada, tampoco vemos que se aleje demasiado de la estructura clásica que comentaba de villano teje plan y final con hostias como panes.

A pesar de todos estos aspectos, la cinta tiene en sus bases elementos interesantes, sigue dejando escenas audiovisuales muy potentes y el Batman de Affleck está correcto, mejor que Bale en su versión Wayne, pero algo peor en su versión de Caballero Oscuro.

Un saludo.

27 de febrero de 2016

Room

Desconcierto es lo que nos acompaña en los primeros compases de este thriller dramático en el que Lenny Abrahamson presenta una historia por momentos sórdida, emotiva y bella a pesar del duro camino que recorren sus protagonistas.

Un reducido espacio, en forma de habitación, es el escenario desde el que arranca la vida de Jack y su madre. No sabemos los motivos ni la finalidad del porqué no tienen contacto con el mundo exterior.


Tuve suerte de no leer absolutamente ninguna sinopsis sobre la película, pues a pesar de que la premisa inicial no es el grueso de la historia, creo que es importante "nacer" bajo el amparo del desconocimiento para poder disfrutar este viaje, este tour de force en el que tenemos suspense, drama, pasamos miedo, agonía y de paso profundizamos en la psicología de los personajes ante los brutales acontecimientos, cuyas heridas veremos cómo afectan en cierta forma de manera impredecible a sus protagonistas.

Abrahamson dosifica de manera brillante la información para ir descubriendo poco a poco la trama, en una primera parte que juega con cierto suspense y desde cuya segunda mitad se persigue presentar una nueva dimensión que abarca un trabajo psicológico algo más "mundano" o de drama más corriente, pero igualmente interesante y con unos personajes que terminan por completar un trabajo interpretativo fenomenal.
En especial el joven Jack, sin desmerecer el papel de Brie Larson, cuyas opciones por hacerse con la ansiada estatuilla de mejor actriz bajo mi punto de vista son bastante elevadas y merecidas.

Sin hacer ruido, Room se presenta como la opción independiente de la temporada de cara a los grandes premios.

Muy recomendable.

Un saludo.

24 de febrero de 2016

Deadpool

Marvel sigue extendiendo su universo de entretenimiento explotando nuevas vías antes de que el agotamiento por parte de la audiencia acabe con la gallina de los huevos de oro, y tiene pinta de que la cosa va para largo.


Guardianes de la Galaxia ya presentó un grupo de cazarrecompensas que se alejaba del estereotipo de superhéroe clásico, o encorsetado en su rol de salvador y defensor del bien, como pueden ser Superman, Spiderman o grupos tipo Los 4 fantásticos, aunque estos últimos probablemente tarden bastante en volver a aparecer en pantalla, siendo un claro ejemplo de la facilidad que tienen para estrenar cintas de este tipo, con 3 (tres!) secuelas de algo que jamás ha llegado a funcionar.

Lobezno o Batman ya representan ese perfil de personaje sombrío, posicionados en el bien pero sin temor a saltarse las reglas. En menor medida Spiderman suele ser también un freelance chistoso pero sin perder el norte a la hora de discernir entre el bien y el mal.

Deadpool llega para dar un golpe en la mesa, sacar lo brutalidad de Lobezno, la lengua afilada de Spiderman, la sed de venganza de Batman y añade pinceladas de mucha mala leche a lo Kick-Ass (la primera) para presentar una nueva franquicia que funciona, no se corta y explota en pantalla con una personalidad arrolladora.

Hablar del argumento de DP es, bajo mi punto de vista, restarle al guión los pocos puntos sorpresivos en cuanto a trama, por lo que lo único que diremos es que la cinta es una mera carta de presentación en la que se nos cuenta el "nacimiento" de tan peculiar "superhéroe".

Correctamente estructurada, una buena banda sonora, con una historia contada a base de flashbacks, con la consiguiente facilidad a la hora de dosificar las sorpresas, y con un ritmo muy acertado, Deadpool funciona muy bien bajo una premisa muy simple pero efectiva, en las antípodas de lo que podría considerarse como algo original en cuanto a trama central, pero sí rompedor en cuanto a carisma, y es ahí donde brilla con luz propia, gracias a un Ryan Reynolds en estado de gracia al que le sienta a las mil maravillas el personaje, una suerte de hijo bastardo de Han Solo inflado a base de esteroides y con bastante peor lengua, con el que nos reímos en más de una ocasión gracias a no dejar títere con cabeza del universo Marvel contemporáneo e incluso de otras franquicias, ya sean de la casa o no, todo ello aderezado con unos efectos correctos y las típicas piruetas y coreografías CGI.

No hay que engañarse, aquí lo que manda es el señor Pool, el humor, el atizar a nuestra cultura pop, la brutalidad y el ensañamiento. La fórmula ha funcionado, así que para la siguiente deberá superarse y ser más incisivo todavía, y hacer algo original para justificar la retahíla de chistes, porque en caso contrario la cosa acabará por ser una Scary Movie a base de refritos o el típico 1 vs 1 de héroe (atípico, eso sí) contra villano.

Como muy bien dicen en los títulos de crédito iniciales, los putos amos son los guionistas, a demostrarlo.

Un saludo.

10 de febrero de 2016

Spotlight

Spotlight cuenta la historia de un grupo de reporteros del Boston Globe que desenmascaró el escándalo de abusos sexuales a menores en la archidiócesis de Boston, y que provocó una reacción en cadena destapando casos a nivel mundial.


Tom McCarthy se marca una cinta soberbia, con un ritmo potente pero sin perder el norte a la hora de retratar de la forma más realista posible el oficio del periodismo.
Aquí no veremos reuniones sórdidas en pasillos oscuros, ni sicarios contratados para quitar a la mosca cojonera de turno, o el joven becario al que extorsionan para extraer información. 
En su lugar tenemos un trabajo tenaz, real, sufrido, de listas infinitas, de cotejar datos, de utilizar las brechas y puntos flacos de las mismas leyes para sacar a la luz una historia muy turbia.

Para ello se asienta sobre unas interpretaciones muy sólidas, en especial Ruffalo, Keaton y un sorprendente Liev Schreiber. Sin estridencias, sin hacer uso de una banda sonora en exceso llamativa que simplemente acompaña las transiciones y dota de cierta tensión en algunos momentos.

Puede que a algunos les parezca demasiado real incluso, que esperen ese aire noir, esa fotografía de galería o esos personajes atormentados, pero para ser honestos con esta historia reciente, debía contarse como tal porque la fuerza de la misma y la capacidad de sus protagonistas para trasladar esa pasión era lo que realmente debía dejar marca en nuestras conciencias.

Lógicamente, la mayoría desconocemos lo que se cuece en una redacción, y tampoco tenemos manera de saber hasta qué punto o qué intereses habían detrás de la historia, de haberlos, pero lo que no se puede negar es del impacto en la sociedad, de la capacidad que se puede llegar a tener siendo tenaz sin olvidar el criterio.

Spotlight saca de los bajos fondos una historia que debía refrescarse, un hecho que debe hacernos meditar, que debería hacer mucho más críticos a los indiferentes y que funciona para conocer desde sus entrañas un oficio necesario que, por desgracia, cada vez se denigra más, ya sea por la poca moralidad o por la falta de rigor, como en tantos otros estamentos.

Un saludo.

3 de febrero de 2016

The Leftovers

Existe cierto miedo patológico sobre las obras que llevan el sello Lindelof desde que millones de personas quedaron traumatizadas con el polémico final de Lost, a pesar de ello, el buen hombre sigue apostando por obras con cierto aura de ciencia ficción pero utilizando como base historias aparentemente mundanas que encierran infinidad de secretos.


Como si de una venganza orquestada por el propio Damon se tratase, en esta ocasión se asocia con Tom Perrota, autor de la novela en que se basa The Leftovers, para meternos de lleno en ese inquietante, enigmático y misterioso universo de nuevo y volver a jugar con nuestros sentimientos a base de what the fucks en toda regla, para empezar, nos quiere vender que 140 millones de personas desaparecen un buen día sin dejar ni rastro.

Sectas, religión, tragedias y un mundo que intenta avanzar sin poder explicarse qué demonios pasó aquel 14 de octubre, con familias destrozadas por la desaparición injustificada de sus seres queridos (o no tan queridos), así comienza esta serie que contemplará 3 temporadas en total y que desde su inicio ha ido creciendo en intensidad, añadiendo personajes y elementos de ficción que conjugan un caldo muy del estilo Lost pero sin la barrera que supone estar en una isla remota, ya que la acción se traslada a escala global, mostrando poco a poco esos misterios que encierran las familias cuyos desaparecidos parecen tener algún tipo de conexión, o puede que la conexión esté en los que se quedaron, ahí reside la magia de Perrota/Lindelof, adorables, en hacerte dudar hasta escribiendo una crítica.


Y este es el gran temor y por el que muchos probablemente ni se acerquen, el temor a ser "engañados" de nuevo, a la frustración de no encontrar respuesta al puto oso polar, a personajes demasiado extraños, a mesías en rebajas, al humo negro...y sinceramente es una pena, porque la capacidad de crear tensión y desconcierto que tiene esta serie es sencillamente magistral.

El simple hecho de no acercarse se le da la espalda a una construcción de personajes muy sólida, a unas historias interesantes, de cierta crítica hacia el culto religioso y el sectarismo, a ese enfoque frágil del ser humano, a la culpa, la redención...en definitiva, a una ficción que puede no dar las respuestas a todo lo que plantea, de hecho es previsible que así sea, pero que en el camino nos deja episodios espectaculares, muy intensos, sin olvidar una calidad técnica envidiable, con alguna fotografía fantástica y una banda sonora de las que quedan grabadas a fuego.

Un saludo.