Bajo la tutela de Álex de la Iglesia pero sin heredar esa extraña manía de acabar en modo berseker que le ha entrado al director vasco, con todo el mundo corriendo de aquí para allá, Juanfer Andrés y Esteban Roel se marcan una suerte de thriller con tintes de terror e incluso con alma de comedia.
Esta extraña mezcla da como resultado una sugerente y opresiva historia en la que una pareja de hermanas viven en un solitario piso de una ciudad cualquiera en un tiempo indeterminado.
Montse, la mayor, sufre agorafobia, lo que le impide salir de casa, alimentando una personalidad posesiva sobre su hermana pequeña fruto de algún que otro trauma...
Musañaras sin duda es Macarena Gómez. La cordobesa se marca un muy buen papel en el que ofrece todo un tour de force mientras atraviesa distintas etapas emocionales a raíz de los acontecimientos que marcan la historia. Una historia que a pesar de no inventar la rueda en cuanto a originalidad, sí que ofrece suficientes motivos como para mantener al espectador interesado en todo momento gracias a esa capacidad de dosificar de forma cojonuda esa bomba de relojería que tiene como protagonista, tocando distintos aspectos de su vida para ofrecer un curioso cuadro psicológico.
Una fotografía interesante, partituras inquietantes y una serie de secundarios en buena forma cierran el círculo sobre un guión tímido y algo predecible pero lo suficientemente sólido como para no dar al traste con un producto en general bien llevado.
Un saludo.
29 de abril de 2015
19 de abril de 2015
Lost River
El debut como director de Ryan Gosling se traduce en un popurrí de influencias, ideas y gore en el que no sabemos muy bien si lo que se quiere es que prime la historia y el fondo o la pura fantasía audiovisual. Las dos cosas desde luego no van en armonía durante toda la función.
Un saludo.
Una familia compuesta por madre soltera y dos hijos ve como su casa se ve amenazada por las deudas, lo que llevará al adolescente a buscarse algún lío y a la madre a trabajar en un club fetichista mientras el bebé flipa con todo el circo.
Gosling presenta una cinta llamativa, eso no hay duda, con algunas secuencias que recuerdan a Lynch o a su más directa influencia, Refn, director con el que ha compartido cintas como la magnífica Drive o Sólo Dios Perdona.
Pero las referencias digamos superficiales acaban ahí, porque en este caso el director no consigue hilvanar ritmo y sentido en lo que a todas luces (de neón) es un claro ejemplo de mostrar músculo y no sé si tributo a los citados directores, sin importar, o no saber, llevar a buen puerto un historia que en ocasiones es un drama familiar, en otras un cuento chino para acabar con una fantasía cuanto menos irregular por lo desquiciado del asunto en cuanto a situaciones y reacciones.
Pero no todas son malas noticias, la valentía de Gosling a la hora de sacar un proyecto de este tipo, la fantástica fotografía en ocasiones, aunque se repita alguna que otra situación más de lo que debiera y cierto aire decadente de una sociedad hastiada, gris y oscura no deja de ser interesante, y en algún tramo este retrato tan curioso nos mantendrá entretenidos frente a la pantalla.
Ahora le queda reorganizar la cabeza, definir su estilo y saber contar historias con cierta coherencia y ritmo.
Ahora le queda reorganizar la cabeza, definir su estilo y saber contar historias con cierta coherencia y ritmo.
Un saludo.
17 de abril de 2015
15 de abril de 2015
Distopías Teenagers Actuales
El otro día viendo Divergente recordé que tenía por ahí escrita alguna reseña del Corredor del Laberinto y aprovechando el tirón creo que voy a hacer un pequeño repaso a esta nueva ola de cintas (y libros) de género distópico más enfocado al público jovenzuelo, esas en las que por lo general nos sitúan en sociedades futuras ficticias, en muchas ocasiones bajo regímenes totalitarios. A grandes rasgos...
Mientras que la serie de los Juegos del Hambre nos pone en la piel de un futuro decadente en el que una suerte de reality orquestado por un gobierno dictatorial sirve para entretener a las clases altas manteniendo a ralla a las bajas, en Divergente, quizás más cercano a relatos tipo Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, tenemos una sociedad regida por castas en las que, a pesar de aparentar una sociedad civilizada y ordenada en extremo, siguen existiendo conspiraciones totalitarias cercanas a las dictaduras.
Y finalmente tenemos El Corredor del Laberinto, en el que un grupo de muchachos aparecen en una especie de claro rodeado por un peligroso laberinto que les impide ser libres, con su componente más cercano al misterio y acercándose a relatos tipo El Señor de las Moscas de William Golding.
Tres propuestas en las que, como base, resultan inocentes críticas hacia nuestra propia sociedad, hacia esa tiranía escondida en el control de las masas ya sea por los poderes políticos, por los medios de comunicación o por esas corporaciones gubernamentales secretas que operan en la sombra.
Podríamos decir que está muy bien esto de concienciar a los espectadores, con historias cercanas a la aventura, con como digo cierta crítica social, con acción, grandes efectos especiales y la clásica historia de amor, ya sea posible o imposible.
Y en este último punto es donde posiblemente entra en juego el entertainment y el llegar al mayor número de público, es donde el piloto automático se conecta para una vez ofrecido cierto tufillo a plato refinado se da rienda suelta a la hormona, al triángulo amoroso, a la novela rosa y a dejar a un lado feos aspectos mundanos que a nadie importan y la violencia demasiado explícita, a pesar de situarnos en una sociedad hostil y violenta donde por ejemplo se lanzan críos a una selva para que se maten.
Es cuando uno o bien es engullido por el mainstream y se deja llevar, o se enfurruña pensando en que no es más que otra tomadura de pelo, vista una y otra vez y en la que prima, por encima de todo, que A se junte con B, con alguna variante tipo que C ande por ahí pululando, aunque no importe demasiado.
A pesar de que pueda parecer que no me convencen, y así es en mayor medida, debo reconocer que no me importa acercarme a ellas. Me entretiene bastante eso de ver sociedades futuras en las que se ha alcanzado cierto extremismo llamativo, para ver esa típica historia del elegido, a lo Neo en Matrix pero menos metafísico.
Dicho lo cual, debo decir que El Corredor del Laberinto ofrece algo más de casquería que las otras dos sagas, algo más de tensión (sobre todo en los momentos del laberinto), y disimula en cierta medida la condición teenager, por lo menos en gran parte de la cinta, aunque también por momentos es un poco kumbayá.
Un saludo.
Y finalmente tenemos El Corredor del Laberinto, en el que un grupo de muchachos aparecen en una especie de claro rodeado por un peligroso laberinto que les impide ser libres, con su componente más cercano al misterio y acercándose a relatos tipo El Señor de las Moscas de William Golding.
Tres propuestas en las que, como base, resultan inocentes críticas hacia nuestra propia sociedad, hacia esa tiranía escondida en el control de las masas ya sea por los poderes políticos, por los medios de comunicación o por esas corporaciones gubernamentales secretas que operan en la sombra.
Podríamos decir que está muy bien esto de concienciar a los espectadores, con historias cercanas a la aventura, con como digo cierta crítica social, con acción, grandes efectos especiales y la clásica historia de amor, ya sea posible o imposible.
Y en este último punto es donde posiblemente entra en juego el entertainment y el llegar al mayor número de público, es donde el piloto automático se conecta para una vez ofrecido cierto tufillo a plato refinado se da rienda suelta a la hormona, al triángulo amoroso, a la novela rosa y a dejar a un lado feos aspectos mundanos que a nadie importan y la violencia demasiado explícita, a pesar de situarnos en una sociedad hostil y violenta donde por ejemplo se lanzan críos a una selva para que se maten.
Es cuando uno o bien es engullido por el mainstream y se deja llevar, o se enfurruña pensando en que no es más que otra tomadura de pelo, vista una y otra vez y en la que prima, por encima de todo, que A se junte con B, con alguna variante tipo que C ande por ahí pululando, aunque no importe demasiado.
A pesar de que pueda parecer que no me convencen, y así es en mayor medida, debo reconocer que no me importa acercarme a ellas. Me entretiene bastante eso de ver sociedades futuras en las que se ha alcanzado cierto extremismo llamativo, para ver esa típica historia del elegido, a lo Neo en Matrix pero menos metafísico.
Dicho lo cual, debo decir que El Corredor del Laberinto ofrece algo más de casquería que las otras dos sagas, algo más de tensión (sobre todo en los momentos del laberinto), y disimula en cierta medida la condición teenager, por lo menos en gran parte de la cinta, aunque también por momentos es un poco kumbayá.
Un saludo.
6 de abril de 2015
Spring
Curiosa mezcla de géneros los que se dan cita en la apuesta de Justin Benson y Aaron Moorhead para mostrarnos una historia de amor envuelta con ciertos elementos de terror y ciencia ficción.
Evan es un joven estadounidense al que una serie de situaciones personales le llevan a realizar un viaje a Italia donde conocerá una enigmática chica.
Aunque a priori podría parecer que nos encontramos con una cinta que camina en dirección a otros títulos como Hostel, donde se masca la tragedia del viajero mochilero, Spring se las apaña para dotar de entidad propia a la historia y de balancear muy bien el misterio y los elementos de tensión para ponerlos a los pies de sus protagonistas, dotando de una profundidad destacable el conjunto.
El que espere una cinta de terror al uso, con casquería o el típico slasher de mochileros, se sentirá decepcionado. En su defecto tenemos una atípica historia de amor, que se cimienta poco a poco y que va mostrando sus cartas lentamente hasta llegar a su verdadera esencia, en una extraña combinación entre la evolución, la naturaleza del ser humano y la dificultad de entender el amor.
Con buen pulso, con un cuidado aspecto técnico gracias a una serie de secuencias llamativas, como ese encuentro balanceado de situaciones que acaban en un enfoque de los protagonistas, una más que correcta fotografía o unos efectos especiales bien gestionados dado el presupuesto, arriesgando incluso en alguna ocasión, tenemos una cinta bastante completa que sin embargo tiene un par de puntos flacos que a mi parecer le impiden no llegar más alto.
Si bien es cierto que su historia está bien hilvanada, que sus bases son muy correctas y que resulta original en su propuesta, su tercio final sufre del típico mal de querer explicarlo todo de manera apresurada y de forma poco disimulada, dejando a pesar de esta machacona explicación algunos aspectos interesantes en el camino y con esa sensación de darlo todo mascadito no sea que quede alguna duda sobre el meollo, distanciándose por momentos de la propia esencia del film.
A pesar de todo, la historia culmina de forma más que correcta y el resultado es original, bien llevado y una alternativa ciertamente más sesuda y sólida que las típicas propuestas más teenagers.
Un saludo.
Evan es un joven estadounidense al que una serie de situaciones personales le llevan a realizar un viaje a Italia donde conocerá una enigmática chica.
Aunque a priori podría parecer que nos encontramos con una cinta que camina en dirección a otros títulos como Hostel, donde se masca la tragedia del viajero mochilero, Spring se las apaña para dotar de entidad propia a la historia y de balancear muy bien el misterio y los elementos de tensión para ponerlos a los pies de sus protagonistas, dotando de una profundidad destacable el conjunto.
El que espere una cinta de terror al uso, con casquería o el típico slasher de mochileros, se sentirá decepcionado. En su defecto tenemos una atípica historia de amor, que se cimienta poco a poco y que va mostrando sus cartas lentamente hasta llegar a su verdadera esencia, en una extraña combinación entre la evolución, la naturaleza del ser humano y la dificultad de entender el amor.
Con buen pulso, con un cuidado aspecto técnico gracias a una serie de secuencias llamativas, como ese encuentro balanceado de situaciones que acaban en un enfoque de los protagonistas, una más que correcta fotografía o unos efectos especiales bien gestionados dado el presupuesto, arriesgando incluso en alguna ocasión, tenemos una cinta bastante completa que sin embargo tiene un par de puntos flacos que a mi parecer le impiden no llegar más alto.
Si bien es cierto que su historia está bien hilvanada, que sus bases son muy correctas y que resulta original en su propuesta, su tercio final sufre del típico mal de querer explicarlo todo de manera apresurada y de forma poco disimulada, dejando a pesar de esta machacona explicación algunos aspectos interesantes en el camino y con esa sensación de darlo todo mascadito no sea que quede alguna duda sobre el meollo, distanciándose por momentos de la propia esencia del film.
A pesar de todo, la historia culmina de forma más que correcta y el resultado es original, bien llevado y una alternativa ciertamente más sesuda y sólida que las típicas propuestas más teenagers.
Un saludo.
2 de abril de 2015
30 de marzo de 2015
Relatos Salvajes
Damián Szifron presenta una serie de historias cortas cuyo núcleo es una espiral de violencia que crecerá en sus protagonistas debido a una serie de acontecimientos aparentemente mundanos.
Estructurada de manera episódica, pero con personajes e historias distintas, Relatos Salvajes se adentra en pequeños sucesos que van formando una bola poco a poco hasta llevar al límite a los implicados, dando como resultado situaciones de venganza o incluso redención y saltándose por norma lo políticamente correcto.
Tenemos desde la sórdida historia de una posible venganza familiar que el destino pone en bandeja hasta una boda que se convierte en un carnaval de emociones llevada al extremo. Esta última sin duda todo un acierto donde confluyen en mayor medida las ideas del proyecto, uniendo venganza, odio, amor...en una vorágine de situaciones que desencadenan en todo un acontecimiento que no dejará indiferente.
La capacidad de Szifron de comprimir de manera dinámica tal cantidad de pequeñas situaciones que nos pueden golpear en cualquier momento de nuestras vidas, con una puesta en escena fantástica y el ver reflejado en cierta medida ese pensamiento fugaz de relato salvaje en pantalla es uno de los logros en esta producción hispano argentina que no llegaría a buen puerto sin el buen trabajo de sus actores principales, con un Ricardo Darín soberbio una vez más, cuya historia probablemente sea la más heroica o populista de todas, pasando por una Erica Rivas que refleja todo un tour de force en escasos minutos.
Puede que el espectador no sienta la misma empatía en función del relato, pero debido al buen ritmo y a que difícilmente no hayamos rozado alguna de las situaciones que se plantean, Relatos Salvajes es una muy entretenida propuesta pensada para sacarnos de esa rutina esquematizada en que se ha convertido el simple hecho de pagar una multa, asistir a una boda o conducir, dando rienda suelta a la imaginación y a ese universo alternativo en el que alguna que otra vez, podría cambiar el curso de nuestras vidas.
Un saludo.
Estructurada de manera episódica, pero con personajes e historias distintas, Relatos Salvajes se adentra en pequeños sucesos que van formando una bola poco a poco hasta llevar al límite a los implicados, dando como resultado situaciones de venganza o incluso redención y saltándose por norma lo políticamente correcto.
Tenemos desde la sórdida historia de una posible venganza familiar que el destino pone en bandeja hasta una boda que se convierte en un carnaval de emociones llevada al extremo. Esta última sin duda todo un acierto donde confluyen en mayor medida las ideas del proyecto, uniendo venganza, odio, amor...en una vorágine de situaciones que desencadenan en todo un acontecimiento que no dejará indiferente.
La capacidad de Szifron de comprimir de manera dinámica tal cantidad de pequeñas situaciones que nos pueden golpear en cualquier momento de nuestras vidas, con una puesta en escena fantástica y el ver reflejado en cierta medida ese pensamiento fugaz de relato salvaje en pantalla es uno de los logros en esta producción hispano argentina que no llegaría a buen puerto sin el buen trabajo de sus actores principales, con un Ricardo Darín soberbio una vez más, cuya historia probablemente sea la más heroica o populista de todas, pasando por una Erica Rivas que refleja todo un tour de force en escasos minutos.
Puede que el espectador no sienta la misma empatía en función del relato, pero debido al buen ritmo y a que difícilmente no hayamos rozado alguna de las situaciones que se plantean, Relatos Salvajes es una muy entretenida propuesta pensada para sacarnos de esa rutina esquematizada en que se ha convertido el simple hecho de pagar una multa, asistir a una boda o conducir, dando rienda suelta a la imaginación y a ese universo alternativo en el que alguna que otra vez, podría cambiar el curso de nuestras vidas.
Un saludo.
27 de marzo de 2015
Master & Servant
Fotografía: Fran Martínez
Modelos: Eva Arellano & Andrea Pérez
MUA: Igor Losada
Vestuario: Lily Von Schatten
Master & Servant - Nouvelle Vague (original Depeche Mode)
17 de marzo de 2015
Wild (Alma Salvaje)
Después de dirigir a uno de los actores que más destaca actualmente en el panorama internacional gracias a series y cintas de gran calidad como Dallas Buyers Club, del director de esta Wild o la mini serie True Detective, Matthew McConaughey, Jean-Marc Vallée adapta esta vez la obra basada en las memorias de Cheryl Strayed.
Chery (Reese Whiterspoon) es una joven a la que la vida no le ha puesto aparentemente las cosas sencillas, así que después de unos acontecimientos concretos decide hacer una ruta de senderismo conocida como la Pacific Crest Trail que bordea la costa oeste de Estados Unidos desde la frontera con México hasta Canadá, con el fin de encontrar cierto equilibrio y acabar con la espiral de destrucción donde se encuentra sumida.
La historia se puede decir que se desarrolla desde el nacimiento de la nueva Cheryl, todavía arraigada a su pasado y atormentada, hasta este intento de búsqueda de redención y de encontrarse a sí misma con el fin de salir de una situación donde tocaba fondo.
A la vez que Wild se presenta como una cinta sencilla en su planteamiento, en sus entrañas tenemos la historia de una persona que abre su vida al espectador para que lo acompañe en esta gesta. Mediante flashbacks daremos forma a una vida que ha tenido un camino tortuoso mientras los idílicos paisajes contrastan con el sufrimiento personal, en un equilibrio casi orgánico entre la naturaleza y el ser humano.
Aunque se trata de una cinta muy personal orientada a centrar la atención a su actriz principal, hay que hacer referencia a la gran calidad de secundarios que intervienen en su vida, en especial Laura Dern, como madre de la protagonista y que consigue, a pesar de no disponer de muchos minutos en pantalla, transmitir prácticamente el gran núcleo dramático y el porqué de la personalidad de la protagonista.
Afincada en el drama, la cinta se muestra sólida y fiel a su espíritu sin dejar de lado cierto humor negro, recordando a menudo a la protagonista de Orange is The New Black (no sólo por el físico), aflojando la cuerda dramática cuando debe y mostrando momentos bellos y reflexivos, aunque aquí mi vena fotográfica me ha impedido disfrutar totalmente del aspecto visual, ya que creo que se podría haber sacado mucho más de estos escenarios.
Puede que no sea digerible por cualquier tipo de público, tal vez es necesario entender un poco ese espíritu viajero que parece purificar nuestro ser cuando estamos lejos de nuestro entorno cotidiano, haber percibido cierta sensación de añoranza y soledad cuando uno se encuentra en un país lejano, incluso tener cierto espíritu independiente para poder entender en cierta medida el porqué de una obra así. Esto no quita que se pueda disfrutar en cualquier caso, pero es comprensible que una parte de los espectadores no vean nada en todo esto, como otras obras en las que priman las sensaciones por encima de las palabras, como por ejemplo Lost in Translation.
Un saludo.
Chery (Reese Whiterspoon) es una joven a la que la vida no le ha puesto aparentemente las cosas sencillas, así que después de unos acontecimientos concretos decide hacer una ruta de senderismo conocida como la Pacific Crest Trail que bordea la costa oeste de Estados Unidos desde la frontera con México hasta Canadá, con el fin de encontrar cierto equilibrio y acabar con la espiral de destrucción donde se encuentra sumida.
La historia se puede decir que se desarrolla desde el nacimiento de la nueva Cheryl, todavía arraigada a su pasado y atormentada, hasta este intento de búsqueda de redención y de encontrarse a sí misma con el fin de salir de una situación donde tocaba fondo.
A la vez que Wild se presenta como una cinta sencilla en su planteamiento, en sus entrañas tenemos la historia de una persona que abre su vida al espectador para que lo acompañe en esta gesta. Mediante flashbacks daremos forma a una vida que ha tenido un camino tortuoso mientras los idílicos paisajes contrastan con el sufrimiento personal, en un equilibrio casi orgánico entre la naturaleza y el ser humano.
Aunque se trata de una cinta muy personal orientada a centrar la atención a su actriz principal, hay que hacer referencia a la gran calidad de secundarios que intervienen en su vida, en especial Laura Dern, como madre de la protagonista y que consigue, a pesar de no disponer de muchos minutos en pantalla, transmitir prácticamente el gran núcleo dramático y el porqué de la personalidad de la protagonista.
Afincada en el drama, la cinta se muestra sólida y fiel a su espíritu sin dejar de lado cierto humor negro, recordando a menudo a la protagonista de Orange is The New Black (no sólo por el físico), aflojando la cuerda dramática cuando debe y mostrando momentos bellos y reflexivos, aunque aquí mi vena fotográfica me ha impedido disfrutar totalmente del aspecto visual, ya que creo que se podría haber sacado mucho más de estos escenarios.
Puede que no sea digerible por cualquier tipo de público, tal vez es necesario entender un poco ese espíritu viajero que parece purificar nuestro ser cuando estamos lejos de nuestro entorno cotidiano, haber percibido cierta sensación de añoranza y soledad cuando uno se encuentra en un país lejano, incluso tener cierto espíritu independiente para poder entender en cierta medida el porqué de una obra así. Esto no quita que se pueda disfrutar en cualquier caso, pero es comprensible que una parte de los espectadores no vean nada en todo esto, como otras obras en las que priman las sensaciones por encima de las palabras, como por ejemplo Lost in Translation.
Un saludo.
9 de marzo de 2015
Still Alice
Alice es una reputada profesora en la universidad de Columbia de Nueva York a la que es diagnosticada un tipo de Alzheimer precoz, muy raro a su edad.
Qué busca el espectador con Still Alice? Concienciarse? Un drama con el que pasar uno de esos ratos asfixiantes? Ver una de esas actuaciones personales sobresalientes que llevan al extremo la interpretación del actor o actriz?
El problema de este tipo de cintas radica en que es muy sencillo cruzar el límite de la ñoñería y el discurso gratuito en busca de la lágrima fácil, de lo sobre actuado y de caer en una nueva historia dramática de superación y pérdida, como tantas otras veces.
Pero si no se cruza y se quedan a medio camino, se les achaca falta de potencia emocional, de no saber dar la estocada, de no sacar partido a los momentos climáticos, de en definitiva no marcar al espectador a fuego para que recuerde pese a quien pese esta historia.
Still Alice no busca la lágrima fácil, busca dar a conocer un drama personal que podría estar sucediendo en cualquier parte en estos momentos, una pérdida irremplazable de una vida que se apaga y pierde absolutamente todo lo conseguido, es morir pero sin tener el honor de retener y despedirse de lo conseguido a base de sangre, sudor y lágrimas, por derecho.
El viaje no sería posible, por supuesto, sin la estupenda interpretación de Julianne Moore, cuyo Óscar es más que merecido, acompañada de unos secundarios que cumplen bastante bien en su cometido, con una destacable Kristen Stewart y aderezado con una fotografía interesante aunque no excesivamente llamativa.
Su punto digamos más débil posiblemente podríamos considerarlo como un arma de doble filo, porque aunque ciertamente existe cierto clímax que parece contenerse, es de agradecer que la historia se mantenga fiel a esa idea de no querer en cierta medida humillar en esencia a las personas cuyo drama se ha tomado la licencia de retratar, en un malabarismo bastante sobrio para no caer en el mal gusto y la falta de respeto por querer vender lo que no es.
Su punto digamos más débil posiblemente podríamos considerarlo como un arma de doble filo, porque aunque ciertamente existe cierto clímax que parece contenerse, es de agradecer que la historia se mantenga fiel a esa idea de no querer en cierta medida humillar en esencia a las personas cuyo drama se ha tomado la licencia de retratar, en un malabarismo bastante sobrio para no caer en el mal gusto y la falta de respeto por querer vender lo que no es.
Bajo mi punto de vista, Still Alice se resume en respeto y en rabia, contenida pero latente, y en un deseo para que en algún punto del planeta alguien observando un microscopio crea haber encontrado un remedio para poder despedirnos al menos con dignidad, con todos los momentos buenos y malos, en definitiva siendo quienes somos.
Un saludo.
6 de marzo de 2015
Demons
Demons - Imagine Dragons
Modelo: Danu Sonja - Fotografía: Fran Martínez - Vestuario: El Costurero Real - Maquillaje/Peluquería: Sux Make Ups!
2 de marzo de 2015
American Sniper
Muchas opiniones dispares había escuchado sobre la última película del prolífico Clint Eastwood, un tipo que parece disfrutar contando historias humanas que inciden sobre su país ya sea en el pasado, el presente o el futuro, pero siempre con un pulso y dirección envidiable.
Bajo mi punto de vista, American Sniper no es su mejor obra pero ni de lejos es la indiferencia absoluta y creo que en parte es incluso un logro lo que ha conseguido aquí el director.
Chris Kyle se crió en el seno de una familia conservadora y cuando tuvo la oportunidad de alistarse en los Seals de EEUU logró convertirse en toda una leyenda para su nación.
Bajo mi punto de vista, American Sniper no es su mejor obra pero ni de lejos es la indiferencia absoluta y creo que en parte es incluso un logro lo que ha conseguido aquí el director.
Chris Kyle se crió en el seno de una familia conservadora y cuando tuvo la oportunidad de alistarse en los Seals de EEUU logró convertirse en toda una leyenda para su nación.
Por un lado he visto retratado el borreguismo americano, envuelto en esa manera de ver las cosas que tienen los estadounidenses más patrióticos que complace de sobras sus expectativas, por otro el que quiere ver lo absurdo en forma de ensalzamiento a leyenda de una persona educada con unos valores ultra conservadores, con graves problemas psicológicos antes y después, y finalmente pinceladas del radicalismo islámico, hasta dónde son capaces de llegar utilizando críos, degollando a periodistas...
Es tan fina la linea que traza Eastwood en su nuevo trabajo que parece mentira que le haya salido bien.
Entonces, qué falla en American Sniper?
Para empezar, comparto en cierta medida con los que critican que el director no haya profundizado en ciertos aspectos ni se haya mojado más allá de tres o cuatro referencias muy fugaces, pero también creo sinceramente que igual no le hubiese salido la jugada tan bien de cara a presentar una cinta donde dejase, como también es costumbre en otros trabajos suyos, al espectador el papel de opinar sobre lo que han visto y en un tema como este es más que probable que jamás se llegara a contentar al 100% del público.
Pero ciertamente, ese punto de autocomplacencia hace que American Sniper no llegue a cuotas más elevadas.
Sin sacrificar el ritmo no obstante, podemos discernir cierta crítica sobre una guerra que no parece importar demasiado, el olvido que sufren los soldados, la poca solidez de unas misiones que parecen más bien destinadas a crear expectación patriótica a través de mártires para conseguir más alistamientos, la xenofobia, las secuelas que deja la guerra, las motivaciones de los jóvenes, las decisiones bravuconas en lugar de reflexionadas, respetando la obra original en que se basa y sin herir la sensibilidad de sus conciudadanos en un punto delicado de la historia estadounidense.
En definitiva es cierto que no es la revolución, es decir, es una historia simple, sencilla, aunque no carente de complejidad como he comentado, amparada en la elegancia al que nos tiene acostumbrados el director de vez en cuando aunque sin ir más allá y apoyado en un Bradley Cooper fantástico.
Un saludo.
Para empezar, comparto en cierta medida con los que critican que el director no haya profundizado en ciertos aspectos ni se haya mojado más allá de tres o cuatro referencias muy fugaces, pero también creo sinceramente que igual no le hubiese salido la jugada tan bien de cara a presentar una cinta donde dejase, como también es costumbre en otros trabajos suyos, al espectador el papel de opinar sobre lo que han visto y en un tema como este es más que probable que jamás se llegara a contentar al 100% del público.
Pero ciertamente, ese punto de autocomplacencia hace que American Sniper no llegue a cuotas más elevadas.
Sin sacrificar el ritmo no obstante, podemos discernir cierta crítica sobre una guerra que no parece importar demasiado, el olvido que sufren los soldados, la poca solidez de unas misiones que parecen más bien destinadas a crear expectación patriótica a través de mártires para conseguir más alistamientos, la xenofobia, las secuelas que deja la guerra, las motivaciones de los jóvenes, las decisiones bravuconas en lugar de reflexionadas, respetando la obra original en que se basa y sin herir la sensibilidad de sus conciudadanos en un punto delicado de la historia estadounidense.
En definitiva es cierto que no es la revolución, es decir, es una historia simple, sencilla, aunque no carente de complejidad como he comentado, amparada en la elegancia al que nos tiene acostumbrados el director de vez en cuando aunque sin ir más allá y apoyado en un Bradley Cooper fantástico.
Un saludo.
23 de febrero de 2015
Nightcrawler
Entretenido en confeccionar guiones hasta ahora en productos como Acero Puro o El Legado de Bourne, Dan Gilroy parece tener una historia interesante en mente pero debido a unos pocos detalles no comparto la admiración que otros sienten por este thriller que parece pretender posicionarse del bando de títulos como Drive o incluso Taxi Driver.
Louis Bloom es un ratero, un buscavidas que se mueve por las calles de Los Ángeles amparado en las sombras como una alimaña y que un buen día parece encontrar el oficio para el que ha nacido.
Sin duda Nightcrawler tiene bondades, empezando por una interpretación, una vez más fantástica de Jake Gyllenhaal, pasando por una fotografía en ocasiones bastante buena y un fondo interesante que muestra esa ferocidad del mundo de las comunicaciones por ofrecer al pueblo lo que pide en gran medida, morbo.
La cinta atrapa, con un ritmo bastante dinámico donde comienza a alejarse de la naturaleza de otras cintas con la que se la ha comparado, como Drive, cuya propuesta es mucho más de impacto contemplativo, de zarpazo directo y potencia emocional. Aquí tenemos una historia que requiere moverse rápido, que busca continuamente ofrecer a cualquier precio situaciones lo más sugerente posible de cara a que el espectador entienda de qué va todo esto, y ahí es donde a mí personalmente se me comenzó a torcer ligeramente el gesto.
No voy a discutir el ascenso a los cielos del primer buscavidas que nos encontramos, pero cuesta horrores cierta impunidad y, por llamarlo de alguna forma, suerte a la hora de encontrarse casos que precipiten la historia hacia donde el director quiere. Esto nos lo tragamos en CSI porque es lo que es, y porque Horatio Caine es Dios, pero en cerca de dos horas la cosa puede llegar a parecer de chiste.
Y llegados a su punto final, tenemos un cierre que ciertamente termina de subrayar con negrita arial del 36 el mensaje, que se ve venir ciertamente y que no es que sea malo, al contrario, es llamativo, impacta en cierta medida y está bien rodado, pero termina por confirmar que la historia hacía tiempo que había terminado de contarse.
A pesar de estos aspectos, Nightcrawler es bastante entretenida, como conjunto funciona y sin duda es un comienzo más que prometedor del director tras las cámaras.
Un saludo.
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